De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Cantidad versus calidad

Probablemente este no vaya a ser un post tan popular entre los ávidos usuarios de Twitter, FaceBook, FriendConnect y otras redes sociales, pero lo tengo que preguntar: ¿Qué es mejor cantidad de seguidores /amigos ó la calidad de estos?

Pregunto porque a ratos pareciera que el participar en diversas plataformas de Social Media, se ha convertido más en concurso de popularidad que en una herramienta de socialización y colaboración.

Frecuentemente veo que como muchos celebran llegar a los miles y miles de seguidores o viceversa, de estar siguiendo a miles de personas. Pero yo me pregunto: ¿En verdad leen todos los tweets y updates publicados? ¡Tendría uno que dedicar su día entero a hacerlo y aún así me temo que no acabaría! Y noten que este viene de un ávido usuario de Twitter y FaceBook también.

No es nuevo que explique que para mí, la gran relevancia que tiene Social Media radica en la enorme red de colaboración que se puede generar entre usuarios y el importante impacto que esto puede tener en la vida personal y profesional de quienes participamos en esta.

Yo en lo personal en los últimos dos años he conocido a más gente que tal vez lo que había conocido en los 5 anteriores; y no solo he podido colaborar con muchas de estas personas grabando podcasts, sosteniendo conversaciones en-línea y participando como conferencista o hasta como co-autor/colaborador de The Age of conversation 2, un libro precisamente resultado de la colaboración de cientos de bloggers al rededor del mundo, sino que he podido establecer buenas amistades con gente a la que por cierto poco o nunca he visto en persona.

Y  precisamente esto es lo que me lleva a plantear mi pregunta inicial, pues ¿cómo puedo entablar relaciones más profundas de colaboración si tengo que intentar ponerle atención a miles de personas a la vez?

Para mi, ser parte de la conversación quiere decir participar activamente en ella y aportar algo de valor, y no ver tan solo qué tan popular soy.

Por supuesto me encanta la idea de alcanzar a más y más personas cada vez, pero no de manera vacía o superficial, sino aportando algo a su día; y de igual manera quisiera que la gente con quien interactúo pueda agregar algo de valor a mi vida también; y así pues ayudarnos y agregarnos valor unos a otros. Enseñándonos algo nuevo, compartiendo una experiencia vivida o una frase inspiradora, opinando sobre nuestros contenidos, ofreciendo algo de entretenimiento, contando un chiste, dándonos ánimos o simplemente entablando una buena conversación.

Justo es este  el principio básico de las redes sociales ¿o no? Identificar grupos de personas con intereses comunes que además tengan ganas de conocer a otros y compartir lo que saben, estableciendo una especie de tribu.

 Y tribus pueden haber muchas y de muy distintos tipos: pueden ser de amigos (como Facebook), donde el propósito sea tan solo ponerse al tanto de la vida de unos y otros; también pueden ser de profesionales de distintas o de una sola industria (como Linkedin) o pueden ser otras más especializadas de acuerdo a hobbies, deportes y otros intereses más particulares.

Pero estoy convencido de que no importa a qué tipo de tribu o red social se quiera pertenecer, el éxito está en nuestra aportación a esa comunidad, en las pocas o muchas interacciones que tengamos y en los granitos de arena que aportemos a la vida de los demás.

Como dice Seth Godin en su  último libro precisamente llamado TRIBES: “Estar en una red no es suficiente. Seguir o tener a diez, veinte o mil contactos en FaceBook puede que sea bueno para el ego, pero  eso nada tiene que ver con cualquier medida útil de éxito”.

Puede ser que una marca comercial o una celebridad que participe en Social Media sí esté buscando tener miles y miles de seguidores para incrementar así su alcance, pero eso es tan solo una visión miope y limitada de cómo aplicar los principios caducos de los medios tradicionales a los digitales.

Puede ser también que algunos profesionales busquen obtener muchos seguidores para ir identificando a aquellos que pueden ser más valiosos con el tiempo como contactos comerciales. Como me dijo un buen amigo twittero  (a quien por cierto solo he visto una vez y por un par de minutos cara a cara) cuando lancé esta pregunta en twitter: “tienes que besar muchos sapos para encontrar al príncipe. Cantidad te lleva a calidad”. Y algo de razón debe de tener sin duda alguna.

Pero prefiero pensar que la calidad de nuestros contactos y sobre todo la calidad de nuestra aportación al colaborar con estos, eventualmente nos llevarán a la cantidad.

Y quien sabe cuál sea la cantidad correcta para considerarse un exitoso participante de Social Media.

Para mí, si logro ayudar y tocar la vida de alguien, por lo menos a una persona cada día, aún si es tan solo logrando que sonría con dos puntos y un paréntesis 🙂, tuve el éxito que quería.

Nota sobre el crédito de la imagen: no recuerdo de donde obtuve esta imagen hace unos meses. Intenté investigar quién la había creado pero no encontré nada. Si sabes quien es se creador, por favor déjame saberlo para darle el crédito correspondiente.

Si al hablar no has de agradar, mejor has de callar.

En los últimos días hemos sido testigos del increíble y casi se me antoja decir, imparable poder y alcance del  Social Media.

