De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Nunca dejes de escalar.

Estábamos por iniciar una reunión de trabajo con una empresa que, a pesar de ser local y de inversión 100% independiente, ha sabido amasar un gran éxito durante sus pocos más de 20 años de existencia, compitiendo incluso al tu por tu con empresas líderes globales e inversión extranjera.
Tomando lo anterior en cuenta la junta era muy prometedora, más sin embargo su equipo llegó tarde y distraído, algunos hasta parecían estar ahí por obligación. Todo cambiaría cuando llegase su director, pensaba yo, pero no debió resultarme tan sorprendente ver que este llego aún más tarde que su equipo, interrumpiendo la presentación que mi compañero de trabajo ya había comenzado y abriendo su computadora para comenzar a teclear y teclear como si el teclado se le fuera acabar, solo para detenerse a interrumpir algunas veces más la plática que les íbamos a dar.

Mientras veía como el equipo de esta compañía seguía el mal ejemplo de su, hay que decirlo, exitoso director, me recordé a mi mismo:

Jamás te dejes engañar creyendo que has llegado ya a la cima de la montaña. No vayas a crearte falsas ilusiones pensando que ya has llegado tan alto como podías y hecho todo lo que querías.

Si esta es tu situación actual reacciona rápido y busca una nueva cima que alcanzar.

Y es que pareciera que la gente una vez que llega a lo que podría creer que es su cima, se sienta a gozar de sus logros de más y se olvida de continuar.
Las sutiles voces de su razón y de su corazón se ahogan en el escandaloso ruido del éxito y olvidan callar para poder escuchar, aprender y crecer, solo por dedicarse a alardear.

Y como todo en la naturaleza, cuando una persona deja de crecer, comienza a decaer.

Así que mi pregunta para ustedes hoy es: ¿han alcanzado su cima ya? ¿Cuál es su plan para cuando la logren alcanzar? ¿Qué harán después? ¿Qué nueva montaña piensan escalar?

¿Qué es el éxito?

La semana tuve la increíble oportunidad de hablar frente a dos grandes grupos, grandes en tamaño, si; pero sobre todo grandes en su interés y entrega a lo que hacen.



Primero el martes estuve en Guadalajara platicando sobre marketing on-line con un grupo de profesionales de publicidad y comunicación especializados en Internet de la agencia Vértice Comunicación. Muchas gracias por su atención, por sus excelentes (y algunas difíciles) preguntas y gracias por su pasión por el marketing on-line. Será un placer colaborar con ustedes en el futuro.


Después, el miércoles pude comentar sobre mi pensamiento a cerca del Éxito Profesional con un grupo muy grande de estudiantes de la Escuela de Comunicación de la Universidad Anáhuac del Norte, y quisiera compartir hoy con ustedes un poco de lo que platiqué con estos futuros líderes a cerca de la que creo es la principal señal de que en verdad haz alcanzado el éxito o de que por lo menos estás en el camino correcto y en la dirección adecuada:

A lo largo de toda carrera profesional hay diferentes peldaños que vamos escalando y que representan importantes logros para nosotros como ir creciendo y haciéndose de mayores responsabilidades, obtener nuevos y mejores puestos y por supuesto ir generando mayores ingresos.
También el hecho de laborar en tipos específicos de empresas, sobre todo si estas pertenecen al privilegiado círculo de las más importantes a nivel global es en si mismo un considerable logro. Lo mismo cuando muchas de estas empresas son clientes tuyos (en publicidad, contabilidad, recursos humanos o cualquier otra disciplina) y los apoyas para lograr sus objetivos.
Otro logro puede ser la obtención de distinciones y premios por tu trabajo o el hecho de pertenecer a distintas organizaciones sea como miembro activo, colaborador eventual o invitado especial.Pero como les dije a mis nuevos amigos, estoy seguro de que aún cuando todos estos son enormes e importantísimos logros, en ellos no está el verdadero éxito.

El éxito para mi está en encontrar tu pasión, tu oficio, tu misión en la vida y llevarla a cabo. Descubrir aquella actividad que mueve tus fibras y hacerla, ya sea en un lugar especial que requiera tu vocación o llevar esa pasión a todo lo que haces en la vida, dejando que ese llamado te ayude a colaborar con los demás, dejándote tocar la vida de los demás a la vez que estas tocan la tuya también.
En palabras de Paulo Coelho: “Descubriendo y viviendo tu leyenda personal”.

En mi caso mi leyenda personal es la de conectar con la gente, establecer y cultivar relaciones personales y profesionale, compartiendo lo que se y lo que pienso y escuchando y aprendiendo de lo que los demás tienen que decir.

¿Qué quiere decir esto? Que no necesariamente tengo que desarrollar una profesión específica como maestro por poner un ejemplo, sino más bien que puedo (debo en realidad) llevar esta vocación a todo lo que hago como publicista y comunicador.

Creo que Howard Behar – Presidente de Starbucks Internacional – lo dijo mucho mejor que yo cuando en su nuevo libro It’s not about the coffee, escribió: “Si eliges un trabajo solo por el puesto (para nutrir tu CV), puede ser que lo que obtengas sea solo eso, un título. Si eliges tu pasión y un propósito más grande, las recompensas serán más significativas y tu carrera tendrá un mayor impacto.”

Excelente pensamiento ¿o no?

Ahora, la próxima semana estaré en platicando sobre la comunicación de las marcas con el consumidor Mexicano, con los alumnos del Tecnológico de Monterrey Campus Monterrey en su congreso: Adictos a la Publicidad.


¡No puedo esperar! Nos vemos el jueves por allá.

Estar presente.

