De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Palabras de excelencia.

Pues sí, ya se que lo he dicho tantas veces que puede sonar trillado: “Todo lo que creamos en nuestras vidas, lo hacemos dos veces: primero en nuestra mente cuando lo pensamos, imaginamos, tememos, resistimos y soñamos; y después cuando lo vemos reflejado en el plano físico y lo experimentamos”.

Y sí, lo sigo sosteniendo y he aquí un ejemplo práctico de esto: Palabras de excelencia.

Cada vez que hablamos, las palabras que salen de nuestra boca, cruzaron antes por nuestra mente. No importa que tan rápido hayamos procesado nuestro pensamiento o respuesta, siempre tenemos la oportunidad de prevenir lo que vamos a decir.
Y las palabras que usamos con mayor frecuencia son un reflejo de quienes somos y como queremos vivir, es decir como experimentos nuestra vida.
De ahí la importancia de siempre usar palabras de excelencia.

Piensen en todas las personas realmente exitosas que conocen, no solo los grandes ejecutivos, sino también los maestros que más influenciaron sus vidas, los entrenadores y los deportistas de alto rendimiento, las mamás y los papás que han ayudado a grandes personas a ser quienes son hoy, los vendedores que siempre sobre pasan sus objetivos y tienen una clientela leal, los artistas que tienen más cariño de su audiencia, las personas que todos los días les da más gusto ver en el trabajo, en la escuela o en la actividad que sea que hagan.
Todos, absolutamente todos tienen algo en común: usan sin falta palabras de excelencia que dan aliento y ánimo a los demás. En su vocabulario no existe el pesimismo y jamás responden con un “eso no se puede” sino con un ”, no se ocultan en el espejismo del “victimismo” y de sus la“vamos a encontrar la manera de que sí se puedabios siempre se emiten palabras positivas como: excelente, grandioso, buenísimo, felicidades, gran oportunidad, vamos a construir, juntos lo haremos, enorme potencial, alegría, felicidad, sí es posible, claro que sí, con gusto te ayudaré.

Seguro que ya habrán pensando en más de dos, son esas personas que vemos brillando por ahí en los escenarios, los que nos sorprenden con una medalla de oro en las olimpiadas, los que motivan a todo un grupo de profesionistas durante una conferencia, los que cambian la manera de pensar y educan las mentes de muchos a través de sus libros; y son también la pareja con quien despiertas todos los días, el compañero de oficina con quien comemos todos las tardes y el amigo a quien llamamos cada semana.
Y podemos ser también cada uno de nosotros si tan solo nos hacemos al hábito de día con día usar palabras de excelencia que muevan nuestra vida y que poco a poco, y cada día más, ayuden a cambiar la manera en que vemos nuestra vida. Porque de nuevo, las palabras antes de salir por nuestros labios pasan por nuestra mente y lo que creamos en nuestra mente, más temprano que tarde lo vamos a vivir.

Estar presente.

Me encontraba escribiendo la presentación para una conferencia que voy a dar esta semana sobre Éxito Profesional en el Congreso de egresados de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Anáhuac, mi Alma mater y no pude evitar preguntarme: ¿Eres exitoso Efraín? Mi respuesta: Yo creo que sí lo soy, pues tengo la vida que quiero tener, tengo una familia maravillosa, sana y feliz. Tengo un hogar hermoso, lleno de paz, amor, abundancia, armonía y prosperidad. Tengo un excelente trabajo en el que tengo espacio para desarrollarme y ayudar a otros a desarrollarse también. Y tengo la oportunidad de todos los días compartir con muchas personas mi pensar a través de los diferentes medios con los que colaboro, empezando por mi propio blog.

Más tarde platicando con unos amigos respecto al éxito, pregunté: “¿Y qué se supone que debe de hacer una persona para ser exitosa?” Y estas son algunas de las cosas que concluimos que se necesitan para ser exitoso:

  • Trabajar duro todos los días.
  • No dejar de estudiar ni un solo día.
  • Tener clara cual es tu pasión en la vida, descubrir y entender tu misión para poder seguir tu leyenda personal.
  • Esforzarse por obtener lo que uno quiere.
  • Sacrificar tiempo de ocio y diversión para dedicarlo al trabajo.
  • Ser paciente y no perder el foco.
  • Ser paciente y aguantar a más de un mequetrefe prepotente sediento de poder, a lo largo de tu carrera.
  • Tomar responsabilidades adicionales a las que te corresponden.
  • Actuar con muchísima responsabilidad.
  • Ser creativo e innovador.
  • Desarrollar un fuerte pensamiento estratégico.
  • Crear excelentes relaciones de trabajo y personales también.
  • Levantarte más veces de las que te gustaría contar de fracasos y caídas duras.
  • Ser profundamente agradecido por todo lo que has vivido, todas las lecciones y todos los regalos que te ha dado la vida.

Pero también hay otra importantísima clave de éxito que de hecho complementa a todas y cada una de las anteriores: Estar presente.

Me refiero a hacerte presente en la organización para la que trabajas y la comunidad en la que vives. Que la gente sepa que estás ahí para ayudar y colaborar.

Me refiero a estar presente y saber compartir la alegría de vivir con todos tus seres queridos.

Me refiero a estar presente ante las oportunidades que llegan, dejar los miedos de lado, tomar al toro por los cuernos y atacar de frente al mundo de posibilidades que ha llegado hasta ti.

Me refiero a actuar con responsabilidad y comportarte como un verdadero líder, aún cuando no tengas el título nobiliario formal.

