De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

¡No te pierdas la oportunidad!

Ser prejuicioso es muy fácil, tanto que a veces lo somos sin si quiera advertirlo. Basta con que una persona nos haga una “mala cara” una sola vez para que  pensemos que le hemos caído mal, que no está tirando mala vibra o que es insoportablemente pesada.

Claro que hay muchas personas que no gozan de tener la sangre ligera y resultan ser un tanto más pesadas que el resto, pero nuestros prejuicios frecuentemente nos llevan a elevar esa características que no nos gustan de las otras personas a niveles un tanto exagerados.

Y es entonces cuando nosotros mismos nos negamos la oportunidad de ver lo bueno en esa persona. Cerramos la posibilidad de conectar con ellos y nos perdemos la oportunidad de aprender de ellos, de beneficiarnos de su compañía y talvez hasta nos perdernos de una gran amistad.

Lo se bien porque yo he cometido ya muchas veces el error de juzgar a la gente y encasillarla desde la primera impresión y porque también, en otras ocasiones, me he dado la oportunidad de esperar a conocerlas un poco más antes de formarme y ejercer una opinión.

He de confesar que incluso en estas últimas semanas he caído en la fácil tentación y he juzgado la capacidad intelectual y profesional de una persona solo porque su manera y estilo de tratar a la gente no me parece la correcta. Y no, no estoy diciendo que ahora excuso su trato con la gente, sigo estando en total desacuerdo con su estilo. Solo que en lugar de juzgarlo, clasificarlo y criticarlos, ahora intentaré cambiar  mi manera de acercarme a esta persona, haciendo a un lado mis prejuicios y abriéndome a escuchar lo que tiene que decir y compartir. Quien sabe, talvez aprenda algo muy bueno de el y hasta la pueda ayudar a cambiar su trato con los demás.

He aquí la pregunta de esta semana: ¿Y ustedes tienen prejuicios sobre alguna persona, han juzgado o están juzgando ahora mismo a alguien? Si sí ¿Creen que podrían darse de la oportunidad de hacer sus juicios a un lado para conocerles mejor?

¿Qué opinan?

¿Y ahora qué sigue?

Hace 4 años y 2 meses tomé estas fotografías durante la marcha por un México sin delincuencia que tuvo lugar del Monumento a la independencia hasta el Zócalo de la Ciudad de México.

Cientos de miles de personas, si no es que millones asistieron al llamado de organizaciones civiles que tomaron el liderazgo y la iniciativa de convocar a la ciudadanía a unirse para enviar un mensaje fuerte y claro a los delincuentes y criminales: NO MÁS.

Poco más de cuatro años después estas son las imágenes capturadas por el periódico El Universal durante una nueva marcha que convocó a aún más personas en todo el país. Gente harta y cansada de vivir secuestrada por el miedo de ser una víctima más de la delincuencia y de la ola de violencia que ha capturado a nuestra tierra en los últimos años.

Cambios evidentes tuvieron lugar en comparación con la marcha del 2004, la organización fue mucho mejor, la convocatorio tuvo mayor alcance y los pasos a seguir para los líderes organizadores de este movimiento estaban mucho más claros, tanto que la colaboración del gobierno, comenzando por el Federal, y seguido por los estatales estaba asentada ya, tanto que el día de hoy ambos recibieron de los organizadores, una serie de propuestas para combatir la inseguridad en el país.

Ahora mi pregunta es: ¿tenemos claro cada uno de nosotros, como ciudadanos, qué podemos hacer para contribuir? ¿o es este otro esfuerzo que comienza masivo para dejarlo de nuevo en manos de tan solo unos pocos?

“Efraín ¿pero qué estás diciendo? ¿y cómo crees que nosotros vamos a poder hacer algo directamente para ayudar? No somos ni policías ni gobernantes para poder influir. Ni criminales para dejar de delinquir. ”

¿Pero qué tal si les digo que sí hay pequeñas, incluso obvias acciones que podemos realizar todos los días para contribuir a reducir la inseguridad en el País? De hecho justo hace casi un año, el 16 de Septiembre, Día de la Independencia en México, escribí una entrada similar, comentando lo que para mi es actuar con Patriotismo.