Me encontraba escribiendo la presentación para una conferencia que voy a dar esta semana sobre Éxito Profesional en el Congreso de egresados de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Anáhuac, mi Alma mater y no pude evitar preguntarme: ¿Eres exitoso Efraín? Mi respuesta: Yo creo que sí lo soy, pues tengo la vida que quiero tener, tengo una familia maravillosa, sana y feliz. Tengo un hogar hermoso, lleno de paz, amor, abundancia, armonía y prosperidad. Tengo un excelente trabajo en el que tengo espacio para desarrollarme y ayudar a otros a desarrollarse también. Y tengo la oportunidad de todos los días compartir con muchas personas mi pensar a través de los diferentes medios con los que colaboro, empezando por mi propio blog.

Más tarde platicando con unos amigos respecto al éxito, pregunté: “¿Y qué se supone que debe de hacer una persona para ser exitosa?” Y estas son algunas de las cosas que concluimos que se necesitan para ser exitoso:

  • Trabajar duro todos los días.
  • No dejar de estudiar ni un solo día.
  • Tener clara cual es tu pasión en la vida, descubrir y entender tu misión para poder seguir tu leyenda personal.
  • Esforzarse por obtener lo que uno quiere.
  • Sacrificar tiempo de ocio y diversión para dedicarlo al trabajo.
  • Ser paciente y no perder el foco.
  • Ser paciente y aguantar a más de un mequetrefe prepotente sediento de poder, a lo largo de tu carrera.
  • Tomar responsabilidades adicionales a las que te corresponden.
  • Actuar con muchísima responsabilidad.
  • Ser creativo e innovador.
  • Desarrollar un fuerte pensamiento estratégico.
  • Crear excelentes relaciones de trabajo y personales también.
  • Levantarte más veces de las que te gustaría contar de fracasos y caídas duras.
  • Ser profundamente agradecido por todo lo que has vivido, todas las lecciones y todos los regalos que te ha dado la vida.

Pero también hay otra importantísima clave de éxito que de hecho complementa a todas y cada una de las anteriores: Estar presente.

Me refiero a hacerte presente en la organización para la que trabajas y la comunidad en la que vives. Que la gente sepa que estás ahí para ayudar y colaborar.

Me refiero a estar presente y saber compartir la alegría de vivir con todos tus seres queridos.

Me refiero a estar presente ante las oportunidades que llegan, dejar los miedos de lado, tomar al toro por los cuernos y atacar de frente al mundo de posibilidades que ha llegado hasta ti.

Me refiero a actuar con responsabilidad y comportarte como un verdadero líder, aún cuando no tengas el título nobiliario formal.

Me refiero a abrirte a un mundo de posibilidades y asistir a cada nuevo encuentro con la mente y el corazón abierto. Sí, aún cuando sientas que esto te deja vulnerable (no hay nada de malo con ser vulnerable).

Me refiero a estar verdaderamente presente en el lugar y el momento en el que estés. Pon atención, hazle saber a las personas con quienes estas que realmente estás ahí. Apaga el blackberry, el celular y la laptop y enfoca tu atención.

Me refiero a estar presente en el momento que estás viviendo hoy, no en el que viviste ayer y por el que ya nada puedes hacer, ni por el que aún no has vivido y por el que no sabes aún qué necesitarás hacer.

Sí, definitivamente ESTAR PRESENTE es un elemento clave para tener éxito. Después de todo ¿cómo vas a poder estar en el momento correcto y en el lugar adecuado, si no estás presente de verdad?

Soy un co-autor en The Age of Conversation 2008

En el 2007 dos blogers, líderes de opinión en la blogósfera, Drew McLellan y Gavin Heaton unieron fuerzas y poder de convocatoria para invitar a más de 100 autores, editores y creadores de contenido en la red a participar como autores de su exitoso libro The Age of Conversation, en el que todos estos expertos en sus propias disciplinas compartieron sus puntos de vista, aprendizajes y observaciones sobre como el “Social Media”, es decir como los medios interactivos de colaboración social como comunidades en línea, blogs, podcasts, etc, están cambiando la cara de la comunicación, la publicidad, la mercadotecnia y los negocios en el mundo.
Un libro que no se deberían perder.

Este añó Drew y Gavin vuelven a hacerlo en grande y a inicios del año lanzaron una nueva convocatoria para crear The Age of Conversation 2008 y digo que lo hicieron en grande porque en esta ocasión contarán con la participación de ¡275 autores! ¡Y yo tengo el grandísimo honor de contarme entre ellos!

Pronto comenzaremos a trabajar en este nuevo libro que estoy seguro será aún más exitoso que el primero, tarea que no será fácil pero sí alcanzable pues la lista de co-autores es realmente impresionante:

Adam Crowe, Adrian Ho, Aki Spicer, Alex Henault, Amy Jussel, Andrew Odom, Andy Nulman, Andy Sernovitz, Andy Whitlock, Angela Maiers, Ann Handley, Anna Farmery, Armando Alves, Arun Rajagopal, Asi Sharabi, Becky Carroll, Becky McCray, Bernie Scheffler, Bill Gammell, Bob Carlton, Bob LeDrew, Brad Shorr, Bradley Spitzer, Brandon Murphy, Branislav Peric, Brent Dixon, Brett Macfarlane, Brian Reich, C.C. Chapman, Cam Beck, Casper Willer, Cathleen Rittereiser, Cathryn Hrudicka, Cedric Giorgi, Charles Sipe, Chris Kieff, Chris Cree, Chris Wilson, Christina Kerley (CK), C.B. Whittemore, Clay Parker Jones, Chris Brown, Colin McKay, Connie Bensen, Connie Reece, Cord Silverstein, Corentin Monot, Craig Wilson, Daniel Honigman, Dan Goldstein, Dan Schawbel, Dana VanDen Heuvel, Dan Sitter, Daria Radota Rasmussen, Darren Herman, Darryl Patterson, Dave Davison, Dave Origano, David Armano, David Bausola, David Berkowitz, David Brazeal, David Koopmans, David Meerman Scott, David Petherick, David Reich, David Weinfeld, David Zinger, Deanna Gernert, Deborah Brown, Dennis Price, Derrick Kwa, Dino Demopoulos, Doug Haslam, Doug Meacham, Doug Mitchell, Douglas Hanna, Douglas Karr, Drew McLellan, Duane Brown, Dustin Jacobsen, Dylan Viner, Ed Brenegar, Ed Cotton, Efrain Mendicuti, Ellen Weber, Emily Reed, Eric Peterson, Eric Nehrlich, Ernie Mosteller, Faris Yakob, Fernanda Romano, Francis Anderson, G. Kofi Annan, Gareth Kay, Gary Cohen, Gaurav Mishra, Gavin Heaton, Geert Desager, George Jenkins, G.L. Hoffman, Gianandrea Facchini, Gordon Whitehead, Graham Hill, Greg Verdino, Gretel Going & Kathryn Fleming, Hillel Cooperman, Hugh Weber, J. Erik Potter, J.C. Hutchins, James Gordon-Macintosh, Jamey Shiels, Jasmin Tragas, Jason Oke, Jay Ehret, Jeanne Dininni, Jeff De Cagna, Jeff Gwynne, Jeff Noble, Jeff Wallace, Jennifer Warwick, Jenny Meade, Jeremy Fuksa, Jeremy Heilpern, Jeremy Middleton, Jeroen Verkroost, Jessica Hagy, Joanna Young, Joe Pulizzi, Joe Talbott, John Herrington, John Jantsch, John Moore, John Rosen, John Todor, Jon Burg, Jon Swanson, Jonathan Trenn, Jordan Behan, Julie Fleischer, Justin Flowers, Justin Foster, Karl Turley, Kate Trgovac, Katie Chatfield, Katie Konrath, Kenny Lauer, Keri Willenborg, Kevin Jessop, Kris Hoet, Krishna De, Kristin Gorski, Laura Fitton, Laurence Helene Borei, Lewis Green, Lois Kelly, Lori Magno, Louise Barnes-Johnston, Louise Mangan, Louise Manning, Luc Debaisieux, Marcus Brown, Mario Vellandi, Mark Blair, Mark Earls, Mark Goren, Mark Hancock, Mark Lewis, Mark McGuinness, Mark McSpadden, Matt Dickman, Matt J. McDonald, Matt Moore, Michael Hawkins, Michael Karnjanaprakorn, Michelle Lamar, Mike Arauz, Mike McAllen, Mike Sansone, Mitch Joel, Monica Wright, Nathan Gilliatt, Nathan Snell, Neil Perkin, Nettie Hartsock, Nick Rice, Oleksandr Skorokhod, Ozgur Alaz, Paul Chaney, Paul Hebert, Paul Isakson, Paul Marobella, Paul McEnany, Paul Tedesco, Paul Williams, Pet Campbell, Pete Deutschman, Peter Corbett, Phil Gerbyshak, Phil Lewis, Phil Soden, Piet Wulleman, Rachel Steiner, Sreeraj Menon, Reginald Adkins, Richard Huntington, Rishi Desai, Beeker Northam, Rob Mortimer, Robert Hruzek, Roberta Rosenberg, Robyn McMaster, Roger von Oech, Rohit Bhargava, Ron Shevlin, Ryan Barrett, Ryan Karpeles, Ryan Rasmussen, Sam Huleatt, Sandy Renshaw, Scott Goodson, Scott Monty, Scott Townsend, Scott White, Sean Howard, Sean Scott, Seni Thomas, Seth Gaffney, Shama Hyder, Sheila Scarborough, Sheryl Steadman, Simon Payn, Sonia Simone, Spike Jones, Stanley Johnson, Stephen Collins, Stephen Cribbett, Stephen Landau, Stephen Smith, Steve Bannister, Steve Hardy, Steve Portigal, Steve Roesler, Steven Verbruggen, Steve Woodruff, Sue Edworthy, Susan Bird, Susan Gunelius, Susan Heywood, Tammy Lenski, Terrell Meek, Thomas Clifford, Thomas Knoll, Tiffany Kenyon, Tim Brunelle, Tim Buesing, Tim Connor, Tim Jackson, Tim Longhurst, Tim Mannveille, Tim Tyler, Timothy Johnson, Tinu Abayomi-Paul, Toby Bloomberg, Todd Andrlik, Troy Rutter, Troy Worman, Uwe Hook, Valeria Maltoni, Vandana Ahuja, Vanessa DiMauro, Veronique Rabuteau, Wayne Buckhanan, William Azaroff, Yves Van Landeghem

Algunos de mis favoritos son, Phil Gerbyshak y Chris Wilson a quienes tengo la costumbre de leer consistentemente. Ya los tendré al tanto de cómo avanza este proyecto, en tanto no pierdan la oportunidad de leer las entradas de todos estos blogers y mucho menos de obtener The Age of Conversation 2007.

Concéntrate más en colaborar.

¿Cuántas veces no se han visto envueltos en una discusión sin final por una diferencia de opinión y en la que ustedes creen con completa honestidad y entero convencimiento que tienen toda la razón?
¿En cuantas ocasiones han caído en la trampa de un pleito por defender a capa y espada su punto de vista y han perdido mucho más que una simple discusión?

Esta situación es muy frecuente en la familia, entre amigos, en el trabajo y básicamente en cualquier relación entre humanos.

Cada cabeza es un mundo y cada persona interpreta su realidad de una manera muy particular, de modo que lo que parece un color blanco total para ti, para otros es un color hueso nacarado y para otros más un color crema desvanecido.
Y esto definitivamente no esta mal, pues sin lugar a dudas es la diversidad lo que hace tan rica la vida. Lo que está mal, creo yo, es que nos casemos ciegamente con un punto de vista y no permitamos lugar siquiera al más ligero rastro de apertura ante una opinión distinta.