Me refiero a abrirte a un mundo de posibilidades y asistir a cada nuevo encuentro con la mente y el corazón abierto. Sí, aún cuando sientas que esto te deja vulnerable (no hay nada de malo con ser vulnerable).

Me refiero a estar verdaderamente presente en el lugar y el momento en el que estés. Pon atención, hazle saber a las personas con quienes estas que realmente estás ahí. Apaga el blackberry, el celular y la laptop y enfoca tu atención.

Me refiero a estar presente en el momento que estás viviendo hoy, no en el que viviste ayer y por el que ya nada puedes hacer, ni por el que aún no has vivido y por el que no sabes aún qué necesitarás hacer.

Sí, definitivamente ESTAR PRESENTE es un elemento clave para tener éxito. Después de todo ¿cómo vas a poder estar en el momento correcto y en el lugar adecuado, si no estás presente de verdad?

Soy un co-autor en The Age of Conversation 2008

En el 2007 dos blogers, líderes de opinión en la blogósfera, Drew McLellan y Gavin Heaton unieron fuerzas y poder de convocatoria para invitar a más de 100 autores, editores y creadores de contenido en la red a participar como autores de su exitoso libro The Age of Conversation, en el que todos estos expertos en sus propias disciplinas compartieron sus puntos de vista, aprendizajes y observaciones sobre como el “Social Media”, es decir como los medios interactivos de colaboración social como comunidades en línea, blogs, podcasts, etc, están cambiando la cara de la comunicación, la publicidad, la mercadotecnia y los negocios en el mundo.
Un libro que no se deberían perder.

Este añó Drew y Gavin vuelven a hacerlo en grande y a inicios del año lanzaron una nueva convocatoria para crear The Age of Conversation 2008 y digo que lo hicieron en grande porque en esta ocasión contarán con la participación de ¡275 autores! ¡Y yo tengo el grandísimo honor de contarme entre ellos!

Pronto comenzaremos a trabajar en este nuevo libro que estoy seguro será aún más exitoso que el primero, tarea que no será fácil pero sí alcanzable pues la lista de co-autores es realmente impresionante:

Adam Crowe, Adrian Ho, Aki Spicer, Alex Henault, Amy Jussel, Andrew Odom, Andy Nulman, Andy Sernovitz, Andy Whitlock, Angela Maiers, Ann Handley, Anna Farmery, Armando Alves, Arun Rajagopal, Asi Sharabi, Becky Carroll, Becky McCray, Bernie Scheffler, Bill Gammell, Bob Carlton, Bob LeDrew, Brad Shorr, Bradley Spitzer, Brandon Murphy, Branislav Peric, Brent Dixon, Brett Macfarlane, Brian Reich, C.C. Chapman, Cam Beck, Casper Willer, Cathleen Rittereiser, Cathryn Hrudicka, Cedric Giorgi, Charles Sipe, Chris Kieff, Chris Cree, Chris Wilson, Christina Kerley (CK), C.B. Whittemore, Clay Parker Jones, Chris Brown, Colin McKay, Connie Bensen, Connie Reece, Cord Silverstein, Corentin Monot, Craig Wilson, Daniel Honigman, Dan Goldstein, Dan Schawbel, Dana VanDen Heuvel, Dan Sitter, Daria Radota Rasmussen, Darren Herman, Darryl Patterson, Dave Davison, Dave Origano, David Armano, David Bausola, David Berkowitz, David Brazeal, David Koopmans, David Meerman Scott, David Petherick, David Reich, David Weinfeld, David Zinger, Deanna Gernert, Deborah Brown, Dennis Price, Derrick Kwa, Dino Demopoulos, Doug Haslam, Doug Meacham, Doug Mitchell, Douglas Hanna, Douglas Karr, Drew McLellan, Duane Brown, Dustin Jacobsen, Dylan Viner, Ed Brenegar, Ed Cotton, Efrain Mendicuti, Ellen Weber, Emily Reed, Eric Peterson, Eric Nehrlich, Ernie Mosteller, Faris Yakob, Fernanda Romano, Francis Anderson, G. Kofi Annan, Gareth Kay, Gary Cohen, Gaurav Mishra, Gavin Heaton, Geert Desager, George Jenkins, G.L. Hoffman, Gianandrea Facchini, Gordon Whitehead, Graham Hill, Greg Verdino, Gretel Going & Kathryn Fleming, Hillel Cooperman, Hugh Weber, J. Erik Potter, J.C. Hutchins, James Gordon-Macintosh, Jamey Shiels, Jasmin Tragas, Jason Oke, Jay Ehret, Jeanne Dininni, Jeff De Cagna, Jeff Gwynne, Jeff Noble, Jeff Wallace, Jennifer Warwick, Jenny Meade, Jeremy Fuksa, Jeremy Heilpern, Jeremy Middleton, Jeroen Verkroost, Jessica Hagy, Joanna Young, Joe Pulizzi, Joe Talbott, John Herrington, John Jantsch, John Moore, John Rosen, John Todor, Jon Burg, Jon Swanson, Jonathan Trenn, Jordan Behan, Julie Fleischer, Justin Flowers, Justin Foster, Karl Turley, Kate Trgovac, Katie Chatfield, Katie Konrath, Kenny Lauer, Keri Willenborg, Kevin Jessop, Kris Hoet, Krishna De, Kristin Gorski, Laura Fitton, Laurence Helene Borei, Lewis Green, Lois Kelly, Lori Magno, Louise Barnes-Johnston, Louise Mangan, Louise Manning, Luc Debaisieux, Marcus Brown, Mario Vellandi, Mark Blair, Mark Earls, Mark Goren, Mark Hancock, Mark Lewis, Mark McGuinness, Mark McSpadden, Matt Dickman, Matt J. McDonald, Matt Moore, Michael Hawkins, Michael Karnjanaprakorn, Michelle Lamar, Mike Arauz, Mike McAllen, Mike Sansone, Mitch Joel, Monica Wright, Nathan Gilliatt, Nathan Snell, Neil Perkin, Nettie Hartsock, Nick Rice, Oleksandr Skorokhod, Ozgur Alaz, Paul Chaney, Paul Hebert, Paul Isakson, Paul Marobella, Paul McEnany, Paul Tedesco, Paul Williams, Pet Campbell, Pete Deutschman, Peter Corbett, Phil Gerbyshak, Phil Lewis, Phil Soden, Piet Wulleman, Rachel Steiner, Sreeraj Menon, Reginald Adkins, Richard Huntington, Rishi Desai, Beeker Northam, Rob Mortimer, Robert Hruzek, Roberta Rosenberg, Robyn McMaster, Roger von Oech, Rohit Bhargava, Ron Shevlin, Ryan Barrett, Ryan Karpeles, Ryan Rasmussen, Sam Huleatt, Sandy Renshaw, Scott Goodson, Scott Monty, Scott Townsend, Scott White, Sean Howard, Sean Scott, Seni Thomas, Seth Gaffney, Shama Hyder, Sheila Scarborough, Sheryl Steadman, Simon Payn, Sonia Simone, Spike Jones, Stanley Johnson, Stephen Collins, Stephen Cribbett, Stephen Landau, Stephen Smith, Steve Bannister, Steve Hardy, Steve Portigal, Steve Roesler, Steven Verbruggen, Steve Woodruff, Sue Edworthy, Susan Bird, Susan Gunelius, Susan Heywood, Tammy Lenski, Terrell Meek, Thomas Clifford, Thomas Knoll, Tiffany Kenyon, Tim Brunelle, Tim Buesing, Tim Connor, Tim Jackson, Tim Longhurst, Tim Mannveille, Tim Tyler, Timothy Johnson, Tinu Abayomi-Paul, Toby Bloomberg, Todd Andrlik, Troy Rutter, Troy Worman, Uwe Hook, Valeria Maltoni, Vandana Ahuja, Vanessa DiMauro, Veronique Rabuteau, Wayne Buckhanan, William Azaroff, Yves Van Landeghem

