De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

10 cosas que puedes hacer para no caer en la depresión colectiva que hay

¿Lo has notado? Se siente en el ambiente, se ve en el gesto de las personas, se percibe en su lenguaje corporal. Pareciera que hay una depresión general. La preocupación y el estrés es notorio; en las empresas la presión a sus integrantes es más que evidente: Jefes preocupados por llegar a la cuota del año, y empleados angustiados por conservar su trabajo. En las calles el miedo también hace sus estragos. Y en estos días que fiestas que comienzan, el ambiente festivo es el único ausente.

¡Pero aún así te digo que creo que hay mucho que celebrar! Por eso quise compartir 10 acciones que creo muy útiles para no ser parte de esa colectiva depresión que hay: 

1-    Haz tu propia lista de gratitud.
Nada nos recuerda tanto todo lo que hay que celebrar en nuestras vidas como enlistar cada una de las cosas por las que deber ser muy agradecidos: nuestros hijos sanos, nuestras familias unidas, sanas y enteras, nuestros hogares seguros, nuestros trabajos, nuestros amigos…en fin cada quien sabrá las bendiciones que tienen en su vida y como las agradecerán.

2-     Inicia una dieta libre de noticias.
Esto es algo que en lo personal he puesto en acción prácticamente todo el año ¡Y funciona muy bien! Claro que a veces me pierdo se saber chismes y tragedias de inmediato, pero ¿quién quiere gastar su tiempo en eso en primer lugar? Además, si hay alguna gran noticia que realmente tengan que saber, créanme que se enterarán.

3-    Date tiempo de recreación.
Recreación quiere decir volver a crear, y para eso uno necesita dedicar tiempo y espacio al descanso y la distracción; son precisamente estos los que nos ayudarán a pensar mejor.

4-     Mírate al espejo y regálate una sonrisa.
¿Alguna vez lo han hecho, mirarse al espejo, hacerse muecas y hablarse a si mismos con voces extrañas? Reírse de uno mismo es clave para no tomarse esta vida tan en serio, dicen por ahí. (Ok, talvez tengo que practicar esto más seguido).

5-     Ya que estas en eso sonríele a la gente que te rodea, aún si es por ninguna aparente razón. Inténtalo ya. Pocas cosas son tan contagiosas y producen un inmediato bienestar como la hace recibir una sonrisa de alguien más.

6-    Haz algo por alguien espontáneamente.
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo especial por alguien si que te lo pidieran? No tiene que ser algo grande ni ostento, una nota, un café, un dulce o una recomendación. Cuando hacemos algo por alguien más no podemos evitar sentir esa gran satisfacción de realización.

7-    No hagas lo que no te gusta solo porque crees que es tu única opción. ¡NO LO ES!
Todos tenemos grandes habilidades y fortalezas que normalmente están ligadas a las cosas que más nos gustan hacer (porque somos muy buenos haciéndolas) así que no pierdas el tiempo haciendo algo que no te apasiona hacer.

8-    No comas comida chatarra. No te nutre, solo te engorda y hace sentir inflado y pesado; y cuando nos sentimos pesados no nos queremos mover, y cuando no nos movemos nos sentimos morir. ¿no sería mejor sentirnos ágiles en todo momento? OK ok, esto sí que es algo en lo que necesito trabajar, pero que mejor manera de recordarlo que escribiéndolo y compartiéndolo con ustedes?

9-    Aparta una buena parte de tu tiempo para pasarlo con tus seres más queridos. Si no lo haces, no importa que tan importante sea tu trabajo o tus proyectos, todo eso perderá sentido.

10- Cada día al despertar ponte una tarea especial. Define un objetivo o algo que esperar en el día.Puede ser divertirte, conectar con gente nueva, hablar con alguna vieja amistad, comer algún tipo de comida especial, cumplir con una fecha de entrega; lo que sea, pero que sea algo por lo que sepas que vale la pena esperar!

Ahí las tienen, mis 10 sugerencias para evitar se parte de la depresión colectiva de hoy. Seguramente ustedes habrán pensado en muchas otras más, así que por favor, no dejen de compartirla aquí.

¡Continental Airlines $8.06 dólares por persona!

Sí, ocho dólares con seis centavos por persona fue la enorme cantidad que recibimos en forma de cupones de comida, los pasajeros del vuelo 2646 a Houston hace ocho días cuando, por fallas eléctricas, tuvimos que desabordar el avión que estaba a punto a despegar.

Menos del 2% de la cantidad que, por lo menos en mi caso, pagué por los boletos de vuelo redondo a esta ciudad Texana y que fue bonificado como compensación para que, durante la espera de más de 3 horas (adicionales a las 3 que ya habíamos esperado) pudiéramos comer algo en el restaurante de su elección, no de la nuestra, y en el que por cierto el alimento más barato costaba ciento dos pesos versus los 105 del valor del cupón.

