De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Recreación

Receso, descanso, vacaciones, recreo. Todos indispensables para poder seguir trabajando y continuar, precisamente, creando.

No es coincidencia que al momento que las escuelas dan como descanso entre clases, se le llame recreo, ¿saben? Y es que recreo quiere decir justo eso: volver a crear, y para que cualquier persona pueda volver a crear, necesita definitivamente descansar.

Descansar nos permite no solo renovar nuestra energía y bajar nuestros niveles de estrés, sino que también nos aclara la mente y nos desempolva la visión que tenemos sobre nuestra vida.Tomar un respiro en medio de nuestra rutina, nos permite ver las cosas desde otra óptica (a veces mucho más favorecedora) y por supuesto nos da la oportunidad de regresar a nuestras andanzas con nuevas, y casi siempre mejores, ideas. Y todo porque nos hemos regalado el tiempo de tomar un recreo y volver a crear.

Yo estoy justo en ese proceso de recreación y lo estoy disfrutando al máximo. Ya tengo muchas ideas en la mente sobre los importantes cambios que estoy viviendo en mi vida personal y en mi carrera profesional, a cerca de cómo quiero y voy a vivir mi vida en todos sus aspectos, y claro también, sobre los nuevos temas que quiero tocar con ustedes, nuevas entradas, nuevas discusiones y sí, nuevas ideas que proponer.

Pero la recreación, como podrán comprender, también es un proceso y toma su tiempo, así que por hoy, me voy a recrear.

¿Cerrando ciclos o ascendiendo la espiral?

Creo que he llegado a una nueva conclusión a cerca del tema de “cerrar ciclos”

Normalmente decimos que cerramos un ciclo cuando termina una etapa de nuestra vida, tal como si asumiéramos que ese periodo vivido no tendrá más que ver en nuestro futuro. Pienso que no es correcto.
Creo que si un ciclo es representado por un círculo, este no tiene principio ni final, entonces ¿cuando inicia y cuando termina el ciclo? Tampoco creo que debería ser representado por una línea recta que te lleva de A a B y ahí queda todo, pues entonces sería asumir que tu vida ahí ha terminado.

Pienso que entonces un ciclo debería ser representado por una espiral invertida, un círculo que continúa avanzando hacia otros círculos, llevando a cada quien a su siguiente etapa o nivel.
Y que uno no puede definitivamente pasar de una etapa a otra de la espiral, sin haber terminado la anterior, misma que siempre tendrá un efecto positivo que apoyará en el avance de la persona hacia los siguientes niveles o ciclos de la espiral.

Yo acabo precisamente de dar una vuelta más a la espiral y la sensación es increíble. El sentimiento de haber logrado un objetivo y fijarte uno nuevo es refrescante, renovador y energizante.

Renovador porque sabes que acabas de llevar a un buen termino lo que venías haciendo y que todo, a pesar de los grandes retos, salió muy bien; y que estás a punto de volver a comenzar.

Refrescante, pues estas a punto de conocer nuevas caras, nuevos aires, nuevas aventuras.

Y energizante porque desde la cima de la montaña que ya has conquistado puedes ver el pico más alto de la nueva que ahora vencerás y aunque eso pudiera parecer agobiante, puedes con seguridad voltear a ver de donde vienes, el camino recorrido, las aventuras y desaventuras vividas y recordar los rostros de todas las personas que te apoyaron en el camino, las lecciones que te brindaron y el cariño que te dieron, y así tomar nuevos bríos pues puedes estar seguro de que, aunque algunos se hayan quedado en su parte de la espiral y otros hayan tomado su camino, siempre contarás con ellos, como ellos contigo.

Entonces pues, no se trata de cerrar ciclos sino de seguir ascendiendo la espiral de la vida llegando cada vez más alto, más lejos y a la vez más cerca, mucho más cerca de la meta final en la vida de cada persona, es decir más cerca de tu felicidad.

Lee y aprende.

Sean sinceros. ¿Cuándo fue la última vez que levantaron un libro, un verdadero libro y no una revista de chismes o la sección de caricaturas del periódico y se sentaron a leer un poco?


Es realmente triste saber que la mayoría de la gente no vuelve a abrir un libro una vez que termina la Universidad.
Las razones, o mejor dicho los pretextos que dan son tan absurdos como “no he encontrado nada que me interese”, “entre mi familia y mi trabajo no tengo tiempo”, “los libros están muy caros” y el mejor de todos: “¿leer? Eso es de flojera, o sea no?”

