De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

No esperes más tiempo para vivir mejor.

Mi abuelo nunca lo hizo. Mi papá sí lo hizo pero espero mucho tiempo. Mi suegro tardó menos pero también esperó. Mi esposa lo hizo muy a tiempo. Yo empecé a hacerlo hace ya un par de años, y cada vez veo más gente haciéndolo oportunamente también.

El día de ayer leí una interesante entrada del blog de Penélope Trunk: Brazen Carrrerist, en la que Penélope recomienda no esperar hasta el retiro para comenzar a vivir como uno quiere. Muy buena idea que merece dedicarle tiempo para meditar al respecto, aunque desde mi punto de vista esto no solo concierne al trabajo, sino a todos los aspectos de nuestras vidas.

Quiero decir, mi abuelo siempre fumó y trabajó duro durante toda su vida; mi papá, afortunadamente dejó ya de fumar y comenzó a hacer ejercicio y comer mejor, pero no fue hasta que sufrió un fuerte infarto, y aunque hoy se cuida mucho más y lleva una vida mas balanceada, aún trabaja duro para subsistir. Mi suegro por el otro lado, planeó mejor su retiro y hoy, ya jubilado, se dedica a lo que quiere, aunque también pagó el precio del estrés hasta el día de su jubilación.
En cambio mi esposa desde muy joven decidió tomar otro camino y ha construido su vida como mejor le ha acomodado de acuerdo a sus valores, prioridades y objetivos (A veces me pregunto si sabrá algo que yo no).

Con frecuencia las personas nos quejamos de lo que no funciona en nuestra vida. Es muy común escuchar a muchos decir que no les gusta su trabajo, que están pasados de peso, que no ven a sus amigos con la frecuencia que les gustaría, que no conviven lo suficiente con su familia, que su salud no está en el mejor momento, que no cuentan con la preparación que les gustaría tener o que les falta tiempo para hacer todas sus cosas.

¿Pero entonces por qué no hacer algo al respecto y hacerlo ya? ¿Por qué siempre esperar a mañana para vivir mejor?: “ahora que me jubile voy a tomar las clases que quería”, “ya que termine este proyecto voy a hacer ejercicio”, “solo pasa esta crisis y dejo de fumar”, “regresando del viaje me pongo a dieta.”

He aquí una idea: el día de hoy piensa en algo que quisieras hacer para mejorar tu vida y que puedas hacer hoy mismo y hazlo. No tiene que ser una acción que cambie tu mundo 180°, sino un sencillo acto que a pesar de su simpleza represente un beneficio para tu vida.
“El más grande de los viajes comienza siempre con el primer paso” dicen por ahí, así que ¿por qué no darlo hoy?

¿No saben por donde empezar? ¿Creen que para hacer un cambio en su vida tienen que hacer un gran acto de magia para ver los resultados?

He aquí algunas ideas para ayudarlos a dar el primer paso:

  • Antes de abrirlo, pregúntate si ese pingüino, gansito o ruffles son el mejor alimento para ti y cámbialo por algo que realmente nutra tu cuerpo.
  • Antes de encenderlo, pregúntate si puedes prescindir de ese cigarro en ese momento y guárdalo de regreso en su cajetilla.
  • Antes de continuar sufriendo tu trabajo, pregúntate cuales son las cosas buenas que obtienes al ir a trabajar ahí.
  • Y antes de continuar trabajando ahí solo “porque lo necesitas” pregúntate cual sería tu trabajo ideal, cuáles son tus pasiones y pregúntate si existe un trabajo así. Si la respuesta es positiva entonces pregúntate qué estarías dispuesto a cambiar para obtenerlo y hazlo.
  • Antes de quejarte porque no tienes tiempo de estudiar lo que te gusta, visita una librería y consigue por lo menos un par de libros sobre el tema, que puedas comenzar a leer y a estudiar por tu propia cuenta.
  • Y antes de que digas que no tienes tiempo ni para leer, asegúrate de siempre traer contigo por lo menos un libro, verás que siempre hay momentos en los que puedes leer y que pronto tus libros se convertirán en una de tus mejores compañías.
  • Antes de que digas que el día no te alcanza para darte tiempo para ti, haz un esfuerzo y levántate una hora antes de lo normal y regálate esa hora haciéndola sola para ti.
  • Antes de quejarte por no tener más tiempo para tu familia asegúrate de que cada momento que sí estas con ellos decirles lo mucho que significan para ti.
  • Antes de decir que tienes mucho tiempo sin ver a tus amigos, toma el teléfono y llama a un par de ellos y déjales saber que estás ahí.
  • Antes de quejarte por todo lo malo que hay en tu vida, detente y escribe una lista de agradecimiento, es decir, haz un recuento de todo lo que sí está bien en tu vida y por lo que debes estar muy agradecido. Inmediatamente verás que las cosas no están ni la mitad de mal de lo que pensabas y que realmente tienes más cosas a favor de lo que imaginabas.

Pero sobre todo antes de que digas que esto es una jalada, regálate la oportunidad de probar e inténtalo ya. Da el primer paso y no esperes más para comenzar a vivir mejor.

PRÉNATAL lo entiende.

Continuando hablando sobre el servicio a clientes y la creación de experiencias “WOW”, es decir la generación de momentos especiales para tus clientes al ser atendidos por tu negocio, he aquí un gran ejemplo de un negocio exitoso, no solo por la calidad de sus productos, sino más bien por la calidez y calidad de su servicio: PRÉNATAL.
Una cadena de tiendas de artículos para bebés y maternidad, de origen Europeo.
Como podrán suponer, sus precios no son tan módicos, de hecho muchos los califican como muy caros, pero después de haber experimentado su servicio puedo entender todos los elementos que componen sus precios. ¿Lo dudan? Permítanme contarles mi historia.

Como podrán imaginarse como padres primerizos, hay muchas cosas, artículos personales, accesorios, etc. que ni mi esposa ni yo imaginábamos que necesitaríamos, mucho menos sabíamos cómo tendríamos que usarlos. Solo sabíamos que lo mejor era seguir las indicaciones y recomendaciones de nuestras doctoras (las Mythbusters de la vida real, pero este es otra historia que después contaré).
Así pues nos recomendaron comprar una faja post parto y nos refirieron precisamente a esta tienda. Yo podría fácilmente haber hecho caso omiso de la referencia e ir simplemente a una tienda departamental, al fin una faja es una faja, pero afortunadamente como papá estrenándose que más bien parecía perro de Pablov salivando al escuchar la campana, corrí hacia donde me habían indicado. ¡Y que bueno que lo hice!

