De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Algunas sugerencias…

Cuántos de ustedes están preocupados y hasta obsesionados por la crisis económica que está sucediendo en el mundo hoy? ¿Cuántas horas le han dedicado a seguir cada paso de lo que está pasando?

Conozco a más de una persona que se la pasa checando cada dos horas como están las bolsas en el mundo y la paridad del peso contra el dólar entre otras cosas; y no puedo evitar preguntarme ¿Les sirve de algo obsesionarse tanto con las noticias? ¿En verdad es útil dedicarle tanto tiempo a ver como se desploman los mercados?

En definitiva creo que lo verdaderamente importante y lo que en realidad nos va a ayudar a todos a salir adelante es enfocarnos a trabajar en lo nuestro. Dejar de lado aquellas cosas por las que nada podemos hacer y dedicarnos a ser productivos con lo que sí se encuentra dentro de nuestra área de influencia.

Por ejemplo, siempre he sostenido que el establecer sólidas relaciones con nuestros clientes es de absoluta importancia, por encima incluso de las cuotas de ventas, objetivos comerciales, y (oh pecado) de los costos de operación. Las cuotas vendrán y se irán, se obtendrán o no; pero un cliente con el que establezcamos una gran relación, muy probablemente, siempre estará ahí.

Hoy, escuchando la voz de muchos expertos de mercadotecnia que afirman que la presente situación es también una gran oportunidad para los medios de comunicación on-line, no puedo más que concluir que también lo es para estrechar aún más nuestra relación con los clientes que tenemos.

No regalándoles nuestro trabajo, producto o servicio, ni descontándoles alguna cantidad para que nos sigan comprando. Un buen cliente y leal, siempre entiende el valor de nuestro trabajo y, a pesar de las dificultades y tentaciones de precios más bajos, siempre estará dispuesto a pagar lo justo. Pero sí dándoles una mayor atención, haciéndoles saber que estamos ahí para ellos, regalándoles una gran experiencia con nuestro servicio, cumpliendo con nuestras promesas y yendo más allá, entregándoles un mayor valor al que esperaban recibir.

¿Cómo? He aquí algunas sugerencias:

          Comencemos con una simple llamada al inicio de la semana, sin agenda alguna más que saber como está, como van las cosas con su negocio y en su casa también. Solo denles el  mensaje de que si algo necesitan estarán ahí.

          Sigamos con compartir valor. ¿A qué me refiero? Simple, si saben que algún cliente o proveedor (sí también nuestros proveedores son nuestros clientes), se puede beneficiar de conectar con algún contacto que ustedes tienen, conéctenlos, pasen sus datos, envíen un mail de presentación diciendo: “Querido amigo X, creo que probablemente te sería útil conocer a mi otro amigo Y, espero que puedan entrar en contacto y platiquen de cómo pueden colaborar. Mucha suerte y déjenme saber como les ha ido después”.

          Continuemos con un poco de respuestas rápidas y eficientes. Una importantísima moneda de cambio actualmente es el tiempo. En momentos como este, las empresas tienen poco o nada de tiempo para estar haciendo seguimiento a sus proveedores sobre cuando van a entregar sus entregables, así que háganle un favor a sus clientes y adelántense a ellos, quítenles así un peso de encima, seguro se los agradecerán.

          Y finalmente cerremos con un broche de oro, asegurándonos de que en cada interacción que tengamos con cualquier persona, seamos amables, amigables y colaboradores. Créanme, si hay algo que la gente en estos tiempos necesita es ver un rostro sonriente y escuchar una voz amigable que te dice: “¿Cómo te puedo ayudar?”

¿No es mucho? Bueno, pero por algo tenemos que comenzar. ¿no?

Y en una nota aparte, aprovecho para agradecer la invitación de Katedra para participar como conferencista en su Seminario de Mercadotecnia Digital, fue un verdadero placer colaborar con ustedes y compartir un buen rato con una audiencia tan participativa y dinámica. 

01800 Felicitaciones y Agradecimientos

¿Qué tan malo supones que es tu producto o servicio?

¿Por qué nos gustara que nos traten mal? ¿Por qué siempre le pedimos a la gente que se queje con nosotros y nos sugieran solo como mejorar? ¿Por qué asumimos que lo estamos haciendo mal, en lugar de enfocarnos en hacerlo todo bien?

