Queridas grandes empresas

Queridas grandes empresas,

Antes que nada debo aclarar que soy enormemente afortunado por estar empleado por una gran empresa como ustedes y ganar una salario mensual, aún cuando estamos trabajando todos desde casa. Por ello y por muchas cosas más, estoy profundamente agradecido con la organización para la que trabajo.
Pero también tengo amigos, vecinos, colegas de industria y familia, como en este caso mi esposa, quienes son empresarios. Personas que lo han arriesgado todo por poner su granito de arena para construir un mundo más justo y hacer algo, mejor.

Quizás las empresas de estos pequeños y medianos empresarios, no sean tan grandes como las suyas, pero no por eso son menos importantes.

La realidad es que estas pequeñas y medianas empresas, son sus proveedores, sus clientes, sus socios de negocio y son, al menos en México, de acuerdo a El Economista, más del 95% de las empresas en el país, las cuales generan 70% de todos los empleos formales —que pagan impuestos y cuotas de seguridad social; además de representar más del 55% del PIB. 

Estas PYMES, que repito, son sus socios, sus clientes y sus proveedores, están viviendo la más grande crisis económica que ha enfrentado nuestra generación.

Claro, ustedes también. Lo tenemos claro.

Pero como ustedes, estas PYMES no son empresas públicas y no forman parte de enormes redes globales que pueden resistir el impacto económico de una recesión por algunos meses o años, tal vez. Estas PYMEs necesitan continuar trabajando, produciendo, generando y distribuyendo ingresos.

No soy un experto en economía y negocios, estoy lejos de serlo, pero el sentido común dice que si estas empresas, pequeñas y medianas, dejan de producir y dejan de generar  esos empleos (70% de todos los empleos formales) no habrán consumidores y clientes para sus grandes empresas. No importará cuántas campañas hagan, ni cuántos stunts publicitarios realicen, tampoco como modifiquen sus logos ni cuantos posteos “astutos” y “oportunos” publiquen. No habrá personas empleadas, con ingresos, para comprar sus productos o contratar sus servicios.

Así que, queridas grandes marcas y empresas, aquí unas ideas para ayudarnos y protegernos entre todos:

  1. No cancelen los servicios que tienen contratados con sus agencias, con sus proveedores, con sus rentas. Continúen usando o, al menos, pagando estos servicios, aún sin por el momento sus empleados están trabajando desde casa y no los están usando. Vaya, todas las financieras y armadoras de autos, siguen esperando que paguemos nuestros auto-finaciamientos cada mes, aún si nuestros autos están estacionados en casa como resultado de la cuarentena ¿no?
  2. No atrasen pagos, mucho menos los que ya tenían de por sí atrasados.
    No se escuden atrás del pretexto de que la gente está en sus casas. La mayoría de los empleados de confianza estamos trabajando desde casa con el equipamiento y tecnología que nos permite estar conectados en línea y continuar nuestros servicios. Seguro que sus equipos de contabilidad, facturación y compras también.
  3. Reduzcan significativamente, aún si es tan solo por esta temporada, sus políticas de pagos de 60, 90 o 180 días. Admitámoslo, estas, aún en tiempos normales, son condiciones leoninas y abusivas. Ninguna empresa debería tener que esperar 180 días para recibir el pago por el trabajo que les entregó seis meses atrás.
    Si nosotros, como consumidores, compramos sus cervezas, sus cereales, shampoos, refrescos, etc., tenemos que pagar en el momento ¿cierto? Si, como clientes, compramos en sus tiendas departamentales o comemos en sus restaurantes, no podemos sellarles la cuenta de recibido y  decirles que esperen la transferencia dentro de 8 o 12 semanas ¿cierto?
    Entonces ¿Por qué ustedes no pueden pagar contra entrega del servicio o producto comprado? Vale, que si es un tema administrativo y de organización, lo entendemos, pero entonces 5 días hábiles, una semana, debería ser más que suficiente para tramitar los pagos ¿o no?
  4. Al mismo tiempo, si tu eres una gran empresa que provee servicios o productos a una PYME y puedes extender tu crédito unos días, hazlo. No tienen que ser 60 días, mucho menos 180, pero quizás una extensión de un par de semanas o un mes, puede contribuir muchísimo a la estabilidad y flujo de efectivo de esas PYMEs.
  5. También, en lo personal, si puedes hacerlo sin ponerte en riesgo, ni a tu familia, ni a los demás, trata de comprar y consumir de los pequeños negocios locales en tu colonia. ¿Por qué no crear, si nos es económicamente posible, un programa de “Compra Anticipada”? Creamos unos bonos, en los que pre-pagamos alguna cantidad específica de servicios o productos, por anticipado, para ayudar a esos micro negocios a sortear la tormenta y, cuando el resguardo termine, estos micro negocios, nos van entregando / devengando esos servicios.

Nuevamente, no soy, ni pretendo ser un experto en economía y negocios. Soy publicista, comunicador y coach ejecutivo. No entiendo tanto de finanzas y economía como algunos expertos que espero lean esto, pero sí sé que si entre todos nos ayudamos, si humanizamos la forma en la que todos trabajamos, si apoyamos a las PYMEs y micro-PYMES en este momento, al final todos podremos salir mejor de lo que pensamos.

Queridas grandes empresas, ¿Se animan? ¿Contamos con ustedes?

 

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