Algunos de mis favoritos son, Phil Gerbyshak y Chris Wilson a quienes tengo la costumbre de leer consistentemente. Ya los tendré al tanto de cómo avanza este proyecto, en tanto no pierdan la oportunidad de leer las entradas de todos estos blogers y mucho menos de obtener The Age of Conversation 2007.

Sueña grandes sueños.

Durante los últimos dos años he venido leyendo regularmente el Blog de mi amigo en la Blogósfera Phil Gerbyshak: Make it Great, pero por alguna razón u otra no había tenido, o mejor dicho, no me había dado la oportunidad de leer su libro: 10 Ways to Make it Great, sino hasta este fin de semana.

Más que un libro tradicional, diría yo que es un libro de trabajo. Más que un texto con ideas nuevas diría yo que lo realmente innovador de la propuesta de Phil es la manera en que nos hace recordar las más simples, pero frecuentemente olvidadas formas de llevar nuestra vida al siguiente nivel y la forma tan práctica que propone para no esperar más y comenzar a llevarlas a cabo de inmediato.
En resumen diría yo que se trata de una guía diaria para mantener claro el horizonte de nuestras vidas.
Muchos de los concepto del libro son ideas ya compartidas por muchos autores y líderes de opinión en el mundo, así que si bien no podríamos decir que Phil es el descubridor de una gran verdad, sí podemos decir que hace un excelente trabajo predicándola y ayudando con su granito de arena a comunicarla a los demás.

¿Qué verdad? Simple. Que cada uno tiene en si mismo la capacidad de decidir y tomar acciones claras para llevar su vida de lo ordinario a lo extraordinario.

No quisiera echarles a perder la leída de este libro, así que no resumiré el mismo. Solo me limitaré a comentar sobre una de las 10 prácticas que recomienda Phil: “Sueña grandes sueño, haz grandes cosas”

Definitivamente algo clave para llevar tu vida a la grandeza que mereces es soñar en grande. Sé que esto ya lo he dicho en diferentes ocasiones, pero no me cansaré de compartirlo porque es real: “Todo lo que vives lo creas DOS veces, primero en tu mente cuando lo piensas y después en el plano físico cuando lo experimentas”.

¿Y qué mejor manera de pre-crear en tu mente que soñar? No me refiero a soñar con elefantes de colores, Pegaso y un dragón, sino a soñar con nuestra vida ideal.

Pregúntense ahora mismo ¿cómo sería su vida ideal? ¿a qué se dedicarían, con quién vivirían, quienes serían sus amigos ideales, donde vivirían y cómo sería su hogar? ¿En un día normal qué actividades tendrían? ¿Qué elementos de su vida actual, tal y como es, mantendrían y de cuales se desharían?
Si logran responder esto han logrado un primer paso. ¿qué sigue? Soñar, pensar, proyectar, dibujar, crear.

Existen muchas maneras de poner esto en práctica, desde escribir en una sencilla hoja de papel una frase que resuma el sueño de tu vida o dibujar o pegar imágenes que representen dicho sueño. También puedes enlistar cada componente del mismo.
El objetivo, a final de cuentas, es contar con una guía que puedas consultar diariamente y cuantas veces te sea posible durante el día para recordar tu sueño, pensarlo y continuar creándolo.

