De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

¿Qué estás consumiendo?

Twitts, estatus en FaceBook, MySpace y Orkut; videos publicados en YouTube y los comentarios respecto a estos; entre muchas más, factores que han generado un cambio enorme en la manera en que la que estamos consumiendo la información a nuestro alrededor.

Nunca había sido tan sencillo conectar con tantas fuentes de comunicación a la vez y enterarse incluso hasta de lo que un “conocido” está comiendo en París.

¡Increíble, genial! ¿o no?

Y es que al mismo tiempo que nos hemos ido convirtiendo en voyeouristas profesionales, capaces de absorber todo lo que nuestros “followers” y “amigos” están haciendo, hemos permitido que toda esa desinformación vaya ocupando el importante espacio que antes dedicábamos a aprender.
Conozco ya decenas de personas, incluyéndome, que hemos ido sustituyendo los libros y blogs por microblogging y estatus en redes sociales, saturándonos cada vez más de información no siempre útil.

Con esto, por supuesto, no pretendo decir que no hay que usar Twitter o FaceBook o cualquiera que sea la red social a la que pertenezcan. Cualquiera que me conozca, les podrá decir que yo mismo soy un ávido usuario de estas plataformas y no pretendo dejar de serlo.

Sin embargo, lo que sí es mi intención, es comenzar a NUTRIR mi mente de información útil nuevamente. Pasar menos tiempo leyendo twitts vacios y dedicar más tiempo a aquellas personas que sí aportan a la conversación. Quiero decir, a menos de que tengamos una relación amistosa o profesional previa, las probabilidades de que “te vas a comer una torta ahogada” sea de mi interés, son muy bajas, nulas de hecho.
Ahora que si tienes una experiencia, una lección, un consejo, una opinión o información que ofrezca un valor real, no importa si jamás en la vida te he visto, seguramente me interesará mucho más lo que tengas que decir.

Pero esta “Dieta de información” no solo se trata de limitar mi tiempo de participación en redes sociales, sino en incrementar el consumo de blogs, foros y libros (e-books también).

Se trata de regresar a la práctica de filtrar la información que dejo entrar a mi cabeza, ser selectivo y buscar aprender y crecer.
Hace tiempo decidí no ver más noticieros en la televisión ni escucharlos en la radio y no leer más periódicos y esta práctica me ayudó mucho a mejorar mi humor e incluso a dormir mejor.
En ese entonces elegí que mi información la obtendría de otras fuentes, libros, blogs y podcasts de verdaderos líderes de pensamiento y opinión; gente que sí tiene ganas de aportar lo mejor de si mismos a los demás.

Así fui generando un blog roll e inscribiendo mi RSS a los sitios de grandes personalidades como Robin Sharma, Seth Godin, Joseph Jaffe o Mitch Joel.

Hoy caigo en cuenta que he dejado mi blog roll olvidado demasiado tiempo y ¡ya es momento de volverlo a visitar!


Crédito de la foto: Solstizio

Ayúdame a entrevistar a un importante líder de opinión del Marketing Digital

He de confesarlo, soy muy afortunado. La profesión a la que me dedico me ha permitido conocer y aprender de mucha gente talentosa, experimentada e interesante; y a veces algunas de esas personas con las que he podido interactuar resultan ser importantes líderes de opinión que han ayudado a formar y transformar la industria del marketing digital a nivel mundial.

¡Y el próximo jueves, esta oportunidad se repetirá una vez más!

Así es, este jueves 18 de Junio conoceré y entrevistaré personalmente a uno de los principales influenciadores del marketing on-line hoy día y en esta ocasión quiero compartirlo con mis amigos, no solo porque publicaré el video de la entrevista aquí y en Mekate.com, sino porque ahora les pediré que me ayuden a hacer la entrevista también.

¿De quién estoy hablando? Eso no se los diré, pero si quieren ayudarme a entrevistar a una gran presonalidad, sigan leyendo.

Es muy sencillo. Todos tenemos siempre preguntas que quisiéramos hacer pero no siempre tenemos la oportunidad de hacerlas, así que llena la siguiente forma y dime qué quieres que le pregunte a este experto.
Las 5 preguntas más interesantes las incluiré en la entrevista dándole crédito a la persona que la envío.

¡Pero no es todo! ¿Quieres acompañarme a la entrevista?

Si vives en la Ciudad de México (o puedes venir fácilmente y por tu cuenta) y te dedicas a la publicidad y mercadotecnia digital, dime a quién crees que voy a entrevistar.
La primera persona que me diga de quién estoy hablando y me envíe su biografía y títulos de los libros que ha publicado, lo invitaré a acompañarme a la entrevista…claro, no todo es gratis…si ganas, tendrás que ayudarme y manejar la cámara para grabar. 🙂 (Obvio, si ya te conté de quien se trata ¡No vale!)

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Liderear vs gerenciar

Nota: como habrán constatado en anteriores entradas publicadas aquí, en De lo Cotidiano, siempre he creído en la absoluta importancia de asumirnos como líderes y desarrollar nuestras principales fortalezas y habilidades, sin embargo, esta entrada la escribo no solo pensando en esto, sino inspirado por el concepto de Tribus de Seth Godin (si pueden obtener el libro del mismo título, no dejen pasar la oportunidad de leerlo).