El volumen generado en notas, menciones y comentarios respecto a los presentes sucesos alcanzó picos enormes en Twitter, FaceBook, Google trends y muchas otras plataformas de comunicación, por arriba incluso de sucesos  anteriores que ya habían ofrecido una muestra del poder de estas plataformas; borrando así toda duda de que solo serán una moda pasajera.

Sin embargo, también pudimos ver la lamentable y enorme falta de conciencia y madurez de muchos de los usuarios de estos medios.

Ha sido realmente decepcionante ver como muchas personas han tomado tan a la ligera esta situación. Y no me refiero al usuario común que actualiza ocasional o frecuentemente sus estatus en FaceBook, sino a  toda esa gente que hasta hace unos días se presentaba a sí misma como “líderes de opinión” o “expertos en social media” y que promovieron activamente ( por falta de entendimiento o bien por ganas de estelarizar las conversaciones), la enorme desinformación que hemos visto circulando en todas las plataformas de Social Media, contribuyendo así a la creación del pánico, estrés y falta de cuidado entre la población.

Es  triste ver como, en lugar de aprovechar el poder de Social Media para colaborar y ayudar al control de un evidente problema, estos pseudoexpertos y pseudolíderes de opinión se han dedicado  a hacer una de tres cosas: A contar malos y repetidos chistes burlándose de la situación, a distribuir notas amarillistas y alarmistas o bien a distribuir historias sobre conspiraciones y complots de gobiernos secretos que buscan desequilibrar el mundo; o peor aún hacen los tres.

Por fortuna, un efecto que por más que algunas personas se nieguen a aceptar es definitivo,  es que las mismas reglas de la vida off-line aplican en la vida on-line. Es decir, así como tenemos que ser auténticos y coherentes en nuestro día a día, así tenemos que actuar cuando interactuamos con otras personas dentro del  Social Media. Y así como todos los días podemos simpatizarle o no a muchas personas, lo mismo sucede en Internet y de la misma manera en que decidimos ver o no un programa de televisión o dejar de leer cierto periódico (la culpa no solo la tiene el medio, sino quien lo consume también), tenemos la opción de dejar de seguir y desconectar con aquellas personas que simplemente no están agregando valor a la conversación.

Por supuesto, con esta entrada no pretendo santificar el contenido generado por unos y satanizar el de otros, tampoco intento limitar el humor (bueno o malo) de cada persona, ni mucho menos criticar o exponer a nadie. Después de todo cada quien decide a quién quiere seguir y qué contenido desea consumir.

Pero lo que definitivamente sí quiero exponer es que la gente hoy está hambrienta y necesitada de personas que agreguen valor, que aporten algo a la vida de los demás y que estén dispuestos a ayudar.

Hace unas semanas escribir sobre lo que para mi es Social Media y lo resumía en una sola palabra: COLABORACIÓN.

Colaboración para mi es igual a agregar valor, a apoyar con ideas o acciones, a aportar un granito de arena a la vida de los demás.

Esta muy bien tomar las cosas con humor y definitivamente es algo muy Mexicano burlarse del dolor.
Es correcto usar diversos foros para desahogar nuestra preocupación y definitivamente todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión.

Pero piensen en esto: una vez es chistoso, dos no tanto, tres definitivamente no.
¿Que cada quien puede tomar las cosas como quiera? Sí, por supuesto que sí.
¿Que cada quien es libre de decir que lo que quiera? Sí, por supuesto que sí.

Pero ¿de qué sirve hablar tan solo por hablar si no vas a agregar valor?

Porque el hecho de que haya gente que sepa técnicamente como capturar información en las plataformas de Social Media, no quiere decir para nada que en verdad sepan usarlas. Escribir de manera vacía y sin sentido, no aporta nada de valor y solo genera ruido.

 ¿Y qué hace la gente cuando solo se oye ruido? Apaga la fuente de ese ruido y ya.

Crédito de la fotografía: DJLegion

Una cosa importante que entender sobre la ley de la reciprocidad.

Seguro que lo habrás escuchado, de una u otra forma, pero lo has hecho. En dichos como “Haz el bien sin mirar a quien”,  “al que bien se porta, bien le va”, “El que mata a hierro, a hierro muere”, “Uno cosecha siempre lo que sembró”, etc. La ley de la reciprocidad que básicamente en términos físicos establece que “A toda acción corresponde una reacción”.

Pero esta ley, como bien lo sugieren estos dichos, no solo opera en el plano físico de las cosas, es decir no solo se encarga de que todo lo que suba tenga que bajar, sino que actúa directamente sobre nuestras acciones y comportamiento cotidiano.

Por eso es que siempre que alguien hace algún favor para alguien más, aun cuando esto no se discuta directamente, el favorecedor siempre quedará esperando en silencio a que en algún momento el favorecido le regrese el favor; de modo que el “hoy por ti mañana por mí” queda siempre latente en toda relación. Aunque he de decir que creo que aquí está escondido un error básico que hay que entender.

Claro que hay que ayudar a todos y por supuesto que todos siempre necesitaremos ayuda de otros. Por supuesto que si ayudas a distintas personas a ser exitosas en su trabajo, en su relación o en cualquier otro aspecto de su vida,  por lo menos una de todas esas personas en algún momento te regresará el favor; pero por ningún motivo debe ser esto la razón atrás de tu intención de ayudar.