En su libro, Phil recomienda tener un “cuarto de sueños”, un lugar que designes dentro o fuera de tu casa, pero al que puedas recurrir con frecuencia para soñar en grande. Nada mala idea. Este lugar puede ser cualquier habitación de tu hogar, un parque, un café, etc.
Aunque en lo personal, después de algunos años de trabajar en visualizar mi vida o soñar en grande como diría mi amigo, yo he descubierto que para mi funciona cualquier lugar siempre que traiga conmigo algo donde y con qué escribir.
Ese algo se ha convertido en mi fiel compañero y junto con mi celular, mi cartera y mi reloj, siempre va conmigo a donde yo voy: Mi diario. No es para nada un diario donde escribo como fue cada día, sino que es lo que pensé, como reaccioné y como actué en determinadas situaciones. Sobre este viejo amigo mío detallo como quiero vivir, registros eventos importantes que valga la pena volver a analizar después para seguir creciendo, e imprimo imágenes sobre como veo mi vida futura hoy, plasmo ideas y conceptos que llevar a cabo, como este blog que tiene ya casi año y medio de existir, o un año y 8 meses si cuento el tiempo desde que lo visualicé.
Soñar en grande sí que me ha funcionado. Visualizar tu vida es en verdad una excelente manera de hacer grandes cosas y vivir en grande.

Puede que cada quien tenga una manera distinta de poner esto en práctica, puede ser que cada quien tenga o descubra un lugar especial para hacerlo, puede ser que algunos aún no lo hayan hecho, que otros lo hayan dejado de hacer por un tiempo y puede ser también que muchos de ustedes desde hace algunos días estén pensando en hacerlo.

No importa cual sea su caso, lo importante es que no dejen de soñar, no dejen de crecer y sobre todo no dejen de vivir.

Concéntrate más en colaborar.

¿Cuántas veces no se han visto envueltos en una discusión sin final por una diferencia de opinión y en la que ustedes creen con completa honestidad y entero convencimiento que tienen toda la razón?
¿En cuantas ocasiones han caído en la trampa de un pleito por defender a capa y espada su punto de vista y han perdido mucho más que una simple discusión?

Esta situación es muy frecuente en la familia, entre amigos, en el trabajo y básicamente en cualquier relación entre humanos.

Cada cabeza es un mundo y cada persona interpreta su realidad de una manera muy particular, de modo que lo que parece un color blanco total para ti, para otros es un color hueso nacarado y para otros más un color crema desvanecido.
Y esto definitivamente no esta mal, pues sin lugar a dudas es la diversidad lo que hace tan rica la vida. Lo que está mal, creo yo, es que nos casemos ciegamente con un punto de vista y no permitamos lugar siquiera al más ligero rastro de apertura ante una opinión distinta.

Muchas veces pasamos tanto tiempo trabajando en un proyecto de una cierta manera que cuando algún compañero del trabajo opina diferente buscamos todo tipo de argumentos válidos y otros no tanto para desarmar sus argumentos y comprobar que nosotros teníamos la razón.
Los mismo sucede con frecuencia entre familiares y amigos cuando cada quien tiene un punto de vista diferente sobre algunas costumbres, tradiciones o maneras de hacer las cosas.
Discutimos y defendemos tanto nuestra manera de hacer y ver las cosas que nos perdemos de la oportunidad de escuchar y observar nuevas, y posiblemente mejores, maneras de hacer las cosas. Le cerramos la puerta a un nuevo aprendizaje, dejamos de colaborar, no contribuimos con nadie ni dejamos que alguien contribuya con nosotros y simplemente nos cerramos a la gran oportunidad de talvez, solo talvez, poder estar simplemente mejor.

Así que he aquí una idea:

Concéntrate más en colaborar con los demás y mucho menos en estar en lo correcto.

No pierdas tiempo en discusiones inútiles por defender solo por defender tu punto de vista. Ábrete a lo que los demás tienen que decir. Colabora con ellos, permíteles dar su opinión, escúchalos con detenimiento y por favor NO CONTESTES SOLO POR CONTESTAR.Ten la suficiente confianza en ti mismo como para ser humilde y entender que la tuya no es la única manera de hacer las cosas. Antes de responder haz un esfuerzo por verdaderamente entender la posición del otro y después si lo consideras necesario, haz tu contribución, da tu opinión e intenta encontrar un punto medio en común, crea sinergias y encuentra nuevas y mejores maneras de hacer las cosas.

Y si alguien opina diferente, se los digo de corazón, estoy dispuesto a escucharlo con toda mi atención.

Join the Rush – Age of Conversation

Normalmente no publico ninguna entrada los viernes, pero esta es una ocasión especial y no quise dejar pasar el día sin compartir esta entrada de Chris Willson quien está ayudando mucho a Drew McLellan y Gavin Heaton a correr la voz sobre el libro Age of Conversation.

Join the Age of Conversation Bum Rush on March 29th

Y no lo olviden: JOIN THE RUSH!

Que la arrogancia no destruya tu negocio.