Y luego nos sorprendemos porque la plática de algunas personas suena tan vacía y superficial que tendría más sentido ver una escena de la película de “Clueless” o porque hay adultos “profesionales” que no saben ni siquiera redactar correctamente una oración o peor aún no pueden por lo menos sostener una conversación que vaya más allá de lo que trato el capítulo de Desperate Housewives la noche anterior.

Lo que yo no puedo terminar de entender es como habiendo hoy tantas y tantas opciones para continuar nuestra formación, algunos dejen que la apatía invada sus vidas y dejen de esforzase por ser mejor.

Creo yo que una vez que la gente pierde el deseo de aprender es cuando dejan de crecer y como es natural, una vez que dejas de crecer, lo que sigue es decaer.

¿No les es razón suficiente? Bien. ¿Qué tal esta? La paga que recibes en la compañía para la que trabajas está directamente relacionada con el valor que añades a la organización, mismo que se desprende de forma directa de tus conocimientos. En otras palabras, entre más sabes, más valioso eres, así que si quieres ganar más, aprende más.

Sí, ya se que muchos estarán pensando que me equivoco y que están “devaluados” por la empresa para la que trabajan y que a pesar del alto valor que aportan, estas se han comportado ingratamente con ustedes.
Pues sí. Sí existen empresas que a sabiendas o por ignorancia caen en este grave, gravísimo error, pero la buena noticia es que siempre a la vuelta estará otra en la que definitivamente sí aprecien su peso, o mejor dicho conocimiento en oro.

Así que no dejen que la decepción ni la falta de curiosidad les invadan.
Continúen con su aprendizaje y dedíquense a enriquecer su vida, pues es su vida la que en particular se va a beneficiar. Como decía R. Sharma en El Monje que vendió su Ferrari: “Cuando lees un libro de alguien a quien respetas, siempre se te contagia algo de su talento”.

En verdad una gran idea leída en algún sitio puede cambiar completamente sus vidas.
¿Por qué? Porque leer generar conocimiento, Cuanto más conocimiento tenemos mejores elecciones podemos hacer y a mejores elecciones hechas, mejores los resultados que obtendremos.

¿Qué no tienen dinero para comprar un buen libro? ¿Qué no tienen tiempo para leer?

Existen muy diferentes fuentes en las que pueden conseguir un gran material de lectura y si dedican 2 minutos de su tiempo a pensarlo verán que hasta en su propia casa deben de tener por lo menos un buen libro legado de la familia o uno abandonado que desde el colegio nos recomendaron leer.
También, además de las bibliotecas públicas, hay librerías de material de segunda mano donde pueden encontrar grandes obras que leer; y si no acostumbran visitar ese tipo de librerías o no conocen ninguna, ni siquiera tienen que ir lejos de su casa, existen muchos, muchísimos blogs en la red donde miles de personas comparten su pensar diariamente, algunos de mis blogs favoritos son:
www.Robinsharma.com
http://sanderssays.typepad.com
http://makeitgreat.typepad.com
http://www.mekate.com

Ahora, si de tener tiempo para leer se trata, aquí les dejo 3 sugerencias muy sencillas que aplicar:

  1. Disciplina. Asegúrate de dedicar por lo menos 30 minutos diarios a una buena lectura. No a leer el periódico ni una revista, sino a un buen libro. Elige un tema, escoge el libro y todos los días dedícale tiempo a tu nuevo mejor amigo. Tal vez puedas empezar hoy mismo apagando un rato en la noche tu televisión.
  2. Blogea. Tómate unos minutos a la semana y visita uno que otro blog, te sorprenderá la cantidad de conocimiento que se comparte en la red y que está ahí listo para ser absorbido por ti.
  3. Como diría American Express en los años 90, nunca salgas de casa sin ella….Nunca vayas a ningún lado sin un libro bajo el brazo. Aprovecha el tiempo y úsalo a tu favor. La próxima vez que tengas que pasar 30 minutos en una sala de espera o en la fila del banco agradecerás traer contigo un buen libro que leer en vez de tener que entretener tu mente con algo tan útil como contar los focos que hay colocados en el plafón del lugar.