La ley de la reciprocidad no funciona en ese sentido. No puedes esperar tener favores especiales de alguien o de la vida a cambio de haber ayudado a alguien más.

La ley de la reciprocidad, desde mi punto de vista, funciona al revés: estás ayudando a otros en respuesta a todos los favores y bendiciones que la vida te ha dado ya.
Estás ayudando a otros, no para que alguien más te ayude a ti; esa ayuda la tienes ya de igual manera. Estás ayudando a otros porque desde antes la vida te ha regalado el favor o en otras palabras la gran bendición de estar en una posición en la que puedes precisamente hacer eso: ayudar.

Así que la próxima vez que tengas oportunidad de ayudar a alguien más, deja de lado la idea de qué podrás obtener algo a cambio y en su lugar agradece todas las bendiciones que tienes ya; porque gracias a ellas estás en condiciones de ayudar.

¿Qué tan buen socio eres?

Seguramente lo has escuchado antes o talvez hasta lo hayas mencionado tú mismo, y probablemente en más de una ocasión. Especialmente si trabajas directamente con clientes, con proveedores o fuerzas de ventas y distribuidores.

Es esa bella, simple, corta y definitivamente vacía, mal usada y desgastada frase que dice: “No pienses en mi como tu proveedor ó vendedor ó cliente ó distribuidor, veme como tu socio”

¡Vamos, seamos honestos! Sí que lo has dicho ¿o no? Prácticamente toda la gente de negocios que conozco, incluyéndome a mi mismo, hemos utilizado esta frase un sin fin de veces en el momento de buscar cerrar un negocio. 

El problema es que tanto hemos usado esta muletilla que ha perdido sentido o peor aún, su significado ha cambiado tanto que, para muchos hoy, escuchar esto de boca de un profesional de las ventas es un signo de alerta que activa un traductor invisible de significados y que te hace escuchar “solo me interesa tu dinero y en tanto me firmes pasaré a ver a mi siguiente “socio” para que me pague un poco más que tu”.

Y por favor no me mal entiendan, no estoy diciendo que no deberíamos enfocarnos en generar ingresos para nuestra empresa; de lo que estoy hablando aquí es del como.

Un verdadero gran socio de negocio no se preocupa solo de cuanto su “socio” le puede generar de ingresos; un socio (sea un cliente, un proveedor o un distribuidor) no es una granja de ganancias ni una fuente interminable de dinero que podemos drenar todo el tiempo.

Tener un socio de negocios exige un gran compromiso de nuestra parte, el compromiso de poner, en la mayoría de las ocasiones los intereses de nuestro socio por encima de los nuestros. Ser un gran socio significa que todo el tiempo estamos buscando que nuestro socio, sus socios y nosotros también, ganemos todos.

Ser un gran socio requiere no solamente que simpaticemos con nuestros clientes y les digamos que “entendemos su sentir”, pero que seamos totalmente empáticos con ellos y sintamos sus retos como nuestros, que comprendamos sus objetivos, sus fortalezas, sus oportunidades, sus intereses, etc. y que con base en estos propongamos soluciones que apoyen el cumplimiento de sus metas, aún en las ocasiones en las que hacerlo no genere una ganancia económica inmediata para nosotros.

Porque a la larga, y a la no tan larga también, ser un gran socio tendrá muchos más beneficios para nuestro negocio que solo el cierre de una venta frecuente. Nos dará lealtad, afinidad, comprensión y embajadores de nuestra empresa también.

Miércoles, bueno Jueves, de Mekate! Una historia de Agencia

Nota: Para los que vienen leyendo este blog desde hace tiempo, recordarán que también publico en el Blog Mekate.com, donde principalmente discutimos temas más alineados con la industria de la Comunicación y la Publicidad.

Buen pues, he aquí la primera entrada que publiqué en Mekate.com este año que inicia. 

Una historia de Agencia

Muy bien mis queridos y un poco abandonados amigos mekateros!

Ya ha pasado mucho tiempo desde que escribí mi última entrada en este blog, así que prometo hacer un esfuerzo para retomar el buen camino.

He de decir que en ocasiones, la principal razón por la que algunos bloggers dejamos de escribir temporalmente es, desde mi punto de vista, la falta de cosas realmente importantes y valiosas que decir.
Pero ahora tengo el material perfecto para compartir con ustedes muy, pero realmente muy interesantes, puntos de vista de 237 bloggers a nivel mundial quienes, a través de un enorme esfuerzo colaborativo, participamos como coautores del libro Age of Conversation 2: Why don’t the get it.
Así que a partir de hoy y periódicamente (conste que no dije qué periodicidad) estaré discutiendo con ustedes las opiniones que tengo sobre el pensamiento que tantas personas tan talentosas y experimentadas han compartido en este libro.
Ojo, esta nueva serie de entradas no pretende en ningún momento publicar por aquí el contenido del libro, sino tan solo compartir mi opinión, y la suya, al respecto.
Si quieren leer el libro (y créanme que bien vale la pena que lo hagan), pueden comprar el libro en Lulu.com, hay 3 versiones, pasta dura, de bolsillo y electrónico. Además, si lo compran estarán participando en una buena obra social, pues todos los ingresos generados por las ventas de este están siendo donadas Variety, International Children’s Charity.