“Buenas tardes señorita, busco un a faja… para mi esposa quiero decir” decía yo confundido mientras que la mujer embarazada del otro lado del exhibidor me decía con calma “claro que sí señor, tenemos un par de tipos diferentes de fajas pero mi compañera se las mostrará”.
Me dirigieron hasta la sección de maternidad y la señorita que ahora me atendía se dio a la tarea de deducir cuál era la mejor faja para mí… para mi esposa quiero decir.
Me explicó que había fajas para parto natural y para cesarea, que la talla de las fajas debería ser equivalente a la talla normal de la mujer y me recomendó que talvez para mayor comodidad podría llevarme una talla más grande; y por si eso fuera poco tomó la faja que había elegido y me mostró como colocarla.
Ya contento y orgulloso de mi mismo por haber logrado hacer una de las primeras tareas que como nuevo papá tenía, me relajé y comencé a pensar en que otros accesorios le serían de utilidad a la nueva mamá, tarea con la que una vez más fui asesorado con paciencia y calidad. De la sección de mamás pasamos a la sección de ropa de recién nacidos y de ahí a la de artículos para el baño del bebé. Durante toda la visita fui asesorado, más en ningún momento invadieron mi espacio. Si quería ver algo solo, se distanciaban y prestaban atención a la primera señal de duda que les diera. Si se acercaba algún otro cliente, lo dirigían con otra asesora para así prestarnos su absoluta atención a cada cliente.
Después de una buena media hora dentro de la tienda y con más, muchos más de los artículos que inicialmente buscaba comprar, llegué a la caja donde no solamente me cobraron y ya, sino que me explicaron los servicios adicionales y gratuitos que dan, como pláticas y cursos para mamás y papás. Por cierto que nos inscribí en uno de primero auxilios para bebés.
Pagué y cuando esperaba que me alcanzaran mis bolsas, cual fue mi sorpresa cuando me preguntaron: “¿Lo podemos acompañar hasta la puerta por favor?” y así fue, caminaron conmigo hasta la puerta del local y me entregaron ahí mi mercancía, dándome las gracias por mi visita y deseándome una buena tarde.

¿Tienda cara? Talvez, pero lo vale.
¿Es solo una estrategia para vender más? ¡¡¡CLARO QUE SI!!! ¿Pero qué programa de servicio a cliente no está diseñado para eso?
El problema es que muy pocas marcas entienden el verdadero valor de ofrecer un auténtico servicio que genere experiencias WOW, como lo entiende PRÉNATAL.
¿Y quieren saber algo más? Al par de días regresé por más.


NOTA IMPORTANTE: podremos ser primerizos e inexpertos en el tema de la paternidad, pero un concepto lo hemos tenido muy claro desde el inicio y hoy es el único consejo que a otros nuevos padres podríamos dar: Cuando se trate de la salud de tu bebé y de tu esposa, no importa cuantos consejos y recomendaciones recibas, ni de quien vengan, aún cuando sean de parte de la gente que te quiere y busca lo mejor para ti; solo escucha y haz caso a las indicaciones del experto, tu médico.

El capitán del barco de tu vida

¿Hasta cuando debe esperar uno para saber que la ruta que ha elegido ha sido la correcta?

Cuando las cosas definitivamente no funcionan en nuestro favor, es muy sencillo saber que el nuevo camino que hemos tomado es el correcto pues de manera inmediata supone un cambio favorable para nosotros.

¿Pero qué sucede cuando aparentemente todo está bien y decides tomar un nuevo camino que promete ayudarte a estar mejor? ¿Cuánto tiempo es correcto esperar para determinar si has elegido lo correcto? ¿Cuántos espejismos de miedos reflejados hay que hacer a un lado para no perder de vista el camino que hemos escogido? Y si el faro que hemos tomado como norte se pierde de vista por la niebla del temor a lo desconocido ¿qué debemos hacer? ¿Debemos continuar a ciegas en línea recta esperando encontrar la orilla otra vez o debemos girar y emprender el camino de regreso?
¿Es incorrecto dar marcha atrás?

Dicen que para crecer y encontrar nuestra realización personal uno tiene que comenzar a andar hacia su sueño, aun cuando este esté del otro lado mar.

Podríamos decir que nuestra vida es un barco, pero un barco nunca cumple su razón de ser si permanece siempre anclado en su muelle. Por eso tenemos que dejar que nuestra nave zarpe en busca de su destino.


A veces la incertidumbre provoca en cualquier marinero las ganas de volver a su hogar, los retos y el mar abierto sin tierra a la vista pueden hacer brotar miedos capaces de hacernos girar el timón y regresar a la vida que conocemos, a lo fácil de lo usual.
Es justo en ese momento que nuestro coraje debe aflorar, recordándonos porque hemos emprendido este viaje y darle otra oportunidad.

Tu embarcadero de origen siempre estará ahí, antes de ser navegante de tu vida, realizabas alguna ocupación, que en cualquier momento si lo necesitas podrías volver a ejercer, así de hambre nunca morirás, pero ahí nunca encontrarás a tu leyenda personal.

Tu muelle de lo conocido permanecerá ahí esperando que algún día regreses a el, puedes hacerlo con el rostro triste y confundido de quien perdiera el rumbo y emprendiera el regreso a medio camino, o puedes hacerlo como un viejo y victorioso capitán que navego los mares que le correspondían para llegar a su otra orilla del mar y quien comprendió que su tesoro no estaba en un ninguna de las islas que a su paso recorrió, sino en todas ellas a la vez porque, después de todo, su leyenda personal no se encontraba en un destino final, sino en cada una de las lecciones que aprendió en cada una de las aventuras que emprendió.

Factor #3. Lo que dejamos entrar en nuestra mente: lo que vemos, leemos y escuchamos.