¿Qué tal?…

  • Salir todos los días de casa dispuestos a dar lo mejor de nosotros, de colaborar con los demás y hacerle la vida fácil a los demás.
  • Dejar pasar al del automóvil de al lado que está tratando de incorporarse a la fila para poder dar vuelta en la siguiente esquina.
  • O si eres tú quien necesita dar la vuelta, haz la fila desde atrás y no te la trates de saltar.
  • Cumplir con tus obligaciones fiscales, tener tus propiedades en regla y cumplir con las leyes. No te hagas…¿qué tan frecuente sigues hablando por el celular sin manos libres al manejar?
  • Colaborar con asociaciones civiles que ayuden a sacar a los indigentes de la calle para darles la oportunidad de trabajar.
  • Dejar de tirar basura en la calle, recogerla y depositarla en su lugar.
  • No pelear con el cajero del banco o del super mercado porque no supieron hacer bien su trabajo mejor seamos pacientes y ayudémosles a hacerlo mejor.
  • No dar absolutamente ninguna clase de mordidas o sobornos, ni a los policias ni a ningún funcionario público. Si tienes un trámite que hacer y pagar pues solo hazlo y págalo y ya.
  • Comparte tus ideas y tus acciones con los demás para que podamos también aprender de ti.

Se que a muchos se les deben de estar ocurriendo muchísimas ideas más, pero creo que este es un buen punto para empezar. ¿Para empezar qué? A quitarle el trabajo demás a la autoridad y así esta se pueda enfocar en lo que tiene que hacer para combatir la inseguridad.

Antes de terminar…

Lo prometido es deuda y he aquí algunas de las fotos de las pláticas que dí la semana pasada en TV Azteca y en el Centro Cultural Universitario de la UNAM. ¿Estuviste en alguna de las dos? ¡Checa las fotos y ve si te puedes encontrar!

¡Muchas gracias una vez más!

Viernes de invitados con Drew McLellan

Pues de regreso a los viernes de invitados, la entrada de hoy es cortesía de Drew McLellan. Seguro que la encontrarán de su interés.

¿En dónde invertirás en 2009?


El cuarto trimester del año se acerca y para muchas empresas esto significa la agonía anual de la planeación y asignación de presupuesto para el año próximo. Cuando el momento económico está tan atorado y cuando nos encontramos en el medio de una recesión, este proceso es aún más pesado.

A la vez que los líderes y dueños de las compañías recuentan el 2008 y tiemblan al recordar o suspiran de alivio por haber sobrevivido, es fácil asumir que el plan de ahora en adelante debería ser bajar precios o recortar el presupuesto de marketing.

La realidad es que cualquiera de estas opciones es la respuesta equivocada. Reducir los precios y tijeretear el presupuesto de mercadotecnia, solamente te hundirá más en el hoyo, mientras la economía se mejora a si misma. Así que ¿qué deberías hacer con tu dinero el 2009?

Inviértelo en tus empleados. Asegúrate de que entiendan a tu marca, a la promesa de esta y como quieres que ellos traten a tus clientes. No tengas tu reunión anual donde dediques solo 5 minutos y una página de Power Point a tu marca.

Quiero decir: INVIERTE en una inversión real.

Habla sobre como quieres que tu marca cobre vida cada semana; hazlo en las reuniones de directores, en las salidas con todo el staff y en las revisiones de Recursos Humanos. Haz que el tema forma parte de tus procesos de entrevistas de reclutamiento y de salida.
¿Cuánto tiempo dedicas en tu orientación a nuevos empleados, a que cada uno de ellos cumpla con crear una buena experiencia de marca?

En Disney, no importa la posición para la que hayas sido contratado, desde el barrendero hasta el director de toda una división, lo primero que haces en asistir a una orientación de 3 días en la que se habla únicamente de la marca Disney y de cómo tu, en nuevo empleado, debes de seguir su tradición.

No es sorpresa que sea una referencia continua como un ejemplo de un branding brillante.

Piénsenlo, ¿Quién interactúa con sus clientes? ¿Cuándo sus clientes tienen una pregunta o queda, quiénes tratan con ellos?

Especialmente en una época en la economía, en la que cada cliente cuenta y en la que no puedes darte el lujo de dar ni un solo paso atrás ¿No debería ser este un año en el que tendrías que asignar parte de tu presupuesto a las personas que representan a tu marca todos los días?

Drew Mclellan es la cabeza de McLellan Marketing Group. Es alguien quien realmente entiende de branding y de mercadotecnia y quiere compartirlo contigo. Así que no dejes de visitar su gran Blog: Drew’s Marketing Minute

Cuando tu trabajo simplemente no se siente como trabajo

Dicen que es grandioso cuando no sientes como trabajo aquello que haces para ganarte la vida, cuando te dedicas a hacer lo que te encanta y hasta te pagan por hacerlo y que, si eres una de esas personas que pueden decirlo, entonces eres parte de un grupo muy privilegiado de gente que ha sabido encontrar su vocación en la vida.