No importa dónde estemos, en un super mercado, una tienda departamental o en una de conveniencia, en la calle caminando o circulando en nuestro auto; por todos lados lo vemos: invitaciones claras de marcas grandes, medianas y pequeñas, todas inseguras pidiéndonos que nos quejemos:

“Quejas y Sugerencias”, “Reclamaciones”, “Repórtelo al” ó en el mejor de los casos, “Atención a clientes”. ¿Qué no cualquier punto de contacto con un comprador debe ser de Atención a clientes?

¿No suena ridículo? Pasamos tanto tiempo tratando de crear una imagen positiva de nuestra marca; invertimos tantos recursos para que la gente esté gustosa de convivir con nosotros y todo para que al final, a través de estas tres tristes palabras “Quejas y Sugerencias”, les digamos: “lo sabemos, seguramente lo echamos a perder, todo el esfuerzo que hicimos para traerte hasta acá muy probablemente lo hayamos desperdiciado al no cumplir tus expectativas, así que por favor déjanos saber que tan mal te atendimos, quéjate y sugiérenos como no hacerlo tan mal”.

No lo entiendo ¿Por qué no mejor invertir tanto como invertimos en crear percepciones y atraer gente a nuestro negocio, en crear una increíble y única experiencia de marca que sobre pase las expectativas de nuestros clientes?

Hagámoslo así y sintámonos seguros de que hacemos lo mejor que podemos y que lo mejor que podemos es más de lo que esperan nuestros clientes y entonces sí invitémoslos a llamar a nuestra línea 01800 Felicitaciones y Agradecimientos.

Nunca olvides por qué haces las cosas que haces.

Así que esta es la situación: tomaste un nuevo trabajo que prometía ser mejor que el anterior, mejores horas de trabajo, mejor salario, mejores prestaciones, mejor título, mejor oficina, mejor desarrollo; simplemente mejor.

Pasan unos meses y te vas dando cuenta de que como dice el dicho “En todos lados se cuecen habas”; sí ganas más, pero estas gastando más en comidas, gasolina o cualquier otra cosa, tu sensacional horario de trabajo de un momento a otro se convirtió en el mismo viejo horario de 12 o 13 horas diarias de trabajo, las mejores prestaciones las tienes, pero no tienes tiempo para usarlas y te das cuenta de que ni el título ni la oficina son incentivo suficiente para convencerte de que estás mejor. Los problemas típicos de cualquier corporación comienzan una vez más a llenarte los zapatos de piedritas; la burocracia, personas que no te agradan del todo y diferencias de visión con tu jefe son algunas de las situaciones te llevan a preguntarte si es que tomaste la decisión correcta esta vez.

¿La respuesta? esta se presenta en forma de una pregunta más: ¿Elegiste esta nueva opción simplemente porque te ofrecía mejor paga y posición, ó la tomaste porque en verdad crees que te acerca un paso más hacia el objetivo de vida que te has trazado?

Si la primera opción es tu respuesta, entonces amigo mío, estás en problemas, porque no importa que tan bueno sea tu nuevo empleador, lo has elegido por las razones incorrectas y, tarde o temprano, esto se te hará tan evidente que te hartará.

Por el contrario, si haz decido hacer este cambio porque se alinea mucho más con el objetivo de vida, misión o leyenda personal que has definido, entonces, no importan que tan difícil se pongan las cosas o cuantas “habas habrán de cocerse”, siempre tendrás una razón mucho más fuerte y sólida para mantener tu decisión.

Claro que todos queremos tener mejores condiciones conforme avanzamos en nuestras carreras, después de todo estas son “señales de éxito” y de que estamos creciendo como profesionales. ¿Pero de que nos sirve acumular todos estos “logros” si no tenemos un destino definido al que aspirar? Si no tenemos una razón clara por las que hacer las cosas, sino más que acumular dinero y posición, entonces siempre seremos susceptibles a perder el norte y dejarnos llevar por los cambios superficiales que “prometen” ser mejor, pero que en realidad solo son un espejismo más, tal cual el que queremos dejar atrás.

Ahora, si tenemos un norte bien definido, si sabemos cual es nuestra vocación, la leyenda personal que queremos cumplir, sabremos hacia donde vamos y podremos distinguir con claridad entre los obstáculos que hay que vencer para seguir adelante, los que de plano hay que rodear con cambios para poder continuar nuestro camino, y las pequeñas tareas que nos incomodan pero que son condición a cumplir para poder permanecer en ese sendero que a final de cuentas nos llevará mucho más cerca de a donde queremos llegar.

