De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Compartiendo y aprendiendo de una industria.

“¿Pero por qué habría de participar en cursos para entrenar a mi competencia?”, “No me gusta enviar a mi gente a estos seminarios porque la competencia luego me los quiere piratear”, “Esta empresa no es cuna de talento”, “No capacito a mis clientes para que así siempre me necesiten”.
Son solo algunas de las más tristes excusas que he escuchado en los últimos años de parte, lamentablemente, de algunos muy destacados miembros de la industria del marketing digital.
Pretextos absurdos para esconder su miedo a no ser lo suficientemente buenos para competir. Prefieren incluso que una industria entera se quede estancada, siempre que esto les permita conservar por un rato más, eso a lo que ellos prefieren llamar ventaja competitiva.
Y entonces, un mercado que debería crecer tan rápido como la tecnología, se ve deprimido en su desarrollo, no por la poca adopción, experimentación o inversión de los anunciantes, sino porque algunos, simplemente no predican con el ejemplo.
“La información es poder” bien dice el dicho y tristemente a algunos aún les gusta creer que “quien tiene la información tiene el poder”. Sin embargo, lo cierto hoy es que la única manera de seguir creciendo y desarrollando cualquier industria, organización o mercado es compartiendo y aprendiendo.

Que a miembros de tu equipo les ofrezcan nuevas oportunidades de trabajo porque cuentan con un conocimiento y experiencia que obtuvieron colaborando contigo, no es malo, por el contrario, habla muy bien de ti. Que estos quieran explorar estas nuevas posibilidades o no, está en tus manos: ¿qué haces para desarrollarlos y retenerlos? ¿Qué te mantiene atractivo como empresa?

Ayudar a tus clientes a aprender más sobre tú trabajo y prepararlos para saber tanto o más que tú, no es para que ellos dejen de contratar tus servicios, sino para que los sepan aprovechar mejor. Ellos ya tienen muchas cosas en sus manos, y tomar tu trabajo es lo menos que quieren. ¿Cómo te mantienes vigente y a la vanguardia con tus clientes? ¿Qué haces para continuar aportándoles valor?

Participar en proyectos de capacitación y desarrollo a los que puede acceder tu competencia, no debería ser para ti una amenaza. Crear nuevos programas de desarrollo para dotar de mayor conocimiento y mejores herramientas a todos los que participamos en una industria no puede hacer otra cosa más que elevar la barra para todos y crecer el tamaño del pastel.
¿Qué haces tú para mantenerte en la punta de la ola?

En resumen, ayudar a  que todos los integrantes de la industria estén mejor preparados no te quita negocio, ni empleados ni clientes. Poner nuestro granito de arena para que todos hagan un mejor trabajo, crece, construye y refuerza la credibilidad de quienes participamos de este mercado y crea nuevas oportunidades para todos.

Por eso comparte, aprende, sueña, actúa y sé feliz.

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姒儿喵喵

Personal Branding y la organización.

“¿Cuál es el impacto que tiene el Personal Branding de un individuo sobre la empresa para la que trabaja? ¿Debería la empresa limitarlo o impulsarlo?” Han sido unas de las mejores ( o más deseadas debería decir) preguntas que he escuchado sobre Personal Branding.

Para muchos, el tema de Personal Branding trata sobre una agenda en particular para promover su propia carrera profesional o comercial. Para otros, los más “corporativos”, es un tema sin importancia y pasajero a lo más.

Por fortuna, para muchos más, definir, ejercer y desarrollar nuestra marca personal es un tema de vida, así, sin más ni más.

Ejercer nuestra marca personal, como lo hemos comentado en el pasado, no se trata de auto promoverse, alimentar nuestro propio ego y salvaguardar nuestra inseguridad; sino de dejar una huella positiva en la vida de los demás, trabajando colaborando, contribuyendo, ayudando, compartiendo, enseñando o aprendiendo… y sí, dejando también en la organización para la que laboramos,  nuestra huella personal.

Ciertamente, contar con una fuerte marca personal ha impulsado el desarrollo de las carreras profesionales de incontables personas que han sabido ejecutar cuidadosamente no solo su plan de carrera sino de vida por igual; y no tendría porque ser de otra manera. Si han contribuido positivamente a la vida de otros, ¿por qué no debería irles bien a estos también?
Y de la misma forma, contar con empleados que tienen una fuerta marca personal ha sido muy positivo y productivo para aquellas organizaciones que no solo saben aprovechar esta enorme fortaleza de sus integrantes, sino que también la promueven y nutren para fortalecer su marca laboral.

