De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Se solicitan #4: Directores que no quieran dirigir.

Esta entrada va a solicitud de Gerardo González, quien hace unos días me platicó del nuevo reto que enfrenta y que estoy seguro que conquistará. Por cierto que pueden escuchar a Gerardo en su programa de radio por Internet, todos los viernes y domingos por la noche en: www.msnstudio.com.

Se solicitan directores que no quieran dirigir sino que sepan liderar.

Se solicitan directores que no quieran acumular todo el poder del grupo en ellos, sino que comprendan que el verdadero poder reside en delegar y potencializar el talento de los demás.

Se solicitan directores que no quieran que la gente trabaje para ellos sino que ellos deseen ponerse al servicio de su gente.

Se solicitan directores que entiendan que no pueden manejar a las personas como si fueran objetos propiedad de la organización, a eso se le llama manipulación.

Se solicitan directores que por lo tanto estén convencidos de que a la gente no se le maneja, sino que se le lidera.

Se solicitan directores que dejen de, en los libros, reflejar la nómina de la empresa como parte de sus gastos fijos, y que en su lugar comiencen a enlistarla como la inversión en talento que en realidad es.

Se solicitan directores que no quieran dirigir las cosas desde su despacho privado, sino que quieran estar al centro de la acción enseñando con el ejemplo y aprendiendo a la vez  de los más.

Se solicitan directores que no quieran decir  como hacer lo que hay que hacer, pero que inspiren a la gente a hacerlo.

Se solicitan directores que no exijan a su equipo que le dediquen su vida entera a su empresa, pero que por el contrario dedique la empresa a la vida de su gente.

Se solicitan directores menos preocupados por reportar los números a los accionistas y más enfocados a compartirlos con los miembros de su equipo.

Se solicitan directores que dejen de medir los resultados cada año para ver que tan bien está la organización, y que mejor comiencen a ver que tan bien están sus miembros todos los días, después de todo, ellos serán quienes den eso buenos resultados al final de año.

Se solicitan directores que no quieran retener el conocimiento y la experiencia del equipo solo en ellos por miedo a que los puedan rebasar, sino que por el contrario quieran compartir lo que saben y hasta rodearse de gente que sepa incluso aún más, pues el talento de un líder no radica en saberlo todo, sino en saber sacar de la gente lo mejor, y eso incluye su conocimiento y experiencia también.

Se solicitan directores que no necesariamente tengan un título de Harvard, Standford, ITAM o UP, pero que en casa hayan tenido una educación basada en principios como la honestidad, la caridad y la humildad.

Se solicitan directores que no quieran dirigir, pero que sí quieran liderar.

Se solicita #1: vendedores que no quieran vender

  • Se solicitan vendedores que no quieran vender, sino que quieran desarrollar verdaderas oportunidades de negocio. Se solicitan vendedores que no se preocupen por su cuota del mes, sino de ayudar a sus clientes, a sus prospectos y a sus compañeros de trabajo también.
  • Se solicitan vendedores que no sean capaces de vender hasta su hermana por unos cuantos miles de pesos más, sino que sean íntegros y honrados en la manera en que conducen su forma de trabajar.
  • Se solicitan vendedores que no prometan nada más a cambio de cerrar una venta, sino que al cerrarla sorprendan a sus clientes entregándoles aún más de lo que compraron.
  • Se solicitan vendedores que no recuerden los nombres de sus clientes…solo cuando toca hacer la llamada mensual para levantar un pedido más, sino que conozcan a profundidad a sus clientes como si fueran sus amigos o mejor aún su familia; que sepan de ellos su historia, sus necesidades, sus motivaciones y su sueños también.
  • Se solicitan vendedores que no levanten más pedidos, sino que entiendan a detalle lo que sus clientes buscan, aún cuando estos no sean tan claros al pedirlo, y que en lugar de pasar la orden de compra, se dediquen a crear de cero una propuesta cabal, detallada y personal para cada proyecto de cada cliente sin importar cuantas veces lo haya hecho ya.
  • Se solicitan vendedores que no cumplan con sus tiempos y entregables, sino que vayan mucho más allá, sorprendiendo en cada entrega a sus clientes, brindándoles una experiencia que los dejé diciendo WOW.
  • Se solicitan vendedores que no quieran trabajar duro, sino que trabajar duro, honesta y honradamente sea para ellos una manera de vivir.
  • Se solicitan vendedores que no tengan “contactos importantes” con apellidos como Slim, Azcárraga o Corrado, sino que aprecien con humildad a todas las personas con las que día a día van a trabajar.
  • Se solicitan vendedores que no quieran comisión, sino que planeen sus trabajo con el propósito de ayudar y colaborar y no en función de cuanto van a cobrar.

Se solicitan vendedores que no solo quieran vender y nada más. Si tu cumples con estos requisitos, no vengas a buscar un trabajo más, mejor permanece donde estás, predica con el ejemplo y ponte a trabajar.

Por cierto…también se solicitan mercadólogos y publicistas…¿quieres saber más? Visita mi otro blog

Donde te encuentras y a donde vas

Pregunto:
¿No te sientes a gusto en donde estás? ¿No estás contento con la manera en que las cosas funcionan en tu casa, en la escuela, en el trabajo o con alguna relación? ¿Es solo porque hay algunas cosas, formas o detalles que no te parecen o hay alguna razón de fondo en realidad?

Sugiero: Talvez donde estás hoy, por mucho que te disguste, es justo donde tienes que estar. Quizá estés ahí para prepararte para lo que viene, para aprender y poder dar el siguiente paso.

Preguntarás: “¿Pero como saberlo si ni siquiera se cual debe ser mi siguiente paso? Es más ni idea tengo de a donde quiero llegar”.

Respondo: “No hay nada más inútil, que hacer con eficiencia aquello que no tendrías que estar haciendo” decía Peter Drucker.