¿Estás en verdad liderando talento o solo gerenciando recursos?

Lo pregunto pues en alguna ocasión alguien me dijo: “Un manager (gerente) maneja los proyectos, los retos, los problemas, los recursos. Por eso es un manager, porque maneja”. ..Pues sí, y un director, dirige, y un ejecutivo ejecuta. Entonces, ¿Cuál es la diferencia entre un simple gerente, director, ejecutivo y un líder?  Simple y enorme.

Si gerencias o manejas recursos, impones tu visión o la del estatus quo que estás representando,  de lo que hay que hacer y de cómo hay que hacerlo; restándole valor absoluto a la aportación de los miembros de tu staff. No cedes ni un centímetro más de lo mínimo indispensable para que tus empleados accionen las palancas que tú les has indicado que usen para cumplir con una lista determinada de tareas con las que asumes lograran que tu organización prospere.
Sin embargo, el problema con esta visión es que el estatus quo es así, “ideal” porque no cambia, se mantiene fijo y por lo tanto no crece, no evoluciona, se queda estancado y, por mucho que lo intentes sostener, tarde o temprano se cae.

Este es el modelo que a tantas compañías, incluso a algunas que se auto declaran innovadoras, les está costando tan caro, no solo respecto al incremento de sus costos y decremento de sus ingresos, pero sobre todo respecto a la retención de talento en la organización, pues no comparten una visión basada en valores, principios y objetivos con los que otros se pueden identificar y comprometer; de modo que  la única manera de lograr que los demás lleven a cabo sus instrucciones es con la caduca práctica de la zanahoria y el palo, y más pronto que tarde hasta el empleado más apático se cansa de este modelo y busca como seguir adelante con su vida.

Por otro lado, si desistes en querer administrar a las personas como un activo más de tu organización y te enfocas en definir una misión digna, en compartir claramente la visión de tu organización y en convertirte en un catalizador del talento de quienes integran tu equipo, además de convertirte en un líder que potencializa las fortalezas y habilidades de sus compañeros, transformarás a tu empresa en un magneto de líderes; en una tribu de personas talentosas cada una ejerciendo y maximizando sus propias fortalezas y habilidades, colaborando y contribuyendo con tu organización.

Las organizaciones que saben que el verdadero valor de su empresa está en su gente, en su tribu;es decir, en sus colaboradores (empleados) y contribuyentes (clientes y proveedores), son las que hoy llevan ventaja y no están perdiendo su lugar en el mercado.
Los líderes de estas compañías saben que el éxito no está en una única fórmula secreta ni en un procedimiento metodológico estudiado ni en establecer incentivos a clientes, proveedores y empleados; sino en crear una tribu de gente con valores, principios e intereses tan  alineados con los de su grupo que no repararán en traer a la mesa de trabajo sus fortalezas, conocimientos, experiencia, habilidades, compromiso y a los miembros de sus otras tribus también.



#Hazalgoporalguien

#hazalgoporalguien fue el Hash tag que utilicé durante toda la semana pasada en Twitter y FaceBook para invitar a  quienes leyeran mis mensajes a unirse al reto de cada día hacer algo por alguien más sin esperar nada a cambio y solo por el gusto de ayudar.

El propósito inicial fue compartir con otros un llamado a colaborar y ayudar; aunque he de confesar que también una parte de mi quería comprobar dos cosas: por un lado que las redes sociales sí sirven para algo más que jugar y por el otro que aún hay mucha gente con ganas de ayudar a mejorar la vida de los demás.

Pasaron un par de días y dada la respuesta que este reto estaba teniendo, me comprometí a compartir aquí, en De lo Cotidiano, algunas de las cosas que unas personas han hecho por otras más; y como lo prometido es deuda, he aquí 10 de las experiencias compartidas por otros la semana pasada:

  1. “Hoy mi mamá comprendío que es un podcast, mientras le instalé firefox en su compu”@yellow100  
  2. “Ayudé a mi hermano a buscar y analizar programas de carreras y elija la suya ,ni sabía de la existencia de algunas” @zesy 
  3. “Hace unos días le dimos 1 litro de agua de papaya al cartero deshidratado bajo el sol ardiente de monterrey!” @romeomarquez 
  4. “Podría no parecer mucho, pero me ofrecí e hice la presentación mensual que nadie queremos hacer…mañana me toca presentar” Sergio
  5.  “Yo acabo de regresar de comprar unos cigarros, hubieran visto la cara de la señora de atrás cuando le quite su bolsa de manzanas y se las invité” Gerardo.
  6. “Le pagué el boleto del metro a una señora que no conocía y cuando me quiso pagar le dije que  si quería pagarme hiciera algo similar. No necesariamente pagar el pasaje de alguien más, sino hacer una buena obra e inesperada por alguien más.” @Perliux
  7. “Yo le dí 50 baros a un wey me limpió el vidirio.” Juan
  8. “Hoy –alguien- fue el planeta, ahorré agua y mantuve apagadas las luces que no uso. Se los recomiendo como práctica común.” Angélica
  9. “Hicimos una definición de carrera por una persona que tenía rato esperando una oportunidad.” @alextovarluna
  10. “Recomendé a una amiga en tres trabajos.” Engel

¿Lo ven? Cosas sencillas, espontáneas, fáciles de realizar pero sobre todo cosas que solo buscan hacer algo por alguien más sin esperar nada a cambio más que saber que has ayudado a esa persona a estar mejor de lo que estaba cuando la encontraste. Y, en realidad, no necesitamos momentos especiales, recursos exagerados, ni hazañas extraordinarias para ayudar en algo; por el contrario, oportunidades para ayudar siempre existirán, momentos para colaborar siempre habrán y personas que apoyar siempre ahí estarán.