No quisiera terminar esta ocasión sin agradecer a GCI Group xico por haberme invitado a dar una plática sobre planeación estratégica en su reunión de capacitación e integración este fin de semana. Fue un honor compartir con ustedes y para ser muy sincero me dio mucho gusto ver que más de la mitad levantaron el brazo cuando les pregunté cuantos de ellos acostumbraban leer de verdad. Si fueron todos honestos en su respuesta, le auguro mucho éxito a esta organización.

Existe otro tipo de compensación además de la económica.

Cada vez es más frecuente que en la acelerada época en que vivimos, todos queramos crecer más rápido, dar saltos “olímpicos” de nuestra actual posición laboral a una que aparenta ser mucho más alta y mejor remunerada.

Y en principio esto no debería ser para nada mal visto, pues a final de cuentas todos nos merecemos avanzar en nuestras carreras y tener una mejor remuneración ¿o no?
De hecho el desarrollarnos en nuestra carrera profesional es lo mínimo esperado. El problema está en que nadie quiere tomarse el tiempo realmente requerido para CONSTRUIR una carrera sólida y bien fundamentada.

Yo acabo de ser testigo de esto una vez más. Otro caso de una persona con mucho talento, hambre de éxito, hábilidad para relacionarse bien con sus compañeros, con carisma y ganas de trabajar, solo que las ganas de trabajar eran tan solo con una visión inmediata de las cosas y nada más. Y como es de esperarse esta persona tuvo enfrente la oportunidad de ganar más dinero y de tener una tarjeta de presentación con un título de “mayor rango” y sin pensarlo dos veces dejo de lado todo el esfuerzo que venía haciendo.

El problema radica en que por tener prisa por crecer, nos olvidamos de aprender. Olvidamos un principio básico: La remuneracíon económica no es la única forma de compensación que obtenemos de una empresa.

De hecho existen muchos aspectos que debemos tomar en cuenta al evaluar cómo la empresa en que laboramos va a pagarnos nuestro tiempo y nuestra dedicación:

Por un lado claro que está la paga económica y las prestaciones que la organización tenga para sus colaboradores, tales como seguro social y médico, fondos de ahorro, primas vacacionales etc.
Pero por otro están:

  • El ambiente de trabajo.
  • Laborar con gente que al igual que uno, hace suyas la visión y la misión de la compañía.
  • La oportunidad de aprender un oficio.
  • El espacio para desarrollar nuestras habilidades y talentos en un medio controlado, donde, si nos equivocamos, estamos respaldados por un equipo mucho más grande que nosotros, que nos ayudará a resolver nuestro error y a aprender de el.
  • La posibilidad de conocer gente y establecer relaciones y lazos con personas que en un futuro podrían abrirnos las puertas de nuevas y más grandes oportunidades.
  • El tiempo para poder continuar con ciertos estudios o practicar el deporte o hobby que más queremos.
  • Un balance apropiado entre la vida laboral y la personal.

Pero lamentablemente el dinero y un título nobiliario rimbombante nublan la vista de la mayoría y, sin importar el resto de los factores, y menos aún si se han dado el tiempo para aprender y desarrollar las habilidades necesarias para dar el siguiente paso, se lanzan hacia la “nueva aventura” sin ninguna precaución.
Para luego darse cuenta de que podrían haber esperado talvez un año más, en lugar de vivir bajo una alta presión por no estar del todo preparados para enfrentar los nuevos y más grandes retos que vienen acompañando al nuevo título.

Una buena idea para asegurarse de que uno está listo para continuar su desarrollo profesional es hacerse tres preguntas básicas:

  1. ¿Domino al 100% todas las funciones y responsabilidades que se desprenden de mi cargo actual?
  2. ¿Existen habilidades y funciones necesarias para el nuevo cargo que ya hoy he comenzado a desarrollar?
  3. ¿Estoy listo emocionalmente para lidiar con las presiones que vienen de forma natural con esas nuevas responsabilidades?

Si al plantearte estas preguntas tienes más respuestas positivas que negativas, entonces felicidades, siéntete listo para dar ese gran paso; si no lo son détente a pensar y pregúntate “¿qué sería lo malo de esperar y prepararme mejor durante un año más?”

El dinero facturado no lo es todo en la empresa.

En un mundo donde la economía es el factor predominante para determinar quien tiene el poder, no es extraño ver que las empresas pongan este aspecto como su principal y, más frecuente que no, único objetivo de exisitir.

Pero ¿es este el enfoque correcto? ¿Es en verdad contar con una visión cabal, pensar que solo estamos trabajando para reportar mayores y mejores entradas de dinero a la empresa? ¿Es correcto solo medir la productividad de la gente con la regla de cuanto dinero me cuesta que trabajes aquí y cuanto dinero generas para la compañía?