Así que propongo: Haz un análisis profundo de quien eres, qué es lo que te mueve en la vida, que actividad te apasiona y mueve tus fibras. Define cual es tu llamado, tu vocación, tu leyenda personal.
Cuando tienes claro cual es tu vocación y sabes bien que es a lo que quieres dedicar tu vida, resulta fácil determinar si la posición en que te encuentras hoy es solo un escalón más en tu desarrollo personal, si estás ahí por las lecciones y experiencias que aún tienes que acumular o incluso si tienes que ayudar a alguien más antes de poder continuar.
O bien si definitivamente te encuentras en un lugar que, lejos de acercarte, abre más y más una brecha entre tu y tú sendero personal.
Y si es así esto es un descubrimiento que no habría que lamentar sino que celebrar y aprovechar pues te has ganado la oportunidad de corregir tu dirección, tomar un profundo respiro y dar un salto de fe hacia tu leyenda personal!

Dos grandes semanas compartiendo.

En sus libros Love is the Killer app y The likeability factor, Tim Sanders hace mucho hincapié en el valor de compartir con la gente; lo que en sus palabras él llama: “Share the love”.
De acuerdo a Tim, el concepto “Share the love” se refiere a compartir dos cosas en particular: Tu conocimiento y experiencia, y tu red de contactos (personales y profesionales), concepto verán, con el que estoy absolutamente de acuerdo; y no solo yo sino todos los individuos que en los últimos años se han convertido en parte de la conversación al escribir un blog o visitar varios de estos, al crear una página personal en alguna red social o producir o escuchar un podcast. ¿Subes o ves videos en YouTube? Te has unido a la conversación.

Pero hay también una forma un tanto olvidada de compartir, o más que olvidada, dada por un hecho, y es la oportunidad de conectar con la gente cara a cara, participando con ellos en eventos, talleres, pláticas, cursos y conferencias en los que además de poder comunicar nuestras ideas también podemos aprender muchísimo de lo que los demás tienen que decir.
Es en estas ocasiones cuando tenemos toda la puerta abierta para crear una conexión real con la gente. Talvez no sea posible hacerlo con todos los asistentes al lugar, pero ya sea como expositor, conferencista o parte de la audiencia, si logras establecer una nueva relación con alguien con quien puedas compartir tu experiencia y de quien puedas aprender de la suya o a quien puedas ayudar refiriéndolo o poniéndolo en contacto con tu red de profesionales, tu trabajo del día estuvo bien hecho.

Yo tengo la enorme fortuna de que gracias a mi trabajo tengo la oportunidad de hacerlo así. Tan solo en las últimas dos semanas pude colaborar con tres grupo diferentes:

Primer participando con una conferencia sobre Marketing On-line en una reunión de liderazgo global de monster.com.

Después, una semana más tarde, como instructor en el seminario de entrenamiento a agencias de publicidad de damos en Google México.

Y finalmente como co-anfitrión de un desayuno/conferencia sobre la importancia del Marketing On-line para la industria de viajes en México.

¡Y todos fueron todo un éxito!

Es increíble la interacción y el diálogo que se puede lograr con la gente cuando participas en este tipo de eventos, las posibilidades de conectar con personas de mucho talento son enormes y, como es frecuente, una oportunidad bien aprovechada, siempre te llevara hacia una nueva oportunidad; y las puertas que tú abras para otros abrirán siempre en ambos sentidos.

Pero ojo, no solo se trata de compartir o predicar que sabes mucho y tienes mucho que enseñar. Ni de alardear sobre la enorme lista de gente “VIP” que conoces.
Quien asume una posición así, no está en realidad abierto a tener una verdadera conversación. No está abriendo bien los oídos, los ojos, la mente y el corazón y escuchar, enterarse y entender lo que los otros están comunicando también.

Y así no se puede bien compartir.

Estar presente.

Me encontraba escribiendo la presentación para una conferencia que voy a dar esta semana sobre Éxito Profesional en el Congreso de egresados de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Anáhuac, mi Alma mater y no pude evitar preguntarme: ¿Eres exitoso Efraín? Mi respuesta: Yo creo que sí lo soy, pues tengo la vida que quiero tener, tengo una familia maravillosa, sana y feliz. Tengo un hogar hermoso, lleno de paz, amor, abundancia, armonía y prosperidad. Tengo un excelente trabajo en el que tengo espacio para desarrollarme y ayudar a otros a desarrollarse también. Y tengo la oportunidad de todos los días compartir con muchas personas mi pensar a través de los diferentes medios con los que colaboro, empezando por mi propio blog.

Más tarde platicando con unos amigos respecto al éxito, pregunté: “¿Y qué se supone que debe de hacer una persona para ser exitosa?” Y estas son algunas de las cosas que concluimos que se necesitan para ser exitoso:

  • Trabajar duro todos los días.
  • No dejar de estudiar ni un solo día.
  • Tener clara cual es tu pasión en la vida, descubrir y entender tu misión para poder seguir tu leyenda personal.
  • Esforzarse por obtener lo que uno quiere.
  • Sacrificar tiempo de ocio y diversión para dedicarlo al trabajo.
  • Ser paciente y no perder el foco.
  • Ser paciente y aguantar a más de un mequetrefe prepotente sediento de poder, a lo largo de tu carrera.
  • Tomar responsabilidades adicionales a las que te corresponden.
  • Actuar con muchísima responsabilidad.
  • Ser creativo e innovador.
  • Desarrollar un fuerte pensamiento estratégico.
  • Crear excelentes relaciones de trabajo y personales también.
  • Levantarte más veces de las que te gustaría contar de fracasos y caídas duras.
  • Ser profundamente agradecido por todo lo que has vivido, todas las lecciones y todos los regalos que te ha dado la vida.