Verán, todas las empresas tienen muchos más voceros de los que formalmente entrenan y autorizan para hablar en su nombre.
De hecho cada integrante de la corporación es un vocero potencial, no solo por lo que informalmente, en distintos lugares y de manera accidental pueden compartir sobre la empresa para la que trabajan, sino por la imagen que proyectan de ellos, y de la empresa ante los demás.

Es curioso ver lo mucho que las empresas invierten en desarrollar, posicionar y fortalecer su marca comercial, solo para olvidarse de hacer lo mismo con su marca laboral.
Invierten millones de dólares e incansables horas hombre en inventar y reinventar todos los días su marca como la mejor que podemos comprar; y gastan un gran tanto más en hacerse de recursos y ayuda para atraer al talento que quieren contratar; olvidándose de que en sus filas están aquellas personas que a final de cuentas puede convertirse en su mejor imán, su propio staff.

Tener integrantes que ejercen una sólida marca personal como agentes de confianza que aportan valor a una industria o a una comunidad, que comparten su conocimiento, trabajo y pasión con los demás y que buscan aprender también de estos, no puede más que hacer más atractiva y sexy a la organización para la que trabajan.

¿Quién no quisiera trabajar con  gente talentosa, que no solo es de los mejores en lo que hace, tiene una gran experiencia y pasión por su trabajo, pero que además lo hace con humildad y apertura a continuar aprendiendo? ¿Quién no quisiera rodearse de gente buena en lo profesional y en lo personal? ¿Y quién no quiere trabajar para una empresa en la que no solo contará con buenos benificios económicos y grandes prestaciones, pero en la que también podrá nutrir y desarrollar su talento para poder aportar aún más a su trabajo y a su comunidad?

Definitivamente, nuestra marca personal  sí puede influenciar directa y positivamente a la marca laboral de nuestro empleador, de la misma forma en la que la organización para la que laboramos puedes ayudarnos a nutrir y fortalecer nuestra marca personal.

Picture credit: Stefano Principato

De maestros y guías… y la autoridad intelectual.

Es curioso, pero cada vez que alguien utiliza la palabra “Gurú” en una red social, en un blog, en un evento, en un podcast o hasta en una charla privada entre amigos, provoca una serie de reacciones en cadena, casi como si usara la palabra genocidio.
Algunos se emocionan y otros se ofenden, pero todos tienen algo que opinar.

Pero en realidad la palabra gurú no tiene nada de malo en si misma. Es más bien el pésimo uso que algunos pocos (o no tan pocos) le han dado para instantaneizar (si existe la palabra) su “autoridad” sobre algún tema o especialización.

Vivimos en una época en la que, como compartió con nosotros, aquí en DLC, Pam Thomas hace ya un par de años, parece que solo buscamos la gratificación instantánea y los resultados inmediatos: pérdida instantánea (o casi instantánea) de peso, comida instantánea, respuestas instantáneas…y sí, carreras profesionales meteóricas, instantáneas también.

Gurú, de hecho, de acuerdo al diccionario de la Real lengua Española, quiere decir, en el hinduismo, maestro espiritual o jefe religioso; o bien una persona a quien se considera maestro o guía y se le reconoce como autoridad intelectual.

Pero ¿Puede uno en verdad ser una autoridad intelectual al instante?

Sí leo los perfiles en Linkedin.com de algunos de los más representativos líderes de opinión de la industria de la mercadotecnia y la comunicación, definitivamente no.
A ellos, convertirse, no en un guru, sino en un “Agente de Confianza” como acertádamente los llama Chris Brogan, les ha tomado años de trabajo, de riesgos y aprendizajes, de apostar por su pasión y esfuerzo y por la huella que han dejado en la vida de los demás. Y han entendido que, también en palabras de Chris: “Personal Branding is not about you…” y que, como dice Seth Godin“toma por lo menos 10 años construir un éxito de la noche a la mañana”, tal como lo hicieron:

o en México

Dénle un vistazo a sus perfiles y verán por qué hoy ellos son, no gurús, sino importantes líderes de opinión.
Picture credit: Walkingalone

Follow Friday en DLC’010 – Agosto 6, 2010

Follow Friday es una gran costumbre ya en Twitter pero…¿Por qué limitarnos?