No es que me queje. De hecho estoy profundamente agradecido con el capitán del avión quien responsablemente tomó la decisión de no despegar ante el desperfecto que presentaba la aeronave. ¡Muchas gracias capitán!

Pero a los responsables de sus operaciones en tierra les tengo que preguntar: ¿Cuál es para ustedes el valor real de un pasajero o cliente leal? ¿En verdad valemos menos del 2% de lo que nos cobran?

¿No hubiese sido mucho mejor ayudar a los pasajeros que ahora estábamos frente al problema de encontrar otro vuelo a:

1-      Tener un lugar especial al cual recurrir para poder ser re-documentados en el próximo vuelo, sin la necesidad de hacernos salir de la terminal para ir hasta los mostradores exteriores de documentación.

2-      Transferir nuestro equipaje de un avión a otro sin obligarnos a tener que ir a las bandas por nuestras maletas, pasar aduana sin ninguna razón y tener que re-documentar.

3-      Darnos un lugar donde esperar cómodamente el próximo vuelo en lugar de darnos un cupón con el que no se puede cubrir el total de la cuenta del restaurante que ustedes mismos eligieron?

Y no puedo evitar preguntarles a ustedes amigos míos ¿cuánto valoran a sus clientes? Cuando tienen alguna falla por razones fortuitas ¿buscan agregar un valor adicional a sus clientes, que realmente les envíen un mensaje de “realmente lo siento, me preocupa tu satisfacción y tu negocio vale mucho para mi” o solo les dan un parche en forma cupón?

Verán muchas veces las empresas creemos que con dar un reembolso de alguna determinada cantidad, a veces incluso hasta del 100% de lo pagado por el cliente, es suficiente para absolver nuestra falta, pero no lo es así.

Devolver lo cobrado tan solo es lo justo, lo mínimo esperado. Si en verdad queremos obtener un cliente leal que continúe trayendo su negocio al nuestro, tenemos que enfocarnos también en proveerle de una gran experiencia, de un servicio sin igual que le deje saber que aún a pesar de todo, incluso de nuestros errores, siempre buscaremos ir más allá de su satisfacción.

Así que los deja con esta pregunta una vez más ¿para ustedes cuál es el valor real de sus clientes?

Pics of the week!

Como siempre, aquí publico algunas fotos de las pláticas y conferencias que más recientemente he dado, en esta ocasión en DDB México, Amipci y una conferencia especial para UNITEC.

¡Chécalas, talvez te encuentres en una de ellas!


¿Urgentes?

¿Alguna vez han reportado alguna emergencia o accidente, un choque, una fuga de gas o algo que requiera ser tratado con urgencia? Seguramente para reportarlo llamaron al 060 en México o al famoso 911 en Estados Unidos y otros países. Dudo muchísimo que hayan reportado la volcadura de un carro por e-mail ¿correcto?

Entonces pregunto: ¿Por qué hay gente que manda correos electrónicos diciendo que es “urgente” que les respondan?

El e-mail no es una herramienta para reportar urgencias, de hecho, hace un muy pobre trabajo con las emergencias. El e-mail es una excelente herramienta para documentar acuerdos y enviar correspondencia importante, que no es lo mismo que urgente.

Y es que ¿Cuántas veces han recibido algún mensaje por correo electrónico pidiendo atención “urgente”? O ¿En cuántas ocasiones un miembro de su equipo les responde con el famoso “ya le envíe un e-mail con carácter de “urgente” al cliente o al proveedor  o al director de otra área o a quien sea? O peor aún ¿cuántos e-mails no han enviado ustedes mismos en calidad de “urgente”?

Si requieren atención urgente, si necesitan una respuesta inmediata, no envíen un e-mail. Levanten el teléfono y llamen a la persona de la que requieren respuesta; y si ambos trabajan en la misma empresa y en las mismas oficinas, levántense de su lugar, caminen unos metros y busquen a dicha persona.

“¿Pero que hay de las personas que tienen blackberry o algún otro smart phone en el que puede recibir y responder sus mails?”, Talvez estén pensando algunos de ustedes…

Les tengo una mala noticia: estos útiles aparatitos no son ni una correa ni  un radio localizador que como por arte de magia logran que sus usuarios respondan automática e inmediatamente a aquellos mails “urgentes” que envían; más bien son una herramienta que le permite a sus usuarios poder leer y responder sus mensajes en el momento que más conveniente les es y desde cualquier lugar. En otras palabras, están hechos para servirle al dueño del aparato, no a quienes les mandan los mails.

Lo cual no debería ser ningún problema pues en realidad, no pueden existir los e-mails urgentes, pues usualmente (y sean sinceros y hagan un auto análisis de esto) cuando enviamos un correo diciendo que necesitamos que nos devuelvan una respuesta con “urgencia”, es porque típicamente hemos dejado pasar mucho más tiempo del que debíamos para hacer esa solicitud, convirtiendo nuestro requerimiento, más que en un “urgente”, en un retraso que evidentemente queremos cubrir.