Yo por mucho tiempo traté y traté de hacerlo, de encontrar ese algo que me haría sentir plenamente satisfecho con lo que hago, y sinceramente, aunque siempre he tenido la enorme fortuna de contar con unos empleos geniales y envidiables, nunca había podido decir, del todo convencido, que por fin estaba haciendo lo que amaba hacer. O en palabras de Paulo Coelho, por fin siguiendo mi leyenda personal…Hasta hace un par de años, cuando comprendí que lo que más me realizaba era ayudar a formar talento y líderes, a coachear y asesorar profesionales y construir y relatar historias de éxito para ellos y junto con ellos.

Fue así como mi carrera como publicista tomó más sentido, pues entendí que mi trabajo no era solamente crear campañas de comunicación para mis clientes, cualquier buen publicista puede hacer esto, sino comenzar a conectar más profundamente con ellos y con sus marcas también. Comencé a no limitarme a exigir briefs bien escritos, presentar buenas o excelentes propuestas de campañas y asegurarme de su buena ejecución y medición. Dejé de trabajar para mis clientes y comencé a trabajar junto con ellos, aprendiendo de ellos y compartiéndoles lo que se. Y fue justo en este último paso cuando sentí por fin que no todo mi trabajo se sentía como trabajo ya.

Estaba ahora ayudando no solo a desarrollar campañas de comunicación, pero también a desarrollar el talento de las personas que están atrás de estas.


Y justo la semana pasada fue, para mí, una gran muestra de esto, primero facilitando un seminario de marketing e innovación para el equipo de Mercadotecnia de The Walt Disney Co. México, después impartiendo un taller de Marketing on-line para los alumnos del Tec de Monterrey (en Monterrey) y dando una conferencia sobre Personal Branding para el cierre de su congreso Enlace Empresarial 2008; y finalmente presentando una plática, también sobre marketing on-line, en la reunión regional de Draft FCB Latino América en Cancún.

Ahora, he de decir para llegar a tener esa sensación de que realmente uno no está trabajando, hay que, en realidad, trabajar mucho, muchísimo: preparándose, conociéndose a si mismo, estudiando, planeando, ejecutando, midiendo.

Se que en lo particular a mi aún me falta mucho camino por recorrer en este aspecto y que a penas estoy en el inicio del camino que quiero seguir. Sin embargo no quería dejar de compartir 2 puntos clave que he aprendido para llegar hasta este punto donde comienzo a sentir que mi trabajo es más placer que trabajo en si:

1. Identifica tu talento y tus fortalezas y enfócate en desarrollarlos: tristemente desperdiciamos mucho tiempo de nuestra vida repitiéndonos a nosotros mismos las cosas para las que no servimos o que no nos salen del todo bien y trágicamente, en la mayoría de los casos, nos empeñamos en tratar de ser mejores en lo que no nos gusta y en lo que no se nos da con facilidad y dejamos de lado las cosas para las que sí tenemos un talento innato ( y créanme, todos tenemos más de un don en nuestro repertorio), total para eso ya somos buenos…que se quede de lado y ya. ¡NO! ¡Error más grave no podemos cometer! ¿Se imaginan a Micheal Phelps compitiendo en lanzamiento de discos en lugar de en natación? ¡Encuentren sus talentos, déjenlos salir a la luz y practíquenlos y practíquenlos hasta que sean el mejor!

2. Encuentren su nicho: ya que saben cuales son sus talentos, esas cosas que saben hacer y hacen muy bien, identifiquen como pueden usarlos para ayudar y servir a los demás. Tal como sucede con las marcas, sus talentos son su diferenciador, lo que para las marcas se conoce como su promesa única o beneficio principal. Aquello que les diferencia de las otras marcas en su categoría y que le agrega un valor adicional a los demás. Si enfocas tus talentos a crear ese valor adicional y a ayudar a los demás, la gente te comenzará a buscar y buscar mucho más.

Supongo que en este momento la pregunta que se estarán haciendo muchos es: ¿Y cómo uso mi talento y mi nicho para ganarme la vida, cómo estos me van a ayudar a tener la estabilidad financiera que quiero para mí y mi familia?

La verdad es que aún estoy trabajando en encontrar esa respuesta. Talvez leer lo que Phil Gerbyshak y Tina Su tienen que decir al respecto, les pueda ayudar a llegar a su propia conclusión.

En tanto, a mi algo me queda muy claro, estoy en el camino correcto. No se si el camino me lleve a seguir siendo empleado como hasta ahora, si me lleve a continuar donde estoy o a incorporarme a otro lugar o bien a independizarme quizá. Pero sí estoy seguro de que en tanto esas respuestas llegan, seguiré disfrutando lo que hago hoy porque hoy yo si trabajo haciendo lo que me encanta hacer y hasta me pagan por hacerlo.