Pero también hay otra importantísima clave de éxito que de hecho complementa a todas y cada una de las anteriores: Estar presente.

Me refiero a hacerte presente en la organización para la que trabajas y la comunidad en la que vives. Que la gente sepa que estás ahí para ayudar y colaborar.

Me refiero a estar presente y saber compartir la alegría de vivir con todos tus seres queridos.

Me refiero a estar presente ante las oportunidades que llegan, dejar los miedos de lado, tomar al toro por los cuernos y atacar de frente al mundo de posibilidades que ha llegado hasta ti.

Me refiero a actuar con responsabilidad y comportarte como un verdadero líder, aún cuando no tengas el título nobiliario formal.

Me refiero a abrirte a un mundo de posibilidades y asistir a cada nuevo encuentro con la mente y el corazón abierto. Sí, aún cuando sientas que esto te deja vulnerable (no hay nada de malo con ser vulnerable).

Me refiero a estar verdaderamente presente en el lugar y el momento en el que estés. Pon atención, hazle saber a las personas con quienes estas que realmente estás ahí. Apaga el blackberry, el celular y la laptop y enfoca tu atención.

Me refiero a estar presente en el momento que estás viviendo hoy, no en el que viviste ayer y por el que ya nada puedes hacer, ni por el que aún no has vivido y por el que no sabes aún qué necesitarás hacer.

Sí, definitivamente ESTAR PRESENTE es un elemento clave para tener éxito. Después de todo ¿cómo vas a poder estar en el momento correcto y en el lugar adecuado, si no estás presente de verdad?

Soy un co-autor en The Age of Conversation 2008

En el 2007 dos blogers, líderes de opinión en la blogósfera, Drew McLellan y Gavin Heaton unieron fuerzas y poder de convocatoria para invitar a más de 100 autores, editores y creadores de contenido en la red a participar como autores de su exitoso libro The Age of Conversation, en el que todos estos expertos en sus propias disciplinas compartieron sus puntos de vista, aprendizajes y observaciones sobre como el “Social Media”, es decir como los medios interactivos de colaboración social como comunidades en línea, blogs, podcasts, etc, están cambiando la cara de la comunicación, la publicidad, la mercadotecnia y los negocios en el mundo.
Un libro que no se deberían perder.

Este añó Drew y Gavin vuelven a hacerlo en grande y a inicios del año lanzaron una nueva convocatoria para crear The Age of Conversation 2008 y digo que lo hicieron en grande porque en esta ocasión contarán con la participación de ¡275 autores! ¡Y yo tengo el grandísimo honor de contarme entre ellos!

Pronto comenzaremos a trabajar en este nuevo libro que estoy seguro será aún más exitoso que el primero, tarea que no será fácil pero sí alcanzable pues la lista de co-autores es realmente impresionante:

Adam Crowe, Adrian Ho, Aki Spicer, Alex Henault, Amy Jussel, Andrew Odom, Andy Nulman, Andy Sernovitz, Andy Whitlock, Angela Maiers, Ann Handley, Anna Farmery, Armando Alves, Arun Rajagopal, Asi Sharabi, Becky Carroll, Becky McCray, Bernie Scheffler, Bill Gammell, Bob Carlton, Bob LeDrew, Brad Shorr, Bradley Spitzer, Brandon Murphy, Branislav Peric, Brent Dixon, Brett Macfarlane, Brian Reich, C.C. Chapman, Cam Beck, Casper Willer, Cathleen Rittereiser, Cathryn Hrudicka, Cedric Giorgi, Charles Sipe, Chris Kieff, Chris Cree, Chris Wilson, Christina Kerley (CK), C.B. Whittemore, Clay Parker Jones, Chris Brown, Colin McKay, Connie Bensen, Connie Reece, Cord Silverstein, Corentin Monot, Craig Wilson, Daniel Honigman, Dan Goldstein, Dan Schawbel, Dana VanDen Heuvel, Dan Sitter, Daria Radota Rasmussen, Darren Herman, Darryl Patterson, Dave Davison, Dave Origano, David Armano, David Bausola, David Berkowitz, David Brazeal, David Koopmans, David Meerman Scott, David Petherick, David Reich, David Weinfeld, David Zinger, Deanna Gernert, Deborah Brown, Dennis Price, Derrick Kwa, Dino Demopoulos, Doug Haslam, Doug Meacham, Doug Mitchell, Douglas Hanna, Douglas Karr, Drew McLellan, Duane Brown, Dustin Jacobsen, Dylan Viner, Ed Brenegar, Ed Cotton, Efrain Mendicuti, Ellen Weber, Emily Reed, Eric Peterson, Eric Nehrlich, Ernie Mosteller, Faris Yakob, Fernanda Romano, Francis Anderson, G. Kofi Annan, Gareth Kay, Gary Cohen, Gaurav Mishra, Gavin Heaton, Geert Desager, George Jenkins, G.L. Hoffman, Gianandrea Facchini, Gordon Whitehead, Graham Hill, Greg Verdino, Gretel Going & Kathryn Fleming, Hillel Cooperman, Hugh Weber, J. Erik Potter, J.C. Hutchins, James Gordon-Macintosh, Jamey Shiels, Jasmin Tragas, Jason Oke, Jay Ehret, Jeanne Dininni, Jeff De Cagna, Jeff Gwynne, Jeff Noble, Jeff Wallace, Jennifer Warwick, Jenny Meade, Jeremy Fuksa, Jeremy Heilpern, Jeremy Middleton, Jeroen Verkroost, Jessica Hagy, Joanna Young, Joe Pulizzi, Joe Talbott, John Herrington, John Jantsch, John Moore, John Rosen, John Todor, Jon Burg, Jon Swanson, Jonathan Trenn, Jordan Behan, Julie Fleischer, Justin Flowers, Justin Foster, Karl Turley, Kate Trgovac, Katie Chatfield, Katie Konrath, Kenny Lauer, Keri Willenborg, Kevin Jessop, Kris Hoet, Krishna De, Kristin Gorski, Laura Fitton, Laurence Helene Borei, Lewis Green, Lois Kelly, Lori Magno, Louise Barnes-Johnston, Louise Mangan, Louise Manning, Luc Debaisieux, Marcus Brown, Mario Vellandi, Mark Blair, Mark Earls, Mark Goren, Mark Hancock, Mark Lewis, Mark McGuinness, Mark McSpadden, Matt Dickman, Matt J. McDonald, Matt Moore, Michael Hawkins, Michael Karnjanaprakorn, Michelle Lamar, Mike Arauz, Mike McAllen, Mike Sansone, Mitch Joel, Monica Wright, Nathan Gilliatt, Nathan Snell, Neil Perkin, Nettie Hartsock, Nick Rice, Oleksandr Skorokhod, Ozgur Alaz, Paul Chaney, Paul Hebert, Paul Isakson, Paul Marobella, Paul McEnany, Paul Tedesco, Paul Williams, Pet Campbell, Pete Deutschman, Peter Corbett, Phil Gerbyshak, Phil Lewis, Phil Soden, Piet Wulleman, Rachel Steiner, Sreeraj Menon, Reginald Adkins, Richard Huntington, Rishi Desai, Beeker Northam, Rob Mortimer, Robert Hruzek, Roberta Rosenberg, Robyn McMaster, Roger von Oech, Rohit Bhargava, Ron Shevlin, Ryan Barrett, Ryan Karpeles, Ryan Rasmussen, Sam Huleatt, Sandy Renshaw, Scott Goodson, Scott Monty, Scott Townsend, Scott White, Sean Howard, Sean Scott, Seni Thomas, Seth Gaffney, Shama Hyder, Sheila Scarborough, Sheryl Steadman, Simon Payn, Sonia Simone, Spike Jones, Stanley Johnson, Stephen Collins, Stephen Cribbett, Stephen Landau, Stephen Smith, Steve Bannister, Steve Hardy, Steve Portigal, Steve Roesler, Steven Verbruggen, Steve Woodruff, Sue Edworthy, Susan Bird, Susan Gunelius, Susan Heywood, Tammy Lenski, Terrell Meek, Thomas Clifford, Thomas Knoll, Tiffany Kenyon, Tim Brunelle, Tim Buesing, Tim Connor, Tim Jackson, Tim Longhurst, Tim Mannveille, Tim Tyler, Timothy Johnson, Tinu Abayomi-Paul, Toby Bloomberg, Todd Andrlik, Troy Rutter, Troy Worman, Uwe Hook, Valeria Maltoni, Vandana Ahuja, Vanessa DiMauro, Veronique Rabuteau, Wayne Buckhanan, William Azaroff, Yves Van Landeghem