Qué difícil resulta llegar a ser el número uno en lo que haces. Se requiere de una gran visión, claridad, enfoque y mucho, muchísimo empeño. Toma años convertirte en el mejor en lo que haces y exige disciplina, trabajo duro e innovación; pero sobre todo exige humildad y sencillez. Humildad para reconocer que nunca llegarás a un estado de absoluta perfección y que siempre tendrás espacio para mejorar, y sencillez para comprender que tu éxito no te hace acreedor al derecho de abusar y ser arrogante con los demás.
Lastima que fue justo esto lo que los integrantes de cierto hotel ubicado en la zona hotelera de Polanco, en la Ciudad de México, aparentemente olvidaron ya.
El que fuera en determinado momento el más moderno, innovador y chic hotel de la Ciudad (del cual no diré su nombre compuesto por una sola letra del Abecedario), lejos de continuar creando experiencias “WOW” como lo hacen en sus propiedades alrededor del mundo, pareciera que ha preferido un camino de auto adulación por encima de uno de servicio y atención.

¿Y por qué digo esto? Esta es la historia: este hotel suele ser, por su modernidad, imagen y supuesta hospitalidad, cede de diferentes eventos empresariales como cursos, conferencias, cenas de gala, presentaciones, etc. Su imagen con frecuencia resulta atractiva para muchos, y para mi equipo de trabajo no fue la excepción, por lo que decidimos realizar una serie de sesiones de entrenamiento para nuestros socios estratégicos en este lugar.
Cotizamos cerca de 20 eventos de dos mañanas cada uno, durante todo el 2008, para nada un negocio pequeño para ellos.
Al costo que inicialmente nos dieron sumaron otros conceptos que, añadidos a otros gastos incidentales durante el primer curso que dimos a inicios de Febrero pasado, resultó más alto de lo teníamos contemplado. Sin embargo, y con la intención de continuar trabajando con este establecimiento, buscamos una reunión con su director de ventas y mercadotecnia, misma que prometía haber sido todo un éxito pues parecían haber quedado claras todas las expectativas de ambas partes: Ellos incluirían servicios adicionales que buscaban colocar para tener mejor rentabilidad y nosotros tendríamos el costo por sesión que mejor se ajustaba a nuestro presupuesto y todo esto quedaría bajo un acuerdo por escrito que cubriría los próximos 10 cursos, salvo para los dos siguientes que ya estaban inmediatamente programados para el 25 y 26 de febrero y el 4 y 5 de marzo.
“Que productiva y buena reunión tuvimos” comentaba yo con el equipo de trabajo que nos apoya en la producción y coordinación de los eventos.
¿Pero cuál sería mi sorpresa al día siguiente cuando nos enviaron su nueva cotización incluyendo servicios y costos muy por encima de lo acordado tan solo el día anterior?
Hablamos con ellos para pedir una corrección que efectivamente hicieron, en los servicios adicionales más no en el costo final.
Llegó el segundo curso que, por tiempo, tuvimos que realizar ahí pero ahora el presupuesto no fue el problema pues estábamos prevenidos del golpe anterior. La mala sorpresa vino cuando el curso tuvo que empezar 40 minutos tarde pues los señores del Valet parking del hotel no tenían la capacidad necesaria para recibir a todos los grupos de personas que ese día asistían no solo a nuestra sesión sino a la de varias compañías que tenían sus propios eventos ahí. La segunda mala señal fue cuando en un hotel de gran lujo, los elevadores estaban desprogramados por lo que ridícula y cómicamente para llegar al segundo piso, uno tenía que subir por las escaleras al primero para tomar el elevador, bajar al lobby y permanecer en el elevador, subir hasta el 3ero y después poder bajar nuevamente por las escaleras al segundo nivel. Todo un rally resultó. ¿Y por qué no usar las escaleras desde el principio preguntarán? Pues porque simplemente el acceso a las escaleras del primero al segundo piso no está indicado en ningún lugar.
¿El tercer trago amargo? A todo su equipo audiovisual le hacía falta estar conectado a tierra, por lo que cada vez que lo tocabas ¡gran descarga eléctrica te llevabas!
Y por si fuera poco a la hora de pagar su staff toma la decisión de, contrario a lo que se había acordado, hacer un cargo por la cuenta total a la tarjeta de crédito personal de un miembro de nuestro equipo, a quien cuando les dejó saber su equivocación solo le dijeron “ah bueno pues para el siguiente evento lo tomaremos en cuenta”.
Y pesar de todo decidimos continuar.

¿La gota que derramó el vaso? Pues resulta ser que, como en todo evento en el que dependes de varios factores para su realización, tuvimos que, con más de 5 días de anticipación, pedir posponer la fecha del 4 y 5 de marzo (que por cierto ya estaba garantizada con una cuota de reservación), no para cancelarla sino para reprogramarla para la tercera semana del mismo mes. ¿Y cual fue la arrogante respuesta a nuestra solicitud? “Claro que sí, pero estas fechas las damos por canceladas y se las cobraremos al 100% por cancelar”

¡¿Lo pueden creer?! ¿Pueden ver como la arrogancia de estos señores está matando su negocio? Si este maltrato lo hacen a nivel empresa a empresa, no me quiero ni imaginar el mal servicio que le darán a un particular.
Sobra decir que después de esto me llevo mi negocio a otra parte, a otro establecimiento que sí aprecie el valor de trabajar con humildad y sencillez y con las ganas de crear relaciones comerciales que habrán de perdurar.