Buen pues manos a la obra. Como habrán visto o deducido de las entradas que anteriormente he publicado tanto en Mekate.com como aquí en  De lo cotidiano y lo no tanto, para mi uno de los rasgos más importantes en un profesional es su actitud de servicio y su capacidad de conectar, simpatizar y empatizar con sus clientes y colegas en general.
De modo que no resulta extraño que el primer tema que quiero compartir sea el capítulo de Cam Beck titulado “An Agency Story” (Una historia de Agencia) en la que Cam narra con mucho realismo una situación que muy frecuentemente sucede en las empresas (agencia en este caso), especialmente en las más grandes, más exitosas o más reconocidas. Cuando la gente que labora para estas se emborracha de éxito y por estar “ensimismados de si mismos” solo hablan de ellos y de porque creen que básicamente le estarían haciendo un favor al cliente por trabajar con el cuando en lugar de esto lo que deberían hacer es poner atención y escuchar las necesidades del cliente, que más frecuente que no, resultan ser muy diferentes a lo que creíamos que eran: “Gracias, eso está muy bien. Me ha convencido de que han alcanzado el pináculo de su industria. Y obviamente están orgullosos, y tienen toda la razón de estarlo. Agencias, no solo en los Estados Unidos, pero en el mundo entero, deberían estar celosos de los premios que ustedes han recibido. Pero mientras hablabas y presumías todos los reconocimientos que han obtenido, ignoraste completamente mis necesidades. Ni siquiera me preguntaste cuál es mi problema. Tan solo unas preguntas y propuestas de soluciones hubieran ayudado a elaborar tu caso..:” Cam BeckAge of Conversation 2: why don’t they get it. Página 72.

Quiéres saber cual era el problema del empresario? No dejes de comprar Age of Convesation 2 y leerlo, recuerda, está en la página 72.

Y mientras obtienes el libro y lo lees, no olvides que no importa que tan grande, exitosa, famosa o rica sea tu empresa o la compañía para la que trabajas, a final de cuentas la gente no quiere trabajar solo con las personas u organizaciones que tienen más fama, poder o dinero; las personas quieren hacer negocios y trabajar con las personas con las que gusta interactuar y convivir. Y la mejor manera de que a la gente le guste interactuar contigo es empalizando y simpatizando con ellas, teniendo una actitud de servicio y de generación de valor, y la única manera de hacer esto es escuchando, poniendo atención, observando y no hablando por hablar.

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¡Otro año más con balance muy a favor!

Durante los últimos dos años, en estos días que marcan que el final de un año y el inicio de uno nuevo, he escrito una entrada titulada “Un años más con saldo a favor”, en las que recapitulo y agradezco todas y cada una de las bendiciones que marcaron mi vida ese año.

Y este no puede ser la excepción, porque si ha habido un año con un gran balance a mi favor, definitivamente ha sido este.

¡Así que gracias 2008 por haber sido un gran año, gracias vida por haberme dado un año más con saldo a favor!

Gracias por mi hija hermosa, sana, feliz, alegre y genial.

Gracias por mi esposa bella, sana, feliz y brillante.

Gracias por la luz con la que mis dos princesas iluminan mi vida todos los días.

Gracias por nuestro hogar lleno de luz, amor, armonía, paz, seguridad, abundancia y prosperidad.

Gracias por mi salud.

Gracias por nuestra familia, padres, hermanos, primos, sobrinos y todos los demás.

Gracias por nuestros amigos de toda la vida, cercanos, leales y sanos; y gracias por todos los nuevos amigos también.

Gracias por nuestros trabajos, productivos y honestos, rodeados de gente buena y bien intencionada y en los que además podemos hacer lo que mejor sabemos y más nos gusta hacer.

Gracias por la oportunidad de conectar con tantas personas a través de este blog para compartir con ellos y aprender de ellos también.

Gracias por la oportunidad de colaborar con distintos esfuerzos como el libro Age of Conversation 2, las conferencias y pláticas en congresos, foros y eventos, los seminarios de entrenamiento a empresas y las clases en El Semillero también.

Gracias desde ya 2009 por todas las bendiciones y oportunidades que traes contigo para todos nosotros.

Gracias porque, como dije en la entrada de hace un año: 

¡Cada año es mejor!

10 cosas que puedes hacer para no caer en la depresión colectiva que hay

¿Lo has notado? Se siente en el ambiente, se ve en el gesto de las personas, se percibe en su lenguaje corporal. Pareciera que hay una depresión general. La preocupación y el estrés es notorio; en las empresas la presión a sus integrantes es más que evidente: Jefes preocupados por llegar a la cuota del año, y empleados angustiados por conservar su trabajo. En las calles el miedo también hace sus estragos. Y en estos días que fiestas que comienzan, el ambiente festivo es el único ausente.

¡Pero aún así te digo que creo que hay mucho que celebrar! Por eso quise compartir 10 acciones que creo muy útiles para no ser parte de esa colectiva depresión que hay: 

1-    Haz tu propia lista de gratitud.
Nada nos recuerda tanto todo lo que hay que celebrar en nuestras vidas como enlistar cada una de las cosas por las que deber ser muy agradecidos: nuestros hijos sanos, nuestras familias unidas, sanas y enteras, nuestros hogares seguros, nuestros trabajos, nuestros amigos…en fin cada quien sabrá las bendiciones que tienen en su vida y como las agradecerán.

