De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

“Don’t Hope, Friend…Decide!

Hace un par de días leí una historia publicada por Michael Hargrove, socio fundador de Bottom line underwitters Inc, una firma de consultoría en desarrollo profesional y ventas, ubicada en Oregon, E.U.A.

Me gustó tanto la lección que ahí presenta Michael, que no pude dejar de compartir esta historia con ustedes. La dejo en inglés, idioma en el que la historia fue escrita originalmente, pues no quiero alterar ningún significado al traducirla.

Para mi este relato definitivamente fue un recordatorio de que no basta con desear algo y sentarse a esperarlo, hay que decidirse a obtenerlo, hay que elegir la forma como queremos vivir nuestra vida y comenzar desde ya a actuar de acuerdo a la elección que hayamos hecho.

Me recuerda un poco a lo que el papá de mi amigo Chema, le decía cuando estábamos estudiando la universidad: “No digas…hazlo”.

Y precisamente porque no dijeron sino que hicieron algo al respecto de sus procesos de planeación y desarrollo creativo es que quiero aprovechar el espacio para agradecerles nuevamente a mis amigos del equipo de Marketing de The Walt Disney Company México por habernos permitido compartir nuestros pensamientos, puntos de vista, experiencia y conocimiento sobre el desarrollo de campañas de comunicación y mercadotecnia. Fue un placer impartirles el curso la semana pasada y cuentan totalmente con nosotros para continuar desarrollando nuevos talleres de trabajo.

Y de regreso al tema de esta semana, los dejo con la narración de Michael Hargrove, Que la disfruten:

“While waiting to pick up a friend at the airport in Portland, Oregon, I had one of those life changing experiences that you hear other people talk about. You know, the kind that sneaks up on you unexpectedly? Well, this one occurred a mere two feet away from me!

Straining to locate my friend among the passengers deplaning through the jetway, I noticed a man coming toward me carrying two light bags. He stopped right next to me to greet his family.

First, he motioned to his youngest son (maybe six years old) as he laid down his bags. They gave each other a long, and movingly loving hug. As they separated enough to look in each other’s face, I heard the father say, “It’s so good to see you, son. I missed you so much!” His son smiled somewhat shyly, diverted his eyes, and replied softly, “Me too, Dad!”
Then the man stood up, gazed in the eyes of his oldest son (maybe 9 or 10) and while cupping his son’s face in his hands he said, “You’re already quite the young man. I love
you very much Zach!” They too hugged a most loving, tender hug. His son said
nothing. No reply was necessary.

While this was happening, a baby girl (perhaps one or one and a half) was squirming excitedly in her mother’s arms, never once taking her little eyes off the wonderful sight of her returning father. The man said, “Hi babygirl!” as he gently took the child from her
mother. He quickly kissed her face all over and then held her close to his chest while rocking her from side to side. The little girl instantly relaxed and simply laid her head on his shoulder and remained motionless in total pure contentment.

After several moments, he handed his daughter to his oldest son and declared, “I’ve saved the best for last!” and proceeded to give his wife the longest, most passionate kiss I ever remember seeing. He gazed into her eyes for several seconds and then silently mouthed, “I love you so much!” They stared into each other’s eyes, beaming big smiles at one another, while holding both hands. For an instant, they reminded me of newlyweds but I knew by the age of their kids that they couldn’t be. I puzzled about it for a moment, then realized how totally engrossed I was in the wonderful display of unconditional love not more than an arm’s length away from me. I suddenly felt uncomfortable, as if I were invading something sacred, but was amazed to hear my own voice nervously ask, “Wow! How long have you two been married?”
“Been together fourteen years total, married twelve of those,” he replied without breaking his gaze from his lovely wife’s face. “Well then, how long have you been away?” I asked. The man finally looked at me, still beaming his joyous smile and told me, “Two whole days!”

Two days?! I was stunned! I was certain by the intensity of the greeting I just witnessed that he’d been gone for at least several weeks, if not months, and I know my expression betrayed me. So I said almost offhandedly, hoping to end my intrusion with some semblance of grace (and to get back to searching for my friend), “I hope my marriage is still that passionate after twelve years!”