Algunos de mis favoritos son, Phil Gerbyshak y Chris Wilson a quienes tengo la costumbre de leer consistentemente. Ya los tendré al tanto de cómo avanza este proyecto, en tanto no pierdan la oportunidad de leer las entradas de todos estos blogers y mucho menos de obtener The Age of Conversation 2007.

Concéntrate más en colaborar.

¿Cuántas veces no se han visto envueltos en una discusión sin final por una diferencia de opinión y en la que ustedes creen con completa honestidad y entero convencimiento que tienen toda la razón?
¿En cuantas ocasiones han caído en la trampa de un pleito por defender a capa y espada su punto de vista y han perdido mucho más que una simple discusión?

Esta situación es muy frecuente en la familia, entre amigos, en el trabajo y básicamente en cualquier relación entre humanos.

Cada cabeza es un mundo y cada persona interpreta su realidad de una manera muy particular, de modo que lo que parece un color blanco total para ti, para otros es un color hueso nacarado y para otros más un color crema desvanecido.
Y esto definitivamente no esta mal, pues sin lugar a dudas es la diversidad lo que hace tan rica la vida. Lo que está mal, creo yo, es que nos casemos ciegamente con un punto de vista y no permitamos lugar siquiera al más ligero rastro de apertura ante una opinión distinta.

Muchas veces pasamos tanto tiempo trabajando en un proyecto de una cierta manera que cuando algún compañero del trabajo opina diferente buscamos todo tipo de argumentos válidos y otros no tanto para desarmar sus argumentos y comprobar que nosotros teníamos la razón.
Los mismo sucede con frecuencia entre familiares y amigos cuando cada quien tiene un punto de vista diferente sobre algunas costumbres, tradiciones o maneras de hacer las cosas.
Discutimos y defendemos tanto nuestra manera de hacer y ver las cosas que nos perdemos de la oportunidad de escuchar y observar nuevas, y posiblemente mejores, maneras de hacer las cosas. Le cerramos la puerta a un nuevo aprendizaje, dejamos de colaborar, no contribuimos con nadie ni dejamos que alguien contribuya con nosotros y simplemente nos cerramos a la gran oportunidad de talvez, solo talvez, poder estar simplemente mejor.

Así que he aquí una idea:

Concéntrate más en colaborar con los demás y mucho menos en estar en lo correcto.

No pierdas tiempo en discusiones inútiles por defender solo por defender tu punto de vista. Ábrete a lo que los demás tienen que decir. Colabora con ellos, permíteles dar su opinión, escúchalos con detenimiento y por favor NO CONTESTES SOLO POR CONTESTAR.Ten la suficiente confianza en ti mismo como para ser humilde y entender que la tuya no es la única manera de hacer las cosas. Antes de responder haz un esfuerzo por verdaderamente entender la posición del otro y después si lo consideras necesario, haz tu contribución, da tu opinión e intenta encontrar un punto medio en común, crea sinergias y encuentra nuevas y mejores maneras de hacer las cosas.