2-     Inicia una dieta libre de noticias.
Esto es algo que en lo personal he puesto en acción prácticamente todo el año ¡Y funciona muy bien! Claro que a veces me pierdo se saber chismes y tragedias de inmediato, pero ¿quién quiere gastar su tiempo en eso en primer lugar? Además, si hay alguna gran noticia que realmente tengan que saber, créanme que se enterarán.

3-    Date tiempo de recreación.
Recreación quiere decir volver a crear, y para eso uno necesita dedicar tiempo y espacio al descanso y la distracción; son precisamente estos los que nos ayudarán a pensar mejor.

4-     Mírate al espejo y regálate una sonrisa.
¿Alguna vez lo han hecho, mirarse al espejo, hacerse muecas y hablarse a si mismos con voces extrañas? Reírse de uno mismo es clave para no tomarse esta vida tan en serio, dicen por ahí. (Ok, talvez tengo que practicar esto más seguido).

5-     Ya que estas en eso sonríele a la gente que te rodea, aún si es por ninguna aparente razón. Inténtalo ya. Pocas cosas son tan contagiosas y producen un inmediato bienestar como la hace recibir una sonrisa de alguien más.

6-    Haz algo por alguien espontáneamente.
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo especial por alguien si que te lo pidieran? No tiene que ser algo grande ni ostento, una nota, un café, un dulce o una recomendación. Cuando hacemos algo por alguien más no podemos evitar sentir esa gran satisfacción de realización.

7-    No hagas lo que no te gusta solo porque crees que es tu única opción. ¡NO LO ES!
Todos tenemos grandes habilidades y fortalezas que normalmente están ligadas a las cosas que más nos gustan hacer (porque somos muy buenos haciéndolas) así que no pierdas el tiempo haciendo algo que no te apasiona hacer.

8-    No comas comida chatarra. No te nutre, solo te engorda y hace sentir inflado y pesado; y cuando nos sentimos pesados no nos queremos mover, y cuando no nos movemos nos sentimos morir. ¿no sería mejor sentirnos ágiles en todo momento? OK ok, esto sí que es algo en lo que necesito trabajar, pero que mejor manera de recordarlo que escribiéndolo y compartiéndolo con ustedes?

9-    Aparta una buena parte de tu tiempo para pasarlo con tus seres más queridos. Si no lo haces, no importa que tan importante sea tu trabajo o tus proyectos, todo eso perderá sentido.

10- Cada día al despertar ponte una tarea especial. Define un objetivo o algo que esperar en el día.Puede ser divertirte, conectar con gente nueva, hablar con alguna vieja amistad, comer algún tipo de comida especial, cumplir con una fecha de entrega; lo que sea, pero que sea algo por lo que sepas que vale la pena esperar!

Ahí las tienen, mis 10 sugerencias para evitar se parte de la depresión colectiva de hoy. Seguramente ustedes habrán pensado en muchas otras más, así que por favor, no dejen de compartirla aquí.

¡Continental Airlines $8.06 dólares por persona!

Sí, ocho dólares con seis centavos por persona fue la enorme cantidad que recibimos en forma de cupones de comida, los pasajeros del vuelo 2646 a Houston hace ocho días cuando, por fallas eléctricas, tuvimos que desabordar el avión que estaba a punto a despegar.

Menos del 2% de la cantidad que, por lo menos en mi caso, pagué por los boletos de vuelo redondo a esta ciudad Texana y que fue bonificado como compensación para que, durante la espera de más de 3 horas (adicionales a las 3 que ya habíamos esperado) pudiéramos comer algo en el restaurante de su elección, no de la nuestra, y en el que por cierto el alimento más barato costaba ciento dos pesos versus los 105 del valor del cupón.

No es que me queje. De hecho estoy profundamente agradecido con el capitán del avión quien responsablemente tomó la decisión de no despegar ante el desperfecto que presentaba la aeronave. ¡Muchas gracias capitán!

Pero a los responsables de sus operaciones en tierra les tengo que preguntar: ¿Cuál es para ustedes el valor real de un pasajero o cliente leal? ¿En verdad valemos menos del 2% de lo que nos cobran?

¿No hubiese sido mucho mejor ayudar a los pasajeros que ahora estábamos frente al problema de encontrar otro vuelo a:

1-      Tener un lugar especial al cual recurrir para poder ser re-documentados en el próximo vuelo, sin la necesidad de hacernos salir de la terminal para ir hasta los mostradores exteriores de documentación.

2-      Transferir nuestro equipaje de un avión a otro sin obligarnos a tener que ir a las bandas por nuestras maletas, pasar aduana sin ninguna razón y tener que re-documentar.

3-      Darnos un lugar donde esperar cómodamente el próximo vuelo en lugar de darnos un cupón con el que no se puede cubrir el total de la cuenta del restaurante que ustedes mismos eligieron?

Y no puedo evitar preguntarles a ustedes amigos míos ¿cuánto valoran a sus clientes? Cuando tienen alguna falla por razones fortuitas ¿buscan agregar un valor adicional a sus clientes, que realmente les envíen un mensaje de “realmente lo siento, me preocupa tu satisfacción y tu negocio vale mucho para mi” o solo les dan un parche en forma cupón?