¡Que increíble ser parte de algo tan grande!

Pocas cosas dan tanta satisfacción en la vida como formar parte de algo más grande que uno mismo. De hecho buscar colaborar con más personas es parte de la naturaleza humana; y cuando dejas fluir tu instinto de cooperación, te das cuenta de que, sin advertirlo, puedes convertirte en parte de un gran grupo de gente que de una u otra manera está teniendo un impacto muy positivo en la vida de otros.

Eso es justo lo que hoy, gracias a liderazgo de Drew Mclellan y Gavin Heaton, y al espíritu creativo y aventuro de otros más de 200 autores (me incluyo orgullosamente en la lista), está sucediendo conThe Age of Conversation 2: Why don’t they get it?

Esta secuela del libro que con el mismo título, crearan Drew y Gavin en el 2007, está a punto de ser lanzado en los próximos meses.

¡Mientras tanto he aquí una vista previa a la portada!

¿Que qué tiene que ver esto con el Miércoles de Mekate? Simple. ¡Nada más chequen ustedes la lista de los autores! ¡WOW!

Adam Crowe, Adrian Ho, Aki Spicer, Alex Henault, Amy Jussel, Andrew Odom, Andy Nulman, Andy Sernovitz, Andy Whitlock, Angela Maiers, Ann Handley, Anna Farmery, Armando Alves, Arun Rajagopal, Asi Sharabi, Becky Carroll, Becky McCray, Bernie Scheffler, Bill Gammell, Bob Carlton, Bob LeDrew, Brad Shorr, Bradley Spitzer, Brandon Murphy, Branislav Peric, Brent Dixon, Brett Macfarlane, Brian Reich, C.C. Chapman, Cam Beck, Casper Willer, Cathleen Rittereiser, Cathryn Hrudicka, Cedric Giorgi, Charles Sipe, Chris Kieff, Chris Cree, Chris Wilson, Christina Kerley (CK), C.B. Whittemore, Clay Parker Jones, Chris Brown, Colin McKay, Connie Bensen, Connie Reece, Cord Silverstein, Corentin Monot, Craig Wilson, Daniel Honigman, Dan Goldstein, Dan Schawbel, Dana VanDen Heuvel, Dan Sitter, Daria Radota Rasmussen, Darren Herman, Darryl Patterson, Dave Davison, Dave Origano, David Armano, David Bausola, David Berkowitz, David Brazeal, David Koopmans, David Meerman Scott, David Petherick, David Reich, David Weinfeld, David Zinger, Deanna Gernert, Deborah Brown, Dennis Price, Derrick Kwa, Dino Demopoulos, Doug Haslam, Doug Meacham, Doug Mitchell, Douglas Hanna, Douglas Karr, Drew McLellan, Duane Brown, Dustin Jacobsen, Dylan Viner, Ed Brenegar, Ed Cotton, Efrain Mendicuti, Ellen Weber, Emily Reed, Eric Peterson, Eric Nehrlich, Ernie Mosteller, Faris Yakob, Fernanda Romano, Francis Anderson, G. Kofi Annan, Gareth Kay, Gary Cohen, Gaurav Mishra, Gavin Heaton, Geert Desager, George Jenkins, G.L. Hoffman, Gianandrea Facchini, Gordon Whitehead, Graham Hill, Greg Verdino, Gretel Going & Kathryn Fleming, Hillel Cooperman, Hugh Weber, J. Erik Potter, J.C. Hutchins, James Gordon-Macintosh, Jamey Shiels, Jasmin Tragas, Jason Oke, Jay Ehret, Jeanne Dininni, Jeff De Cagna, Jeff Gwynne, Jeff Noble, Jeff Wallace, Jennifer Warwick, Jenny Meade, Jeremy Fuksa, Jeremy Heilpern, Jeremy Middleton, Jeroen Verkroost, Jessica Hagy, Joanna Young, Joe Pulizzi, Joe Talbott, John Herrington, John Jantsch, John Moore, John Rosen, John Todor, Jon Burg, Jon Swanson, Jonathan Trenn, Jordan Behan, Julie Fleischer, Justin Flowers, Justin Foster, Karl Turley, Kate Trgovac, Katie Chatfield, Katie Konrath, Kenny Lauer, Keri Willenborg, Kevin Jessop, Kris Hoet, Krishna De, Kristin Gorski, Laura Fitton, Laurence Helene Borei, Lewis Green, Lois Kelly, Lori Magno, Louise Barnes-Johnston, Louise Mangan, Louise Manning, Luc Debaisieux, Marcus Brown, Mario Vellandi, Mark Blair, Mark Earls, Mark Goren, Mark Hancock, Mark Lewis, Mark McGuinness, Mark McSpadden, Matt Dickman, Matt J. McDonald, Matt Moore, Michael Hawkins, Michael Karnjanaprakorn, Michelle Lamar, Mike Arauz, Mike McAllen, Mike Sansone, Mitch Joel, Monica Wright, Nathan Gilliatt, Nathan Snell, Neil Perkin, Nettie Hartsock, Nick Rice, Oleksandr Skorokhod, Ozgur Alaz, Paul Chaney, Paul Hebert, Paul Isakson, Paul Marobella, Paul McEnany, Paul Tedesco, Paul Williams, Pet Campbell, Pete Deutschman, Peter Corbett, Phil Gerbyshak, Phil Lewis, Phil Soden, Piet Wulleman, Rachel Steiner, Sreeraj Menon, Reginald Adkins, Richard Huntington, Rishi Desai, Beeker Northam, Rob Mortimer, Robert Hruzek, Roberta Rosenberg, Robyn McMaster, Roger von Oech, Rohit Bhargava, Ron Shevlin, Ryan Barrett, Ryan Karpeles, Ryan Rasmussen, Sam Huleatt, Sandy Renshaw, Scott Goodson, Scott Monty, Scott Townsend, Scott White, Sean Howard, Sean Scott, Seni Thomas, Seth Gaffney, Shama Hyder, Sheila Scarborough, Sheryl Steadman, Simon Payn, Sonia Simone, Spike Jones, Stanley Johnson, Stephen Collins, Stephen Cribbett, Stephen Landau, Stephen Smith, Steve Bannister, Steve Hardy, Steve Portigal, Steve Roesler, Steven Verbruggen, Steve Woodruff, Sue Edworthy, Susan Bird, Susan Gunelius, Susan Heywood, Tammy Lenski, Terrell Meek, Thomas Clifford, Thomas Knoll, Tiffany Kenyon, Tim Brunelle, Tim Buesing, Tim Connor, Tim Jackson, Tim Longhurst, Tim Mannveille, Tim Tyler, Timothy Johnson, Tinu Abayomi-Paul, Toby Bloomberg, Todd Andrlik, Troy Rutter, Troy Worman, Uwe Hook, Valeria Maltoni, Vandana Ahuja, Vanessa DiMauro, Veronique Rabuteau, Wayne Buckhanan, William Azaroff, Yves Van Landeghem