Muchas veces pasamos tanto tiempo trabajando en un proyecto de una cierta manera que cuando algún compañero del trabajo opina diferente buscamos todo tipo de argumentos válidos y otros no tanto para desarmar sus argumentos y comprobar que nosotros teníamos la razón.
Los mismo sucede con frecuencia entre familiares y amigos cuando cada quien tiene un punto de vista diferente sobre algunas costumbres, tradiciones o maneras de hacer las cosas.
Discutimos y defendemos tanto nuestra manera de hacer y ver las cosas que nos perdemos de la oportunidad de escuchar y observar nuevas, y posiblemente mejores, maneras de hacer las cosas. Le cerramos la puerta a un nuevo aprendizaje, dejamos de colaborar, no contribuimos con nadie ni dejamos que alguien contribuya con nosotros y simplemente nos cerramos a la gran oportunidad de talvez, solo talvez, poder estar simplemente mejor.

Así que he aquí una idea:

Concéntrate más en colaborar con los demás y mucho menos en estar en lo correcto.

No pierdas tiempo en discusiones inútiles por defender solo por defender tu punto de vista. Ábrete a lo que los demás tienen que decir. Colabora con ellos, permíteles dar su opinión, escúchalos con detenimiento y por favor NO CONTESTES SOLO POR CONTESTAR.Ten la suficiente confianza en ti mismo como para ser humilde y entender que la tuya no es la única manera de hacer las cosas. Antes de responder haz un esfuerzo por verdaderamente entender la posición del otro y después si lo consideras necesario, haz tu contribución, da tu opinión e intenta encontrar un punto medio en común, crea sinergias y encuentra nuevas y mejores maneras de hacer las cosas.

Y si alguien opina diferente, se los digo de corazón, estoy dispuesto a escucharlo con toda mi atención.

Join the Rush – Age of Conversation

Normalmente no publico ninguna entrada los viernes, pero esta es una ocasión especial y no quise dejar pasar el día sin compartir esta entrada de Chris Willson quien está ayudando mucho a Drew McLellan y Gavin Heaton a correr la voz sobre el libro Age of Conversation.

Join the Age of Conversation Bum Rush on March 29th

Y no lo olviden: JOIN THE RUSH!

No esperes más tiempo para vivir mejor.

Mi abuelo nunca lo hizo. Mi papá sí lo hizo pero espero mucho tiempo. Mi suegro tardó menos pero también esperó. Mi esposa lo hizo muy a tiempo. Yo empecé a hacerlo hace ya un par de años, y cada vez veo más gente haciéndolo oportunamente también.

El día de ayer leí una interesante entrada del blog de Penélope Trunk: Brazen Carrrerist, en la que Penélope recomienda no esperar hasta el retiro para comenzar a vivir como uno quiere. Muy buena idea que merece dedicarle tiempo para meditar al respecto, aunque desde mi punto de vista esto no solo concierne al trabajo, sino a todos los aspectos de nuestras vidas.

Quiero decir, mi abuelo siempre fumó y trabajó duro durante toda su vida; mi papá, afortunadamente dejó ya de fumar y comenzó a hacer ejercicio y comer mejor, pero no fue hasta que sufrió un fuerte infarto, y aunque hoy se cuida mucho más y lleva una vida mas balanceada, aún trabaja duro para subsistir. Mi suegro por el otro lado, planeó mejor su retiro y hoy, ya jubilado, se dedica a lo que quiere, aunque también pagó el precio del estrés hasta el día de su jubilación.
En cambio mi esposa desde muy joven decidió tomar otro camino y ha construido su vida como mejor le ha acomodado de acuerdo a sus valores, prioridades y objetivos (A veces me pregunto si sabrá algo que yo no).

Con frecuencia las personas nos quejamos de lo que no funciona en nuestra vida. Es muy común escuchar a muchos decir que no les gusta su trabajo, que están pasados de peso, que no ven a sus amigos con la frecuencia que les gustaría, que no conviven lo suficiente con su familia, que su salud no está en el mejor momento, que no cuentan con la preparación que les gustaría tener o que les falta tiempo para hacer todas sus cosas.

¿Pero entonces por qué no hacer algo al respecto y hacerlo ya? ¿Por qué siempre esperar a mañana para vivir mejor?: “ahora que me jubile voy a tomar las clases que quería”, “ya que termine este proyecto voy a hacer ejercicio”, “solo pasa esta crisis y dejo de fumar”, “regresando del viaje me pongo a dieta.”

He aquí una idea: el día de hoy piensa en algo que quisieras hacer para mejorar tu vida y que puedas hacer hoy mismo y hazlo. No tiene que ser una acción que cambie tu mundo 180°, sino un sencillo acto que a pesar de su simpleza represente un beneficio para tu vida.
“El más grande de los viajes comienza siempre con el primer paso” dicen por ahí, así que ¿por qué no darlo hoy?

¿No saben por donde empezar? ¿Creen que para hacer un cambio en su vida tienen que hacer un gran acto de magia para ver los resultados?