Verán muchas veces las empresas creemos que con dar un reembolso de alguna determinada cantidad, a veces incluso hasta del 100% de lo pagado por el cliente, es suficiente para absolver nuestra falta, pero no lo es así.

Devolver lo cobrado tan solo es lo justo, lo mínimo esperado. Si en verdad queremos obtener un cliente leal que continúe trayendo su negocio al nuestro, tenemos que enfocarnos también en proveerle de una gran experiencia, de un servicio sin igual que le deje saber que aún a pesar de todo, incluso de nuestros errores, siempre buscaremos ir más allá de su satisfacción.

Así que los deja con esta pregunta una vez más ¿para ustedes cuál es el valor real de sus clientes?

Pics of the week!

Como siempre, aquí publico algunas fotos de las pláticas y conferencias que más recientemente he dado, en esta ocasión en DDB México, Amipci y una conferencia especial para UNITEC.

¡Chécalas, talvez te encuentres en una de ellas!


¿Cómo estas preparando a los líderes de tu empresa del mañana?

Dicen por ahí que muchos de los trabajos para los que estamos entrenando y desarrollando talento hoy, aún ni siquiera existen.

Y no podría estar más de acuerdo. Las cosas están cambiando y mucho. La manera de hacer las cosas y desarrollarse en el trabajo hoy son muy diferentes a lo que eran hace tan solo unos 5 años; y el desarrollo profesional de cada persona hoy es inmensamente distinto a lo que uno suponía tener que hacer antes para tener una carrera exitosa.
Imagínense, se estima que los que hoy son estudiantes universitarios tendrán entre 10 y 14 trabajos para cuando cumplan 38 años.

Y esto no es tema de un futuro muy lejano, de hecho hoy 1 de cada 4 empleados en el mundo tiene menos de 1 año en su actual empleo. 

¡El cambio está sucediendo hoy! Y la pregunta que nos queda por responder con urgencia es: ¿Qué estamos haciendo hoy para preparar a los líderes de nuestras empresas mañana?

Las expectativas son muy grandes y los roles están cambiando.
La famosa generación Y ya empieza a integrarse a la fuerza laboral y de acuerdo de Penélope Trunk (Brazen Careerist) esta generación va a cambiar totalmente la cara de las empresas ante sus empleados.

Las personas encargadas de liderar la comunicación y mercadeo de las empresas, tal como nos lo comparte Mitch Joel, están teniendo que evolucionar con urgencia frente a las oportunidades que presentan los medios sociales (social media) y la tecnología; y de acuerdo a lo que explican Joseph Jaffe en Estados Unidos y Rafaél Pérez Toribio en México, las agencias de comunicación no serán la excepción.

Así que vuelvo a preguntar: ¿Qué estamos haciendo hoy para preparar a los líderes de nuestras empresas mañana?

Y no podemos dejar que la respuesta sea algo así como “pues seguro el presidente de la empresa o recursos humanos algo estarán haciendo…”
Pensar así sería condenarnos a perder el poder de promover y dirigir el desarrollo de nuestras propias carreras profesionales. Cada uno de nosotros tiene el potencial y la responsabilidad de actuar como líderes, aún sin el título formal (LWOT – Leaders with out title, como los llama Robin Sharma), para colocarnos en la cresta de la ola de esta evolución laboral y ayudar también a otros a hacerlo.

Entendámoslo de una buena vez: 

ESTA ES LA ERA DE LA CONVERSACIÓN Y LA COLABORACIÓN.

¡Así que a ponerse a trabajar!

¡Las fotos de la semana!

Y como siempre, lo prometido es deuda. He aquí algunas fotos tanto de mi primera clase en El Semillero, como del seminario organizado por la Amipci y la AAM, que impartimos varios profesionales del marketing digital, la semana pasada en México.

Una excelente política que fijar.

Tu las tienes, la empresa para la que trabajas las tiene también, en la escuela de tus hijos igual las tienen, en todo comercio e institución las tienen: Políticas.

Criterios que toda organización ha definido para guiar como debe ser el comportamiento e interacción de los empleados de la misma, tanto con sus colegas, líderes y subordinados, como con sus clientes y proveedores.
Políticas distintas sobre la manera de vestir, horarios de trabajo, solicitud de equipo e insumos, etc. Incluso políticas de cómo deben de conducirse las juntas y reuniones de trabajo.
Pero lo que casi nunca he visto es que tengan una política de “NO a los Assholes”  (palabra que uso en Inglés pues la traducción equiparable en Español suena algo agresiva: “Pendejos”).

Sí, una política con la que la organización procure un ambiente libre de “a**holes”, es decir libre de personas que, lejos de contribuir productiva y positivamente, no solo a los resultados numéricos de la empresa, sino también a generar un ambiente agradable de trabajo que ayude a los miembros de la misma a trabajar mejor y con más entusiasmo, desarrollando su potencial personal y profesional; contaminan el ambiente, creando tensiones innecesarias que terminan por contagiar a cada integrante del equipo de manera diferente, pero dejándolos a todos sin las ganas de trabajar.