Así que la próxima vez que vayan a enviar un mail “urgente”, antes de hacer clic en enviar, deténganse, tómense un respiro y pregúntense si es o no realmente urgente y si lo es, guarden el mensaje como borrador y no lo envién mas que como confirmación una vez que hayan hablado personalmente con la otra persona para pedir su urgente atención.

Crédito de la fotografía: http://www.flickr.com/photos/forestethics/

¿Cómo estas preparando a los líderes de tu empresa del mañana?

Dicen por ahí que muchos de los trabajos para los que estamos entrenando y desarrollando talento hoy, aún ni siquiera existen.

Y no podría estar más de acuerdo. Las cosas están cambiando y mucho. La manera de hacer las cosas y desarrollarse en el trabajo hoy son muy diferentes a lo que eran hace tan solo unos 5 años; y el desarrollo profesional de cada persona hoy es inmensamente distinto a lo que uno suponía tener que hacer antes para tener una carrera exitosa.
Imagínense, se estima que los que hoy son estudiantes universitarios tendrán entre 10 y 14 trabajos para cuando cumplan 38 años.

Y esto no es tema de un futuro muy lejano, de hecho hoy 1 de cada 4 empleados en el mundo tiene menos de 1 año en su actual empleo. 

¡El cambio está sucediendo hoy! Y la pregunta que nos queda por responder con urgencia es: ¿Qué estamos haciendo hoy para preparar a los líderes de nuestras empresas mañana?

Las expectativas son muy grandes y los roles están cambiando.
La famosa generación Y ya empieza a integrarse a la fuerza laboral y de acuerdo de Penélope Trunk (Brazen Careerist) esta generación va a cambiar totalmente la cara de las empresas ante sus empleados.

Las personas encargadas de liderar la comunicación y mercadeo de las empresas, tal como nos lo comparte Mitch Joel, están teniendo que evolucionar con urgencia frente a las oportunidades que presentan los medios sociales (social media) y la tecnología; y de acuerdo a lo que explican Joseph Jaffe en Estados Unidos y Rafaél Pérez Toribio en México, las agencias de comunicación no serán la excepción.

Así que vuelvo a preguntar: ¿Qué estamos haciendo hoy para preparar a los líderes de nuestras empresas mañana?

Y no podemos dejar que la respuesta sea algo así como “pues seguro el presidente de la empresa o recursos humanos algo estarán haciendo…”
Pensar así sería condenarnos a perder el poder de promover y dirigir el desarrollo de nuestras propias carreras profesionales. Cada uno de nosotros tiene el potencial y la responsabilidad de actuar como líderes, aún sin el título formal (LWOT – Leaders with out title, como los llama Robin Sharma), para colocarnos en la cresta de la ola de esta evolución laboral y ayudar también a otros a hacerlo.

Entendámoslo de una buena vez: 

ESTA ES LA ERA DE LA CONVERSACIÓN Y LA COLABORACIÓN.

¡Así que a ponerse a trabajar!

¡Las fotos de la semana!

Y como siempre, lo prometido es deuda. He aquí algunas fotos tanto de mi primera clase en El Semillero, como del seminario organizado por la Amipci y la AAM, que impartimos varios profesionales del marketing digital, la semana pasada en México.

Una excelente política que fijar.

Tu las tienes, la empresa para la que trabajas las tiene también, en la escuela de tus hijos igual las tienen, en todo comercio e institución las tienen: Políticas.

Criterios que toda organización ha definido para guiar como debe ser el comportamiento e interacción de los empleados de la misma, tanto con sus colegas, líderes y subordinados, como con sus clientes y proveedores.
Políticas distintas sobre la manera de vestir, horarios de trabajo, solicitud de equipo e insumos, etc. Incluso políticas de cómo deben de conducirse las juntas y reuniones de trabajo.
Pero lo que casi nunca he visto es que tengan una política de “NO a los Assholes”  (palabra que uso en Inglés pues la traducción equiparable en Español suena algo agresiva: “Pendejos”).

Sí, una política con la que la organización procure un ambiente libre de “a**holes”, es decir libre de personas que, lejos de contribuir productiva y positivamente, no solo a los resultados numéricos de la empresa, sino también a generar un ambiente agradable de trabajo que ayude a los miembros de la misma a trabajar mejor y con más entusiasmo, desarrollando su potencial personal y profesional; contaminan el ambiente, creando tensiones innecesarias que terminan por contagiar a cada integrante del equipo de manera diferente, pero dejándolos a todos sin las ganas de trabajar.