Así que he aquí un simple consejo: si no los haz hecho ya, define bien a donde quieres llegar, descubre y realiza tu leyenda personal; y si ya conoces cual es esta y te sientes confundido porque no sabes como continuar con el trabajo en el que estás, solo tómate un respiro y recuerda qué alturas quieres alcanzar y como estar en donde estás te va ayudar a llegar hasta allá.

Tu impacto en la vida de los demás.

Normalmente cuando uno se dedica a dar un servicio de intangibles o ideas, como es el caso de la publicidad, la consultoría, el coaching, dar conferencias y escribir, uno se acostumbra a compartir su pensar con todos, nos dedicamos a hablar y hablar sin detenernos a escuchar, incluso aún cuando sabemos lo importante que esto es para lograr nuestro cometido que a final de cuentas es conectar con los demás.

Por eso es que muchos de nosotros frecuentemente pedimos retroalimentación, ya sea a través del espacio de comentarios en nuestro blog, vía e-mail o por teléfono también, igual que en un comentario en algún otro foro o evento o hasta por una encuesta formal quizás.

Siempre estamos abiertos a escuchar, observar y aprender las opiniones de los demás, porque sabemos que solo esto nos ayudará a realmente conectar.

Con el tiempo, comienzas a recibir muchos y muy distintos comentarios, unos más personales que otros, algunos muy halagadores y otros no tanto. Pero lo que siempre es de llamar la atención es que casi todos los mensajes que recibes, hablan de cómo, por algún comentario o gesto que tuviste ese día, impactaste la vida de alguien más. Y créanme que eso es un gran alimento para el alma.

Pero lo  curioso de todo esto, es que en prácticamente todas las ocasiones, aquellas personas que te están dejando un mensaje sobre como tu impactaste su vida, no piensan en lo mucho que, con sus comentarios, están impactando la tuya también. No se dan cuenta de las vueltas y vueltas que le das a las cosas cuando una opinión difiere mucho de la tuya o todas las leídas y re-leídas que le das a los comentarios positivos que siempre te dejan una sonrisa al leer.

No saben lo orgulloso que se siente uno cuando, después de dar una conferencia es invitado a dar una más, o lo inseguros que nos podemos sentir cuando al término de una presentación no hay preguntas ni comentarios; y tampoco saben la enorme satisfacción que sentimos cuando hemos podido ayudar o colaborar con alguien más, sea un grupo, una organización o una sola persona nada más.

Por esto, esta semana quise compartir con ustedes lo agradecido que estoy por recibir todos sus comentarios y por como estos impactan mi vida: los comentarios cortos y precisos de Mr. White y de Jack, el e-mail de Francisco, los comentarios que dejan en este Blog Tam y Gerardo o Ramiro desde Caracas. Las invitaciones a colaborar en nuevos congresos y las de a conectar en alguna red social; o las menciones y recomendaciones de otros sitios y blogs a visitar De lo Cotidiano…y lo no tanto.

Todos estos son los que, en días como este en el que uno no tiene mucho que decir, nos recuerdan lo importante que es compartir, porque sin un post como este cada semana, muy probablemente no podría saber nada de ustedes.

Así que he aquí una recomendación: nunca pierdan de vista el impacto que ustedes pueden tener en la vida de los demás. Como dijera Anita Roddick (Fundadora de The Body Shop): “Si crees que eres demasiado pequeño para tener un impacto, trata de irte a dormir con un mosquito dentro de la habitación”.

Y para terminar! Lo prometido es deuda, así que aquí están algunas de las fotografías que tomé durante los útimos dos seminarios de Google, el del CIM y la presentación en Ogilvy. ¿Aparecerás en una de ellas? ¡Chécalas y ve si te puedes encontrar!

¡No te pierdas la oportunidad!

Ser prejuicioso es muy fácil, tanto que a veces lo somos sin si quiera advertirlo. Basta con que una persona nos haga una “mala cara” una sola vez para que  pensemos que le hemos caído mal, que no está tirando mala vibra o que es insoportablemente pesada.

Claro que hay muchas personas que no gozan de tener la sangre ligera y resultan ser un tanto más pesadas que el resto, pero nuestros prejuicios frecuentemente nos llevan a elevar esa características que no nos gustan de las otras personas a niveles un tanto exagerados.