A partir de ahora, cada viernes trataré de compartir los 3 mejores posts que haya leído en la semana.

Y en esta ocasión, estos son:

¿Cuáles me recomiendan a mí?

Ser gurú no es suficiente

Ser listo no es suficiente, ser astuto tampoco lo es.

Tener labia no lo es todo.

Conocer tan solo un poco más que los demás y ser un “trend setter” o “early adopter” de nuevas tecnologías, tampoco basta.

Que 9 de cada 10 palabras que salen de tu boca sean groserías no te hace “cool” y hacer comentarios ofensivos al referirte a los demás no te hace, para nada, superior a ellos.

Ser el tuerto entre los ciegos, no necesariamente te hace el rey.

Y tener más de 2000 seguidores en twitter ciertamente no te hace una autoridad.

Por supuesto todos, absolutamente todos, tenemos el derecho de hablar, expresarnos y compartir nuestra opinión. Pero lograr que nuestra opinión realmente sea valiosa para los demás…eso se gana. Y no se gana de un momento a otro por hacer comentarios que creemos astutos o que demeritan el trabajo de los demás.

Que nuestra voz sea escuchada con atención y que la gente nos abra su mente y corazón se  gana con trabajo, con hechos, resultados y sobre todo con humildad.

Es tan penoso ver como tantas “celebridades”  improvisadas en Internet, que se llaman a sí mismos “gurú”,  inundan la red de comentarios tan absurdos, hablando de temas de los que no tienen mayor idea que el resto de nosotros, como si fueran el más importante y conocido experto de esos temas. Ejerciendo opiniones y juicios sobre asuntos en los que su experiencia se limita a tener un programa de live streaming en la red que es visto por solo 7 personas, pero en el que hablan de temas como si fueran veteranos de estos y cuando los enfrentas con una pregunta sobre su experiencia, su reacción es tan solo balbucear.

Todos tenemos algo que decir, todos tenemos algo de qué hablar, pero antes de hacerlo pensemos en guardar un poco más de silencio y ponernos a trabajar y dejar que nuestra labor, los hechos y las huellas que dejamos en la vida de otros, hablen por nosotros sobre nuestra marca personal.

Picture credit: Emilie Ogez

Nutriendo talento en tu organización.

No es ningún secreto: el éxito de una persona como profesional está directamente atado no solo a que tan duro trabaje y que tan dedicado sea a su labor, sino también a la pasión con que trabaja y, sobre todo, a que tan claro tenga cuales son sus más grandes fortalezas y habilidades, cuáles son sus áreas de oportunidad y que tanto se aleje de estas últimas para acercarse, desarrollar y maximizar a las primeras.
Es decir, entre más nos enfoquemos en continuar desarrollando y potencializando nuestras fortalezas y rodéandonos de personas que puedan cubrir nuestras debilidades, más probabilidades de alcanzar el éxito tendremos.

Desafortunadamente, en lugar de abrir espacios y oportunidades para que las personas desarrollen todo su potencial, parecemos vivir en una sociedad en la que obligar a la gente a trabajar incesantemente en aquello para lo que no es buena, parece ser el modus operandi.

Desde que somos pequeños, comenzamos a dar destellos tanto de nuestro talento como de nuestros intereses, gustos y pasiones; a la vez que aquello para lo que no somos tan buenos se hace evidente también.
Entonces, si tu problema es con las matemáticas, te obligan a tomar clases adicionales de “regularización” por las tardes, o si tu conflicto es con los deportes, te inscriben a cuanto entrenamientos se les puedan ocurrir a tus padres. Y claro, no es extraño, 15 o 20 años después, tener a tantos deportistas que nunca lo fueron y algunos contadores frustrados también.

Lo más increíble es que esto no termina en nuestra niñez, pues a veces, como profesionales y en nuestras empresas, sin darnos cuenta, continuamos con esta tradición.