No resulta extraño ver que la gente entonces hoy se encuentra con una sensación tan grande de vacio y de falta de significado por lo que hacen.

¿Y cómo no va a suceder esto si en tu empresa solo te preguntan como están los números y cuanto más estás facturando o por facturar? ¿Qué pasa entonces con todos los demás aspectos que tienen que ver con el trabajo de cada uno de nosotros?

No nos dejemos engañar. Si bien toda empresa para mantenerse en la vanguardia y ser competitiva y rentable para sus accionistas, tiene que producir dinero, este último no lo es todo en la organización.

¿De que te sirve un negocio que está trayendo altas sumas de dinero a tus arcas si la gente que lo ha hecho está por saltar de tu barco porque de tanto espacio ocupado por el dinero no queda un solo lugar para pensar en ellos?

Señores, esto no es retórica ni un texto sacado de un libro de teorías sobre la administración de empresas: En verdad, el activo más importante de su compañía es su gente. Sin ellos, sin su talento, experiencia y conocimiento sería imposible generar dinero para sostener la organización, así que por lo que más quieran, o mejor dicho por su propia institución, dénles espacio, muéstrenles su enorme apreciación por todo lo que hacen por ustedes, reconózcancelo y prémienlo, dénles una compensación justa y adecuada, ármenlos con las herramientas que necesitan para hacer mejor su trabajo, crean en ellos y déjenlos trabajar.

No se obsesionen por traer y traer nuevos negocios a la empresa todo el tiempo sin que antes se aseguren de que los actuales están siendo bien atendidos; y la única forma de hacer es eso es dejar de ver hacia afuera por un momento y voltear la mirada hacia lo que está sucendiendo dentro de la organización, y más vale que lo hagan constantemente porque sino podría ser demasiado tarde y por estar buscando traer una nueva cuenta podrían estar perdiendo otras más, y entonces se quedarán pensando “Si tan solo les hubiera puesto algo de atención”.

Nunca es demasiado tarde … para hacerle caso a Morrie

“Nunca es demasiado tarde para preguntarte a ti mismo si realmente eres la persona que quieres ser, y si no, quien quieres ser”
Morrie Schwartz.

¿Planteamiento fuerte? Seguro. ¿Importante? Definitivamente.

Puede sonar exagerado y fuera de proporción, pero no es así. Simplemente se trata de echar un rápido vistazo a nuestra vida, a quienes somos, lo que hacemos y a como nos comportamos.
¿Para qué? Para asegurarnos de que vamos en el camino correcto, para que nos demos cuenta de que a pesar de lo recorrido, aún es tiempo de rectificar y buscar hacer lo que realmente amas hacer y ser una persona felíz. Después de todo para eso estamos aquí, para ser felices.

“Tanta gente va caminando sin sentido por la vida. Parecen medio dormidos, incluso cuando están haciendo aquellas cosas que creen que son importantes. Esto sucede porque están persiguiendo las cosas equivocadas”.
Morrie Schwartz

¿Conocen a alguien así o ustedes mismos se sienten así? Entonces, talvez sea el momento de hacer esta introspección y analizar si están persiguiendo las cosas realmente importantes en su vida o si simplemente están haciendo lo que su familia, sus amigos y la sociedad en general esperan de ustedes.

Uno de los sitios que frecuentemente visito en la Blogosfera es el blog de Curt Ronsengren, un consultor de desarrollo profesional creador de un sistema al que él ha llamado “Catalizador de pasión” y autor del libro “The Occupational Adventure Guide”.
En su blog, él comparte un breve test de 15 preguntas que puede ayudar de forma muy rápida a examinar como nos sentimos con respecto a nuestra carrera.

Aunque el exámen es muy sencillo, incluye algunas preguntas fuertes que en pocas ocasiones nos hacemos. Creo que las preguntas que a mi más me impactaron fueron:

¿Mi trabajo me apasiona?
¿Siento que mi trabajo importa y contribuye a la sociedad?
¿Me siento motivado para hacer el trabajo que hago?
¿El trabajo que realizo me viene de forma natural?

Preguntas que creo que uno debe hacerse a sí mismo constantemente, pues de nada sirve trabajar y esforzarse tanto, si por lo que lo estamos haciendo nada tiene que ver con lo que nuestro corazón sabe que somos.