Y es entonces cuando nosotros mismos nos negamos la oportunidad de ver lo bueno en esa persona. Cerramos la posibilidad de conectar con ellos y nos perdemos la oportunidad de aprender de ellos, de beneficiarnos de su compañía y talvez hasta nos perdernos de una gran amistad.

Lo se bien porque yo he cometido ya muchas veces el error de juzgar a la gente y encasillarla desde la primera impresión y porque también, en otras ocasiones, me he dado la oportunidad de esperar a conocerlas un poco más antes de formarme y ejercer una opinión.

He de confesar que incluso en estas últimas semanas he caído en la fácil tentación y he juzgado la capacidad intelectual y profesional de una persona solo porque su manera y estilo de tratar a la gente no me parece la correcta. Y no, no estoy diciendo que ahora excuso su trato con la gente, sigo estando en total desacuerdo con su estilo. Solo que en lugar de juzgarlo, clasificarlo y criticarlos, ahora intentaré cambiar  mi manera de acercarme a esta persona, haciendo a un lado mis prejuicios y abriéndome a escuchar lo que tiene que decir y compartir. Quien sabe, talvez aprenda algo muy bueno de el y hasta la pueda ayudar a cambiar su trato con los demás.

He aquí la pregunta de esta semana: ¿Y ustedes tienen prejuicios sobre alguna persona, han juzgado o están juzgando ahora mismo a alguien? Si sí ¿Creen que podrían darse de la oportunidad de hacer sus juicios a un lado para conocerles mejor?

¿Qué opinan?

¿Y ahora qué sigue?

Hace 4 años y 2 meses tomé estas fotografías durante la marcha por un México sin delincuencia que tuvo lugar del Monumento a la independencia hasta el Zócalo de la Ciudad de México.

Cientos de miles de personas, si no es que millones asistieron al llamado de organizaciones civiles que tomaron el liderazgo y la iniciativa de convocar a la ciudadanía a unirse para enviar un mensaje fuerte y claro a los delincuentes y criminales: NO MÁS.

Poco más de cuatro años después estas son las imágenes capturadas por el periódico El Universal durante una nueva marcha que convocó a aún más personas en todo el país. Gente harta y cansada de vivir secuestrada por el miedo de ser una víctima más de la delincuencia y de la ola de violencia que ha capturado a nuestra tierra en los últimos años.

Cambios evidentes tuvieron lugar en comparación con la marcha del 2004, la organización fue mucho mejor, la convocatorio tuvo mayor alcance y los pasos a seguir para los líderes organizadores de este movimiento estaban mucho más claros, tanto que la colaboración del gobierno, comenzando por el Federal, y seguido por los estatales estaba asentada ya, tanto que el día de hoy ambos recibieron de los organizadores, una serie de propuestas para combatir la inseguridad en el país.

Ahora mi pregunta es: ¿tenemos claro cada uno de nosotros, como ciudadanos, qué podemos hacer para contribuir? ¿o es este otro esfuerzo que comienza masivo para dejarlo de nuevo en manos de tan solo unos pocos?

“Efraín ¿pero qué estás diciendo? ¿y cómo crees que nosotros vamos a poder hacer algo directamente para ayudar? No somos ni policías ni gobernantes para poder influir. Ni criminales para dejar de delinquir. ”

¿Pero qué tal si les digo que sí hay pequeñas, incluso obvias acciones que podemos realizar todos los días para contribuir a reducir la inseguridad en el País? De hecho justo hace casi un año, el 16 de Septiembre, Día de la Independencia en México, escribí una entrada similar, comentando lo que para mi es actuar con Patriotismo.

¿Qué tal?…

  • Salir todos los días de casa dispuestos a dar lo mejor de nosotros, de colaborar con los demás y hacerle la vida fácil a los demás.
  • Dejar pasar al del automóvil de al lado que está tratando de incorporarse a la fila para poder dar vuelta en la siguiente esquina.
  • O si eres tú quien necesita dar la vuelta, haz la fila desde atrás y no te la trates de saltar.
  • Cumplir con tus obligaciones fiscales, tener tus propiedades en regla y cumplir con las leyes. No te hagas…¿qué tan frecuente sigues hablando por el celular sin manos libres al manejar?
  • Colaborar con asociaciones civiles que ayuden a sacar a los indigentes de la calle para darles la oportunidad de trabajar.
  • Dejar de tirar basura en la calle, recogerla y depositarla en su lugar.
  • No pelear con el cajero del banco o del super mercado porque no supieron hacer bien su trabajo mejor seamos pacientes y ayudémosles a hacerlo mejor.
  • No dar absolutamente ninguna clase de mordidas o sobornos, ni a los policias ni a ningún funcionario público. Si tienes un trámite que hacer y pagar pues solo hazlo y págalo y ya.
  • Comparte tus ideas y tus acciones con los demás para que podamos también aprender de ti.