Y si alguien opina diferente, se los digo de corazón, estoy dispuesto a escucharlo con toda mi atención.

Join the Rush – Age of Conversation

Normalmente no publico ninguna entrada los viernes, pero esta es una ocasión especial y no quise dejar pasar el día sin compartir esta entrada de Chris Willson quien está ayudando mucho a Drew McLellan y Gavin Heaton a correr la voz sobre el libro Age of Conversation.

Join the Age of Conversation Bum Rush on March 29th

Y no lo olviden: JOIN THE RUSH!

Que la arrogancia no destruya tu negocio.

Qué difícil resulta llegar a ser el número uno en lo que haces. Se requiere de una gran visión, claridad, enfoque y mucho, muchísimo empeño. Toma años convertirte en el mejor en lo que haces y exige disciplina, trabajo duro e innovación; pero sobre todo exige humildad y sencillez. Humildad para reconocer que nunca llegarás a un estado de absoluta perfección y que siempre tendrás espacio para mejorar, y sencillez para comprender que tu éxito no te hace acreedor al derecho de abusar y ser arrogante con los demás.
Lastima que fue justo esto lo que los integrantes de cierto hotel ubicado en la zona hotelera de Polanco, en la Ciudad de México, aparentemente olvidaron ya.
El que fuera en determinado momento el más moderno, innovador y chic hotel de la Ciudad (del cual no diré su nombre compuesto por una sola letra del Abecedario), lejos de continuar creando experiencias “WOW” como lo hacen en sus propiedades alrededor del mundo, pareciera que ha preferido un camino de auto adulación por encima de uno de servicio y atención.

¿Y por qué digo esto? Esta es la historia: este hotel suele ser, por su modernidad, imagen y supuesta hospitalidad, cede de diferentes eventos empresariales como cursos, conferencias, cenas de gala, presentaciones, etc. Su imagen con frecuencia resulta atractiva para muchos, y para mi equipo de trabajo no fue la excepción, por lo que decidimos realizar una serie de sesiones de entrenamiento para nuestros socios estratégicos en este lugar.
Cotizamos cerca de 20 eventos de dos mañanas cada uno, durante todo el 2008, para nada un negocio pequeño para ellos.
Al costo que inicialmente nos dieron sumaron otros conceptos que, añadidos a otros gastos incidentales durante el primer curso que dimos a inicios de Febrero pasado, resultó más alto de lo teníamos contemplado. Sin embargo, y con la intención de continuar trabajando con este establecimiento, buscamos una reunión con su director de ventas y mercadotecnia, misma que prometía haber sido todo un éxito pues parecían haber quedado claras todas las expectativas de ambas partes: Ellos incluirían servicios adicionales que buscaban colocar para tener mejor rentabilidad y nosotros tendríamos el costo por sesión que mejor se ajustaba a nuestro presupuesto y todo esto quedaría bajo un acuerdo por escrito que cubriría los próximos 10 cursos, salvo para los dos siguientes que ya estaban inmediatamente programados para el 25 y 26 de febrero y el 4 y 5 de marzo.
“Que productiva y buena reunión tuvimos” comentaba yo con el equipo de trabajo que nos apoya en la producción y coordinación de los eventos.
¿Pero cuál sería mi sorpresa al día siguiente cuando nos enviaron su nueva cotización incluyendo servicios y costos muy por encima de lo acordado tan solo el día anterior?
Hablamos con ellos para pedir una corrección que efectivamente hicieron, en los servicios adicionales más no en el costo final.
Llegó el segundo curso que, por tiempo, tuvimos que realizar ahí pero ahora el presupuesto no fue el problema pues estábamos prevenidos del golpe anterior. La mala sorpresa vino cuando el curso tuvo que empezar 40 minutos tarde pues los señores del Valet parking del hotel no tenían la capacidad necesaria para recibir a todos los grupos de personas que ese día asistían no solo a nuestra sesión sino a la de varias compañías que tenían sus propios eventos ahí. La segunda mala señal fue cuando en un hotel de gran lujo, los elevadores estaban desprogramados por lo que ridícula y cómicamente para llegar al segundo piso, uno tenía que subir por las escaleras al primero para tomar el elevador, bajar al lobby y permanecer en el elevador, subir hasta el 3ero y después poder bajar nuevamente por las escaleras al segundo nivel. Todo un rally resultó. ¿Y por qué no usar las escaleras desde el principio preguntarán? Pues porque simplemente el acceso a las escaleras del primero al segundo piso no está indicado en ningún lugar.
¿El tercer trago amargo? A todo su equipo audiovisual le hacía falta estar conectado a tierra, por lo que cada vez que lo tocabas ¡gran descarga eléctrica te llevabas!
Y por si fuera poco a la hora de pagar su staff toma la decisión de, contrario a lo que se había acordado, hacer un cargo por la cuenta total a la tarjeta de crédito personal de un miembro de nuestro equipo, a quien cuando les dejó saber su equivocación solo le dijeron “ah bueno pues para el siguiente evento lo tomaremos en cuenta”.
Y pesar de todo decidimos continuar.

¿La gota que derramó el vaso? Pues resulta ser que, como en todo evento en el que dependes de varios factores para su realización, tuvimos que, con más de 5 días de anticipación, pedir posponer la fecha del 4 y 5 de marzo (que por cierto ya estaba garantizada con una cuota de reservación), no para cancelarla sino para reprogramarla para la tercera semana del mismo mes. ¿Y cual fue la arrogante respuesta a nuestra solicitud? “Claro que sí, pero estas fechas las damos por canceladas y se las cobraremos al 100% por cancelar”

¡¿Lo pueden creer?! ¿Pueden ver como la arrogancia de estos señores está matando su negocio? Si este maltrato lo hacen a nivel empresa a empresa, no me quiero ni imaginar el mal servicio que le darán a un particular.
Sobra decir que después de esto me llevo mi negocio a otra parte, a otro establecimiento que sí aprecie el valor de trabajar con humildad y sencillez y con las ganas de crear relaciones comerciales que habrán de perdurar.