“A**holes” hay muchos e interactúan con tu equipo todos los días, desgastándolo, cansándolo y dejándolo si ganas de colaborar. Puede tratarse de un director o de un ejecutivo clave, puede ser también algún miembro del equipo que crea que es merecedor a algún trato especial o puede tratarse de un cliente abusivo o un proveedor incumplido.
Pero sea quien sea, el impacto que estas personas pueden tener sobre tu organización puede ser mucho más grande de lo que crees.
De aquí la importancia de que toda empresa, y cada persona ¿por qué no?, establezcamos nuestra propia política de decir no a los “a**holes”. Una política para evitar en la medida de los posible, contratar, comprar y vender servicios o productos de “a**holes” .

Vaya,  qué tan importante no será este tema que líderes y pensadores como Guy Kawasaki y Bob Sutton, han dedicado parte de su trabajo al mismo. (Tómate un par de minutos para ver su video).

Claro, sería muy fácil señalar dedos y calificar de manera arbitraria a la gente a nuestro alrededor, pensando que nosotros no somos unos “a**holes”, pero para eso el Profesor de  Ingeniería y Ciencia de la Administración de empresas de la Universidad de Standford, Bob Sutton, como parte de su libro “The no Assholes rule” comparte (a través del Blog de Guy) con nosotros un breve examen de 24 sencillas preguntas para identificar si somos o no unos “a**holes certificados”. 

Y aunque seguramente ninguno de ustedes saldría como una calificación mayor a 5 puntos (yo saqué 1 por cierto), talvez sí conozcan a alguien quien rompa el record.

A grandes objetivos, pequeños compromisos.

He de confesar que soy muy afortunado. Gracias a mi actual empleo y a las actividades que como Blogger y conferencista he desarrollado en los últimos dos años, he tenido la enorme oportunidad de conectar con muchísimas personas. Gente de distintas organizaciones e industrias, con diferentes tipos de empleo y oficio, de origen y formación muy distinta. Todas pues diferentes, pero la gran mayoría con algo muy en común: GRANDES SUEÑOS.

Todos tienen enormes ambiciones y visiones claras de qué tan alto quieren llegar.  Y frecuentemente me han comentado que quieren ser los mejores, los primeros, los estelares: “queremos ser la agencia digital más importante del mercado”, “buscamos ser los primeros en digitalizar totalmente nuestro negocio por completo”, “apuntamos a ser los mejores en ventas”, etc.

Pero con la misma frecuencia me he encontrado el mismo problema: no todos están preparados para cumplir con sus sueños de grandeza.

Por supuesto que muchos sostienen no solo estar hablando, sino estar haciendo las cosas, que necesitan para lograrlos pero ¿lo están en verdad o solo creen que lo están?

Podría contar de varios casos en los que he escuchado a alguien decir que están dispuestos a hacer lo necesario para llegar a ser los mejores, los primeros, los más importantes. Manejando discursos inspiradores y de grandeza que al paso de un par de días quedan dispersos en el aire, olvidados por su equipo, escondidos bajo el tumulto de las tareas y los problemas cotidianos, traspapelados tras las cuotas y las cuentas ó perdidos en la falta de capacidad o experiencia de la gente que se supone habrá de ayudar a obtener sus objetivos.

Por eso, después de meditar cuidadosamente al respecto, he concluido que la mejor respuesta a los GRANDES OBJETIVOS, son los pequeños compromisos.

Dejar de lado los discursos y comenzar a dar pasos pequeños pero seguros hacia nuestras metas.

Se que esto puede resultar más difícil de lo que se dice, así que quise compartir

10 pasos (o compromisos) que creo son clave para comenzar:

  1. Define muy bien tu intención. Dicen por ahí que tener muy clara tu intención es la mitad del camino pues desde el momento en que lo haces, tu mente comienza a trabajar en encontrar diferentes formas de lograrlo
  2. Entiende bien tu lugar en el mercado o en tu segmento. Conoce bien cuales son las fortalezas con las que cuentas y las habilidades que necesitarás desarrollar. Asegúrate de que el gran objetivo que te haz planteado sea congruente con la visión y misión de tu organización y la situación de tu mercado.
  3. Comparte con todos los miembros de tu organización cual es tu sueño y asegúrate de que ellos compartan contigo la misma ambición. Si tu equipo no hace suya tu meta, siempre la pondrán en segundo lugar después de sus propias prioridades.
  4. Asegúrate de contar con el talento correcto para las tareas y labores que llegar a tu gran meta requerirá. Identifica sus fortalezas y habilidades y ayúdales a desarrollarlas al máximo. Entrénales y dales las herramientas que necesitan. Desarrolla talento o reclútalo también.
  5. Define los pasos que tu organización tiene que dar para llegar hasta donde quieres llegar. Entiende que si bien muchos pueden ser simultáneos, muchos otros tendrán un orden secuencial.
  6. Desarrolla una ruta crítica y asigna tiempos para cada pequeño compromiso o paso que los miembros de tu equipo tendrán que dar.
  7. Revisa con frecuencia su curso, pero no lo hagas todo el tiempo por favor. Asigna momentos específicos para revisar el estatus y verificar su dirección. Entiende que todo camino puede tener sus desviaciones y retos, se flexible y trabaja con cada situación.
  8. No dejes que la razón de tus grandes metas sea solo hacer dinero. Haz que sea sobre algo más y encuentra la manera de públicamente reconocerle su esfuerzo a aquellas personas que están ayudando a lograr ese gran objetivo. Ayúdales a entender los beneficios que ellos, como empleados, también obtendrán de este gran sueño. He perdido ya la cuenta de cuantas veces he escuchado a los miembros de algunos equipos decir: “Entiendo bien como este proyecto hará ganar mucho dinero a la empresa, ¿pero qué hay de mi? A mi me seguirán pagando exactamente lo mismo, solo que además tendré que aprender nuevas cosas y tener más trabajo”. Déjales ver como esas nuevas habilidades que desarrollarán les ayudará no solo a hacer mejor su trabajo sino a estar mejor preparados para nuevas oportunidades más allá de su empleo actual.
  9. Repasa en tu mente todos los días aquel gran objetivo que quieres lograr, visualízate y a tu equipo lográndolo cada día. Encuentra la manera de repasarlos cada día con un lema, volviéndolos parte de tu visión, creando un “vision board” que cualquiera pueda fácilmente leer.
  10. Pero por favor no dejes que tu gran intención y tu pasión se convierta en una obsesión.