He aquí algunas ideas para ayudarlos a dar el primer paso:

  • Antes de abrirlo, pregúntate si ese pingüino, gansito o ruffles son el mejor alimento para ti y cámbialo por algo que realmente nutra tu cuerpo.
  • Antes de encenderlo, pregúntate si puedes prescindir de ese cigarro en ese momento y guárdalo de regreso en su cajetilla.
  • Antes de continuar sufriendo tu trabajo, pregúntate cuales son las cosas buenas que obtienes al ir a trabajar ahí.
  • Y antes de continuar trabajando ahí solo “porque lo necesitas” pregúntate cual sería tu trabajo ideal, cuáles son tus pasiones y pregúntate si existe un trabajo así. Si la respuesta es positiva entonces pregúntate qué estarías dispuesto a cambiar para obtenerlo y hazlo.
  • Antes de quejarte porque no tienes tiempo de estudiar lo que te gusta, visita una librería y consigue por lo menos un par de libros sobre el tema, que puedas comenzar a leer y a estudiar por tu propia cuenta.
  • Y antes de que digas que no tienes tiempo ni para leer, asegúrate de siempre traer contigo por lo menos un libro, verás que siempre hay momentos en los que puedes leer y que pronto tus libros se convertirán en una de tus mejores compañías.
  • Antes de que digas que el día no te alcanza para darte tiempo para ti, haz un esfuerzo y levántate una hora antes de lo normal y regálate esa hora haciéndola sola para ti.
  • Antes de quejarte por no tener más tiempo para tu familia asegúrate de que cada momento que sí estas con ellos decirles lo mucho que significan para ti.
  • Antes de decir que tienes mucho tiempo sin ver a tus amigos, toma el teléfono y llama a un par de ellos y déjales saber que estás ahí.
  • Antes de quejarte por todo lo malo que hay en tu vida, detente y escribe una lista de agradecimiento, es decir, haz un recuento de todo lo que sí está bien en tu vida y por lo que debes estar muy agradecido. Inmediatamente verás que las cosas no están ni la mitad de mal de lo que pensabas y que realmente tienes más cosas a favor de lo que imaginabas.

Pero sobre todo antes de que digas que esto es una jalada, regálate la oportunidad de probar e inténtalo ya. Da el primer paso y no esperes más para comenzar a vivir mejor.

PRÉNATAL lo entiende.

Continuando hablando sobre el servicio a clientes y la creación de experiencias “WOW”, es decir la generación de momentos especiales para tus clientes al ser atendidos por tu negocio, he aquí un gran ejemplo de un negocio exitoso, no solo por la calidad de sus productos, sino más bien por la calidez y calidad de su servicio: PRÉNATAL.
Una cadena de tiendas de artículos para bebés y maternidad, de origen Europeo.
Como podrán suponer, sus precios no son tan módicos, de hecho muchos los califican como muy caros, pero después de haber experimentado su servicio puedo entender todos los elementos que componen sus precios. ¿Lo dudan? Permítanme contarles mi historia.

Como podrán imaginarse como padres primerizos, hay muchas cosas, artículos personales, accesorios, etc. que ni mi esposa ni yo imaginábamos que necesitaríamos, mucho menos sabíamos cómo tendríamos que usarlos. Solo sabíamos que lo mejor era seguir las indicaciones y recomendaciones de nuestras doctoras (las Mythbusters de la vida real, pero este es otra historia que después contaré).
Así pues nos recomendaron comprar una faja post parto y nos refirieron precisamente a esta tienda. Yo podría fácilmente haber hecho caso omiso de la referencia e ir simplemente a una tienda departamental, al fin una faja es una faja, pero afortunadamente como papá estrenándose que más bien parecía perro de Pablov salivando al escuchar la campana, corrí hacia donde me habían indicado. ¡Y que bueno que lo hice!

“Buenas tardes señorita, busco un a faja… para mi esposa quiero decir” decía yo confundido mientras que la mujer embarazada del otro lado del exhibidor me decía con calma “claro que sí señor, tenemos un par de tipos diferentes de fajas pero mi compañera se las mostrará”.
Me dirigieron hasta la sección de maternidad y la señorita que ahora me atendía se dio a la tarea de deducir cuál era la mejor faja para mí… para mi esposa quiero decir.
Me explicó que había fajas para parto natural y para cesarea, que la talla de las fajas debería ser equivalente a la talla normal de la mujer y me recomendó que talvez para mayor comodidad podría llevarme una talla más grande; y por si eso fuera poco tomó la faja que había elegido y me mostró como colocarla.
Ya contento y orgulloso de mi mismo por haber logrado hacer una de las primeras tareas que como nuevo papá tenía, me relajé y comencé a pensar en que otros accesorios le serían de utilidad a la nueva mamá, tarea con la que una vez más fui asesorado con paciencia y calidad. De la sección de mamás pasamos a la sección de ropa de recién nacidos y de ahí a la de artículos para el baño del bebé. Durante toda la visita fui asesorado, más en ningún momento invadieron mi espacio. Si quería ver algo solo, se distanciaban y prestaban atención a la primera señal de duda que les diera. Si se acercaba algún otro cliente, lo dirigían con otra asesora para así prestarnos su absoluta atención a cada cliente.
Después de una buena media hora dentro de la tienda y con más, muchos más de los artículos que inicialmente buscaba comprar, llegué a la caja donde no solamente me cobraron y ya, sino que me explicaron los servicios adicionales y gratuitos que dan, como pláticas y cursos para mamás y papás. Por cierto que nos inscribí en uno de primero auxilios para bebés.
Pagué y cuando esperaba que me alcanzaran mis bolsas, cual fue mi sorpresa cuando me preguntaron: “¿Lo podemos acompañar hasta la puerta por favor?” y así fue, caminaron conmigo hasta la puerta del local y me entregaron ahí mi mercancía, dándome las gracias por mi visita y deseándome una buena tarde.

¿Tienda cara? Talvez, pero lo vale.
¿Es solo una estrategia para vender más? ¡¡¡CLARO QUE SI!!! ¿Pero qué programa de servicio a cliente no está diseñado para eso?
El problema es que muy pocas marcas entienden el verdadero valor de ofrecer un auténtico servicio que genere experiencias WOW, como lo entiende PRÉNATAL.
¿Y quieren saber algo más? Al par de días regresé por más.


NOTA IMPORTANTE: podremos ser primerizos e inexpertos en el tema de la paternidad, pero un concepto lo hemos tenido muy claro desde el inicio y hoy es el único consejo que a otros nuevos padres podríamos dar: Cuando se trate de la salud de tu bebé y de tu esposa, no importa cuantos consejos y recomendaciones recibas, ni de quien vengan, aún cuando sean de parte de la gente que te quiere y busca lo mejor para ti; solo escucha y haz caso a las indicaciones del experto, tu médico.