En su libro El monje que vendió su Ferrari, Robin S. Sharma hace una analogía de la mente del ser humano como si esta fuese un jardín que hay que cuidar, regar, sembrar y limpiar para mantenerlo siempre productivo y en excelente estado; y explica como cada quien tiene que hacer como un saldo que monta guardia a la puerta de este jardín para que nadie lo invada y tire su basura dentro de el.
No me imagino una mejor comparación que esta para hablar del tercer factor determinante para como vivimos nuestras vidas: Lo que dejamos entrar a nuestra mente, lo que leemos, lo que vemos y lo que escuchamos.

Definitivamente lo que permitimos que penetre en nuestra mente, si tenemos cuidado, puede bien aportarle conocimiento, energía, alegría y pensamientos en general positivos; o puede llenarla de miedos, imágenes descontroladoras, ideas confusas y estrés.

¿Qué tan familiar les es está situación? Es el final del día, son las 9:00 de la noche y todos los miembros de la familia se fueron ya a descansar, se meten a la cama o se sientan en su sillón favorito, encienden el televisor y sintonizan el primer programa que ven, una cruda serie llena de violencia y crimen, donde matan prácticamente hasta al director. Incluso hay un spot promocional de uno de estos pseudos programas que comienza diciendo “Ahora con más violencia, más secuestros…” ¿Pueden creerlo? Pero esto no esto todo, pues la noche aún es joven así que a las 10:30 llega la hora de ver el noticiero y por espacio de una hora ven todas las tragedias, engaños, fraudes, crisis, crímenes, etc. que sucedieron durante todo el día. Pero eso sí, como no hay que desvelarse mucho, inmediatamente después de que este termina, apagan la televisión y se acuestan a dormir.
¿Suena de verdad sorpresivo que después de esta carga de imágenes e información BASURA tengan insomnio y pesadillas o simplemente no descansen nada?

Eh aquí un par de recomendaciones para mejorar la calidad de lo que dejan entrar en su mente:
1- ¡Dejen de ver las noticias todas las noches!

“¿pero qué esta diciendo este loco, si tenemos que estar bien informados?” estarán pensando, pero se los digo con toda seriedad: Este lunes fíjense cuales son las principales notas que dan en las noticias y no vuelvan a ver absolutamente nada hasta el próximo lunes. Verán que las notas siguen siendo las mismas. Además, si les preocupa no enterarse de algún suceso realmente importante, que en verdad pueda cambiar la vida de todos, les aseguro que de todas maneras se van a enterar. Y si de plano la tentación es tanta que no pueden dejar de “informarse” de los que sucede, usen la tecnología a su favor. Si están leyendo este artículo es porque muy probablemente tiene una computadora para su uso continuo, así que descarguen un lector de RSS y seleccionen solo el tipo de noticias que les interesan y las fuentes de información en las que confían para recibir solo aquellas notas que en verdad son de su interés sin que las demás notas mórbidas contaminen su día.

2- Cambien sus gustos como espectadores, no pretendo proponerles que dejen de ver Warner Channel y Sony Entertainment y los cambien por Nacional Geographic, solo que sean más selectivos con a lo que exponen su mente. A menos de que sean unos asesinos seriales en potencia no creo que le tengan mucho apego a las series que solo muestran como unos matan a otros sin compasión y de manera tan gráfica. Pregúntense a si mismos “¿Esto es lo que quisiera que mis hijos vean y acepten como parte de la vida?” Los niños hacen lo que ven, aprenden practicando lo que ven, así que si ellos ven que para ustedes sintonizar este tipo de series es “lo normal”, ellos querrán verlas con ustedes y lo que ahí observen quedará impreso en su memoria también. ¿Así que por qué no ver algo más amable y divertido?

The Bucket List – Trailer

Ahora hablemos de lo que leemos… … … … … … … … … … …

Qué poco se lee hoy en día. Parece increíble que en la época en la que vivimos, con tanta información a nuestro alcance, con tantos medios electrónicos que hoy hacen totalmente accesible contar con un buen libro, la gente siga sin leer.
Estamos tan viciados por la televisión que resulta difícil encontrar a una persona joven leyendo un libro en lugar de estar viendo esta caja idiota.
Yo mismo he de confesar que no fue sino hasta los 23 años que le tomé un verdadero amor a la lectura. Antes de esto me rehusaba a leer y por rebelión leía solo aquello que era obligatorio para aprobar algún examen en la escuela o la Universidad. Hasta que un buen día tuve la oportunidad de tomar un libro de ciencia ficción de un famoso autor que para mi era un total desconocido: Dean Koontz, el libro: Fear Nothing y debo decir que no he parado de leer un sin fin de libros NI UN SOLO DÍA desde aquel momento.

Talvez muchos estén en la misma situación que yo hace 10 años, talvez otros gusten de leer pero crean que no hay tiempo suficiente para hacerlo, y si es así les comparto un par de consejos, que al respecto, alguna vez recibí:
1- “Siempre, no importa a donde vayas, lleva un libro contigo. Hay cientos de momentos muertos en los que podemos aprovechar para leer, cuando estamos en la fila del un banco, cuando salimos solos a comer, cuando esperamos en la recepción de las oficinas del cliente a quien vamos a ver, etc.”
2- “La persona que serás dentro de cinco años, será resultado de dos principales influencias: la gente con quien te relacionas hoy y los libros que lees.”

¿No saben que leer?, afortunadamente nuevamente la tecnología actúa a nuestro favor y pone a nuestra disposición miles de fuentes donde podemos encontrar que leer:

www.Shelfari.com una red social alrededor de la lectura, donde pueden encontrar un sin fin de recomendaciones de lo que la gente en el mundo está leyendo.

¡Blogs, blogs y más blogs! Creo que ya lo había hecho pero eh aqui la lista de mis favoritos:

Visítenlos, léanlos, disfrútenlos y compártanlos y díganme si con esto no tiene excelentes armas para hacer guardia al frente del jardín de su mente.

Factor #2: Lo que hablamos.