Una idea sobre el servicio a clientes.

He aquí una idea: Nunca una cuenta o un cliente se ha perdido por un gran problema o por una enorme falla, sino por la acumulación de pequeñas, a veces casi imperceptibles, malas experiencias que han tenido los clientes con nuestra empresa a lo largo de su historia con nosotros.

Así que, el gran problema por el que creemos que se está yendo nuestro cliente, es tan solo la gota que ha derramado el vaso.

En realidad, y estoy seguro de que muchos mercadólogos estarán de acuerdo con esto, si la relación que han tenido tus clientes con tu compañía ha sido buena, seguramente serán mucho más tolerantes y comprensivos ante cualquier problema mayor.

Por el otro lado, aún cuando tengas el mejor producto o servicio, es más, hasta el único; si el trato que has proporcionado a tus clientes no es el que ellos esperan (y créanmelo, todos esperan ser tratados como reyes), entonces seguramente ante el primer pretexto que se les de, abandonarán su empresa y prescindirán de sus servicios.

Sí, incluso si tienen el mejor de todos los productos.

No me mal entiendan por favor. No estoy tratando de decir que deberíamos cambiar por completo las políticas que las compañías tienen para establecer el nivel de atención e involucramiento que se debe tener con cada cliente de acuerdo a su nivel de inversión o rentabilidad. Aún cuando, en muchas ocasiones, no estoy de acuerdo con los criterios que se utilizan para definir estar políticas, definitivamente creo que estas sí son necesarias para poder manejar una operación rentable.

Sin embargo lo que sí sostengo, es que tratar y dirigirse a los clientes y prospectos con el mayor sentido de importancia, debería ser una política natural y permanente de cualquier empresa.

Después de todo, la gente hace negocio con las personas con las que les gusta tratar, no?

Así que, ¿qué tipo de experiencia le estás proveyendo tú a tus clientes?


Viernes de Guest post: Una gran historia con una aún mayor lección.

El guest post de este viernes es una historia originalmente narrada por Malcolm Forbes y que mi amigo y compañero de trabajo David Hyman y su mamá Barbi, compartieron conmigo ayer.