Ahora el otro lado de la moneda y un ejemplo perfecto de una empresa que a pesar de su éxito aún mantiene los pies en su lugar. Se trata de una cafetería ubicada en la calle de Francisco Sosa en la colonia Santa Catarina Coyoacán; La Pause, un lugar de ambiente calido, café aromático, con cuerpo y gran sabor, comida de excelente preparación y servicio personal, amable y cordial. Un sitio que sí que me ha generado una experiencia “WOW” pues hace algunos días mientras tomaba un café con mi esposa, haciendo tiempo para visitar a nuestra doctora, los miembros del staff de este lugar, liderados por el mesero que nos atendía y apoyado por la dueña del lugar nos regalaron un pastel adicional cuando se enteraron que estábamos ahí esperando las indicaciones de nuestro médico para irnos al hospital para recibir a nuestra bebé que estaba a punto de nacer (pero esta aventura es para contar otra ocasión).
No tenían que haber hecho nada, ya estaban dándonos un excelente servicio, tenían suficiente trabajo con el resto de los comensales y sin embargo decidieron tener un simple, pero grande, gesto con nosotros. ¿Por qué? Porque entienden algo que muchos no.Talvez al staff del mencionado hotel que parece una M al revés le vendría bien visitar este pequeño, sencillo y exitoso lugar y para tomar una breve lección de éxito con humildad. ¿No creen?

Nota: esta entrada representa mi opinión personal como blogger y profesional en marketing y comunicación y de ninguna manera representa la opinión de mi empleador.

Factor #2: Lo que hablamos.

Cuando saludas por las mañanas al llegar a un lugar y te preguntan como estás o como van las cosas en tu vida ¿qué contestas? “Mas o menos”, “mal”, “La cosa está cada vez más difícil”, “Pues ahí llevándola”, “estoy que ya es ganancia”, etc. ¿O tus respuestas son más animada y positivas, como “estoy muy bien”, “Contento de estar vivo”, “disfrutando el día porque…”?
Cuando estás platicando con algún amigo sobre otro más que no está ahí con ustedes ¿cómo hablas de el? Lo criticas y desmenuzas hasta su más mínimo defecto o hablas bien de el y dejas saber lo mucho que lo aprecias.Lo mismo con tu trabajo, cuando hablas sobre tus labores, la compañía para la que trabajas o sobre tus compañeros de trabajo, ¿hablas siempre quejándote o platicas sobre las cosas que más te gustan sobre tu empleo?
¿Qué tipo de palabras usas para hablar?

Las palabras que decimos tienen, al igual que nuestros pensamientos, un gran poder e influencia sobre como vivimos nuestra vida. Cuando hablamos negativamente solo nos rodeamos de un ambiente negativo. Por el contrario, cada vez que hablamos de manera positiva sobre nuestra vida, creamos un contexto positivo que nos anima a continuar así.
Sin embargo, este es sin duda uno de los factores determinantes de cómo vivimos nuestra vida más difíciles de controlar.
Yo en lo personal sigo en una lucha diaria por procurar que las palabras que salgan de mi sean positivas y propositivas; cosa que en un inicio no resulta tan sencillo pues estamos tan acostumbrados a responder por responder nada más, que la mayoría de las ocasiones ni siquiera pensamos que es lo que estamos diciendo. Afortunadamente, como todo hábito, después de practicarlo disciplinadamente durante por lo menos un mes, uno comienza a hacer de esta nueva práctica, lo normal.

Como dicen por ahí: “Si al hablar no has de agradar, es mejor callar”.

Pero ¿cómo hacer para romper con el mal hábito de hablar negativamente? Es una pregunta que no me es tan sencilla responder pues, como ya lo he mencionado, yo día a día continuo esforzándome por lograrlo, y aunque más frecuente que no, cada día siento que elijo mejor mis palabras, aún hay momentos en que la mala costumbre de criticar, juzgar y calificar sobresale en mí.

Dicho esto, un ejercicio que en alguna ocasión leí y que estoy intentado practicar es:
Cada vez que se vaya a hacer alguna declaración sobre algo o alguien, antes de dejar que las palabras salgan de nuestra boca, hay que procurar hacerse 3 preguntas:
1- ¿Esto que voy a decir es realmente necesario y contribuirá a la conversación?
2- ¿Si digo esto estaré afectando, criticando o lastimando a alguien, esté presente o no?
3- ¿Es este un momento oportuno para decir lo que quiero decir?

Vale la pena intentarlo ¿o no?

Mi mudanza y el halcón de Gengis Jan

Este fin de semana nos mudamos de casa.

Para aquellos que lo han hecho en el pasado, no les sonará nada extraño que les diga lo pesado que fue. Extenuante diría yo.
Y no solo el día preciso del cambio de casa, el cual por cierto fue una locura pues los amigos del servicio de mudanzas, a pesar de todo los profesional que dijeron ser, se les ocurrió llegar con una pequeña camioneta y solo 3 cargadores, lo que resultó en tener que realizar 3 viajes para poder transportar todos nuestros muebles hasta nuestro nuevo hogar.
Pero bueno esa no es la historia que hoy quise compartirles, sino otra muy diferente.
Resulta que una noche antes del gran día de cambios, aún faltaba por lo menos una tercera parte de las cosas por empacar. Mi cansancio era evidente y mi fastidio mucho más. Y como en toda situación difícil en la que adoptas una actitud tan equivocada como lo estaba siendo la mía, las cosas tienden a empeorar: se acabaron las cajas que habíamos comprado para empacar, eran las 6:45 de la tarde en un viernes de quincena (para los que no son de aquí, un viernes de quincena es un día muy esperado y a la vez muy temido por todos los que vivimos en la Ciudad de México, pues es día de paga y si cae en viernes, quiere decir que el ya habitual e imposible tráfico de la ciudad, será mucho peor) y yo tenía que salir a comprar más cajas, llegué a la tienda y la dueña (una señora hosca, de edad avanzada y para nada agraciada por el rostro dulce de una tierna abuelita) prácticamente me cerró la puerta en la cara diciendo que los viernes cerraban a las 7.
Aquellos que me conocen bien estarán riéndose a carcajadas de mi, pues se estarán imaginando el coraje y berrinche que estaba haciendo… y sí mis queridos amigos, caí una vez más víctima del síndrome del Pato Donald.