Pensándolo bien, lo mejor de esta lista ¡es que la puedes aplicar para tu vida personal también!

Algunas sugerencias…

Cuántos de ustedes están preocupados y hasta obsesionados por la crisis económica que está sucediendo en el mundo hoy? ¿Cuántas horas le han dedicado a seguir cada paso de lo que está pasando?

Conozco a más de una persona que se la pasa checando cada dos horas como están las bolsas en el mundo y la paridad del peso contra el dólar entre otras cosas; y no puedo evitar preguntarme ¿Les sirve de algo obsesionarse tanto con las noticias? ¿En verdad es útil dedicarle tanto tiempo a ver como se desploman los mercados?

En definitiva creo que lo verdaderamente importante y lo que en realidad nos va a ayudar a todos a salir adelante es enfocarnos a trabajar en lo nuestro. Dejar de lado aquellas cosas por las que nada podemos hacer y dedicarnos a ser productivos con lo que sí se encuentra dentro de nuestra área de influencia.

Por ejemplo, siempre he sostenido que el establecer sólidas relaciones con nuestros clientes es de absoluta importancia, por encima incluso de las cuotas de ventas, objetivos comerciales, y (oh pecado) de los costos de operación. Las cuotas vendrán y se irán, se obtendrán o no; pero un cliente con el que establezcamos una gran relación, muy probablemente, siempre estará ahí.

Hoy, escuchando la voz de muchos expertos de mercadotecnia que afirman que la presente situación es también una gran oportunidad para los medios de comunicación on-line, no puedo más que concluir que también lo es para estrechar aún más nuestra relación con los clientes que tenemos.

No regalándoles nuestro trabajo, producto o servicio, ni descontándoles alguna cantidad para que nos sigan comprando. Un buen cliente y leal, siempre entiende el valor de nuestro trabajo y, a pesar de las dificultades y tentaciones de precios más bajos, siempre estará dispuesto a pagar lo justo. Pero sí dándoles una mayor atención, haciéndoles saber que estamos ahí para ellos, regalándoles una gran experiencia con nuestro servicio, cumpliendo con nuestras promesas y yendo más allá, entregándoles un mayor valor al que esperaban recibir.

¿Cómo? He aquí algunas sugerencias:

          Comencemos con una simple llamada al inicio de la semana, sin agenda alguna más que saber como está, como van las cosas con su negocio y en su casa también. Solo denles el  mensaje de que si algo necesitan estarán ahí.

          Sigamos con compartir valor. ¿A qué me refiero? Simple, si saben que algún cliente o proveedor (sí también nuestros proveedores son nuestros clientes), se puede beneficiar de conectar con algún contacto que ustedes tienen, conéctenlos, pasen sus datos, envíen un mail de presentación diciendo: “Querido amigo X, creo que probablemente te sería útil conocer a mi otro amigo Y, espero que puedan entrar en contacto y platiquen de cómo pueden colaborar. Mucha suerte y déjenme saber como les ha ido después”.

          Continuemos con un poco de respuestas rápidas y eficientes. Una importantísima moneda de cambio actualmente es el tiempo. En momentos como este, las empresas tienen poco o nada de tiempo para estar haciendo seguimiento a sus proveedores sobre cuando van a entregar sus entregables, así que háganle un favor a sus clientes y adelántense a ellos, quítenles así un peso de encima, seguro se los agradecerán.