Se que a muchos se les deben de estar ocurriendo muchísimas ideas más, pero creo que este es un buen punto para empezar. ¿Para empezar qué? A quitarle el trabajo demás a la autoridad y así esta se pueda enfocar en lo que tiene que hacer para combatir la inseguridad.

Antes de terminar…

Lo prometido es deuda y he aquí algunas de las fotos de las pláticas que dí la semana pasada en TV Azteca y en el Centro Cultural Universitario de la UNAM. ¿Estuviste en alguna de las dos? ¡Checa las fotos y ve si te puedes encontrar!

¡Muchas gracias una vez más!

Miércoles de Mekate: La parte más importante de tu mezcla de Mercadotecnia, eres tú.

NOTA: Esta es una entreda que publiqué como blogger invitado en el Blog de Drew Mclellan: Drew’s Marketing Minute, hace una semana, pero que creo que bien vale la pena compartir en Español en los miércoles de MEKATE.

Ayer, mientras facilitaba un seminario de marketing y comunicación a una compañía muy importante en la industria del entretenimiento a nivel mundial, su Director de Mercadotecnia me hizo una gran, pero muy difícil de responder, pregunta: “Efraín, adicional a todo lo que nos están presentando el día de hoy, quisiera que compartieran con el equipo completo un consejo clave para ayudarnos a mejorar la manera en que hacemos nuestro marketing.”

Y exactamente ¿cómo uno responde una pregunta como esta a una organización de los tamaños de Disney, Coca, McDonalds o cualquier otra marca tan reconocida en el mundo?

Durante los últimos 13 años me he dedicado a proveer servicios de Marketing y Comunicación y estoy acostumbrado a tener que hacer recomendaciones duras, retadoras y hasta arriesgadas a mis clientes; especialmente en cuanto a su incorporación a la disciplina del Marketing Interactivo; pero para ser absolutamente honesto, nunca había tenido que responder una pregunta tan directa y personal como esta. Y sí, la tenía que responder.

Así que, he aquí lo que les contesté: La única cosa que le recomiendo a los miembros del equipo de Mercadotecnia de cualquier compañía tan grande como la suya, para mejorar la manera en que hacen sus esfuerzos de Mercadotecnia es: Nunca olviden que ustedes, como ejecutivos, también son un representante muy importante de su marca.
Jamás pierdan de vista que no importa que tan grande sea su presupuesto, ni su participación en el mercado o que tan impresionante recordación de marca tengan; si ustedes, como profesionales, no actúan con congruencia con los valores de su marca, terminarán creando una percepción muy equivocada de la misma.
Si la promesa de su marca es crear momentos mágicos, pero le hacen la vida imposible a los demás, no estarán creando magia. Si su organización promete siempre proveer contenido relevante para todos, pero no le ponen ni la más mínima atención a las necesidades de sus clientes, ellos terminarán por no creer en ustedes ni en su marca. Si su programa de lealtad se basa en proveer una gran experiencia de marca, pero ustedes tratan a todos con desdén, la gente al final no querrá relacionarse ni con ustedes, ni con su marca.
Así que hagan de lado a la arrogancia y actúen con humildad. Compartan la pasión que sienten por su marca con todos y denles una gran experiencia. Traten a todas las personas (sí, a sus proveedores y audiencias internas también) como si fueran el más importante de sus clientes. Dejen a todos las personas con quien hablen cada día, sintiendo como ustedes (y por lo tanto su marca también) le han hecho el día. Déjenlos diciendo: “Con razón son ((su marca aquí)”

Y no olviden que tal como “somos lo que comemos”, nuestra marca es lo que le alimentamos también.

Una sonrisa para llevar

Grand aprendizaje el que me han dado, una vez más, mi esposa y mi hija hace tan solo unos momentos.