Más tarde esa noche, después de haber ido a cenar fuera con mi esposa y de haber entendido que lo que faltaba de empacar de todas maneras se iría con nosotros, me senté a leer un pasaje del nuevo libro de memorias de Paulo Coelho, titulado: Ser como el río que fluye, que me hizo reflexionar mucho a cerca de los graves errores que podemos hacer al actuar con enojo.
En este, Coelho narraba la historia que un grupo de cazadores en Kazajstán compartieron con el. He aquí mi versión resumida de la misma (espero hacerle justicia):

En alguna ocasión el famoso guerrero Mongol Gengis Jan, salió de cacería junto con su grupo de seguidores, todos portaban arcos, flechas y lanzas, excepto el, que traía consigo a su halcón favorito, pues consideraba que con la vista e instinto que el ave tenía, sería mucho más efectivo que el mejor de los arqueros del grupo. Pero al final de día regresó frustrado y con las manos vacías. Decepcionado se alejó un poco del grupo para sacudir su enojo mientras caminaba. Entonces llegó a un pequeño riachuelo por el que corría un pequeño hilo de agua; sediento tomo la copa de plata con la que siempre cargaba y comenzó a llenarla, solo que cuando estaba a punto de completarla su halcón le atacó provocándole tirar la copa. Enojado levantó la copa, la sacudió y la volvió a llenar, pero el ave, antes de que el fundador del imperio Mongol pudiera beber, le volvió a tirar de la mano la plateada copa. Así que ya muy enojado, mientras se disponía a llenar su copa por tercera ocasión, con el agua que parecía ir acabándose, colocó su espada al lado y mientras la llenaba con las últimas gotas que por ahí caían, mantuvo un ojo vigilante en el halcón, de modo que cuando este de acercó de nuevo tirándole la copa por una vez más, él, con su sable, lo atravesó justo por el centro del pecho.
Realmente enojado porque ya no caían más gotas de agua, pero decidido a beber aunque fuese tan solo un trago, escalo las rocas por las que había descendido el riachuelo, en busca de la fuente de este, y al llegar ahí encontró flotando muerta dentro del estanque una de las víboras más venenosas de la región y tan solo un trago de esa agua hubiera bastado para que no estuviéramos leyendo este relato ahora.
Entonces Jan regreso a su campamento con su inerte halcón en los brazos. Mando a hacer una reproducción del ave en oro y en una de las alas grabó: “Aún cuando un amigo hace algo que no te gusta, este sigue siendo tu amigo”. Y en la otra: “Cualquier acción motivada por la furia es una acción condenada al fracaso”.

Por supuesto mi actitud al día siguiente para la mudanza fue muy diferente y en lugar de sentirme afectado y malhumorado por esta, decidí divertirme, pasármela bien y disfrutar del día, después de todo no todos los días tienes la oportunidad de cambiar de casa y volver a empezar.

“Don’t Hope, Friend…Decide!

Hace un par de días leí una historia publicada por Michael Hargrove, socio fundador de Bottom line underwitters Inc, una firma de consultoría en desarrollo profesional y ventas, ubicada en Oregon, E.U.A.

Me gustó tanto la lección que ahí presenta Michael, que no pude dejar de compartir esta historia con ustedes. La dejo en inglés, idioma en el que la historia fue escrita originalmente, pues no quiero alterar ningún significado al traducirla.

Para mi este relato definitivamente fue un recordatorio de que no basta con desear algo y sentarse a esperarlo, hay que decidirse a obtenerlo, hay que elegir la forma como queremos vivir nuestra vida y comenzar desde ya a actuar de acuerdo a la elección que hayamos hecho.

Me recuerda un poco a lo que el papá de mi amigo Chema, le decía cuando estábamos estudiando la universidad: “No digas…hazlo”.

Y precisamente porque no dijeron sino que hicieron algo al respecto de sus procesos de planeación y desarrollo creativo es que quiero aprovechar el espacio para agradecerles nuevamente a mis amigos del equipo de Marketing de The Walt Disney Company México por habernos permitido compartir nuestros pensamientos, puntos de vista, experiencia y conocimiento sobre el desarrollo de campañas de comunicación y mercadotecnia. Fue un placer impartirles el curso la semana pasada y cuentan totalmente con nosotros para continuar desarrollando nuevos talleres de trabajo.

Y de regreso al tema de esta semana, los dejo con la narración de Michael Hargrove, Que la disfruten:

“While waiting to pick up a friend at the airport in Portland, Oregon, I had one of those life changing experiences that you hear other people talk about. You know, the kind that sneaks up on you unexpectedly? Well, this one occurred a mere two feet away from me!

Straining to locate my friend among the passengers deplaning through the jetway, I noticed a man coming toward me carrying two light bags. He stopped right next to me to greet his family.

First, he motioned to his youngest son (maybe six years old) as he laid down his bags. They gave each other a long, and movingly loving hug. As they separated enough to look in each other’s face, I heard the father say, “It’s so good to see you, son. I missed you so much!” His son smiled somewhat shyly, diverted his eyes, and replied softly, “Me too, Dad!”
Then the man stood up, gazed in the eyes of his oldest son (maybe 9 or 10) and while cupping his son’s face in his hands he said, “You’re already quite the young man. I love
you very much Zach!” They too hugged a most loving, tender hug. His son said
nothing. No reply was necessary.