La única pregunta que nos tenemos que plantear es: ¿Qué tan dispuestos estamos a tomar unos minutos de nuestro tiempo para buscar la simple manera de ayudar a alguien más? por alguien más sin esperar nada a cambio más que saber que has ayudado a esa persona a estar mejor de lo que estaba cuando la encontraste. Y, en realidad, no necesitamos momentos especiales, recursos exagerados, ni hazañas extraordinarias para ayudar en algo; por el contrario, oportunidades para ayudar siempre existirán, momentos para colaborar siempre habrán y personas que apoyar siempre ahí estarán.

Cantidad versus calidad

Probablemente este no vaya a ser un post tan popular entre los ávidos usuarios de Twitter, FaceBook, FriendConnect y otras redes sociales, pero lo tengo que preguntar: ¿Qué es mejor cantidad de seguidores /amigos ó la calidad de estos?

Pregunto porque a ratos pareciera que el participar en diversas plataformas de Social Media, se ha convertido más en concurso de popularidad que en una herramienta de socialización y colaboración.

Frecuentemente veo que como muchos celebran llegar a los miles y miles de seguidores o viceversa, de estar siguiendo a miles de personas. Pero yo me pregunto: ¿En verdad leen todos los tweets y updates publicados? ¡Tendría uno que dedicar su día entero a hacerlo y aún así me temo que no acabaría! Y noten que este viene de un ávido usuario de Twitter y FaceBook también.

No es nuevo que explique que para mí, la gran relevancia que tiene Social Media radica en la enorme red de colaboración que se puede generar entre usuarios y el importante impacto que esto puede tener en la vida personal y profesional de quienes participamos en esta.

Yo en lo personal en los últimos dos años he conocido a más gente que tal vez lo que había conocido en los 5 anteriores; y no solo he podido colaborar con muchas de estas personas grabando podcasts, sosteniendo conversaciones en-línea y participando como conferencista o hasta como co-autor/colaborador de The Age of conversation 2, un libro precisamente resultado de la colaboración de cientos de bloggers al rededor del mundo, sino que he podido establecer buenas amistades con gente a la que por cierto poco o nunca he visto en persona.

Y  precisamente esto es lo que me lleva a plantear mi pregunta inicial, pues ¿cómo puedo entablar relaciones más profundas de colaboración si tengo que intentar ponerle atención a miles de personas a la vez?

Para mi, ser parte de la conversación quiere decir participar activamente en ella y aportar algo de valor, y no ver tan solo qué tan popular soy.

Por supuesto me encanta la idea de alcanzar a más y más personas cada vez, pero no de manera vacía o superficial, sino aportando algo a su día; y de igual manera quisiera que la gente con quien interactúo pueda agregar algo de valor a mi vida también; y así pues ayudarnos y agregarnos valor unos a otros. Enseñándonos algo nuevo, compartiendo una experiencia vivida o una frase inspiradora, opinando sobre nuestros contenidos, ofreciendo algo de entretenimiento, contando un chiste, dándonos ánimos o simplemente entablando una buena conversación.

Justo es este  el principio básico de las redes sociales ¿o no? Identificar grupos de personas con intereses comunes que además tengan ganas de conocer a otros y compartir lo que saben, estableciendo una especie de tribu.

 Y tribus pueden haber muchas y de muy distintos tipos: pueden ser de amigos (como Facebook), donde el propósito sea tan solo ponerse al tanto de la vida de unos y otros; también pueden ser de profesionales de distintas o de una sola industria (como Linkedin) o pueden ser otras más especializadas de acuerdo a hobbies, deportes y otros intereses más particulares.

Pero estoy convencido de que no importa a qué tipo de tribu o red social se quiera pertenecer, el éxito está en nuestra aportación a esa comunidad, en las pocas o muchas interacciones que tengamos y en los granitos de arena que aportemos a la vida de los demás.

Como dice Seth Godin en su  último libro precisamente llamado TRIBES: “Estar en una red no es suficiente. Seguir o tener a diez, veinte o mil contactos en FaceBook puede que sea bueno para el ego, pero  eso nada tiene que ver con cualquier medida útil de éxito”.

Puede ser que una marca comercial o una celebridad que participe en Social Media sí esté buscando tener miles y miles de seguidores para incrementar así su alcance, pero eso es tan solo una visión miope y limitada de cómo aplicar los principios caducos de los medios tradicionales a los digitales.

Puede ser también que algunos profesionales busquen obtener muchos seguidores para ir identificando a aquellos que pueden ser más valiosos con el tiempo como contactos comerciales. Como me dijo un buen amigo twittero  (a quien por cierto solo he visto una vez y por un par de minutos cara a cara) cuando lancé esta pregunta en twitter: “tienes que besar muchos sapos para encontrar al príncipe. Cantidad te lleva a calidad”. Y algo de razón debe de tener sin duda alguna.