Después de varios días de estar trabajando sobre un seminario y 3 diferentes presentaciones que estaré dando esta semana, dedicando incluso los últimos dos días (sábado y domingo) desde las 6 de la mañana, he terminado, como podrán suponerse, física y mentalmente exhausto, simplemente agotado. ¡y solo vamos a la mitad del camino! Pues aún están por venir los momentos más entretenidos y divertidos: los de presentar.

Así que cansado y ya mal humorado, como cualquier otro mortal que esté trabajando en domingo por la noche, estaba ya a punto de comenzar a responder de mala gana a cuanto comentario me llegara. Sí incluso, tontamente, hasta los ofrecimientos de ayuda, de porras y de apoyo. (¿Qué quieren? Soy tan humano y torpe como cualquiera).

Entonces, cuando acudía agobiado al llamado de mis princesas, poniendo cara de pocos amigos, ellas me recibieron con una gran sonrisa. Y no cualquier sonrisa, sino una capaz de iluminar una noche lunar entera y de calentar al mismo polo sur.

Es curioso como llegamos a enfocarnos tanto en hacer lo que estamos haciendo que olvidamos por qué y para quién lo estamos haciendo.

Entonces, después de ese refrescante baño de alegría, pude regresar a mi computadora y retomar mis pendientes, entre ellos escribir esta corta pero importante entrada, con la que ahora recuerdo que nunca he de olvidarme de tomar de cada una de mis princesas una sonrisa para llevar.

Viernes de Guest post: Una gran historia con una aún mayor lección.

El guest post de este viernes es una historia originalmente narrada por Malcolm Forbes y que mi amigo y compañero de trabajo David Hyman y su mamá Barbi, compartieron conmigo ayer.

Una mujer en un viejo y desgastado vestido y su esposo vestido con un viejo traje, bajaron en la estación de tren en Boston, y caminaron tímidamente y sin una cita hacia la oficina del presidente de la Universidad de Harvard.

La secretaria dedujo en un instante que estas personas que venían del campo no tenían nada que hacer en Harvard y probablemente ni siquiera merecieran estar en Cambridge.

“Quisiéramos ver al presidente” dijo suavemente el hombre.

“Estará ocupado todo el día” respondió intempestivamente la secretaria.

“Lo esperaremos” contesto la mujer.

Durante horas la secretaria les ignoró, esperando que la pareja por fin se desanimara y salieran de ahí. No lo hicieron y la secretaria ya frustrada finalmente decidió interrumpir al presidente, aun cuando hacerlo era una tarea que siempre lamentabla.

“Talvez si los ve por unos minutos ellos se vayan” ella le dijo. El exhaló desesperado y asintió con la cabeza. Alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo de atenderlos y detestaba los vestidos y trajes viejos estorbando en su oficina. El presidente, con la cara alzada y llena de dignidad se dirigió a la pareja.

La señora le dijo entonces: “Teníamos un hijo que asistió a Harvard por un año. Él amaba a Harvard. Era muy felíz aquí. Hace como un año murió en un accidente. Mi esposo y yo queremos construir un monumento a el, en algún lugar del campus”.

El presidente no se conmovió, pero estaba en shock. “Madam” dijo a regañadientes, “No podemos poner una estatua de cada persona que asistió a Harvard y murió. Si lo hiciéramos, este lugar parecería un cementario”.

“Oh no” la señora explicó rápidamente, “No queremos alzar una estatua. Nos gustaría regalar un edificio a Harvard”.

El presidente los mire con desden y exclamó: “¡Un edificio! ¿Tienen la más remota idea de cuanto cuesta un edificio? Tenemos más de siete millones y medio de dólares en edificios aquí en Harvard”.

Por un momento la señora permaneció callada. El presidente estaba complacido. Talvéz así de desharía de ellos.

La señora se volvió hacia su marido y en voz baja le dijo: “¿Eso es todo lo que cuesta arrancar una Univesidad? ¿Por qué no abrimos la nuestra?”

Su esposo asintió.
La cara del presidente entonces se marchitó en confusión y sorpresa.

Entonces el señor y la señora Leland Standford se levantaron y salieron caminando de ahí, viajando a Palo Alto, California, donde establecieron la Universidad que hoy lleva su nombre, la Universidad de Standford, un monumento al hijo al que no a Harvard no le importaba más.

Uno puede fácilmente identificar el carácter de la gente de acuerdo a como tratan a aquellas personas que creen que nada pueden hacer por ellos.