Cuando saludas por las mañanas al llegar a un lugar y te preguntan como estás o como van las cosas en tu vida ¿qué contestas? “Mas o menos”, “mal”, “La cosa está cada vez más difícil”, “Pues ahí llevándola”, “estoy que ya es ganancia”, etc. ¿O tus respuestas son más animada y positivas, como “estoy muy bien”, “Contento de estar vivo”, “disfrutando el día porque…”?
Cuando estás platicando con algún amigo sobre otro más que no está ahí con ustedes ¿cómo hablas de el? Lo criticas y desmenuzas hasta su más mínimo defecto o hablas bien de el y dejas saber lo mucho que lo aprecias.Lo mismo con tu trabajo, cuando hablas sobre tus labores, la compañía para la que trabajas o sobre tus compañeros de trabajo, ¿hablas siempre quejándote o platicas sobre las cosas que más te gustan sobre tu empleo?
¿Qué tipo de palabras usas para hablar?

Las palabras que decimos tienen, al igual que nuestros pensamientos, un gran poder e influencia sobre como vivimos nuestra vida. Cuando hablamos negativamente solo nos rodeamos de un ambiente negativo. Por el contrario, cada vez que hablamos de manera positiva sobre nuestra vida, creamos un contexto positivo que nos anima a continuar así.
Sin embargo, este es sin duda uno de los factores determinantes de cómo vivimos nuestra vida más difíciles de controlar.
Yo en lo personal sigo en una lucha diaria por procurar que las palabras que salgan de mi sean positivas y propositivas; cosa que en un inicio no resulta tan sencillo pues estamos tan acostumbrados a responder por responder nada más, que la mayoría de las ocasiones ni siquiera pensamos que es lo que estamos diciendo. Afortunadamente, como todo hábito, después de practicarlo disciplinadamente durante por lo menos un mes, uno comienza a hacer de esta nueva práctica, lo normal.

Como dicen por ahí: “Si al hablar no has de agradar, es mejor callar”.

Pero ¿cómo hacer para romper con el mal hábito de hablar negativamente? Es una pregunta que no me es tan sencilla responder pues, como ya lo he mencionado, yo día a día continuo esforzándome por lograrlo, y aunque más frecuente que no, cada día siento que elijo mejor mis palabras, aún hay momentos en que la mala costumbre de criticar, juzgar y calificar sobresale en mí.

Dicho esto, un ejercicio que en alguna ocasión leí y que estoy intentado practicar es:
Cada vez que se vaya a hacer alguna declaración sobre algo o alguien, antes de dejar que las palabras salgan de nuestra boca, hay que procurar hacerse 3 preguntas:
1- ¿Esto que voy a decir es realmente necesario y contribuirá a la conversación?
2- ¿Si digo esto estaré afectando, criticando o lastimando a alguien, esté presente o no?
3- ¿Es este un momento oportuno para decir lo que quiero decir?

Vale la pena intentarlo ¿o no?

5 factores determinantes de cómo vives tu vida. Factor #1.

Cada vez que medito más al respecto, más convencido estoy. Existen, de entre muchos, 5 factores que son definitivamente decisivos en determinar como es que cada quien vive su vida.
Y no, no se trata del país donde vives, la edad que tienes, la época en que estás o tu nivel socio económico. Estos, aunque establecen un claro contexto y punto de partida, no son los más importantes para definir como vives tu vida.
No, definitivamente no es cuestión de cuantos bienes materiales tienes lo que define cuan feliz eres y tampoco cuanto has de sufrir para determinar que tan grande es tu vida espiritual. Tampoco es la cantidad de veces que vas a un templo lo que establece a cuantas bendiciones eres merecedor, ni cual es tu nivel de educación lo que define cuan realizado estás con tu carrera profesional.

Creo, o sé mejor dicho, que lo que realmente define como cada uno de nosotros vive su vida son 5 factores, entrelazados entre si.

1- Lo que pensamos: lo que viven en nuestra mente.
2- Lo que hablamos: lo que dejamos salir de nuestra mente.
3- Lo que vemos, leemos y escuchamos: lo que dejamos entrar a nuestra mente.
4- Nuestras acciones: como actuamos
5- De quienes nos rodeamos

Factor #1: Lo que pensamos: lo que vive en nuestra mente.

Bien lo dicen por ahí: “todo lo que creamos, lo hacemos dos veces, cuando lo pensamos y cuando lo llevamos a cabo”. Por las mañanas al levantarse ¿Qué es en lo primero que piensan? ¿Que otra vez es un fastidio tener que levantarse tan temprano para ir a pasarla mal al trabajo, aguantando estar rodeados de personas que solo les molestan, o dan gracias por la oportunidad de tener un día más de vida para trabajar duro por sus sueños, para compartir con los demás y rodearse de gente de la que disfruten su compañía?
Cuando enfrentan un problema o dificultad en casa, en el trabajo o con algún amigo o familiar ¿se cuestionan por qué a ustedes, qué hicieron para merecer esta tragedia de la que nunca podrán recuperarse para volver a hacer su vida, o piensan que este es un reto, una lección de vida más que nos toca aprender y que, como todo en la vida, pasará y, junto con el dolor que nos haya causado, quedará atrás mientras que nosotros seguiremos creciendo y llevándonos de esa experiencia el aprendizaje que debíamos obtener para contar con nuevas armas para el camino que sigue en nuestra vida?

Definitivamente, la calidad de nuestros pensamientos se proyecta automáticamente en la calidad de nuestra vida. A veces y sobre todo al principio resulta muy difícil cuidar el tipo de pensamientos que tenemos, sobre todo cuando venimos de años y años de quejas y negatividad, sin embargo un ejercicio que siempre funciona es DAR GRACIAS cada mañana al despertar, gracias porque nos han regalado un nuevo día, gracias porque tenemos salud y energía para vivirlo, gracias porque compartiremos un día más con la gente que queremos, gracias porque iremos a trabajar y contribuir en algo, gracias porque simplemente tenemos una vida que disfrutar.

Otro gran ejercicio que ayuda muchísimo a alinear nuestros pensamientos es la visualización creativa. Esta es una práctica que incluso hasta los mejores deportistas del mundo llevan a cabo y es muy sencilla de hacer.
Tan solo consiste en trazar un dibujo mental de cómo queremos que sea nuestra vida. Lo podemos hacer tan grande como para incluir toda nuestra vida, ajustarlo a como queremos que transcurra un día en particular, o podemos ser tan específicos como un Tiger Woods quien segundos antes de hacer cada uno de sus más grandes tiros, visualiza paso a paso cada movimiento y cada sensación que forman parte de su tiro, desde que toma su bastón hasta que la pelota cae en el green.