Pero prefiero pensar que la calidad de nuestros contactos y sobre todo la calidad de nuestra aportación al colaborar con estos, eventualmente nos llevarán a la cantidad.

Y quien sabe cuál sea la cantidad correcta para considerarse un exitoso participante de Social Media.

Para mí, si logro ayudar y tocar la vida de alguien, por lo menos a una persona cada día, aún si es tan solo logrando que sonría con dos puntos y un paréntesis 🙂, tuve el éxito que quería.

Nota sobre el crédito de la imagen: no recuerdo de donde obtuve esta imagen hace unos meses. Intenté investigar quién la había creado pero no encontré nada. Si sabes quien es se creador, por favor déjame saberlo para darle el crédito correspondiente.

Si al hablar no has de agradar, mejor has de callar.

En los últimos días hemos sido testigos del increíble y casi se me antoja decir, imparable poder y alcance del  Social Media.

El volumen generado en notas, menciones y comentarios respecto a los presentes sucesos alcanzó picos enormes en Twitter, FaceBook, Google trends y muchas otras plataformas de comunicación, por arriba incluso de sucesos  anteriores que ya habían ofrecido una muestra del poder de estas plataformas; borrando así toda duda de que solo serán una moda pasajera.

Sin embargo, también pudimos ver la lamentable y enorme falta de conciencia y madurez de muchos de los usuarios de estos medios.

Ha sido realmente decepcionante ver como muchas personas han tomado tan a la ligera esta situación. Y no me refiero al usuario común que actualiza ocasional o frecuentemente sus estatus en FaceBook, sino a  toda esa gente que hasta hace unos días se presentaba a sí misma como “líderes de opinión” o “expertos en social media” y que promovieron activamente ( por falta de entendimiento o bien por ganas de estelarizar las conversaciones), la enorme desinformación que hemos visto circulando en todas las plataformas de Social Media, contribuyendo así a la creación del pánico, estrés y falta de cuidado entre la población.

Es  triste ver como, en lugar de aprovechar el poder de Social Media para colaborar y ayudar al control de un evidente problema, estos pseudoexpertos y pseudolíderes de opinión se han dedicado  a hacer una de tres cosas: A contar malos y repetidos chistes burlándose de la situación, a distribuir notas amarillistas y alarmistas o bien a distribuir historias sobre conspiraciones y complots de gobiernos secretos que buscan desequilibrar el mundo; o peor aún hacen los tres.

Por fortuna, un efecto que por más que algunas personas se nieguen a aceptar es definitivo,  es que las mismas reglas de la vida off-line aplican en la vida on-line. Es decir, así como tenemos que ser auténticos y coherentes en nuestro día a día, así tenemos que actuar cuando interactuamos con otras personas dentro del  Social Media. Y así como todos los días podemos simpatizarle o no a muchas personas, lo mismo sucede en Internet y de la misma manera en que decidimos ver o no un programa de televisión o dejar de leer cierto periódico (la culpa no solo la tiene el medio, sino quien lo consume también), tenemos la opción de dejar de seguir y desconectar con aquellas personas que simplemente no están agregando valor a la conversación.

Por supuesto, con esta entrada no pretendo santificar el contenido generado por unos y satanizar el de otros, tampoco intento limitar el humor (bueno o malo) de cada persona, ni mucho menos criticar o exponer a nadie. Después de todo cada quien decide a quién quiere seguir y qué contenido desea consumir.

Pero lo que definitivamente sí quiero exponer es que la gente hoy está hambrienta y necesitada de personas que agreguen valor, que aporten algo a la vida de los demás y que estén dispuestos a ayudar.

Hace unas semanas escribir sobre lo que para mi es Social Media y lo resumía en una sola palabra: COLABORACIÓN.

Colaboración para mi es igual a agregar valor, a apoyar con ideas o acciones, a aportar un granito de arena a la vida de los demás.

Esta muy bien tomar las cosas con humor y definitivamente es algo muy Mexicano burlarse del dolor.
Es correcto usar diversos foros para desahogar nuestra preocupación y definitivamente todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión.

Pero piensen en esto: una vez es chistoso, dos no tanto, tres definitivamente no.
¿Que cada quien puede tomar las cosas como quiera? Sí, por supuesto que sí.
¿Que cada quien es libre de decir que lo que quiera? Sí, por supuesto que sí.

Pero ¿de qué sirve hablar tan solo por hablar si no vas a agregar valor?

Porque el hecho de que haya gente que sepa técnicamente como capturar información en las plataformas de Social Media, no quiere decir para nada que en verdad sepan usarlas. Escribir de manera vacía y sin sentido, no aporta nada de valor y solo genera ruido.

 ¿Y qué hace la gente cuando solo se oye ruido? Apaga la fuente de ese ruido y ya.

Crédito de la fotografía: DJLegion

3 simples razones por las que nunca debemos dar retroalimentación interpersonal por e-mail.

Si participas en cualquier tipo de institución sea una corporación global, una organización sin fines de lucro, un colegio, una familia o simplemente un grupo de amigos, por lo menos una vez, pero seguramente muchas más, has tenido que dar y recibir retroalimentación sobre tu trabajo, tu desempeño, tu conducta, tus propuestas, tus ideas, de la gente con quien te rodeas o simplemente acerca de si te parece bien o malo algo que está sucediendo.