“A**holes” hay muchos e interactúan con tu equipo todos los días, desgastándolo, cansándolo y dejándolo si ganas de colaborar. Puede tratarse de un director o de un ejecutivo clave, puede ser también algún miembro del equipo que crea que es merecedor a algún trato especial o puede tratarse de un cliente abusivo o un proveedor incumplido.
Pero sea quien sea, el impacto que estas personas pueden tener sobre tu organización puede ser mucho más grande de lo que crees.
De aquí la importancia de que toda empresa, y cada persona ¿por qué no?, establezcamos nuestra propia política de decir no a los “a**holes”. Una política para evitar en la medida de los posible, contratar, comprar y vender servicios o productos de “a**holes” .

Vaya,  qué tan importante no será este tema que líderes y pensadores como Guy Kawasaki y Bob Sutton, han dedicado parte de su trabajo al mismo. (Tómate un par de minutos para ver su video).

Claro, sería muy fácil señalar dedos y calificar de manera arbitraria a la gente a nuestro alrededor, pensando que nosotros no somos unos “a**holes”, pero para eso el Profesor de  Ingeniería y Ciencia de la Administración de empresas de la Universidad de Standford, Bob Sutton, como parte de su libro “The no Assholes rule” comparte (a través del Blog de Guy) con nosotros un breve examen de 24 sencillas preguntas para identificar si somos o no unos “a**holes certificados”. 

Y aunque seguramente ninguno de ustedes saldría como una calificación mayor a 5 puntos (yo saqué 1 por cierto), talvez sí conozcan a alguien quien rompa el record.

A grandes objetivos, pequeños compromisos.

He de confesar que soy muy afortunado. Gracias a mi actual empleo y a las actividades que como Blogger y conferencista he desarrollado en los últimos dos años, he tenido la enorme oportunidad de conectar con muchísimas personas. Gente de distintas organizaciones e industrias, con diferentes tipos de empleo y oficio, de origen y formación muy distinta. Todas pues diferentes, pero la gran mayoría con algo muy en común: GRANDES SUEÑOS.

Todos tienen enormes ambiciones y visiones claras de qué tan alto quieren llegar.  Y frecuentemente me han comentado que quieren ser los mejores, los primeros, los estelares: “queremos ser la agencia digital más importante del mercado”, “buscamos ser los primeros en digitalizar totalmente nuestro negocio por completo”, “apuntamos a ser los mejores en ventas”, etc.

Pero con la misma frecuencia me he encontrado el mismo problema: no todos están preparados para cumplir con sus sueños de grandeza.

Por supuesto que muchos sostienen no solo estar hablando, sino estar haciendo las cosas, que necesitan para lograrlos pero ¿lo están en verdad o solo creen que lo están?

Podría contar de varios casos en los que he escuchado a alguien decir que están dispuestos a hacer lo necesario para llegar a ser los mejores, los primeros, los más importantes. Manejando discursos inspiradores y de grandeza que al paso de un par de días quedan dispersos en el aire, olvidados por su equipo, escondidos bajo el tumulto de las tareas y los problemas cotidianos, traspapelados tras las cuotas y las cuentas ó perdidos en la falta de capacidad o experiencia de la gente que se supone habrá de ayudar a obtener sus objetivos.

Por eso, después de meditar cuidadosamente al respecto, he concluido que la mejor respuesta a los GRANDES OBJETIVOS, son los pequeños compromisos.

Dejar de lado los discursos y comenzar a dar pasos pequeños pero seguros hacia nuestras metas.

Se que esto puede resultar más difícil de lo que se dice, así que quise compartir

10 pasos (o compromisos) que creo son clave para comenzar:

  1. Define muy bien tu intención. Dicen por ahí que tener muy clara tu intención es la mitad del camino pues desde el momento en que lo haces, tu mente comienza a trabajar en encontrar diferentes formas de lograrlo
  2. Entiende bien tu lugar en el mercado o en tu segmento. Conoce bien cuales son las fortalezas con las que cuentas y las habilidades que necesitarás desarrollar. Asegúrate de que el gran objetivo que te haz planteado sea congruente con la visión y misión de tu organización y la situación de tu mercado.
  3. Comparte con todos los miembros de tu organización cual es tu sueño y asegúrate de que ellos compartan contigo la misma ambición. Si tu equipo no hace suya tu meta, siempre la pondrán en segundo lugar después de sus propias prioridades.
  4. Asegúrate de contar con el talento correcto para las tareas y labores que llegar a tu gran meta requerirá. Identifica sus fortalezas y habilidades y ayúdales a desarrollarlas al máximo. Entrénales y dales las herramientas que necesitan. Desarrolla talento o reclútalo también.
  5. Define los pasos que tu organización tiene que dar para llegar hasta donde quieres llegar. Entiende que si bien muchos pueden ser simultáneos, muchos otros tendrán un orden secuencial.
  6. Desarrolla una ruta crítica y asigna tiempos para cada pequeño compromiso o paso que los miembros de tu equipo tendrán que dar.
  7. Revisa con frecuencia su curso, pero no lo hagas todo el tiempo por favor. Asigna momentos específicos para revisar el estatus y verificar su dirección. Entiende que todo camino puede tener sus desviaciones y retos, se flexible y trabaja con cada situación.
  8. No dejes que la razón de tus grandes metas sea solo hacer dinero. Haz que sea sobre algo más y encuentra la manera de públicamente reconocerle su esfuerzo a aquellas personas que están ayudando a lograr ese gran objetivo. Ayúdales a entender los beneficios que ellos, como empleados, también obtendrán de este gran sueño. He perdido ya la cuenta de cuantas veces he escuchado a los miembros de algunos equipos decir: “Entiendo bien como este proyecto hará ganar mucho dinero a la empresa, ¿pero qué hay de mi? A mi me seguirán pagando exactamente lo mismo, solo que además tendré que aprender nuevas cosas y tener más trabajo”. Déjales ver como esas nuevas habilidades que desarrollarán les ayudará no solo a hacer mejor su trabajo sino a estar mejor preparados para nuevas oportunidades más allá de su empleo actual.
  9. Repasa en tu mente todos los días aquel gran objetivo que quieres lograr, visualízate y a tu equipo lográndolo cada día. Encuentra la manera de repasarlos cada día con un lema, volviéndolos parte de tu visión, creando un “vision board” que cualquiera pueda fácilmente leer.
  10. Pero por favor no dejes que tu gran intención y tu pasión se convierta en una obsesión.