Cambiando la regla.

Mucho he venido escribiendo sobre los 5 factores que estoy convencido, son decisivos en la definición de cómo vivimos nuestra vida. Aún me faltan 2 por cubrir, pero esta semana quiero compartir algo a lo que he venido dándole vueltas durante la última semana y sobre lo que me gustaría escuchar su punto de vista, así que POR FAVOR envíenme sus comentarios y compártanlos con los demás.

Se trata de tener un cambio de paradigma, cambiar una regla o mejor dicho una manera de pensar acerca del dinero.

¿Quieren tener más dinero?
He aquí el cambio del que hablo: No necesariamente tienes que ganar más para tener más dinero disponible y tampoco necesitas ahorrar mucho para tener aún mas, por el contrario lo que necesitas es gastar más…inteligentemente.
Insisto no hablo de gastar menos ni de privarse de cosas y gustos, sino de entender muy bien cuales son nuestras necesidades reales. Si lo hacemos así veremos que sí tenemos los recursos económicos necesarios para cubrir esas necesidades.
No resulta nada nuevo decir que para poder buscar la realización personal y profesional, antes tenemos que asegurarnos de tener 100% cubiertas nuestras necesidades básicas (comida, saluda, casa, ropa, etc.). Y que estas, nos guste o no, se cubren principalmente con recursos económicos.

Pero he aquí el secreto de muchos grandes millonarios: Para hacer dinero, antes hay que hacer a un lado a la necesidad misma de tener dinero.

Normal y equivocadamente pensaríamos que entonces lo que tendríamos que hacer es buscar ganar más dinero, pero justo ahí está la trampa en la que comúnmente caemos todos, pues pensar así es estar desesperados y la desesperación siempre lleva a tomar decisiones impulsivas, lo que nos podría llevar a aceptar una opción laborar o comercial que seguramente, aunque por 1 o 2 meses nos ayude a cubrir nuestra urgencia económica, nunca lo hará así para nuestros intereses personales y, más seguro que no, después de un par de meses, como “tenemos un poco más de dinero en la bolsa”, habremos gastado mucho más y de nuevo nos enfrentaremos al mismo problema.

Por el contrario si cambiamos de paradigma, aún cuando parezca riesgoso y, a primera vista, hasta tonto, podemos hacer de lado esta necesidad de dinero adicional priorizando nuestros gastos y eliminando o reduciendo a un mínimo absoluto aquellos que a final de cuentas resultan inútiles para nuestra vida.
Eliminado este tipo de gastos liberamos una gran cantidad de dinero que queda disponible para cubrir los gastos realmente importantes para tu vida, incluyendo sí, hasta algunos gustos personales.

De esta manera entonces, podemos ir dejando de lado la necesidad de ganar más dinero pues habremos cubierto ya las necesidades que teníamos; cosa que nos permitirá buscar un mejor desarrollo profesional y personal, haciéndonos más productivos y eficientes, lo que a corto, mediano y largo plazo redundará en contar con mejores ingresos y por lo tanto, con más dinero.

Con esto no pretendo decir que no busquemos un mejor trabajo que promete un mejor ingreso, sino tan solo que cuando lo hagamos, estemos seguros de tener bien cubiertas nuestras necesidades para que el aceptarlo no sea solo por el dinero sino por que es la elección correcta para nosotros.

Deja la crítica a un lado y enfócate en lo positivo.

Si trabajan en una empresa o cualquier otro tipo de organización, si son estudiantes en alguna institución o miembros de alguna agrupación, es más si son miembros de una familia o un grupo de amigos seguramente han visto suceder esta situación por lo menos en una ocasión, sino es que con mucha frecuencia:
Alguien es promovido, consigue una beca, adquiere mejores ingresos u obtiene algún logro importante y por lo general cuando menos una persona cuestiona por qué le ha ido tan bien. ¿Por qué la gente no puede quedar conforme y celebrar que a otra persona le vaya bien? ¿Cuál es la necesidad de buscarle fallas a esa persona para justificar porque no debería de haber obtenido su logro? ¿En verdad creen que al criticar a alguien y rasgar y rasgar en él o ella para encontrar sus más grandes defectos producirá un efecto positivo en el crítico? ¿Suponen que el grupo se beneficiará de alguna manera por enlistar las razones por las que la persona no debería estar en su nuevo puesto, aprovechando su beca o disfrutando de los beneficios derivados del logro que obtuvo?

Esta forma de pensar está muy equivocada, habla de envidia y la envidia es un sentimiento y pensamiento que muestra carencia y escasez, y definitivamente, a final de cuentas, va en reprimenda de nosotros mismos.

Piénsenlo bien, seguramente en algún momento todos, y me cuento a mi mismo, todos hemos cometido este error pero ¿qué hemos logrado, sino amargarnos nosotros mismos y a veces hasta dañar a alguien que solo merecía la oportunidad?
Y es que todos, absolutamente todos merecemos todas y cada una de las oportunidades que nos da la vida. Ya será de cada quien aprovecharla o dejarla pasara, pero de ninguna manera está en los demás el derecho a juzgar si la persona lo merecía o no.

Así que mi planteamiento es el siguiente: ¿Por qué no la próxima vez que veamos que a alguien cercano a nosotros le va muy bien, puede ser un compañero en la oficina que es promovido, un amigo que recién se cambió de casa, un hermano que obtuvo una beca, una amiga que se ha casado; en lugar de buscar el lado flaco para hacer cualquier tipo de crítica, nos enfocamos a buscar las características positivas que llevó a esa persona a donde está y lo celebramos? ¿Por qué no celebramos a los que nos rodean?