Sin duda alguna todos, absolutamente todos, damos y recibimos retroalimentación todo el tiempo, pero que lo hagamos con frecuencia no quiere decir que sepamos darla correctamente, ni siquiera si ostentamos roles de alta jerarquía o hayamos tenido algún entrenamiento para hacerlo.

Por eso quise compartir 3 razones por las cuales estoy convencido de que uno jamás debe de proveer retroalimentación personal a nadie por medio del correo electrónico:

  1. La retroalimentación tiene que ser oportuna y a tiempo. Si el tema por el cual estás dando cierta retroalimentación es tan importante como para que lo estés haciendo, entonces no puedes esperar a que la otra persona reciba, lea y digiera tu mensaje, ni mucho menos asumir que lo va a hacer en el momento que tu le estás enviando ese mensaje.
    Si vas a dar retroalimentación o compartir tu punto de vista para ayudar a alguien a mejorar o corregir alguna acción, tienes la obligación de hacerlo cara a cara.
  2. Dicen por ahí que la retroalimentación es un regalo. Un regalo es un presente, así que ¿cómo lo puedes dar si no lo estás? Para dar retroalimentación tienes que estar física y mentalmente presente en el momento y lugar en que lo des.
  3. Y la razón más importante por la que creo que jamás debemos de dar retroalimentación por e-mail la aprendí del libro de How to Wow  de Frances Cole en el que comparte los resultados de una investigación realizada por el Profesor Emérito en Psicología de UCLA Albert Mehrabian que dice que de toda nuestra comunicación interpersonal, solo el 7% de la influencia que ejercemos viene de las palabras que decimos, 38% del tono en el que las decimos y 55% del lenguaje corporal que tenemos mientras las decimos. Y dado que en un correo electrónico no podemos expresar ningún tono (38%) ni mucho menos compartir nuestra expresión corporal (55%) solo estamos teniendo un 7% de probabilidad de que nuestro mensaje se entienda correctamente a través del e-mail.

Ahora les pregunto ¿Cómo comparten ustedes su retroalimentación? Porque por si no fueran suficientes estas tres razones, cuando provees tu retroalimentación por e-mail puede parecer que estas imponiendo tu visión o forzando una dirección.

COLABORACIÓN

¿Qué es Social Media? Es una pregunta que escucho con frecuencia y que puede resultar no ser tan fácil de responder:

Según los resultados de búsqueda en Google, Social Media es:

 ¿Suena “cantinfleado”?  Un poco tal vez. En todo caso ¿podríamos decir que Social media no es un medio, sino el uso social que los usuarios le den a los medios digitales?

¿Si tuvieran que describir lo que es Social Media en tan solo una palabra, qué dirían?

Hace unos días tuve la oportunidad de participar con @idibuidi (Idi Urbiola) y @edgarmontano en la grabación del primer Podcast (o poscas, como lo bautizaron para su blog) de Zinkho.com en la que tuvimos una interesante conversación a cerca de este tema,  y llegamos a la conclusión de que la mejor palabra para definir esta última es colaboración.

Y aunque en nuestra plática hablamos de muchas razones por las cuales resumimos la definición de Social Media en esta palabra, he aquí un poco más del por qué:

Conversación: Si quieres sacar el mejor provecho de esta plataforma, tienes que ser parte de la conversación, escuchar, comprender y aportar.

Objetividad: Existen muchos puntos de vista y necesitas ser objetivo para comprender lo que otros tienen que compartir.

Lealtad: A tus valores, a tus principios y a tus ideas. Y no se trata de no poder cambiar de opinión conforme vamos aprendiendo de los demás, sino de no comprometer tus principios solo por agradar a otros.

Atención: Si vas a ser parte de la conversación, más vale que en verdad estés atento a lo que otros comparten contigo, pon atención y haz un esfuerzo real por tratar de comprender lo que tienen que decir.

Búsqueda: Todos buscamos información y no solo lo hacemos en Google… Cada vez son más personas las que contribuyen a informar a otros a través de diversas plataformas como Twitter, Wiki, etc.

Obligación: De participar con los demás. No se trata de solo ser un observador y nada más, todos los que participamos en estos medios tenemos la responsabilidad de contribuir con los demás.

Respeto: A todas las opiniones tan diferentes a las tuyas que te vas a encontrar al convivir en un medio con tantísima diversidad.

Autenticidad: si hay una regla clara entre todos los participantes de la conversación que hoy en el mundo se da a través de Social Media es el ser auténtico y real y no pretender ser alguien más.

Contribución: Es simplemente sorprendente ver como el uso de esta plataforma ha permitido que tantas personas, sobre todo entre las que no se conocen, contribuyan y ayuden a la vida de los demás, apoyando a familias sin hogar, a profesionales sin empleo, a editores de libros o incluso hasta las víctimas de un acuatizaje de un avión.

Ideas: nunca como hoy había sido tan fácil lograr que tus ideas, por simples que sean, puedan llegar a oídos de personas que tal vez te puedan ayudar a hacerlas realidad.

Organización: basta echar un vistazo a redes sociales como FaceBook o Linkedin para darse cuenta de la enorme capacidad de la gente para organizarse en grupos de personas que comparten su conocimiento e incluso recursos para trabajar en pro de un fin común.