Ahora el otro lado de la moneda y un ejemplo perfecto de una empresa que a pesar de su éxito aún mantiene los pies en su lugar. Se trata de una cafetería ubicada en la calle de Francisco Sosa en la colonia Santa Catarina Coyoacán; La Pause, un lugar de ambiente calido, café aromático, con cuerpo y gran sabor, comida de excelente preparación y servicio personal, amable y cordial. Un sitio que sí que me ha generado una experiencia “WOW” pues hace algunos días mientras tomaba un café con mi esposa, haciendo tiempo para visitar a nuestra doctora, los miembros del staff de este lugar, liderados por el mesero que nos atendía y apoyado por la dueña del lugar nos regalaron un pastel adicional cuando se enteraron que estábamos ahí esperando las indicaciones de nuestro médico para irnos al hospital para recibir a nuestra bebé que estaba a punto de nacer (pero esta aventura es para contar otra ocasión).
No tenían que haber hecho nada, ya estaban dándonos un excelente servicio, tenían suficiente trabajo con el resto de los comensales y sin embargo decidieron tener un simple, pero grande, gesto con nosotros. ¿Por qué? Porque entienden algo que muchos no.Talvez al staff del mencionado hotel que parece una M al revés le vendría bien visitar este pequeño, sencillo y exitoso lugar y para tomar una breve lección de éxito con humildad. ¿No creen?

Nota: esta entrada representa mi opinión personal como blogger y profesional en marketing y comunicación y de ninguna manera representa la opinión de mi empleador.

Para vender más no hay que vender.

Desde hace años, cada mes de Enero escucho exactamente la misma cosa, y lo peor es que la sigo escuchando durante los otros 11 meses del año también.
No importa la compañía ni el título o nivel organizacional de la persona, siempre dicen lo mismo: “Tenemos que vender más”, “los objetivos de venta han crecido XX% versus el año anterior”, “Tenemos que vencer a la competencia”, “Traigan nuevas cuentas y busquen formas adicionales para obtener más dinero de sus clientes actuales”.

La atención se centra en como es que vamos a traer más dinero a la empresa y como vamos a sacarle más dinero a nuestros clientes. Incluso se crean estrategias completas alrededor de cómo es que vamos a lograr que los clientes nos den más dinero y se dictan seminarios enteros para enseñarle a la gente a ser persuasivos, grandes presentadores y excelentes convertidores de objeciones de ventas.

Y aún así año con año el problema sigue siendo el mismo: No se llegan a las metas y las cuotas no son cubiertas y para justificarlo se lanzan un sin fin de razones, validas algunas y sin sentido otras más: “El cliente no me ha respondido”, “Recortaron su presupuesto”, “legal no ha liberado los contratos”, etc. Y en respuesta a esto reciben instrucciones como: “Deja el teléfono y visita el cliente”, “Lleva a tal persona contigo”, “Hazles ver su error” “Empuja más fuerte la venta”, todas recomendaciones correctas pues definitivamente no es suficiente una llamada telefónica; para comunicar todo lo que se quiere decir uno tiene que hacerlo cara a cara; también contar con el soporte de alguna persona con mayor nivel organizacional o experiencia específica en algún tema determinado pueden funcionar como buen aval de lo que uno está vendiendo.
Pero aún así el problema persiste.

Talvez sea porque mi experiencia como publicista así me lo ha enseñado, pero creo que el gran problema es que se genera tal obsesión por vender y vender más, que las personas pierden totalmente de vista incluso que es aquello que están vendiendo.
Lo que quiero decir es: cuando uno trabaja en una agencia de publicidad (y esoty seguro que así aplica para la mayoría de las empresas que venden algún servicio), a un nivel gerencial medio o menor en el equipo de Servicio a clientes o cuentas (como se le conoce comúnmente), la principal labor de uno gira en precisamente DARLE SERVICIO al cliente, los objetivos son muy claros, la razón de ser para un ejecutivo de cuenta es AYUDAR al cliente, PROVEERLE de SOLUCIONES a los retos que enfrenta, HACER EQUIPO para lograr SATISFACER las necesidades que tiene. Todo esto sin estar pensando en cuanto más habremos de cobrar por todo lo que estamos haciendo, de esto se ocupan los nivele directivos de la Agencia. (o por lo menos así fue mi entrenamiento hace varios años cuando comenzaba a trabajar en este medio).

El problema es que conforme uno va creciendo y subiendo en la “escalera corporativa” muchos van olvidando ese principio de servicio y comienzan, sin advertirlo, la adopción de la visión de “vende y vende más”. En tu agenda ya no hay tiempo para pensar en como ayudar, “que eso lo haga mi equipo” piensa uno, mientras continuas planeando nuevos esquemas para cobrar más.