Una mujer en un viejo y desgastado vestido y su esposo vestido con un viejo traje, bajaron en la estación de tren en Boston, y caminaron tímidamente y sin una cita hacia la oficina del presidente de la Universidad de Harvard.

La secretaria dedujo en un instante que estas personas que venían del campo no tenían nada que hacer en Harvard y probablemente ni siquiera merecieran estar en Cambridge.

“Quisiéramos ver al presidente” dijo suavemente el hombre.

“Estará ocupado todo el día” respondió intempestivamente la secretaria.

“Lo esperaremos” contesto la mujer.

Durante horas la secretaria les ignoró, esperando que la pareja por fin se desanimara y salieran de ahí. No lo hicieron y la secretaria ya frustrada finalmente decidió interrumpir al presidente, aun cuando hacerlo era una tarea que siempre lamentabla.

“Talvez si los ve por unos minutos ellos se vayan” ella le dijo. El exhaló desesperado y asintió con la cabeza. Alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo de atenderlos y detestaba los vestidos y trajes viejos estorbando en su oficina. El presidente, con la cara alzada y llena de dignidad se dirigió a la pareja.

La señora le dijo entonces: “Teníamos un hijo que asistió a Harvard por un año. Él amaba a Harvard. Era muy felíz aquí. Hace como un año murió en un accidente. Mi esposo y yo queremos construir un monumento a el, en algún lugar del campus”.

El presidente no se conmovió, pero estaba en shock. “Madam” dijo a regañadientes, “No podemos poner una estatua de cada persona que asistió a Harvard y murió. Si lo hiciéramos, este lugar parecería un cementario”.

“Oh no” la señora explicó rápidamente, “No queremos alzar una estatua. Nos gustaría regalar un edificio a Harvard”.

El presidente los mire con desden y exclamó: “¡Un edificio! ¿Tienen la más remota idea de cuanto cuesta un edificio? Tenemos más de siete millones y medio de dólares en edificios aquí en Harvard”.

Por un momento la señora permaneció callada. El presidente estaba complacido. Talvéz así de desharía de ellos.

La señora se volvió hacia su marido y en voz baja le dijo: “¿Eso es todo lo que cuesta arrancar una Univesidad? ¿Por qué no abrimos la nuestra?”

Su esposo asintió.
La cara del presidente entonces se marchitó en confusión y sorpresa.

Entonces el señor y la señora Leland Standford se levantaron y salieron caminando de ahí, viajando a Palo Alto, California, donde establecieron la Universidad que hoy lleva su nombre, la Universidad de Standford, un monumento al hijo al que no a Harvard no le importaba más.

Uno puede fácilmente identificar el carácter de la gente de acuerdo a como tratan a aquellas personas que creen que nada pueden hacer por ellos.

¿No es esta una historía que todos deberíamos de leer y sobre todo una lección de muchos deberían de aprender?

¡Gracias David y Barbi!

Viernes de invitados: Con Phil Gerbyshak

El Guest post de hoy es cortesía de Phil Gerbyshak de Make it Great! with Phil Gerbyshak.

Phil comparte con nosotros una entrada muy especial para el, que escribió originalmente en Julio 30 del 2007 y que, como verán, sigue siendo muy relevante para hoy día. ¡Que lo disfruten!

 

De regreso a lo básico

¿Alguna vez se han sentido desalineados y olvidado por qué estan en este planeta? ¿A ratos se preguntan a si mismos qué es lo que les apasiona en la vida?

Yo sí, y quiero pensar que soy algo normal y supongo que ustedes también. Así que cuando Jesse Petersen me pidió que le dijera qué pensaba sobre regresar a lo básico, pensé que esta sería una gran oportunidad de regresar a mis básicos y talvez ayudarles a ustedes a hacer lo mismo.

De regreso a lo básico:

Los principios básicos en la vida de Phil Gerbyshak son:

Sonreír

Divertirme

Ser justo.

Amar a todos.

Vivir mi vida con una actitud positiva, aún cuando las cosas no sean las mejores

Conectar con toda la gente

Ayudar siempre que pueda y contactar a alguien que pueda ayudar cuando yo no lo pueda hacer

Hacer lo que digo y decir lo que hago.

Estos son los principios que guían mi vida.

Ahora, qué voy a hacer para regresar a mis básicos y como pueden ustedes regresar a los suyos?

– Escriban cuales son sus más importantes valores o principios de vida (como sea que les llamen). Incluso pueden hacer lo que yo y ponerlos en su Blog.

– Cada vez que tengan que decidir en qué invertir su tiempo, pregúntense a si mismos “Esto está alineado con mis principios básicos?”, si no lo está, pregúntense: “¿Por qué lo hago?” y después decidan si vale la pena o no. Noten que no dije que no lo hagan sino que vean si vale la pena o no.