Nexos: ¿Cuando antes había sido tan sencillo establecer nexos y amistades con personas que viven del otro lado del mundo y que jamás has visto en persona? Hasta hace unos años la red de contactos que podíamos crear se limitaba a nuestro alcance físico, pero hoy, en el mundo virtual, nuestro network puede crecer a cientos de miles de personas con quienes nos podemos relacionar. “Dime con quién andas y te diré quién eres” de un momento a otro tomó una proporción que antes no nos podíamos ni imaginar.

¿Quieres saber por qué otras razones Social Media se resume en colaboración? No dejes de escuchar el Podcast en zinkho.com


Crédito de la imagen: Matt Hamm

Una cosa importante que entender sobre la ley de la reciprocidad.

Seguro que lo habrás escuchado, de una u otra forma, pero lo has hecho. En dichos como “Haz el bien sin mirar a quien”,  “al que bien se porta, bien le va”, “El que mata a hierro, a hierro muere”, “Uno cosecha siempre lo que sembró”, etc. La ley de la reciprocidad que básicamente en términos físicos establece que “A toda acción corresponde una reacción”.

Pero esta ley, como bien lo sugieren estos dichos, no solo opera en el plano físico de las cosas, es decir no solo se encarga de que todo lo que suba tenga que bajar, sino que actúa directamente sobre nuestras acciones y comportamiento cotidiano.

Por eso es que siempre que alguien hace algún favor para alguien más, aun cuando esto no se discuta directamente, el favorecedor siempre quedará esperando en silencio a que en algún momento el favorecido le regrese el favor; de modo que el “hoy por ti mañana por mí” queda siempre latente en toda relación. Aunque he de decir que creo que aquí está escondido un error básico que hay que entender.

Claro que hay que ayudar a todos y por supuesto que todos siempre necesitaremos ayuda de otros. Por supuesto que si ayudas a distintas personas a ser exitosas en su trabajo, en su relación o en cualquier otro aspecto de su vida,  por lo menos una de todas esas personas en algún momento te regresará el favor; pero por ningún motivo debe ser esto la razón atrás de tu intención de ayudar.

La ley de la reciprocidad no funciona en ese sentido. No puedes esperar tener favores especiales de alguien o de la vida a cambio de haber ayudado a alguien más.

La ley de la reciprocidad, desde mi punto de vista, funciona al revés: estás ayudando a otros en respuesta a todos los favores y bendiciones que la vida te ha dado ya.
Estás ayudando a otros, no para que alguien más te ayude a ti; esa ayuda la tienes ya de igual manera. Estás ayudando a otros porque desde antes la vida te ha regalado el favor o en otras palabras la gran bendición de estar en una posición en la que puedes precisamente hacer eso: ayudar.

Así que la próxima vez que tengas oportunidad de ayudar a alguien más, deja de lado la idea de qué podrás obtener algo a cambio y en su lugar agradece todas las bendiciones que tienes ya; porque gracias a ellas estás en condiciones de ayudar.

El gran beneficio de saber ejercer tu marca personal

Muchos comentarios positivos y preguntas interesantes he recibido a raíz de las últimas entradas que publiqué sobre Personal Branding y las conferencias y asesorías individuales que he dado en los últimos días en este respecto.

Múltiples pláticas han derivado de este tema con personas muy diversas en origen y contexto, pero a pesar de las diferencias entre la gente con quien he tenido oportunidad de platicar y profundizar en el tema, he podido identificar dos claras constantes:

1)      Este es un tema que cada día va cautivando a más y más personas.

2)      A pesar de esto aún no queda claro cual es el gran beneficio de ejercer nuestra marca personal.

Muchos coinciden en opinar que el beneficio de cuidar y ejercer nuestra marca personal es el poder conectar con posibles clientes y empleadores; otros tantos piensan que el beneficio es establecer contacto con celebridades y personajes influyentes para poder decir que “conocen” o “son amigos” de alguien.

Pero en mi opinión estos, a pesar de ser buenos atributos, no son el gran y más importante beneficio de ejercer tu marca personal.

Quiero decir, por supuesto que es importantísimo establecer una red de contactos personales y profesionales, solo que si tu visión al respecto es solo conectar con ellos para ver como algún día te pueden contratar, estás cometiendo un gran error. Tu primerísima misión al conectar tanto con conocidos como con nuevas personas no debe ser pedir sino dar, ofrecer tu ayuda, colaborar con ellos, ofrecer tu conocimiento o experiencia, etc. En otras palabras: agregar valor.

Y claro que es nutritivo para el ego tener entre tu lista de amigos de Facebook  o seguidores de Twitter a personajes como Paulo Coelho, Mitch Joel o Lester Wunderman. Pero en realidad no se trata de a quienes conoces sino quienes te conocen a ti.

No, definitivamente no es ninguna de estas dos cosas el principal beneficios de ejercer nuestra marca personal.

El principal beneficio de hacerlo en realidad es: asegurarnos de hacer lo más nos gusta y mejor sabemos hacer.

Sea lo que sea que te apasione hacer en la vida y cualesquiera que sean tus grandes fortalezas o habilidades, si te aseguras de alinear estos dos aspectos con tus principios y valores, estarás marcando una dirección muy clara hacia donde caminar.