Debo de confesar que en algún momento yo también fui cómplice y víctima de este mal, sin embargo y para mi fortuna, pude detenerme a pensar, analizar y recordar que en 12 años de carrera, cuando mejores resultados de ventas he tenido, ha sido cuando me he dejado de preocupar por la facturación y las ventas, y me he ocupado de buscar nuevas formas de colaborar con mis clientes y ayudarlos a tener mejores resultados para su negocio y no para el mío nada más.
Cuando más abiertos han estado mis clientes a escuchar mis sugerencias y seguir mis recomendaciones han sido las ocasiones en las que no les he hablado de dinero ni de cuanto más me tienen que pagar. Es más ¿quieren el gatillo perfecto para que un cliente les cierre la puerta o los deje de escuchar? Solo díganle antes que nada que tendrá que gastar más, háganle ver que solo están ahí porque quieren su dinero y nada más. Talvez, si son muy persuasivos, logren venderle una o tres veces, pero tarde o temprano él se dará cuenta de que solo su dinero es importante para ustedes y entonces hablar con ustedes perderá todo sentido y razón.
Por el contrario cuando nos mostramos legítimamente preocupados por el negocio de nuestros clientes y auténticamente enfocados a brindarles las mejores soluciones que podamos proveerles sin discriminación por el monto de su inversión, ganamos no solo una gran credibilidad con ellos, sino también la certeza de que en lo sucesivo ese cliente estará dispuesto a escucharnos y seguir nuestras recomendaciones, aún cuando estas pudiesen representar una gran inversión para el. Y lo hará, invertirá cuanto le recomendemos porque sabrá que no lo hemos hecho así solo para obtener más dinero de el, sino porque estamos seguros que es lo mejor para su proyecto.

Pienso en todo esto y no puedo evitar recordar el consejo que Robin Sharma ha dado a tantas y tantas empresas al respecto: “La gente hace negocios con la gente que le gusta”.
No hay mayor ciencia ni recetas complicadas para lograrlo. Solo hay que quitarse de la cabeza ese eco que resuena diciendo “vende y vende más” para suplirlo con la firma idea de “primero comprende bien las necesidades de tus clientes y luego asegúrate de ayudarles a satisfacer las mismas”.

Como diría Tim Sanders en su libro The likeability factor: “Nada como conectar con el punto clave de cada persona para convertirse en alguien relevante para él o ella”.

¿Qué vas a hacer hoy por tu mundo?

Calentamiento global, smog, sobre población, fin de los recursos naturales, consumo excesivo de energéticos, desperdicio de agua, contaminación auditiva y visual, economías frágiles, hoyos gigantescos en la capa de ozono, glaciares derritiéndose, ríos desbordándose, inviernos más fríos y veranos más calurosos, cambios climáticos extremosos y con las guerras y amenazas terroristas o las crisis políticas, económicas y sociales, ni me meto.

Cuantas y cuantas amenazas hay hoy poniendo en una frágil línea a nuestras vidas ¿no creen? Hagan la cuenta y recuerden, tan solo en una semana, cuantas noticias alrededor de estos temas no escuchan, ven o leen.

A veces pareciera que por fin estamos abriendo los ojos y tomando conciencia. Lo escuchamos en un sin fin de conversaciones, formales e informales, lo leemos en el periódico, en las revistas y en la red y cada vez hay más y más programas de televisión, documentales y películas dedicadas causar una reacción inmediata ante tan inminente amenaza.

¿Entonces por qué no vemos ningún cambio real en nuestros días?

Si tanto hablamos de estos riesgos ¿por qué no hacemos nada al respecto en lugar de seguir hablando nada más?
Tal vez pensemos que lo que podemos hacer es muy poco y que en menos de poco contribuirá a mejorar las cosas. ¡Que equivocados estamos!
Quizá sea que no sepamos bien como contribuir, pero esto se soluciona muy fácilmente, existen muchas fuentes a las que podemos hacer referencia como:

· http://saveenergy.micronblogs.com
· http://www.climatesaverscomputing.org/
· http://www.negasco.com/conservation/tips.php
· http://www1.eere.energy.gov/consumer/tips/pdfs/energy_savers.pdf
· http://www.cambio-climatico.com/los-diez-mandamientos-del-ahorro-energetico

O tal vez simplemente se trate de indecisión, pero cualquiera que sea la razón piensen bien esto: Mañana será muy tarde para explicar nuestra falta de acción hoy.

En realidad hay cosas muy sencillas que podemos poner en práctica ahora mismo y aunque para nada estoy cercano a ser un conocedor, se que pueden contribuir mucho, o por lo menos con un granito de arena más a ayudar en esta situación.
Algunas de estas yo ya las practico, otras estoy comenzando ahora mismo a hacerlo y otras más sé que debo de adoptar.
Aunque tengo que confesar que las he comenzando a hacer, no porque sea yo un gran ambientalista, sino porque he seguido el consejo y ejemplo de una persona que ya en varias ocasiones les he platicado que es mucho más sabia de lo que ella misma cree: mi esposa.
Y aquí se las recomiendo hoy yo a ustedes:

  1. Si están trabajando en su computadora y tienen que salir un momento de su oficina, apaguen el monitor, y las luces de su oficina también.
  2. Cada noche apaguen todo su equipo de cómputo antes de salir. Olviden la vieja idea de que si dejan encendido todo se desgasta menos el equipo.
  3. No impriman ningún documento a menos de que sea absolutamente indispensable.
  4. Si tienen papel usado y que ya no les es de utilidad, no lo rompan ni lo tiren. Pueden cortarlos en 2, 3 o 4 partes y hacer pequeños blocks de notas y recados.
  5. Cambien todos los focos de su casa a bombillas de bajo consumo de luz.
  6. Enciendan el calentador de su casa solo cuando estén listos para bañarse, el resto del día manténganlos apagado.
  7. Separen bien la basura en orgánica e inorgánica.
  8. Apliquen la regla de Usa, Re-usa y hasta después Recila. Si hay artículos o accesorios que puedan usar más de 2 veces, antes de pensar si quiera en reciclarlo, mucho menos en tirar, háganlo. Un buen ejemplo son las bolsas de plástico tipo Ziploc, clásicas para los sándwiches.
  9. Y hablando de bolsas de plástico, cada vez que vayan al super ¿por qué no llevar consigo sus propias bolsas, re-usables por supuesto, para no seguir gastando bolsas que tardaran años y años en descomponerse?
  10. ¿Qué tal usar el automóvil solo para lo imprescindible? Por ejemplo si pueden ir a algún lugar caminando, háganlo. Si pueden hacer “ronda” con alguien háganlo también.
  11. Báñense 5 minutos más rápido.
  12. Para rasurarse, en lugar de usar el agua corriente del lavabo o de la regadera, calienten una taza de agua, que con esta cantidad debería ser más que suficiente.
  13. Fumadores, por lo que más quieran no tiren más colillas en la calle y de preferencia, si pueden, dejen de fumar ya.
  14. Si no están cargando ningún aparato (celular, ipod, palm, laptop, etc.) dejen desconectados sus cargadores.
  15. Si tienen más de una televisión en casa, ¿porque no dejarlas apagadas y juntarse todos a ver una sola TV?. ¿Quién sabe quizá y hasta les sirva para convivir más con toda su familia, no?