A algunas personas esto les suena fuera de la realidad o muy laborioso, pero no es ninguna de las dos. Está totalmente dentro de la realidad pues tal como un arquitecto tiene que hacer unos planos detallados de cada edificio que crea antes de comenzar su construcción, cada persona, como el “arquitecto” del edificio de su vida, tiene que trazar a detalle los planos de lo que quiere para esta.
Tampoco es mucho trabajo hacer estos planos pues basta con definir que es lo queremos obtener de la vida (y esto sí que es un reto) y plasmarlo sobre un papel. Puede ser un dibujo, una lista o un relato al que puedes recurrir cada mañana para recordar paso a paso como es que quieres vivir tu vida.

¿Por qué cada mañana? Desde que leí por primera vez sobre esta practica me lo pregunté, y hoy después de un buen par de años de hacerla y de ver sus resultados positivos entiendo que, para mi, dar gracias todos los días por todo lo que tengo y repasar cada mañana mi plano de vida me ayuda no solo fijar esa imagen en mi mente, sino que me recuerda como es que me debo conducir durante el día para reflejar esa manera de vivir.
Me recuerda también sobre los otros 4 factores determinantes para vivir mi vida, comenzando por como hablamos, lo que decimos y lo que escuchamos también, es decir lo que dejamos que salga y entre a nuestra mente pero de estos podemos platicar en la próxima entrada. En tanto ¿Cómo piensan que quieren vivir su vida?

Deja la crítica a un lado y enfócate en lo positivo.

Si trabajan en una empresa o cualquier otro tipo de organización, si son estudiantes en alguna institución o miembros de alguna agrupación, es más si son miembros de una familia o un grupo de amigos seguramente han visto suceder esta situación por lo menos en una ocasión, sino es que con mucha frecuencia:
Alguien es promovido, consigue una beca, adquiere mejores ingresos u obtiene algún logro importante y por lo general cuando menos una persona cuestiona por qué le ha ido tan bien. ¿Por qué la gente no puede quedar conforme y celebrar que a otra persona le vaya bien? ¿Cuál es la necesidad de buscarle fallas a esa persona para justificar porque no debería de haber obtenido su logro? ¿En verdad creen que al criticar a alguien y rasgar y rasgar en él o ella para encontrar sus más grandes defectos producirá un efecto positivo en el crítico? ¿Suponen que el grupo se beneficiará de alguna manera por enlistar las razones por las que la persona no debería estar en su nuevo puesto, aprovechando su beca o disfrutando de los beneficios derivados del logro que obtuvo?

Esta forma de pensar está muy equivocada, habla de envidia y la envidia es un sentimiento y pensamiento que muestra carencia y escasez, y definitivamente, a final de cuentas, va en reprimenda de nosotros mismos.

Piénsenlo bien, seguramente en algún momento todos, y me cuento a mi mismo, todos hemos cometido este error pero ¿qué hemos logrado, sino amargarnos nosotros mismos y a veces hasta dañar a alguien que solo merecía la oportunidad?
Y es que todos, absolutamente todos merecemos todas y cada una de las oportunidades que nos da la vida. Ya será de cada quien aprovecharla o dejarla pasara, pero de ninguna manera está en los demás el derecho a juzgar si la persona lo merecía o no.

Así que mi planteamiento es el siguiente: ¿Por qué no la próxima vez que veamos que a alguien cercano a nosotros le va muy bien, puede ser un compañero en la oficina que es promovido, un amigo que recién se cambió de casa, un hermano que obtuvo una beca, una amiga que se ha casado; en lugar de buscar el lado flaco para hacer cualquier tipo de crítica, nos enfocamos a buscar las características positivas que llevó a esa persona a donde está y lo celebramos? ¿Por qué no celebramos a los que nos rodean?

“Se requiere a uno igual para reconocer a alguien” dice el dicho, y es muy cierto.
Cuando logramos ver lo positivo en las demás personas es porque estamos viendo un reflejo de lo que hay dentro de nosotros mismos. Si vemos que alguien esta siempre sonriendo y feliz es porque reconocemos que en nosotros también existe esa capacidad de ser tan feliz. Cuando encontramos a alguien que tiene el valor y el coraje para perseguir sus sueños y trabajar fuertemente en pro de estos, es porque sabemos que en nosotros también esta esa fuente de pasión y fuerza para seguir adelante con los nuestros.
Así que cuando celebras lo bueno de los demás, no solos los felicitas e impulsas a continuar así, sino que ¡tu mismo sacas lo bueno que hay en ti!

No entierres las buenas características que hay en cada uno de nosotros bajo una gruesa capa de envidia y escasez, por el contrario, la próxima vez que quieras criticar o juzgar a alguien porque ha tenido una gran oportunidad detente a pensar en 5 rasgos positivos de dicha persona, que lo habrán ayudado a llegar a donde está; y estoy seguro de que si miras con cariño y atención, verás justo cada una de esas cosas reflejadas en ti, abriéndote así a las oportunidades que la vida tiene preparadas para ti.

Un tema para 2008.

Gran idea la que leí hace unos día en “Make it Great! With Phil Gerbyshak” y en “Walking my own walk” de Pam Thomas quien lanza una propuesta muy interesante para este año que comienza: No hacer propósitos de año nuevo, sino escoger un Tema de Vida para todo el año. Un concepto que adoptar y sobre el cual enfocar todos nuestros esfuerzos para seguir creciendo como personas.
Pam (Coach profesional), habla de como este año, por segunda ocasión, adoptará un tema sobre el cual regirá sus actividades y describe de manera muy puntal, lo que esto significa para ella. De la misma forma, Phil, aceptando el llamado a la acción de Pam, comparte el tema que el abanderará para el 2008 y también describe lo que esto implicará en su día a día.