Tus actividades en el trabajo, en la escuela y en tu vida personal, así como tus acciones on y off line serán un reflejo de esa alineación y tu marca será clara y transparente ante los demás, lo cual te permitirá entonces sí establecer una importante red de contactos en la que seguro conectarás no solo con grandes celebridades o posible empleadores o clientes, sino con aquellas personas con las que, a través de la colaboración podrás acercarte cada día más a ese gran sueño que quieres realizar.

Y ese es en definitiva el gran beneficio de ejercer tu marca personal.

El poder de las decisiones

Todos lo hacemos todos los días, es algo que nos viene de manera natural. Tan natural de hecho que a veces ni nos damos cuenta de la importancia que tiene hacerlo y lo hacemos con desden, sin cuidado, sin pensar, como si fuera algo automático y sin consecuencias.  ¿A qué me refiero? A tomar decisiones.

Claro que hay algunas decisiones que tomamos dándonos el tiempo para pensar y recapacitar al respecto, a veces hasta pedimos consejos o suplicamos porque alguien más tome la decisión por nosotros; pero este tipo de decisiones, las que sabemos conscientemente que pueden cambiar nuestras vidas, son las que menos tenemos que hacer en la vida.

Sin embargo hay otro tipo de decisiones, las cotidianas, que hacemos sin cuidado, pensando que, porque son cosas del día a día, no afectarán nuestra vida y he ahí el error.
Verán, toda decisión que tomamos, sea una de vida o muerte o una cotidiana, impactará en una manera u otra el resto de nuestra vida. Y la cosa con las decisiones es que no importa si la decisión fue la correcta o la equivocada, todos sin excepción, tenemos que vivir con las consecuencias de lo decidimos.

He aquí un ejemplo: Hace unos días estuve hospitalizado por casi una semana completa debido a un par de trombos que se generaron  mi pierna derecha. Hoy, ya en casa, sano, estable y recuperándome he hecho un recuento de las decisiones correctas y equivocadas que me llevaron hasta aquí:

Decisión incorrecta num. 1: Descuidar mi peso y permitirme engordar tanto que mi sobre pesos se convirtió en el principal factor generador del problema que tuve.

Decisión correcta num. 1: Haber dejado de fumar hace ya 8 años y casi no tomar bebidas alcohólicas ni refrescos, lo cual ayudo a que la trombosis no se complicara más. ¡Mis venas y organos están muy saludables!

Decisión incorrecta num. 2: No haber hecho lo mismo con los postres y dulces y decidir que en cada comida, no importando si era desayuno, comida, cena o hastas botana, había que tener postre. Esto fue lo que me hizo ganar tanto sobre peso.

Decisión correcta num. 2: Haber comenzado una dieta hace meses lo que me ayudó a haber perdido 9 kilos ya. Aún me faltan muchos más, pero no quiero pensar como me pudo haber ido si tuviera estos 9 kilos más todavía.

Decisión correcta num 3: Haber comenzado a tomar clases de TaiChi hace un mes y medio y comenzar a practicar un deporte nuevamente.

Decisión incorrecta num. 3: No haber tomado en serio el dolor de mi pierna, pensando que era un “estirón” por la última clase de TaiChi y haber viajado de México a Miami y de regreso en un lapso de 48 horas. Ya los trombos se habían formado.

Decisión correcta num. 4: haber elegido ir al hospital a que checaran mi pierna, en lugar de ir a ver al médico del deporte que típicamente veo. En palabras de los doctores “esta fue la mejor decisión que he hecho en los últimos meses” pues de no haberlo hecho así y en ese momento, el problema pudo haberse convertido en algo muchísimo más grave y delicado.

¿Cómo llegué a esta última decisión? Llámenlo instinto, miedo, casualidad, suerte, experiencias previas o una combinación de todo lo anterior. No lo se con exactitud.

Lo que sí se  es que todo esto me ha hecho recordar lo importante que es estar consciente de todas y cada una de las decisiones que todos los días tomamos.
No importa si se tratan de decisiones que cambian nuestras vidas o solo decisiones cotidianas como la ruta al trabajo que tomaremos hoy, todas pueden tener enormes consecuencias con las que tendremos que vivir después.
Por suerte también podemos decidir como tomar las cosas, negativa o positivamente, con enojo y tristeza o alegría y ánimo; y también podemos decidir cambiar el transcurso de las cosas, cambiar de parecer, corregir el camino, tomar nuevas acciones y seguir adelante.
Y lo mejor de todo es que todo esto está en nuestro poder.

Así que la próxima vez que tengan que tomar una decisión, por simple o complicada que sea, no olviden:

  1. Estar consciente del contexto en el que se encuentran y las consecuencias que pueden resultar de sus decisiones. Entre mayor conocimiento o entendimiento tenemos, mejores decisiones tomamos.
  2. No dejar que nadie decida por ustedes. Puede que el resultado afecte a otras personas a su alrededor, pero a final de cuentas las únicas personas que van a tener que vivir 100% con el resultado de su decisión (o falta de esta) serán ustedes y nadie más. Sean responsable y tomen sus propias decisiones.
  3. No tener miedo de decidir. Recuerden, siempre podemos cambiar de opinión, pero eso también será su decisión.

5 pasos previos a desarrollar tu marca personal.