¿No es esta una historía que todos deberíamos de leer y sobre todo una lección de muchos deberían de aprender?

¡Gracias David y Barbi!

Viernes de invitados: Con Phil Gerbyshak

El Guest post de hoy es cortesía de Phil Gerbyshak de Make it Great! with Phil Gerbyshak.

Phil comparte con nosotros una entrada muy especial para el, que escribió originalmente en Julio 30 del 2007 y que, como verán, sigue siendo muy relevante para hoy día. ¡Que lo disfruten!

 

De regreso a lo básico

¿Alguna vez se han sentido desalineados y olvidado por qué estan en este planeta? ¿A ratos se preguntan a si mismos qué es lo que les apasiona en la vida?

Yo sí, y quiero pensar que soy algo normal y supongo que ustedes también. Así que cuando Jesse Petersen me pidió que le dijera qué pensaba sobre regresar a lo básico, pensé que esta sería una gran oportunidad de regresar a mis básicos y talvez ayudarles a ustedes a hacer lo mismo.

De regreso a lo básico:

Los principios básicos en la vida de Phil Gerbyshak son:

Sonreír

Divertirme

Ser justo.

Amar a todos.

Vivir mi vida con una actitud positiva, aún cuando las cosas no sean las mejores

Conectar con toda la gente

Ayudar siempre que pueda y contactar a alguien que pueda ayudar cuando yo no lo pueda hacer

Hacer lo que digo y decir lo que hago.

Estos son los principios que guían mi vida.

Ahora, qué voy a hacer para regresar a mis básicos y como pueden ustedes regresar a los suyos?

– Escriban cuales son sus más importantes valores o principios de vida (como sea que les llamen). Incluso pueden hacer lo que yo y ponerlos en su Blog.

– Cada vez que tengan que decidir en qué invertir su tiempo, pregúntense a si mismos “Esto está alineado con mis principios básicos?”, si no lo está, pregúntense: “¿Por qué lo hago?” y después decidan si vale la pena o no. Noten que no dije que no lo hagan sino que vean si vale la pena o no.

– Después de 30 días, audítense a si mismos. Piensen en sus valores y principios. ¿Realmente son los que deben ser? ¿Necesitan a caso redefinirlos?

Y ya está, ahora: de regreso a lo básico.

Un poco de información sobre Phil.

Phil Gerbyshak se autodenomina como un “Relationship Geek” y es autor del libro  10 Ways to Make It Great!, publicado en junio del 2006, mismo que tuvo excelentes críticas.

La misión de Phil en este mundo es simple: Ayudar a la gente a liberar la grandeza dentro de ella, conectando a la gente con las ideas, la gente y la información que necesitan para llevar su vida al siguiente nivel.

¿De qué lado de la balanza estás?

Seguramente han escuchado ya aquella frase que dice: “Todos los que pasan por aquí dejan felicidad a su paso, unos cuando llegan y otros cuando se van

 ¿Graciosa? Talvez, aunque no tanto si nos preguntamos a nosotros mismos “¿Y yo de que lado estoy? ¿De los que llegan o de los que se van?

Estoy seguro de que en muchos de los casos la balanza se inclinaría mucho más de lo que queremos pensar hacia el grupo de los que se van. Así que he aquí la segunda pregunta importante: ¿Qué pensamos hacer al respecto?

La realidad es que, por costumbre y por egoísmo, típicamente nuestra atención está en como nos hacen sentir los demás (cómodos, enojados, alegres, frustrados, etc.), y muy pocas veces pensamos en como nosotros hacemos sentir a los demás, por lo que pensar en cosas que hacer para hacerlos sentir bien esta prácticamente fuera de nuestro foco de atención.

Y la realidad es que no debería resultar nada difícil dejar a las personas con quienes convivimos todos los días mejor de lo que estaban cuando las encontramos. Ni siquiera necesitamos hacer grandes hazañas todos los días, realmente son las cosas más sencillas las que nos pueden ayudar a agregarle valor al día de los demás:

          ¿Que tal saludar siempre con una sonrisa? Pocas cosas son tan contagiosas como una sonrisa, se tú quien contagie a los demás.

          ¿Ó llamar a la gente por su nombre y hacerles saber que los conocemos y que son lo suficientemente importantes como para que sepamos como se llaman?