Gran idea, lo vuelvo a decir. Como publicista, estoy acostumbrado a trabajar bajo conceptos paraguas, es decir, típicamente cuando se lanza una nueva campaña de comunicación o publicidad se desarrolla antes que nada UNA estrategia general de la que nace UN concepto creativo. Bajo esta estrategia y concepto se crean diferentes actividades o tácticas de comunicación que alcanzan a los consumidores a través de distintos medios y puntos de contacto en su cotidianeidad, llevando hasta ellos mensajes distintos en forma, tono y acción, pero siempre (cuando el trabajo está bien hecho) bajo un solo concepto.

Así que cuando leí estos dos geniales blogs, pensé “Que gran idea, alinear mis actividades y mis prioridades bajo un concepto. ¡Genial!” Aunque debo decir que talvez no tan innovador, pues recuerdo a un viejo amigo hace 8 años decir: “Este es el año del NABO 2000” (Nabo: creo que sin darte cuenta algo sabías).

Bueno pues no se diga más, mi tema para el 2008 es: TRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR PZZZZZZZZ! (Quien lo entendió, lo entendió).

Conectar con la gente.

Conectar con la gente significa para mí:

  • Quitarme prejuicios y abrir mi mente y mi corazón.
  • Convertirme en un gran escuchador. Nada dice mejor “Me importas tú” que prestar toda tu atención a quien está frente a ti.
  • Buscar entender lo que mueve a los demás, sus sueños, sus miedos, sus objetivos, sus motivaciones y tratar de ser empático con estos.
  • Escribir más y compartir más mis pensamientos con quienes leen este blog y uno nuevo que pronto estaré compartiendo con ustedes también.
  • Participar en más cursos, conferencias y talleres de entrenamiento, no solo como conferencista o facilitador, sino como alumno también.
  • Ayudar a otros a conectar con más personas. Esto ya lo he hecho en el pasado y debo decir que, además de dar muy buenos resultados, deja a uno con una increíble sensación de bienestar por contribuir con los demás. Es muy sencillo en realidad. Solo tienes que estar dispuesto a entender las necesidades de otros y a compartir con ellos tu conocimiento y contactos; talvez alguien tiene un gran servicio que prestar pero no tiene los contactos correctos para alcanzar a la gente adecuada y que pueda beneficiarse de dicho servicio, así que ¿por qué no ponerlos en contacto directo aún si tu no beneficias de ello? Y no solo se trata de recomendar personas, sino libros, sitios, fuentes de información, lugares y productos también.
  • Y lo más importante: día a día construir y reforzar los lazo de amor entre mi esposa, nuestra bebé y yo. ¡Esa sí que es una GRAN CONEXIÓN.

Ahí lo tienen, mi tema para el 2008. ¿Alguien más se anima?

Un año más con saldo a favor.

Hace un año escribí una serie de 4 entradas en este blog donde contaba lo afortunado que era pues estaba iniciando el 2007 con un saldo a favor. Durante cuatro capítulos enlisté las razones por las que, tan agradecido, afirmaba este hecho, pues tenía motivos de sobra para así hacerlo.
Y este año, una vez más, lo puedo a agradecer así. Recuerdo incluso, hace poco, decirle a alguien: “Es que cada año es mejor” y así ha sido en verdad. No solo porque la suerte me ha sonreído, como muchos podrían pensar, sino porque yo también le sonrío a ella.

¿A qué me refiero con esto?
A que he aprendido a ser profundamente agradecido con la vida y dar gracias día a día por todas las bendiciones que he recibido. Y sí, dentro de ellas cuento también a los retos grandes y pequeños que he tenido que enfrentar, pues cada uno de ellos, por difíciles que hayan sido han resultado, siempre y sin falta, ser una lección de vida que me ayuda a prepararme mejor.
Aquellos que me conocen en lo personal saben que efectivamente soy muy afortunado, pero los que me conocen aún mejor, saben también que, al igual que todos, he tenido que enfrentar momentos realmente difíciles en el pasado. Pero gracias a Dios, a la vida, al universo y esas mismas personas que están y han estado conmigo, logré superar los días de niebla para descubrir que no había más que luz tras aprender la lección.

Se que retos habrán muchos aún, pues es parte de la evolución normal de la vida, pero se también se que siempre habrán más razones para decir, siempre de corazón: “Gracias vida por dejarme vivirte así de feliz”.

Así pues hoy llega el último día del año y una vez más puedo afirmar que comienzo ya el 2008 con un gran saldo a favor.

Un saldo a favor porque:

  • Mi familia y yo estamos sanos y fuertes; llenos de energía, salud y bienestar.
  • Estamos por recibir la llegada de la más bella (después de su mamá claro) niña que jamás haya llegado nuestras vidas. (papá cuervo ¿qué esperaban?).
  • Tenemos un hogar lleno de luz y de amor, repleto de abundancia y de prosperidad.
  • Tanto mi esposa como yo, aún contamos con la luz de nuestros padres con quienes podemos todavía compartir nuestros días. Y por si fuera poco también tenemos hermanos, hermanas, tíos y tías, sobrinos y sobrinas y amigos y amigas con quienes compartir también.
  • Ambos, tenemos unos empleos increíbles, donde podemos trabajar haciendo lo que mejor sabemos y más disfrutamos hacer. Y además, tenemos la oportunidad de colaborar con otros proyectos, escribiendo, entrenando, asesorando y ayudando a otros también.

Así que díganme sino tengo razón en que tengo un gran saldo a favor.