Mucho se habla hoy del concepto de Personal Branding y de cómo hoy los medios sociales digitales, mejor conocidos como Social Media y reconocidos en la forma de redes sociales como FaceBook y Linked-in, foros públicos como Twitter y otros medios como los blogs y podcasts ayudan muchísimo a potencializar el alcance que cada uno de nosotros como individuos, en lo profesional y en lo personal, podemos tener para establecer más y mejores contactos en la red, sea para conseguir un mejor trabajo, pertenecer a cierta comunidad, colaborar con otras personas, aprender de estas y aportarles nuestros puntos de vista también; ejerciendo así lo que se llama nuestra marca personal.

De hecho en esta “Era de la conversación” este tema se ha vuelto tan importante que, simplemente no lo podemos ignorar. 
Tan importante que hoy el 86% de los reclutadores de talento hoy, buscan información de sus candidatos en Internet y que 7 de cada 10, ha comentado que las probabilidades de éxito de un candidato mejoran significativamente cuando la información que encuentran de ellos en línea, es positiva. (FTE: Execunet.com 2008 Executive Job Market Intelligence Report).

Incluso, tanta relevancia ha cobrado este tema, que existen ya muchos especialistas en Personal Branding quienes como Dan Schawbel han generado una excelente serie de recomendaciones y lecciones sobre como desarrollar y ejercer nuestra marca personal y potencializarla a nuestro favor.

Sin embargo, estoy convencido que para poder aprovechar al máximo las lecciones de estos especialistas, hay algunos pasos que tenemos que tomar antes de comenzar a ejercer nuestra marca personal:

1- Entender que no importa cual sea nuestro nivel de participación en Internet, cada uno de nosotros somos ya nuestra marca personal. 
En palabras de Tom Peters:
  “No importa la edad, la posición, ni el negocio en el que nos desempeñamos, todos tenemos que entender la importancia de una marca. Nosotros mismos somos los CEO’s de nuestra propia compañía: Yo, S.A. Para hacer negocios hoy, nuestro más importante trabajo es ser el director de mercadotecnia de la marca llamada YO.” 

2- Comprender que como tal, las mismas reglas que aplican para una marca comercial aplican a nosotros como marca personal. De modo que debemos asegurarnos de que nuestra marca sea clara, única y diferenciada de las de los demás. Y para lograr esto estoy no hay nada como la honestidad y autenticidad, es decir, asegurarnos que todas nuestros pensamientos, acciones y comportamiento en y fuera de línea reflejen nuestros valores, nuestros principios, nuestras fortalezas y nuestras prioridades como seres humanos. Y sí, esto incluye también no ocultar nuestras áreas de oportunidad.

3- Conocer nuestra propia marca a fondo. ¿Cómo podemos ser auténticos y únicos sino nos conocemos bien a nosotros mismos? Antes de poder dar el paso número dos, tenemos que hacer un enorme trabajo de retrospección y análisis para conocer, al menos algo, de nosotros mismos. Necesitamos definir claramente nuestros valores, nuestros principios y nuestras pasiones, cuales son las cosas que más importantes nos son en la vida. Identificar nuestras más grandes fortalezas y habilidades y cuáles son nuestras áreas de oportunidad.

4- Entender nuestro contexto actual: Una vez que hemos hecho ese trabajo de introspección podemos saber como nos vemos a nosotros mismos, sin embargo no siempre lo que pensamos a cerca de nosotros, coincide con la imagen que los demás tienen de nosotros. Así que es importante hacer este análisis también y hacernos algunas preguntas como ¿Con quienes me relaciono hoy día? y ¿Qué tipo de relación tengo con ellos? 
Además de otras preguntas más difíciles como: ¿Cuál es la imagen que los demás tienen de mi? (en lo personal y en lo profesional) ó ¿La gente me ve como experto en determinado tema? ¿En realidad tengo la credibilidad que creo tener al hablar de determinado tema?Ahora bien, he de decir que estas preguntas habrá que hacerlas con cierta precaución, entendiendo que no todas las personas nos van a apreciar igual y que no podemos ser todo para todos. Así que al igual que toda marca, tendremos nuestra buena dotación de detractores y embajadores; lo importante será saber distinguir quien es quien para determinar como relacionarnos con cada uno de ellos.

5- Definir en qué contexto nos queremos situar, es decir a través de qué canales nos queremos comunicar y identificar con quienes queremos interactuar; a la vez que determinemos de quienes queremos aprender, con quienes queremos que se nos relacione, en que medio queremos que se nos vea interactuando. De hecho, esta es precisamente una de las grandes noblezas que los medios sociales digitales nos ofrecen: la posibilidad de conectar e interactuar con diversas personas de muy distintos lugares del mundo y muy diferentes áreas de interés; gente común y grandes líderes, pensadores, empresarios y hasta celebridades. Lo cual lleva a un nivel insospechado a aquel viejo dicho que va: “Dime con quien andas y te diré quien eres”. Y como dicen por ahí: “Si quieres jugar muy bien Tennis, no juegues con alguien a quien le puedas ganar fácilmente, mejor busca jugar con alguien como Rafael Nadal.

Bien, 5 pasos previos a desarrollar y ejercer nuestra estrategia de marca personal. Ahora lo que sigue son 5 pasos más para comenzarla a desarrollar, pero eso como dicen es harina de otro costal o en este caso materia de una entrada más.