          Y finalmente cerremos con un broche de oro, asegurándonos de que en cada interacción que tengamos con cualquier persona, seamos amables, amigables y colaboradores. Créanme, si hay algo que la gente en estos tiempos necesita es ver un rostro sonriente y escuchar una voz amigable que te dice: “¿Cómo te puedo ayudar?”

¿No es mucho? Bueno, pero por algo tenemos que comenzar. ¿no?

Y en una nota aparte, aprovecho para agradecer la invitación de Katedra para participar como conferencista en su Seminario de Mercadotecnia Digital, fue un verdadero placer colaborar con ustedes y compartir un buen rato con una audiencia tan participativa y dinámica. 

01800 Felicitaciones y Agradecimientos

¿Qué tan malo supones que es tu producto o servicio?

¿Por qué nos gustara que nos traten mal? ¿Por qué siempre le pedimos a la gente que se queje con nosotros y nos sugieran solo como mejorar? ¿Por qué asumimos que lo estamos haciendo mal, en lugar de enfocarnos en hacerlo todo bien?

No importa dónde estemos, en un super mercado, una tienda departamental o en una de conveniencia, en la calle caminando o circulando en nuestro auto; por todos lados lo vemos: invitaciones claras de marcas grandes, medianas y pequeñas, todas inseguras pidiéndonos que nos quejemos:

“Quejas y Sugerencias”, “Reclamaciones”, “Repórtelo al” ó en el mejor de los casos, “Atención a clientes”. ¿Qué no cualquier punto de contacto con un comprador debe ser de Atención a clientes?

¿No suena ridículo? Pasamos tanto tiempo tratando de crear una imagen positiva de nuestra marca; invertimos tantos recursos para que la gente esté gustosa de convivir con nosotros y todo para que al final, a través de estas tres tristes palabras “Quejas y Sugerencias”, les digamos: “lo sabemos, seguramente lo echamos a perder, todo el esfuerzo que hicimos para traerte hasta acá muy probablemente lo hayamos desperdiciado al no cumplir tus expectativas, así que por favor déjanos saber que tan mal te atendimos, quéjate y sugiérenos como no hacerlo tan mal”.

No lo entiendo ¿Por qué no mejor invertir tanto como invertimos en crear percepciones y atraer gente a nuestro negocio, en crear una increíble y única experiencia de marca que sobre pase las expectativas de nuestros clientes?

Hagámoslo así y sintámonos seguros de que hacemos lo mejor que podemos y que lo mejor que podemos es más de lo que esperan nuestros clientes y entonces sí invitémoslos a llamar a nuestra línea 01800 Felicitaciones y Agradecimientos.

Nunca olvides por qué haces las cosas que haces.

Así que esta es la situación: tomaste un nuevo trabajo que prometía ser mejor que el anterior, mejores horas de trabajo, mejor salario, mejores prestaciones, mejor título, mejor oficina, mejor desarrollo; simplemente mejor.

Pasan unos meses y te vas dando cuenta de que como dice el dicho “En todos lados se cuecen habas”; sí ganas más, pero estas gastando más en comidas, gasolina o cualquier otra cosa, tu sensacional horario de trabajo de un momento a otro se convirtió en el mismo viejo horario de 12 o 13 horas diarias de trabajo, las mejores prestaciones las tienes, pero no tienes tiempo para usarlas y te das cuenta de que ni el título ni la oficina son incentivo suficiente para convencerte de que estás mejor. Los problemas típicos de cualquier corporación comienzan una vez más a llenarte los zapatos de piedritas; la burocracia, personas que no te agradan del todo y diferencias de visión con tu jefe son algunas de las situaciones te llevan a preguntarte si es que tomaste la decisión correcta esta vez.

¿La respuesta? esta se presenta en forma de una pregunta más: ¿Elegiste esta nueva opción simplemente porque te ofrecía mejor paga y posición, ó la tomaste porque en verdad crees que te acerca un paso más hacia el objetivo de vida que te has trazado?

Si la primera opción es tu respuesta, entonces amigo mío, estás en problemas, porque no importa que tan bueno sea tu nuevo empleador, lo has elegido por las razones incorrectas y, tarde o temprano, esto se te hará tan evidente que te hartará.

Por el contrario, si haz decido hacer este cambio porque se alinea mucho más con el objetivo de vida, misión o leyenda personal que has definido, entonces, no importan que tan difícil se pongan las cosas o cuantas “habas habrán de cocerse”, siempre tendrás una razón mucho más fuerte y sólida para mantener tu decisión.

Claro que todos queremos tener mejores condiciones conforme avanzamos en nuestras carreras, después de todo estas son “señales de éxito” y de que estamos creciendo como profesionales. ¿Pero de que nos sirve acumular todos estos “logros” si no tenemos un destino definido al que aspirar? Si no tenemos una razón clara por las que hacer las cosas, sino más que acumular dinero y posición, entonces siempre seremos susceptibles a perder el norte y dejarnos llevar por los cambios superficiales que “prometen” ser mejor, pero que en realidad solo son un espejismo más, tal cual el que queremos dejar atrás.