Ahora bien, a pesar de que dicen por ahí que solo cuando enfrentamos grandes dificultades y momentos difíciles es cuando aprendemos y crecemos, yo creo que también de los buenos tiempos podemos aprender.
Estoy convencido de que no es necesario esperar a caer en la enfermedad para apreciar tu salud, ni perder a un ser querido para darte cuenta de cuanto lo quieres o peor aún de todo lo que te falto decirle mientras lo tenías contigo, o quedarte sin empleo para valorar el trabajo que tenías.
Hoy se que todos los días son el mejor día para dar gracias y apreciar todo y a todos a tu alrededor y se también que no basta con decir gracias (eso lo puede decir cualquiera de dientes para afuera, aunque también es un buen inicio: comiencen todos los días dando gracias, aun si lo sienten falso, y verán que al cabo de unos días lo dirán ya con sinceridad), sino que hay que actuar agradecido también, y hoy comprendo que puedo hacer un mejor trabajo para demostrar mi agradecimiento, así que este año pienso hacer un mejor uso de mi saldo a favor:

  • Cuidando más a mi cuerpo y mi salud, y la de mi familia.
  • Siendo más cariñoso y comprensivo con mi esposa (¡sí más aún!).
  • Siendo el mejor padre (aunque primerizo) que pueda ser: amoroso, dedicado, paciente, consentidor en todo momento, más estricto cuando se requiera.
  • Trabajando con mayor empeño y pasión.
  • Compartiendo más tiempo con mis padres, mis hermanos, mis amigos y mi familia en general.
  • Procurando siempre que en mi hogar haya luz y amor y abriéndole las puertas a la abundancia y la prosperidad.
  • Compartiendo esa abundancia con los demás.
  • Deseándoles a todos la mejor de la suerte.
  • Y siempre, día con día y en todo momento, agradecer a la vida todas las bendiciones que nos da y decirle de nuevo: “Gracias vida por dejarme vivirte así de feliz”.

Aprende a desaprender.

“… al ver la jarra de té que había dejado en la mesa, la tomó y comenzó a servir té en mi taza. Vertió hasta que esta se encontraba llena ¡pero entonces, siguió vertiendo! El té comenzó a chorrear por los lados de la taza, primero en la mesa y después sobre la preciada alfombra persa de mi esposa. Al principio observé silencioso, pero no pude soportarlo más. “¿Qué haces Julian? Mi taza se está derramando. ¡No importa cuanto lo intentes no le cabe nada más adentro!” Grité impacientemente.
El me miró por un largo momento y dijo: “Por favor no me lo tomes a mal John. Realmente te respeto, siempre lo he hecho. Pero tal cual esta taza, tú pareces estar lleno de tus propias ideas. ¿Y cómo entonces pueden entrar nuevas…sino hasta que primero vacíes tu taza?”

El Monje que vendió su Ferrari, Robin Sharma

En los últimos dos días estuve sacando del armario ropa y artículos personales que ya desde hace tiempo no he usado y que estaban ocupando demasiado espacio, lo que resultaba en que cada vez que quería guardar alguna prenda nueva, esta se maltratara al forzar su entrada en un espacio que ya había rebasado su capacidad.
Así que después de varios días de hacerme creer que ya lo haría, por fin me armé de energía y puse manos a la obra. “Afuera lo viejo y adentro lo nuevo” me recordaba cada vez que sentía ganas de dejar todo igual e irme a descansar, y como la tentación de hacerlo era demasiado fuerte, me lo repetí un sin fin de veces.

Tanto me dije esta frase, que me recordó una anécdota que recientemente viví:
Hace unas semanas asistí a un entrenamiento para prepararme para mi nuevo trabajo, a este curso asistieron otras personas también, gente de muy diversos antecedentes, originaria de distintos países, Australia, Corea, Singapur, India y México (¡SI SEÑOR!).
Y así como variados eran nuestros antecedentes, también lo eran nuestras carreras profesionales. Todos con una gran experiencia y amplios conocimientos en nuestras áreas de especialización.
Entonces comenzó el entrenamiento, horas y horas llenas de información, datos estadísticos, teorías, casos prácticos y por supuesto instrucción en el uso correcto de los sistemas de la empresa.
Debo confesar que en mi caso, todos los días llegadas las 5:30 de la tarde sentía que en mi cabeza ya no iba a entrar nada más, la vista cansada me exigía que volteara a ver fuera de la venta hacia los jardines del campus donde me encontraba. Mi imaginación (que como verán, a ratos es muy prolífica) comenzaba a volar llevándome de los jardines, a las distintas cafeterías del lugar “¿qué me podría comer ahora mismo?”, a los centros comerciales cercanos “¿Qué podría estar comprando en este momento para mi esposa y mi bebé?”, a las oficinas donde estaba pasando toda la acción “¿Cómo podría estar colaborando allá arriba?”… a la vez que en el mejor estilo del Angelito del hombro derecho y el diablito en el izquierdo mi conciencia me decía: “pon atención que este tema es muy importante” mientras que se auto respondía “tranquilo hombre, al fin eso ya medio lo sabías y lo otro ni lo vas a usar tu”

Entonces, este cerrado debate entre la diestra y la siniestra, se vio interrumpido cuando escuché a uno de mis compañeros del curso, quien por cierto tenía ya más de 5 años haciendo un trabajo muy similar al para cual nos estaban entrenando, decirle a nuestro instructor: “lo siento, es que llevo tantos años haciendo esto de esta manera que me cuesta mucho trabajo seguir las instrucciones que nos estás dando. No puedo entender porque no puedo seguir haciéndolo a mi modo…”

Fue justo en ese momento que la frase del inicio de esta entrada vino a mi mente, recordándome que para poder seguir aprendiendo, a veces uno tiene primero que desaprender lo que ya sabe. No porque tus conocimientos actuales o anteriores estén equivocados, tal vez solo reafirmes lo que ya sabías. Sino para abrirte a todo el conocimiento que está allá afuera listo para ser digerido, comprendido y compartido por nosotros.

Después de todo es el nuevo conocimiento lo que nos ayuda a seguir creciendo. Sin el no podríamos entender el lugar en el que estamos parados hoy, ni mucho menos que existen otras opciones para continuar mejorando. Nos quedaríamos estancados, detenidos por nuestra propia ignorancia de sabios, creyendo pues que ya hemos llegado a la cumbre, cuando en realidad, talvez estemos tan solo en el primer escalón.

Así que hoy, mientras vaciaba mi closet para dejar entrar nuevas cosas en el, quise venir con ustedes a preguntar ¿cuándo fue la última vez que accedieron a vaciar su mente ya olvidar lo que sabían ya para dejar entrar en ustedes un nuevo conocimiento que enriquezca su vida?

Rodéate de fortalecedores.

No, no estoy hablando de vitaminas para fortalecer el cuerpo, sino de influenciadores o agentes de sucesos positivos en nuestras vidas.

“¿pero de qué esta hablando este loco en esta ocasión?, Ahora sí no le entendí nada.” Estarán diciendo justo ahora.