The man suddenly stopped smiling. He looked me straight in the eye, and with an
intensity that burned right into my soul, he told me something that left me a different person. He told me, “Don’t hope friend…decide.” Then he flashed me his wonderful smile again, shook my hand and said, “God bless!” With that, he and his family turned and energetically strode away together. I was still watching that exceptional man and his special family walk just out of sight when my friend came up to me and asked, “What’cha looking at?” Without hesitating, and with a curious sense of certainty, I replied, “My future!”

Michael D. Hargrove
© Copyright 1997 by Michael D. Hargrove. All rights reserved. Visit Michael’s website at: www.bluinc.com

Jugando como los grandes.

Acabo de pasar un par de días calificando y evaluando algunos de los que podríamos llamar los mejores trabajos de publicidad interactiva en México.
111 piezas revisadas, analizadas y valoradas, por seis profesionales de la industria de la mercadotecnia y la comunicación digital en nuestro país.

Les confesaré que al llegar a este festival llamado El Círculo de Oro, me sentía alagado de estar entre un jurado de 40 personas seleccionadas a mano de entre toda la industria publicitaría en México, quienes evaluaríamos todos los trabajos de comunicación realizados en el último año.
Me sentía alagado y reconocido.
¿Y por qué no? después de todo me lo merecía ¿o no?

Y así llegó el día uno, me dirigí al llamado Internet Lounge del festival, donde me encontré con el resto de los miembros del jurado para el capítulo de Internet. Todos con un área de especialidad diferente, pero siempre enfocados al trabajo interactivo.

Todos nos presentamos, ya saben… nombre, empresa, puesto, etc.

“Que grupo tan joven, ojala todos tengamos la suficiente experiencia para hacer un buen trabajo como jurados” pensaba yo.

Podrán imaginar mi sorpresa cuando conforme íbamos avanzando en el proceso cada uno de los integrantes hablaba un poco más sobre lo que hacían y quienes eran.

En ese momento me di cuenta de que ahora sí debía sentirme orgulloso y agradecido de estar con este grupo tan talentoso y diverso:

– Miguel Calderón, Director Creativo y socio de Grupo W en Saltillo, Coahuila, México. Y presidente del jurado del capítulo de Internet de este festival durante los últimos años, además de muy reconocido en la industria por su trabajo para clientes como el Museo del Desierto en Saltillo Coahuila o Rexona.

– Carlos Salazar – Director General de Interalia, México, D.F. México. Creador de grandes casos de éxito en el mundo del Internet en México entre los que destaca Ciudad konec-t de Coca Cola.

– Dani Granatta, reconocido miembro de distintos jurados y conferencista a nivel internacional en diferentes eventos como los Premios LAUS, OFFF o Flash for México y autor de más de 7 libros a cerca de flash y diseño interactivo. Y quien actualmente ha traído su talento a tierras mexicanas.

– Jorge Calleja – Director Creativo asociado de Goodby & Silverstein en San Francisco, California, E.U.A. Quien está poniendo en alto el nombre del talento Mexicano en el extranjero.

– Rene Zemog – Director Creativo asociado de Wunderman México, México, D.F., México. Quien a traído consigo su pasión por el arte y la música al mundo interactivo.

Orgullos pues por la oportunidad de conocer su excelente trabajo y ser inspirado por su nivel de conocimiento, su talento y cuidado al detalle, justo tres factores críticos que siempre he encontrado en todas las personas de éxito profesional y personal.

Por eso, señores del jurado, gracias por sus lecciones. Ha sido un honor y una gran experiencia compartir este foro con ustedes y poder jugar con los grandes.

Después de todo, como dice Robin Sharma: “La persona que serás dentro de cinco años, será resultado de dos principales influencias: la gente con quien te relacionas hoy y los libros que lees.”
Y ahora, después de estos dos días de trabajo, solo me queda encontrar un muy buen libro.