“Se requiere a uno igual para reconocer a alguien” dice el dicho, y es muy cierto.
Cuando logramos ver lo positivo en las demás personas es porque estamos viendo un reflejo de lo que hay dentro de nosotros mismos. Si vemos que alguien esta siempre sonriendo y feliz es porque reconocemos que en nosotros también existe esa capacidad de ser tan feliz. Cuando encontramos a alguien que tiene el valor y el coraje para perseguir sus sueños y trabajar fuertemente en pro de estos, es porque sabemos que en nosotros también esta esa fuente de pasión y fuerza para seguir adelante con los nuestros.
Así que cuando celebras lo bueno de los demás, no solos los felicitas e impulsas a continuar así, sino que ¡tu mismo sacas lo bueno que hay en ti!

No entierres las buenas características que hay en cada uno de nosotros bajo una gruesa capa de envidia y escasez, por el contrario, la próxima vez que quieras criticar o juzgar a alguien porque ha tenido una gran oportunidad detente a pensar en 5 rasgos positivos de dicha persona, que lo habrán ayudado a llegar a donde está; y estoy seguro de que si miras con cariño y atención, verás justo cada una de esas cosas reflejadas en ti, abriéndote así a las oportunidades que la vida tiene preparadas para ti.

Para vender más no hay que vender.

Desde hace años, cada mes de Enero escucho exactamente la misma cosa, y lo peor es que la sigo escuchando durante los otros 11 meses del año también.
No importa la compañía ni el título o nivel organizacional de la persona, siempre dicen lo mismo: “Tenemos que vender más”, “los objetivos de venta han crecido XX% versus el año anterior”, “Tenemos que vencer a la competencia”, “Traigan nuevas cuentas y busquen formas adicionales para obtener más dinero de sus clientes actuales”.

La atención se centra en como es que vamos a traer más dinero a la empresa y como vamos a sacarle más dinero a nuestros clientes. Incluso se crean estrategias completas alrededor de cómo es que vamos a lograr que los clientes nos den más dinero y se dictan seminarios enteros para enseñarle a la gente a ser persuasivos, grandes presentadores y excelentes convertidores de objeciones de ventas.

Y aún así año con año el problema sigue siendo el mismo: No se llegan a las metas y las cuotas no son cubiertas y para justificarlo se lanzan un sin fin de razones, validas algunas y sin sentido otras más: “El cliente no me ha respondido”, “Recortaron su presupuesto”, “legal no ha liberado los contratos”, etc. Y en respuesta a esto reciben instrucciones como: “Deja el teléfono y visita el cliente”, “Lleva a tal persona contigo”, “Hazles ver su error” “Empuja más fuerte la venta”, todas recomendaciones correctas pues definitivamente no es suficiente una llamada telefónica; para comunicar todo lo que se quiere decir uno tiene que hacerlo cara a cara; también contar con el soporte de alguna persona con mayor nivel organizacional o experiencia específica en algún tema determinado pueden funcionar como buen aval de lo que uno está vendiendo.
Pero aún así el problema persiste.

Talvez sea porque mi experiencia como publicista así me lo ha enseñado, pero creo que el gran problema es que se genera tal obsesión por vender y vender más, que las personas pierden totalmente de vista incluso que es aquello que están vendiendo.
Lo que quiero decir es: cuando uno trabaja en una agencia de publicidad (y esoty seguro que así aplica para la mayoría de las empresas que venden algún servicio), a un nivel gerencial medio o menor en el equipo de Servicio a clientes o cuentas (como se le conoce comúnmente), la principal labor de uno gira en precisamente DARLE SERVICIO al cliente, los objetivos son muy claros, la razón de ser para un ejecutivo de cuenta es AYUDAR al cliente, PROVEERLE de SOLUCIONES a los retos que enfrenta, HACER EQUIPO para lograr SATISFACER las necesidades que tiene. Todo esto sin estar pensando en cuanto más habremos de cobrar por todo lo que estamos haciendo, de esto se ocupan los nivele directivos de la Agencia. (o por lo menos así fue mi entrenamiento hace varios años cuando comenzaba a trabajar en este medio).

El problema es que conforme uno va creciendo y subiendo en la “escalera corporativa” muchos van olvidando ese principio de servicio y comienzan, sin advertirlo, la adopción de la visión de “vende y vende más”. En tu agenda ya no hay tiempo para pensar en como ayudar, “que eso lo haga mi equipo” piensa uno, mientras continuas planeando nuevos esquemas para cobrar más.

Debo de confesar que en algún momento yo también fui cómplice y víctima de este mal, sin embargo y para mi fortuna, pude detenerme a pensar, analizar y recordar que en 12 años de carrera, cuando mejores resultados de ventas he tenido, ha sido cuando me he dejado de preocupar por la facturación y las ventas, y me he ocupado de buscar nuevas formas de colaborar con mis clientes y ayudarlos a tener mejores resultados para su negocio y no para el mío nada más.
Cuando más abiertos han estado mis clientes a escuchar mis sugerencias y seguir mis recomendaciones han sido las ocasiones en las que no les he hablado de dinero ni de cuanto más me tienen que pagar. Es más ¿quieren el gatillo perfecto para que un cliente les cierre la puerta o los deje de escuchar? Solo díganle antes que nada que tendrá que gastar más, háganle ver que solo están ahí porque quieren su dinero y nada más. Talvez, si son muy persuasivos, logren venderle una o tres veces, pero tarde o temprano él se dará cuenta de que solo su dinero es importante para ustedes y entonces hablar con ustedes perderá todo sentido y razón.
Por el contrario cuando nos mostramos legítimamente preocupados por el negocio de nuestros clientes y auténticamente enfocados a brindarles las mejores soluciones que podamos proveerles sin discriminación por el monto de su inversión, ganamos no solo una gran credibilidad con ellos, sino también la certeza de que en lo sucesivo ese cliente estará dispuesto a escucharnos y seguir nuestras recomendaciones, aún cuando estas pudiesen representar una gran inversión para el. Y lo hará, invertirá cuanto le recomendemos porque sabrá que no lo hemos hecho así solo para obtener más dinero de el, sino porque estamos seguros que es lo mejor para su proyecto.