Estas son tan solo 15 simples acciones que pueden comenzar a hacer ya, pero se que hay muchísimas mas que ni siquiera he pensado aún y que muy probablemente ya están aplicando ustedes, así que ¿Por qué no compartirlas con todos?

Esta semana les tengo 2 retos muy sencillos:

UNO: Escojan que acciones de estas 15 pueden hacer ya, comiéncenlas a hacer y en un par de semanas déjenme saber como les ha ido con estas.

DOS: Compártanme a través de sus comentarios en el blog, en sus respuestas por e-mail, en sus llamadas telefónicas y en nuestras pláticas en persona, más recomendaciones que podamos hacernos unos a otros y yo con mucho gusto las publicaré aquí mismo.

CUMPLE TUS COMPROMISOS

¿Cuántos compromisos incumplidos habremos hecho en nuestras vidas?
Es más ¿Cuántos tan solo en el último año? Creo que sería más fácil contar cuantos sí hemos cumplido.

Debería ser realmente alarmante la cantidad de compromisos y promesas que sin pensarlo hacemos todos los días; y sin embargo estamos tan acostumbrados a romperlos y a que no nos los cumplan, que ya es algo tan cotidiano que simplemente no nos damos cuenta.

Cotidiano quiere decir “Que ocurre con frecuencia, que es habitual”.
Es decir ¡no cumplir nuestros compromisos se ha convertido en un hábito!

Y uno de los peores. Porque cada vez que nos comprometemos a algo y no lo hacemos, perdemos credibilidad. Siempre que no entregamos aquello que prometimos, como, cuando y donde lo acordamos, traicionamos la confianza de con quienes nos relacionamos.

Y lo que es mucho peor, cada ocasión en que no cumplimos con nuestros compromisos, alimentamos ese tan negativo hábito y fortalecemos el sentido de desconfianza en nosotros mismos.
Así cada día nos hacemos creer que no seremos capaces de hacer lo que decimos, pero tampoco nos sentimos seguros de decir No puedo comprometerme a lo que me piden”.

La buena noticia es que como todo mal hábito, este se puede romper para comenzar a construir uno nuevo: CUMPLIR TODOS TUS COMPROMISOS.

Por supuesto esto no es tan fácil como suena, pero como todo lo que cuesta trabajo en la vida, vale mucho la pena.

Dado que no soy ningún Guru y que por el contrario, a penas estoy trabajando en asegurarme de siempre cumplir todos mis comprimos, hoy solo puedo compartirles algunas acciones que aprendí de ese mentor que a larga distancia y sin que él lo sepa, he adoptado: Robin Sharma.
1- Conoce cuales son los valores más importantes para ti.

2- Descubre y define tu voz, tu vocación.

3- Así ahora podrás hacer compromisos que sí son congruentes contigo mismo.

4- Escoge cuidadosamente los compromisos que haces No a todo tienes que decir que sí. Como dice Stephen Covey: “Cuando alguien te pida un favor, recuerda que tienes el derecho de obtener más información y de tomarte el tiempo para pensarlo. Tendemos con frecuencia a decir que sí y luego vivimos para arrepentirnos.”

5- Comienza haciendo pequeños compromisos contigo mismo.
Promesas que sean fáciles de cumplir en tiempo y en forma. Por ejemplo, si lo que quieres es cuidar tu alimentación piensa: “ solo hoy dejaré de comer postre en la comida.” o si lo que estás buscando es fortalecer tus relaciones y amistades, piensa: “Hoy le hablaré sin falta a ese viejo amigo con quien hace tiempo que no me veo.”

6- Escribe un diario.
No me refiero al trillado concepto de la libreta donde la dulce quinceañera relata sus sueños de adolescente, aunque esa también es una gran práctica, sino a una bitácora. Un espacio en el que documentes todas tus experiencias del día y al que puedas consultar sobre tus avances en el realización de tus objetivos.
Esto te ayudará a identificar que sí y que no estás haciendo; y a entender el porque, de modo que puedas replicar o evitar situaciones y condiciones para asegurarte de cumplir, pues cada pequeño compromiso que cumplas, por simple que sea, te dará una gran sensación de logro que irá alimentando las ganas de seguir cumpliendo.

7- Date tiempo y se constante. De acuerdo a los estudiosos un hábito se construye en 21 días de práctica diaria. Así que fíjate como meta practicar el cumplimiento de tus compromisos y objetivos diariamente durante todo un mes. Al inicio puede que hacerlo sea engorroso y la tentación de rendirte sea grande, pero recuerda que cada día de logro es un paso más y que, como en el ejercicio físico, con el esfuerzo de cada día haces que el de mañana sea más fácil de lograr.

Un mes de esfuerzo para crear uno de los mejores hábitos que podemos tener.
Con este, no solo ganaremos la confianza de quienes nos rodean, sino que obtendremos credibilidad absoluta ante alguien aún más importante: nosotros mismos.