– Después de 30 días, audítense a si mismos. Piensen en sus valores y principios. ¿Realmente son los que deben ser? ¿Necesitan a caso redefinirlos?

Y ya está, ahora: de regreso a lo básico.

Un poco de información sobre Phil.

Phil Gerbyshak se autodenomina como un “Relationship Geek” y es autor del libro  10 Ways to Make It Great!, publicado en junio del 2006, mismo que tuvo excelentes críticas.

La misión de Phil en este mundo es simple: Ayudar a la gente a liberar la grandeza dentro de ella, conectando a la gente con las ideas, la gente y la información que necesitan para llevar su vida al siguiente nivel.

¿De qué lado de la balanza estás?

Seguramente han escuchado ya aquella frase que dice: “Todos los que pasan por aquí dejan felicidad a su paso, unos cuando llegan y otros cuando se van

 ¿Graciosa? Talvez, aunque no tanto si nos preguntamos a nosotros mismos “¿Y yo de que lado estoy? ¿De los que llegan o de los que se van?

Estoy seguro de que en muchos de los casos la balanza se inclinaría mucho más de lo que queremos pensar hacia el grupo de los que se van. Así que he aquí la segunda pregunta importante: ¿Qué pensamos hacer al respecto?

La realidad es que, por costumbre y por egoísmo, típicamente nuestra atención está en como nos hacen sentir los demás (cómodos, enojados, alegres, frustrados, etc.), y muy pocas veces pensamos en como nosotros hacemos sentir a los demás, por lo que pensar en cosas que hacer para hacerlos sentir bien esta prácticamente fuera de nuestro foco de atención.

Y la realidad es que no debería resultar nada difícil dejar a las personas con quienes convivimos todos los días mejor de lo que estaban cuando las encontramos. Ni siquiera necesitamos hacer grandes hazañas todos los días, realmente son las cosas más sencillas las que nos pueden ayudar a agregarle valor al día de los demás:

          ¿Que tal saludar siempre con una sonrisa? Pocas cosas son tan contagiosas como una sonrisa, se tú quien contagie a los demás.

          ¿Ó llamar a la gente por su nombre y hacerles saber que los conocemos y que son lo suficientemente importantes como para que sepamos como se llaman?

          ¿Ser amable con todos? Tomarse un par de minutos más para saludar a alguien y escuchar como le va, nada nos va a quitar.

          ¿Celebrar a la gente? ¡Definitivamente! Nunca deberíamos dejar pasar la oportunidad de dejarle  saber a alguien cercano lo mucho que le apreciamos.

Y la lista podría continuar y continuar, pero con algo hay que comenzar, así que he aquí mi sugerencia para esta semana (y todas las demás): ¿Qué tal si ponemos atención en agregarle valor al día de cada persona con quien interactuemos en la semana y tratamos de hacer algo para dejarles mejor de lo que estaban ya? Talvez hasta podríamos recurrir a la clásica, algo trillada, pero siempre útil práctica de usar un frasco en el que por cada persona a la que le hagamos sentir mejor, depositemos una canica, para que al final del día, de la semana, del mes, del año y de nuestra vida incluso, podamos recordar que a final de cuentas sí hicimos algo bueno por alguien más.

Viernes de Invitados: Tu bienestar no puede encontrarse en un saco de “remedios instantáneos”.

¡Vaya que les tengo una gran sorpresa el día de hoy! Como ya les había comentado en otra ocasión, a partir de hoy, todos los viernes estaré publicando un nuevo tipo de entrada en De lo Cotidiano…y lo no tanto. Se trata de una seria de entradas especiales escritas por algunos de los Bloggers más importantes y reconocidos de la Blogósfera que me han hecho el honor de aceptar mi invitación a escribr esporádicamente como invitados en este Blog.

!Y para arrancar no podríamos tener una mejor invitada: Pam Thomas de www.walkingmyownwalk.com!

Tu bienestar no puede encontrarse en un saco de “remedios instantáneos”.

Vivimos en un mundo donde la gratificación instantánea y los resultados inmediatos parecen ser el tema de moda: pérdida instantánea (o casi instantánea) de peso, comidas instantáneas, respuestas instantáneas, y la lista podría seguir y seguir.

¿Qué paso con tomar las cosas con calma, hacer un esfuerzo y explorar? No me mal entiendan por favor, no estoy criticando a la industria de lo “instantáneo” ni a nadie que forme parte de esta; incluso a mi, en ocasiones, me gusta obtener resultados inmediatos también. Sin embargo, me he podido dar cuenta de que las respuestas instantáneas, no siempre son las respuestas correctas, especialmente cuando se trata de nuestro bienestar emocional y mental.

