De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Concéntrate más en colaborar.

¿Cuántas veces no se han visto envueltos en una discusión sin final por una diferencia de opinión y en la que ustedes creen con completa honestidad y entero convencimiento que tienen toda la razón?
¿En cuantas ocasiones han caído en la trampa de un pleito por defender a capa y espada su punto de vista y han perdido mucho más que una simple discusión?

Esta situación es muy frecuente en la familia, entre amigos, en el trabajo y básicamente en cualquier relación entre humanos.

Cada cabeza es un mundo y cada persona interpreta su realidad de una manera muy particular, de modo que lo que parece un color blanco total para ti, para otros es un color hueso nacarado y para otros más un color crema desvanecido.
Y esto definitivamente no esta mal, pues sin lugar a dudas es la diversidad lo que hace tan rica la vida. Lo que está mal, creo yo, es que nos casemos ciegamente con un punto de vista y no permitamos lugar siquiera al más ligero rastro de apertura ante una opinión distinta.

Muchas veces pasamos tanto tiempo trabajando en un proyecto de una cierta manera que cuando algún compañero del trabajo opina diferente buscamos todo tipo de argumentos válidos y otros no tanto para desarmar sus argumentos y comprobar que nosotros teníamos la razón.
Los mismo sucede con frecuencia entre familiares y amigos cuando cada quien tiene un punto de vista diferente sobre algunas costumbres, tradiciones o maneras de hacer las cosas.
Discutimos y defendemos tanto nuestra manera de hacer y ver las cosas que nos perdemos de la oportunidad de escuchar y observar nuevas, y posiblemente mejores, maneras de hacer las cosas. Le cerramos la puerta a un nuevo aprendizaje, dejamos de colaborar, no contribuimos con nadie ni dejamos que alguien contribuya con nosotros y simplemente nos cerramos a la gran oportunidad de talvez, solo talvez, poder estar simplemente mejor.

Así que he aquí una idea:

Concéntrate más en colaborar con los demás y mucho menos en estar en lo correcto.

No pierdas tiempo en discusiones inútiles por defender solo por defender tu punto de vista. Ábrete a lo que los demás tienen que decir. Colabora con ellos, permíteles dar su opinión, escúchalos con detenimiento y por favor NO CONTESTES SOLO POR CONTESTAR.Ten la suficiente confianza en ti mismo como para ser humilde y entender que la tuya no es la única manera de hacer las cosas. Antes de responder haz un esfuerzo por verdaderamente entender la posición del otro y después si lo consideras necesario, haz tu contribución, da tu opinión e intenta encontrar un punto medio en común, crea sinergias y encuentra nuevas y mejores maneras de hacer las cosas.

Y si alguien opina diferente, se los digo de corazón, estoy dispuesto a escucharlo con toda mi atención.

El valor de escuchar.

Mucho se habla del valor de saber escuchar, de la empatía que se crea entre las partes que forman una conversación, de que permite entender lo que los demás quieren decir, que es muestra de educación, de liderazgo y calidad humana.

Y sin embargo son tan pocas las veces que en verdad ponemos atención en realmente escuchar a los demás.
Estamos tan preocupados por decir nuestra verdad, tan envueltos en decir cualquier cosa con tal de demostrar que tenemos respuestas, aun cuando todavía no hemos escuchado cual es la pregunta; que arriesgamos dejar salir de nuestras bocas (o nuestras letras para aquellos que escribimos mucho) cualquier cosa; lo que en la mayoría de las ocasiones resulta en un efecto totalmente opuesto a lo queremos lograr:

La gente simplemente no nos comprende, nuestras “respuestas” se pierden de su contexto, y simplemente nuestro mensaje flotando en el limbo.

Así que una idea importante aquí es: ESCUCHA.
Cierra la boca y abre bien tus oídos y tus ojos (sí también se escucha por los ojos – buen concepto).
Hay una buena razón por la que tenemos dos orejas y dos ojos, y solo una boca.

En verdad detén tus pensamientos, abre tu mente, pon toda tu atención y digiere lo que se te esta diciendo, entiéndelo y compréndelo.

Quien sabe, tal vez y hasta logres responder bien a lo que te preguntan.