Pero les digo que no estoy, por lo menos, tan loco.

Es que ya van muchas las conversaciones que he tenido cerca de porque a algunas personas les va tan bien en la vida y a otras no tanto. Y después de un enorme número de discusiones, análisis e intentos de desarmar y rearmar el mundo, creo que he llegado a una teoría sobre porque algunas personas tienden a quejarse mucho sobre su entorno y dedican tanta energía a enfocarse en todo lo que no funciona en su vida y a lamentarse porque no tiene lo que otros sí. (Y sin embargo no hacen nada por mejorar).

Y porque, por el contrario, existe un grupo de gente que siempre está contenta, agradecida y emocionada por como le va en su vida.

¿Cuál es esa teoría?

Antes que nada y para descartarlo de una vez, no es por su situación socio económica, pues conozco a mucha gente que a pesar de ser privilegiados en ese aspecto, siempre tienen algún mal del cual quejarse, y a la vez también conozco a otras que no tienen las ventajas económicas o sociales que los otros, pero que sin embargo tienen una vida feliz y plena.

Pienso que la gran diferencia entre ambos grupos, talvez se deba a que en el primero, los quejumbrosos, por ponerles un nombre, a pesar de que no se sienten bien con la manera de llevar sus vidas, en verdad creen que así debe ser, pues es lo que ven todos los días, en casa, en el trabajo, con sus familiares y con sus amigos.

Mientras que el segundo, no se conforma con eso y entiende que a pesar de las cartas con las que les haya tocado jugar, ellos tienen la posibilidad de decidir tomar la iniciativa o dejarse llevar por su entorno. Comienzan a actuar en su vida antes de que esta actúe sobre ellos y toman decisiones a veces muy difíciles como alejarse de la gente que, aunque sea un ser querido y cercano, estén afectando sus vidas llenándolas de negatividad; familiares, jefes o amigos que en lugar de proveerles de energía positiva, les generan estrés, les llenan de críticas y descalificaciones o los inundan con sus vicios o simplemente los contagian con su visión oscura de la vida.

Piénselo, no estoy exagerando. Creo que es justo lo que querían decir cuando crearon el refrán: “Dime con quien andas y te diré quien eres”.

Definitivamente las costumbres, los hábitos y la visión de vida de aquellos con quienes convivimos termina pegándose de una forma u otra a nosotros, afectando también como vivimos nuestras vidas.

¿Quieres una vida productiva, llena de bienestar, salud y energía positiva? Comienza a actuar como si ya tuvieras una vida llena de bienestar, salud y energía positiva.

Rodéate de personas que sí tendrán un efecto positivo en tu vida y aléjate de las negativas. Frecuenta lugares que reflejen el tipo y estilo de vida que quieres tener.

Rompe con los estereotipos y date la oportunidad de conocer de verdad a la gente. Deja de clasificar a la gente en el pandroso, el nerd, el yuppie, el fresa, el hippie, etc. Y conócelos, date cuenta que muchas de las actitudes y comportamientos que en ocasiones les criticas, son exactamente aquellos que tú quisieras tener o hacer.

Adopta un modelo a seguir, aprende de ella o de el, aquellas cosas que más le admires e imítala, imprimiéndole tu propio estilo a dicha cualidad.

Comienza a practicar concientemente los hábitos y conductas que quieras tener, aun cuando en un principio no los sientas naturales, pues con el tiempo serán parte de ti.

Recuerda, la persona que serás en 5 años será un reflejo directo de con quienes hoy te relaciones, las cosas que aprendes y los hábitos que hoy practicas.

Ya lo decía Eurípides: “Aquel que anda junto a los sabios será un sabio”.

El miedo no es más que una lección por aprender.

¿Alguna vez se han puesto a pensar por qué tienen miedo de las cosas? O me voy un paso atrás, exactamente ¿a qué le tienen miedo?

No, no pretendo jugar a Juan sin miedo. Estoy seguro de que hay muchos miedos bien fundados como el miedo que se debe sentir cuando se está frente a una guerra, a una catástrofe natural o algún tipo de ataque físico o psicológico en contra nuestra o de algún ser querido.

Pero peor que estos, también existen los miedos infundados, es decir el temor a lo desconocido. Todos, en repetidas ocasiones, los hemos tenido.
Desde que éramos pequeños y entrábamos a estudiar a un nuevo colegio, cuando por primera vez nuestros papás apagaron la luz de nuestra habitación para que nos fuéramos a dormir; más delante de adolescentes cuando no sabíamos qué queríamos estudiar o que iba a ser de nosotros al salir de la universidad.

Cada vez que nos enfrentamos a algo nuevo que no conocemos, las probabilidades de que sintamos mucho miedo son muy altas, especialmente cuando sentimos o pensamos que no estamos preparados para ese paso.

Se que no es la primera vez que escribo sobre este tema, pero en verdad creo que es uno que merece meditar al respecto una y otra vez, porque solo cuando uno logra entender sus miedos es cuando uno los puede por fin vencer.

Como decía Marie Curie: “Nada en la vida esta para ser temido. Está solo para ser comprendido.”

Después de meses de pensar al respecto sigo creyendo que el miedo es una oscura venda que se planta frente a nuestros ojos, impidiéndonos ver lo glorioso de las cosa que hay pasando ese velo, y que este muta, se altera, se transforma y crece más en la medid en que tratamos de darle la vuelta. Es como una cortina infinita a la que nunca le encontramos el final.
Y estoy convencido de que la única manera de romper con esa venda es atravesándola, tirándola de un solo jalón y empujando nuestro paso a través de esta.


No es fácil y a veces encontraremos que, como un velo, tenía doble o triple fondo, pero no podemos parar, no debemos sucumbir ante el temor. Tenemos que empujar y aprender, debemos seguir adelante porque una vez que atravesemos el velo nos daremos cuenta de todas las grandes cosas que había atrás de el. La luz de una vida increíble ya no se verá filtrada por la negra tela del velo del miedo y comprendemos que lo que tanto temíamos estaba infundado, entendemos que ese miedo era tan solo una lección por aprender.

¿Y ustedes, esta semana, qué lecciones tienen que aprender y qué miedos deben de vencer?