While this was happening, a baby girl (perhaps one or one and a half) was squirming excitedly in her mother’s arms, never once taking her little eyes off the wonderful sight of her returning father. The man said, “Hi babygirl!” as he gently took the child from her
mother. He quickly kissed her face all over and then held her close to his chest while rocking her from side to side. The little girl instantly relaxed and simply laid her head on his shoulder and remained motionless in total pure contentment.

After several moments, he handed his daughter to his oldest son and declared, “I’ve saved the best for last!” and proceeded to give his wife the longest, most passionate kiss I ever remember seeing. He gazed into her eyes for several seconds and then silently mouthed, “I love you so much!” They stared into each other’s eyes, beaming big smiles at one another, while holding both hands. For an instant, they reminded me of newlyweds but I knew by the age of their kids that they couldn’t be. I puzzled about it for a moment, then realized how totally engrossed I was in the wonderful display of unconditional love not more than an arm’s length away from me. I suddenly felt uncomfortable, as if I were invading something sacred, but was amazed to hear my own voice nervously ask, “Wow! How long have you two been married?”
“Been together fourteen years total, married twelve of those,” he replied without breaking his gaze from his lovely wife’s face. “Well then, how long have you been away?” I asked. The man finally looked at me, still beaming his joyous smile and told me, “Two whole days!”

Two days?! I was stunned! I was certain by the intensity of the greeting I just witnessed that he’d been gone for at least several weeks, if not months, and I know my expression betrayed me. So I said almost offhandedly, hoping to end my intrusion with some semblance of grace (and to get back to searching for my friend), “I hope my marriage is still that passionate after twelve years!”

The man suddenly stopped smiling. He looked me straight in the eye, and with an
intensity that burned right into my soul, he told me something that left me a different person. He told me, “Don’t hope friend…decide.” Then he flashed me his wonderful smile again, shook my hand and said, “God bless!” With that, he and his family turned and energetically strode away together. I was still watching that exceptional man and his special family walk just out of sight when my friend came up to me and asked, “What’cha looking at?” Without hesitating, and with a curious sense of certainty, I replied, “My future!”

Michael D. Hargrove
© Copyright 1997 by Michael D. Hargrove. All rights reserved. Visit Michael’s website at: www.bluinc.com

Jugando como los grandes.

Acabo de pasar un par de días calificando y evaluando algunos de los que podríamos llamar los mejores trabajos de publicidad interactiva en México.
111 piezas revisadas, analizadas y valoradas, por seis profesionales de la industria de la mercadotecnia y la comunicación digital en nuestro país.

Les confesaré que al llegar a este festival llamado El Círculo de Oro, me sentía alagado de estar entre un jurado de 40 personas seleccionadas a mano de entre toda la industria publicitaría en México, quienes evaluaríamos todos los trabajos de comunicación realizados en el último año.
Me sentía alagado y reconocido.
¿Y por qué no? después de todo me lo merecía ¿o no?

Y así llegó el día uno, me dirigí al llamado Internet Lounge del festival, donde me encontré con el resto de los miembros del jurado para el capítulo de Internet. Todos con un área de especialidad diferente, pero siempre enfocados al trabajo interactivo.

Todos nos presentamos, ya saben… nombre, empresa, puesto, etc.

“Que grupo tan joven, ojala todos tengamos la suficiente experiencia para hacer un buen trabajo como jurados” pensaba yo.

Podrán imaginar mi sorpresa cuando conforme íbamos avanzando en el proceso cada uno de los integrantes hablaba un poco más sobre lo que hacían y quienes eran.

En ese momento me di cuenta de que ahora sí debía sentirme orgulloso y agradecido de estar con este grupo tan talentoso y diverso:

– Miguel Calderón, Director Creativo y socio de Grupo W en Saltillo, Coahuila, México. Y presidente del jurado del capítulo de Internet de este festival durante los últimos años, además de muy reconocido en la industria por su trabajo para clientes como el Museo del Desierto en Saltillo Coahuila o Rexona.

– Carlos Salazar – Director General de Interalia, México, D.F. México. Creador de grandes casos de éxito en el mundo del Internet en México entre los que destaca Ciudad konec-t de Coca Cola.

– Dani Granatta, reconocido miembro de distintos jurados y conferencista a nivel internacional en diferentes eventos como los Premios LAUS, OFFF o Flash for México y autor de más de 7 libros a cerca de flash y diseño interactivo. Y quien actualmente ha traído su talento a tierras mexicanas.

– Jorge Calleja – Director Creativo asociado de Goodby & Silverstein en San Francisco, California, E.U.A. Quien está poniendo en alto el nombre del talento Mexicano en el extranjero.

– Rene Zemog – Director Creativo asociado de Wunderman México, México, D.F., México. Quien a traído consigo su pasión por el arte y la música al mundo interactivo.

Orgullos pues por la oportunidad de conocer su excelente trabajo y ser inspirado por su nivel de conocimiento, su talento y cuidado al detalle, justo tres factores críticos que siempre he encontrado en todas las personas de éxito profesional y personal.

Por eso, señores del jurado, gracias por sus lecciones. Ha sido un honor y una gran experiencia compartir este foro con ustedes y poder jugar con los grandes.

Después de todo, como dice Robin Sharma: “La persona que serás dentro de cinco años, será resultado de dos principales influencias: la gente con quien te relacionas hoy y los libros que lees.”
Y ahora, después de estos dos días de trabajo, solo me queda encontrar un muy buen libro.