          ¿Ser amable con todos? Tomarse un par de minutos más para saludar a alguien y escuchar como le va, nada nos va a quitar.

          ¿Celebrar a la gente? ¡Definitivamente! Nunca deberíamos dejar pasar la oportunidad de dejarle  saber a alguien cercano lo mucho que le apreciamos.

Y la lista podría continuar y continuar, pero con algo hay que comenzar, así que he aquí mi sugerencia para esta semana (y todas las demás): ¿Qué tal si ponemos atención en agregarle valor al día de cada persona con quien interactuemos en la semana y tratamos de hacer algo para dejarles mejor de lo que estaban ya? Talvez hasta podríamos recurrir a la clásica, algo trillada, pero siempre útil práctica de usar un frasco en el que por cada persona a la que le hagamos sentir mejor, depositemos una canica, para que al final del día, de la semana, del mes, del año y de nuestra vida incluso, podamos recordar que a final de cuentas sí hicimos algo bueno por alguien más.

Viernes de Invitados: Tu bienestar no puede encontrarse en un saco de “remedios instantáneos”.

¡Vaya que les tengo una gran sorpresa el día de hoy! Como ya les había comentado en otra ocasión, a partir de hoy, todos los viernes estaré publicando un nuevo tipo de entrada en De lo Cotidiano…y lo no tanto. Se trata de una seria de entradas especiales escritas por algunos de los Bloggers más importantes y reconocidos de la Blogósfera que me han hecho el honor de aceptar mi invitación a escribr esporádicamente como invitados en este Blog.

!Y para arrancar no podríamos tener una mejor invitada: Pam Thomas de www.walkingmyownwalk.com!

Tu bienestar no puede encontrarse en un saco de “remedios instantáneos”.

Vivimos en un mundo donde la gratificación instantánea y los resultados inmediatos parecen ser el tema de moda: pérdida instantánea (o casi instantánea) de peso, comidas instantáneas, respuestas instantáneas, y la lista podría seguir y seguir.

¿Qué paso con tomar las cosas con calma, hacer un esfuerzo y explorar? No me mal entiendan por favor, no estoy criticando a la industria de lo “instantáneo” ni a nadie que forme parte de esta; incluso a mi, en ocasiones, me gusta obtener resultados inmediatos también. Sin embargo, me he podido dar cuenta de que las respuestas instantáneas, no siempre son las respuestas correctas, especialmente cuando se trata de nuestro bienestar emocional y mental.

¿Por qué las soluciones instantáneas no son siempre las correctas?

Generalmente esas soluciones instantáneas tratan con los síntomas, proveyéndonos una satisfacción solamente temporal. Piénsenlo, para poder eliminar permanentemente una hiedra mala, tenemos que llegar hasta sus raíces, su origen, su fuente. Si solamente halamos y arrancamos la hiedra y dejamos sus raíces, ¿qué creen que va a pasar? La hiedra vuelve.

Lo mismo sucede con lo todas las cosas que tenemos en nuestro frente mental y emocional. Llegar al origen de los problemas, trátese de miedo, creencias limitadoras o tolerancias sin sentido, puede tomar tiempo, pero sobre todo requerirá que reconozcamos qué es lo que está ocasionando esos malestares.

Reconocer el origen de los problemas es clave y si estamos corriendo tratando de encontrar una “solución inmediata”, muy probablemente perdamos de vista las señales que pueden resultar clave para encontrar una solución definitiva o permanente. Así que la próxima vez que tengan la intención de obtener una respuesta instantánea, para una situación más compleja, por favor tómense un momento y pregúntense “¿Qué me será más benéfico, un alivio temporal o una solución permanente?”

Por favor nunca descarten el hecho de que ustedes mismos valen la pena hacer ese esfuerzo. Tómense el tiempo de buscar el origen de las cosas en lugar de tomar el más reciente remedio instantáneo que haya a la mano, y dejen que lo instantáneo sea el café, el té o hasta la comida rápida, pero no su bienestar mental y emocional.

Pam Thomas es Coach profesional certificada por la International Coach Federation, certificación que obtuvo posterior a su entrenamiento con CoachInc.com. Además de tener una maestría en Psicología industrial y organizacional. Pam es fundadora y presidente de What’s within you, su propia firma de Coaching y publica su propio Blog: www.walkingmyownwalk.com un blog que bien vale la pena leer continuamente, no dejen de visitarlo.