¿Por qué las soluciones instantáneas no son siempre las correctas?

Generalmente esas soluciones instantáneas tratan con los síntomas, proveyéndonos una satisfacción solamente temporal. Piénsenlo, para poder eliminar permanentemente una hiedra mala, tenemos que llegar hasta sus raíces, su origen, su fuente. Si solamente halamos y arrancamos la hiedra y dejamos sus raíces, ¿qué creen que va a pasar? La hiedra vuelve.

Lo mismo sucede con lo todas las cosas que tenemos en nuestro frente mental y emocional. Llegar al origen de los problemas, trátese de miedo, creencias limitadoras o tolerancias sin sentido, puede tomar tiempo, pero sobre todo requerirá que reconozcamos qué es lo que está ocasionando esos malestares.

Reconocer el origen de los problemas es clave y si estamos corriendo tratando de encontrar una “solución inmediata”, muy probablemente perdamos de vista las señales que pueden resultar clave para encontrar una solución definitiva o permanente. Así que la próxima vez que tengan la intención de obtener una respuesta instantánea, para una situación más compleja, por favor tómense un momento y pregúntense “¿Qué me será más benéfico, un alivio temporal o una solución permanente?”

Por favor nunca descarten el hecho de que ustedes mismos valen la pena hacer ese esfuerzo. Tómense el tiempo de buscar el origen de las cosas en lugar de tomar el más reciente remedio instantáneo que haya a la mano, y dejen que lo instantáneo sea el café, el té o hasta la comida rápida, pero no su bienestar mental y emocional.

Pam Thomas es Coach profesional certificada por la International Coach Federation, certificación que obtuvo posterior a su entrenamiento con CoachInc.com. Además de tener una maestría en Psicología industrial y organizacional. Pam es fundadora y presidente de What’s within you, su propia firma de Coaching y publica su propio Blog: www.walkingmyownwalk.com un blog que bien vale la pena leer continuamente, no dejen de visitarlo.

Se solicitan #4: Directores que no quieran dirigir.

Esta entrada va a solicitud de Gerardo González, quien hace unos días me platicó del nuevo reto que enfrenta y que estoy seguro que conquistará. Por cierto que pueden escuchar a Gerardo en su programa de radio por Internet, todos los viernes y domingos por la noche en: www.msnstudio.com.

Se solicitan directores que no quieran dirigir sino que sepan liderar.

Se solicitan directores que no quieran acumular todo el poder del grupo en ellos, sino que comprendan que el verdadero poder reside en delegar y potencializar el talento de los demás.

Se solicitan directores que no quieran que la gente trabaje para ellos sino que ellos deseen ponerse al servicio de su gente.

Se solicitan directores que entiendan que no pueden manejar a las personas como si fueran objetos propiedad de la organización, a eso se le llama manipulación.

Se solicitan directores que por lo tanto estén convencidos de que a la gente no se le maneja, sino que se le lidera.

Se solicitan directores que dejen de, en los libros, reflejar la nómina de la empresa como parte de sus gastos fijos, y que en su lugar comiencen a enlistarla como la inversión en talento que en realidad es.

Se solicitan directores que no quieran dirigir las cosas desde su despacho privado, sino que quieran estar al centro de la acción enseñando con el ejemplo y aprendiendo a la vez  de los más.

Se solicitan directores que no quieran decir  como hacer lo que hay que hacer, pero que inspiren a la gente a hacerlo.

Se solicitan directores que no exijan a su equipo que le dediquen su vida entera a su empresa, pero que por el contrario dedique la empresa a la vida de su gente.

Se solicitan directores menos preocupados por reportar los números a los accionistas y más enfocados a compartirlos con los miembros de su equipo.

Se solicitan directores que dejen de medir los resultados cada año para ver que tan bien está la organización, y que mejor comiencen a ver que tan bien están sus miembros todos los días, después de todo, ellos serán quienes den eso buenos resultados al final de año.

Se solicitan directores que no quieran retener el conocimiento y la experiencia del equipo solo en ellos por miedo a que los puedan rebasar, sino que por el contrario quieran compartir lo que saben y hasta rodearse de gente que sepa incluso aún más, pues el talento de un líder no radica en saberlo todo, sino en saber sacar de la gente lo mejor, y eso incluye su conocimiento y experiencia también.

Se solicitan directores que no necesariamente tengan un título de Harvard, Standford, ITAM o UP, pero que en casa hayan tenido una educación basada en principios como la honestidad, la caridad y la humildad.

Se solicitan directores que no quieran dirigir, pero que sí quieran liderar.