Pensándolo bien, lo mejor de esta lista ¡es que la puedes aplicar para tu vida personal también!

Algunas sugerencias…

Cuántos de ustedes están preocupados y hasta obsesionados por la crisis económica que está sucediendo en el mundo hoy? ¿Cuántas horas le han dedicado a seguir cada paso de lo que está pasando?

Conozco a más de una persona que se la pasa checando cada dos horas como están las bolsas en el mundo y la paridad del peso contra el dólar entre otras cosas; y no puedo evitar preguntarme ¿Les sirve de algo obsesionarse tanto con las noticias? ¿En verdad es útil dedicarle tanto tiempo a ver como se desploman los mercados?

En definitiva creo que lo verdaderamente importante y lo que en realidad nos va a ayudar a todos a salir adelante es enfocarnos a trabajar en lo nuestro. Dejar de lado aquellas cosas por las que nada podemos hacer y dedicarnos a ser productivos con lo que sí se encuentra dentro de nuestra área de influencia.

Por ejemplo, siempre he sostenido que el establecer sólidas relaciones con nuestros clientes es de absoluta importancia, por encima incluso de las cuotas de ventas, objetivos comerciales, y (oh pecado) de los costos de operación. Las cuotas vendrán y se irán, se obtendrán o no; pero un cliente con el que establezcamos una gran relación, muy probablemente, siempre estará ahí.

Hoy, escuchando la voz de muchos expertos de mercadotecnia que afirman que la presente situación es también una gran oportunidad para los medios de comunicación on-line, no puedo más que concluir que también lo es para estrechar aún más nuestra relación con los clientes que tenemos.

No regalándoles nuestro trabajo, producto o servicio, ni descontándoles alguna cantidad para que nos sigan comprando. Un buen cliente y leal, siempre entiende el valor de nuestro trabajo y, a pesar de las dificultades y tentaciones de precios más bajos, siempre estará dispuesto a pagar lo justo. Pero sí dándoles una mayor atención, haciéndoles saber que estamos ahí para ellos, regalándoles una gran experiencia con nuestro servicio, cumpliendo con nuestras promesas y yendo más allá, entregándoles un mayor valor al que esperaban recibir.

¿Cómo? He aquí algunas sugerencias:

          Comencemos con una simple llamada al inicio de la semana, sin agenda alguna más que saber como está, como van las cosas con su negocio y en su casa también. Solo denles el  mensaje de que si algo necesitan estarán ahí.

          Sigamos con compartir valor. ¿A qué me refiero? Simple, si saben que algún cliente o proveedor (sí también nuestros proveedores son nuestros clientes), se puede beneficiar de conectar con algún contacto que ustedes tienen, conéctenlos, pasen sus datos, envíen un mail de presentación diciendo: “Querido amigo X, creo que probablemente te sería útil conocer a mi otro amigo Y, espero que puedan entrar en contacto y platiquen de cómo pueden colaborar. Mucha suerte y déjenme saber como les ha ido después”.

          Continuemos con un poco de respuestas rápidas y eficientes. Una importantísima moneda de cambio actualmente es el tiempo. En momentos como este, las empresas tienen poco o nada de tiempo para estar haciendo seguimiento a sus proveedores sobre cuando van a entregar sus entregables, así que háganle un favor a sus clientes y adelántense a ellos, quítenles así un peso de encima, seguro se los agradecerán.

          Y finalmente cerremos con un broche de oro, asegurándonos de que en cada interacción que tengamos con cualquier persona, seamos amables, amigables y colaboradores. Créanme, si hay algo que la gente en estos tiempos necesita es ver un rostro sonriente y escuchar una voz amigable que te dice: “¿Cómo te puedo ayudar?”

¿No es mucho? Bueno, pero por algo tenemos que comenzar. ¿no?

Y en una nota aparte, aprovecho para agradecer la invitación de Katedra para participar como conferencista en su Seminario de Mercadotecnia Digital, fue un verdadero placer colaborar con ustedes y compartir un buen rato con una audiencia tan participativa y dinámica.