Ahora, si tenemos un norte bien definido, si sabemos cual es nuestra vocación, la leyenda personal que queremos cumplir, sabremos hacia donde vamos y podremos distinguir con claridad entre los obstáculos que hay que vencer para seguir adelante, los que de plano hay que rodear con cambios para poder continuar nuestro camino, y las pequeñas tareas que nos incomodan pero que son condición a cumplir para poder permanecer en ese sendero que a final de cuentas nos llevará mucho más cerca de a donde queremos llegar.

Así que he aquí un simple consejo: si no los haz hecho ya, define bien a donde quieres llegar, descubre y realiza tu leyenda personal; y si ya conoces cual es esta y te sientes confundido porque no sabes como continuar con el trabajo en el que estás, solo tómate un respiro y recuerda qué alturas quieres alcanzar y como estar en donde estás te va ayudar a llegar hasta allá.

¡No te pierdas la oportunidad!

Ser prejuicioso es muy fácil, tanto que a veces lo somos sin si quiera advertirlo. Basta con que una persona nos haga una “mala cara” una sola vez para que  pensemos que le hemos caído mal, que no está tirando mala vibra o que es insoportablemente pesada.

Claro que hay muchas personas que no gozan de tener la sangre ligera y resultan ser un tanto más pesadas que el resto, pero nuestros prejuicios frecuentemente nos llevan a elevar esa características que no nos gustan de las otras personas a niveles un tanto exagerados.

Y es entonces cuando nosotros mismos nos negamos la oportunidad de ver lo bueno en esa persona. Cerramos la posibilidad de conectar con ellos y nos perdemos la oportunidad de aprender de ellos, de beneficiarnos de su compañía y talvez hasta nos perdernos de una gran amistad.

Lo se bien porque yo he cometido ya muchas veces el error de juzgar a la gente y encasillarla desde la primera impresión y porque también, en otras ocasiones, me he dado la oportunidad de esperar a conocerlas un poco más antes de formarme y ejercer una opinión.

He de confesar que incluso en estas últimas semanas he caído en la fácil tentación y he juzgado la capacidad intelectual y profesional de una persona solo porque su manera y estilo de tratar a la gente no me parece la correcta. Y no, no estoy diciendo que ahora excuso su trato con la gente, sigo estando en total desacuerdo con su estilo. Solo que en lugar de juzgarlo, clasificarlo y criticarlos, ahora intentaré cambiar  mi manera de acercarme a esta persona, haciendo a un lado mis prejuicios y abriéndome a escuchar lo que tiene que decir y compartir. Quien sabe, talvez aprenda algo muy bueno de el y hasta la pueda ayudar a cambiar su trato con los demás.

He aquí la pregunta de esta semana: ¿Y ustedes tienen prejuicios sobre alguna persona, han juzgado o están juzgando ahora mismo a alguien? Si sí ¿Creen que podrían darse de la oportunidad de hacer sus juicios a un lado para conocerles mejor?

¿Qué opinan?

¿Y ahora qué sigue?

Hace 4 años y 2 meses tomé estas fotografías durante la marcha por un México sin delincuencia que tuvo lugar del Monumento a la independencia hasta el Zócalo de la Ciudad de México.

Cientos de miles de personas, si no es que millones asistieron al llamado de organizaciones civiles que tomaron el liderazgo y la iniciativa de convocar a la ciudadanía a unirse para enviar un mensaje fuerte y claro a los delincuentes y criminales: NO MÁS.

Poco más de cuatro años después estas son las imágenes capturadas por el periódico El Universal durante una nueva marcha que convocó a aún más personas en todo el país. Gente harta y cansada de vivir secuestrada por el miedo de ser una víctima más de la delincuencia y de la ola de violencia que ha capturado a nuestra tierra en los últimos años.

Cambios evidentes tuvieron lugar en comparación con la marcha del 2004, la organización fue mucho mejor, la convocatorio tuvo mayor alcance y los pasos a seguir para los líderes organizadores de este movimiento estaban mucho más claros, tanto que la colaboración del gobierno, comenzando por el Federal, y seguido por los estatales estaba asentada ya, tanto que el día de hoy ambos recibieron de los organizadores, una serie de propuestas para combatir la inseguridad en el país.

Ahora mi pregunta es: ¿tenemos claro cada uno de nosotros, como ciudadanos, qué podemos hacer para contribuir? ¿o es este otro esfuerzo que comienza masivo para dejarlo de nuevo en manos de tan solo unos pocos?

“Efraín ¿pero qué estás diciendo? ¿y cómo crees que nosotros vamos a poder hacer algo directamente para ayudar? No somos ni policías ni gobernantes para poder influir. Ni criminales para dejar de delinquir. ”

¿Pero qué tal si les digo que sí hay pequeñas, incluso obvias acciones que podemos realizar todos los días para contribuir a reducir la inseguridad en el País? De hecho justo hace casi un año, el 16 de Septiembre, Día de la Independencia en México, escribí una entrada similar, comentando lo que para mi es actuar con Patriotismo.