Pienso en todo esto y no puedo evitar recordar el consejo que Robin Sharma ha dado a tantas y tantas empresas al respecto: “La gente hace negocios con la gente que le gusta”.
No hay mayor ciencia ni recetas complicadas para lograrlo. Solo hay que quitarse de la cabeza ese eco que resuena diciendo “vende y vende más” para suplirlo con la firma idea de “primero comprende bien las necesidades de tus clientes y luego asegúrate de ayudarles a satisfacer las mismas”.

Como diría Tim Sanders en su libro The likeability factor: “Nada como conectar con el punto clave de cada persona para convertirse en alguien relevante para él o ella”.

Aprende a desaprender.

“… al ver la jarra de té que había dejado en la mesa, la tomó y comenzó a servir té en mi taza. Vertió hasta que esta se encontraba llena ¡pero entonces, siguió vertiendo! El té comenzó a chorrear por los lados de la taza, primero en la mesa y después sobre la preciada alfombra persa de mi esposa. Al principio observé silencioso, pero no pude soportarlo más. “¿Qué haces Julian? Mi taza se está derramando. ¡No importa cuanto lo intentes no le cabe nada más adentro!” Grité impacientemente.
El me miró por un largo momento y dijo: “Por favor no me lo tomes a mal John. Realmente te respeto, siempre lo he hecho. Pero tal cual esta taza, tú pareces estar lleno de tus propias ideas. ¿Y cómo entonces pueden entrar nuevas…sino hasta que primero vacíes tu taza?”

El Monje que vendió su Ferrari, Robin Sharma

En los últimos dos días estuve sacando del armario ropa y artículos personales que ya desde hace tiempo no he usado y que estaban ocupando demasiado espacio, lo que resultaba en que cada vez que quería guardar alguna prenda nueva, esta se maltratara al forzar su entrada en un espacio que ya había rebasado su capacidad.
Así que después de varios días de hacerme creer que ya lo haría, por fin me armé de energía y puse manos a la obra. “Afuera lo viejo y adentro lo nuevo” me recordaba cada vez que sentía ganas de dejar todo igual e irme a descansar, y como la tentación de hacerlo era demasiado fuerte, me lo repetí un sin fin de veces.

Tanto me dije esta frase, que me recordó una anécdota que recientemente viví:
Hace unas semanas asistí a un entrenamiento para prepararme para mi nuevo trabajo, a este curso asistieron otras personas también, gente de muy diversos antecedentes, originaria de distintos países, Australia, Corea, Singapur, India y México (¡SI SEÑOR!).
Y así como variados eran nuestros antecedentes, también lo eran nuestras carreras profesionales. Todos con una gran experiencia y amplios conocimientos en nuestras áreas de especialización.
Entonces comenzó el entrenamiento, horas y horas llenas de información, datos estadísticos, teorías, casos prácticos y por supuesto instrucción en el uso correcto de los sistemas de la empresa.
Debo confesar que en mi caso, todos los días llegadas las 5:30 de la tarde sentía que en mi cabeza ya no iba a entrar nada más, la vista cansada me exigía que volteara a ver fuera de la venta hacia los jardines del campus donde me encontraba. Mi imaginación (que como verán, a ratos es muy prolífica) comenzaba a volar llevándome de los jardines, a las distintas cafeterías del lugar “¿qué me podría comer ahora mismo?”, a los centros comerciales cercanos “¿Qué podría estar comprando en este momento para mi esposa y mi bebé?”, a las oficinas donde estaba pasando toda la acción “¿Cómo podría estar colaborando allá arriba?”… a la vez que en el mejor estilo del Angelito del hombro derecho y el diablito en el izquierdo mi conciencia me decía: “pon atención que este tema es muy importante” mientras que se auto respondía “tranquilo hombre, al fin eso ya medio lo sabías y lo otro ni lo vas a usar tu”

Entonces, este cerrado debate entre la diestra y la siniestra, se vio interrumpido cuando escuché a uno de mis compañeros del curso, quien por cierto tenía ya más de 5 años haciendo un trabajo muy similar al para cual nos estaban entrenando, decirle a nuestro instructor: “lo siento, es que llevo tantos años haciendo esto de esta manera que me cuesta mucho trabajo seguir las instrucciones que nos estás dando. No puedo entender porque no puedo seguir haciéndolo a mi modo…”

Fue justo en ese momento que la frase del inicio de esta entrada vino a mi mente, recordándome que para poder seguir aprendiendo, a veces uno tiene primero que desaprender lo que ya sabe. No porque tus conocimientos actuales o anteriores estén equivocados, tal vez solo reafirmes lo que ya sabías. Sino para abrirte a todo el conocimiento que está allá afuera listo para ser digerido, comprendido y compartido por nosotros.

Después de todo es el nuevo conocimiento lo que nos ayuda a seguir creciendo. Sin el no podríamos entender el lugar en el que estamos parados hoy, ni mucho menos que existen otras opciones para continuar mejorando. Nos quedaríamos estancados, detenidos por nuestra propia ignorancia de sabios, creyendo pues que ya hemos llegado a la cumbre, cuando en realidad, talvez estemos tan solo en el primer escalón.

Así que hoy, mientras vaciaba mi closet para dejar entrar nuevas cosas en el, quise venir con ustedes a preguntar ¿cuándo fue la última vez que accedieron a vaciar su mente ya olvidar lo que sabían ya para dejar entrar en ustedes un nuevo conocimiento que enriquezca su vida?