Buscamos, atraemos y contratamos personas porque sabemos que tienen las habilidades y experiencia que necesitamos para nuestra organización. Dedicamos cientos de horas hombre al año a identificar, entrevistar, examinar y contratar a los mejores profesionales que podemos atraer a nuestra empresa. Echamos mano de asesores, coaches, head hunters,  recomendaciones personales y hasta redes sociales y motores de búsqueda para encontrar al mejor candidato, a quien contratamos a cambio de ofrecerle un gran paquete de compensación.
Y una vez que lo tenemos, le cortamos las alas y lo sentamos en pequeño cubículo junto con el resto de nuestros empleados como si fueran trofeos de colección.

A veces, por necesidad, otras por burocracia y en otras más por algo mucho peor, inseguridad, perdemos de vista las razones por las que inicialmente los invitamos a colaborar con nuestra empresa y olvidamos desarrollar y aprovechar su potencial. Nos confundimos pensando que porque nuestra empresa ya le da una buen paquete de beneficios, el empleado está conforme con su trabajo, pero en realidad solo está conforme con su paquete de compensación y no necesariamente con su labor.

Acciones, seguros, comida, autos, etc, todos son, en efecto, una gran prestación que los empleados debemos siempre agradecer y apreciar. Pero al mismo tiempo, cada empresa debe entender que la mayoría de la gente, una vez que tenemos (y si no me creen, pregúntenle a Abraham Maslow) cubiertas nuestras necesidades de seguridad, buscamos el sentido de pertencia a un lugar en donde podemos desarrollar nuestro potencial, tener un impacto en la vida de los demás, ser reconocido por esto y lograr cierta auto realización.

Y si nuestra organización no está dando el espacio para que nuestros integrantes puedan trabajar en estas áreas tan importantes de sus vidas, estos seguramente en cualquier momento buscarán un lugar que no solo les de la oportunidad de hacerlo, sino que entusiástamente tenga un gran enfoque en nutrir su potencial.

Y entonces nosotros como empresa nos tenemos que preguntar ¿De qué lado queremos estar?

Picture credit: 姒儿喵喵

Una aclaración más sobre tu MARCA personal

Creo que hoy día, no pasa una semana sin que el tema de “personal branding” salga a discusión.
Justo hace pocos días discutía con un antiguo jefe sobre el poder y alcance de una marca personal; el, por su lado, se preguntaba como se puede “monetizar” una marca personal. Yo, por el mío, le explicaba que una marca personal, aunque puede llegar a ser muy valiosa, realmente no se monetiza como tal.
Él compartía su punto de vista como profesional de ventas que simplemente está buscando llegar a una cuota y generar ingresos y utilidades para su marca o su empresa. Y debo de reconocer que no es el único. De hecho conozco a muchas personas que han trabajado duro (que no es lo mismo que eficiente y eficazmente) en establecer una marca personal que les genere frutos económicos y laborales en un corto plazo, creando blog y perfiles en cuanta red social, a la que creen que le pueden saca provecho, se encuentran; retuiteando a las “personalidades” o ejecutivos con quienes quieren conectar, además de dejar comentarios en sus blogs personales y organizacionales.
Practicas que, en efecto, son muy comunes para quienes ejercemos una marca personal.
Sin embargo, desde mi punto de vista, ver a tu marca personal tan solo como una forma de sacarle provecho a tus conexiones, personales y/o profesionales, resulta limitado, miope y carente.
Ejercer una marca personal no se trata de contar con un “head shot” bien producido que usas casi como logotipo en lugar de como avatar, ni de promocionarte como profesional en distintos foros tan solo para vender más. Solo concentrarse en hacer esto nos pondría en el mismo nivel que un refresco de cola.

Por fortuna hay muchos para los que, como a mí, el ejercer su marca personal se trata de dejar nuestra huella (nuestra marca personal) en la vida de los demás. No de quitarles a los demás, sino de dar. No de poner un precio a nuestras palabras, pensamientos, opiniones o principios, sino de genera valor con estos para aportar algo a los demás.

Claro que en la medida en que generamos valor para otros, nos vamos ganando un lugar en su mente. Por supuesto que al dar de nosotros a otros también obtenemos recompensas a cambio. Es tan solo natural; se llama ley de la reciprocidad. Pero la clave de esta reciprocidad es que antes de pedir, uno se enfoca en dar.