¿Qué tal?…

  • Salir todos los días de casa dispuestos a dar lo mejor de nosotros, de colaborar con los demás y hacerle la vida fácil a los demás.
  • Dejar pasar al del automóvil de al lado que está tratando de incorporarse a la fila para poder dar vuelta en la siguiente esquina.
  • O si eres tú quien necesita dar la vuelta, haz la fila desde atrás y no te la trates de saltar.
  • Cumplir con tus obligaciones fiscales, tener tus propiedades en regla y cumplir con las leyes. No te hagas…¿qué tan frecuente sigues hablando por el celular sin manos libres al manejar?
  • Colaborar con asociaciones civiles que ayuden a sacar a los indigentes de la calle para darles la oportunidad de trabajar.
  • Dejar de tirar basura en la calle, recogerla y depositarla en su lugar.
  • No pelear con el cajero del banco o del super mercado porque no supieron hacer bien su trabajo mejor seamos pacientes y ayudémosles a hacerlo mejor.
  • No dar absolutamente ninguna clase de mordidas o sobornos, ni a los policias ni a ningún funcionario público. Si tienes un trámite que hacer y pagar pues solo hazlo y págalo y ya.
  • Comparte tus ideas y tus acciones con los demás para que podamos también aprender de ti.

Se que a muchos se les deben de estar ocurriendo muchísimas ideas más, pero creo que este es un buen punto para empezar. ¿Para empezar qué? A quitarle el trabajo demás a la autoridad y así esta se pueda enfocar en lo que tiene que hacer para combatir la inseguridad.

Antes de terminar…

Lo prometido es deuda y he aquí algunas de las fotos de las pláticas que dí la semana pasada en TV Azteca y en el Centro Cultural Universitario de la UNAM. ¿Estuviste en alguna de las dos? ¡Checa las fotos y ve si te puedes encontrar!

¡Muchas gracias una vez más!

Viernes de invitados con Drew McLellan

Pues de regreso a los viernes de invitados, la entrada de hoy es cortesía de Drew McLellan. Seguro que la encontrarán de su interés.

¿En dónde invertirás en 2009?


El cuarto trimester del año se acerca y para muchas empresas esto significa la agonía anual de la planeación y asignación de presupuesto para el año próximo. Cuando el momento económico está tan atorado y cuando nos encontramos en el medio de una recesión, este proceso es aún más pesado.

A la vez que los líderes y dueños de las compañías recuentan el 2008 y tiemblan al recordar o suspiran de alivio por haber sobrevivido, es fácil asumir que el plan de ahora en adelante debería ser bajar precios o recortar el presupuesto de marketing.

La realidad es que cualquiera de estas opciones es la respuesta equivocada. Reducir los precios y tijeretear el presupuesto de mercadotecnia, solamente te hundirá más en el hoyo, mientras la economía se mejora a si misma. Así que ¿qué deberías hacer con tu dinero el 2009?

Inviértelo en tus empleados. Asegúrate de que entiendan a tu marca, a la promesa de esta y como quieres que ellos traten a tus clientes. No tengas tu reunión anual donde dediques solo 5 minutos y una página de Power Point a tu marca.

Quiero decir: INVIERTE en una inversión real.

Habla sobre como quieres que tu marca cobre vida cada semana; hazlo en las reuniones de directores, en las salidas con todo el staff y en las revisiones de Recursos Humanos. Haz que el tema forma parte de tus procesos de entrevistas de reclutamiento y de salida.
¿Cuánto tiempo dedicas en tu orientación a nuevos empleados, a que cada uno de ellos cumpla con crear una buena experiencia de marca?

En Disney, no importa la posición para la que hayas sido contratado, desde el barrendero hasta el director de toda una división, lo primero que haces en asistir a una orientación de 3 días en la que se habla únicamente de la marca Disney y de cómo tu, en nuevo empleado, debes de seguir su tradición.

No es sorpresa que sea una referencia continua como un ejemplo de un branding brillante.

Piénsenlo, ¿Quién interactúa con sus clientes? ¿Cuándo sus clientes tienen una pregunta o queda, quiénes tratan con ellos?

Especialmente en una época en la economía, en la que cada cliente cuenta y en la que no puedes darte el lujo de dar ni un solo paso atrás ¿No debería ser este un año en el que tendrías que asignar parte de tu presupuesto a las personas que representan a tu marca todos los días?

Drew Mclellan es la cabeza de McLellan Marketing Group. Es alguien quien realmente entiende de branding y de mercadotecnia y quiere compartirlo contigo. Así que no dejes de visitar su gran Blog: Drew’s Marketing Minute