Como dicen por ahí “No importa que tan rápido vayas, si no sabes a donde quieres llegar”

Por cierto, si quieren hacer el test completo, lo pueden hacer en: http://www.passioncatalyst.com/quiz/careerchange.htm

Para brillar se necesita tener foco.

En las últimas semanas la cantidad de trabajo ha prácticamente rebasado la capacidad física del equipo de trabajo en el que laboro y la mía también. No por falta de conocimiento, experiencia o destreza, pues, en definitiva, tengo la fortuna de formar parte de un gran grupo (en espíritu, no en tamaño) de gente muy talentosa.

Creo que lo que ha sucedido es que hemos tratado de abarcar mucho terreno, intentando producir excelentes resultados para diferentes personas y así brillar ante todos los que, por alguna razón, requieren de nuestra involucración.

Y brillar hemos logrado. Solo que no para todos al mismo tiempo o en la misma intensidad.
Pero ¿Por qué pasa esto, qué nos ha ocurrido?

Pienso que nos hemos convertido en una especie de serie de luces de árbol de navidad.

Prácticamente nos puedo ver, tal como si fuéramos una pequeña chispa eléctrica que tiene que correr de un pequeño foco a otro a lo largo de la serie tratando de iluminar tramo a tramo un enorme árbol navideño.
Y así como una serie de luces va parpadeando de foco en foco, nosotros vamos brincando de proyecto en proyecto, yendo y viniendo, saliendo y regresando tratando de mantener el brillo en todo lo que hacemos.

Algunos han decidido, talvez apresuradamente, absorber responsabilidades adicionales a las muchas que ya tenían, lo que en lugar de permitirles crecer su círculo de influencia y contribuir de mejor manera con la organización, crece su círculo de preocupación, pues ahora en lugar de tener que iluminar a 40 bombillas de luz, tienen que hacerlo para 80, lo que resulta en definitiva, en un alumbrado mucho más tenue que antes.

Entre más lo pienso, más me convenzo de que lo que necesitamos hacer es tener FOCO.

No quiero decir con esto que debamos encerrarnos en nuestra pequeña parcela de obligaciones y demos la espalda a otras necesidades del grupo. Por el contrario, creo firmemente que si cada uno de nosotros mantenemos un claro y firme enfoque en cumplir y desarrollar nuestro círculo de influencia vamos a contribuir mucho más al brillo total de ese gran árbol de navidad que llamamos empresa.

Necesitamos ser claros con nosotros mismos e identificar cuales son nuestras grandes fortalezas, que es eso que sabemos hacer muy bien y decidirnos a entregarnos al 100% a esa labor y así aportar a nuestro equipo, en lugar de querer abarcar más “luces” en la serie para tratar de lucir más ante los demás, pues de esa forma ponemos en riesgo iluminar tan solo a medias o peor aún fundir alguna bombilla y, recuerden que es lo que usualmente pasa cuando un solo fusible deja de funcionar…la serie completa comienza a fallar, a veces hasta dejar de brillar por completo.

Así que pongo esta idea sobre la mesa: tengamos muy claro como es la mejor forma con la que podemos contribuir, identifiquemos muy bien nuestras fortalezas y nuestras oportunidades; marquemos perfectamente cual es nuestro círculo de influencia y dejemos que los demás hagan lo mismo.

Ese es el verdadero trabajo en equipo, donde cada quien aporta con su labor enfocada y clara a un objetivo en común: que ese enorme árbol brille en su totalidad.

Una razón importante para continuar trabajando.

Tuve una junta muy desalentadora la semana pasada. En ella mi jefe me explicaba las malas noticias sobre la situación de la empresa que impedirán que en los próximos meses se hagan ajustes salariales, promociones, entrenamientos y reclutamiento de talento.

Cabe destacar que no es la primera ni la tercera vez incluso, que tenemos esta discusión, ni muchas otras en las que nuestros desacuerdos y diferencias de visión se hacen tan evidentes.

Verán ustedes: Resulta ser que a pesar del éxito que como unidad hemos tenido en mi equipo de trabajo durante los últimos 16 meses, aún cuando con recursos tan limitados hemos logrado salir adelante por encima de otras unidades que cuentan con muchas más recursos, no habrá ningún reconocimiento, ni un gesto que haga a la gente sentir que su trabajo y esfuerzo ha valido la pena.
“En Octubre pasado, cuando nos avisaron que no habrían revisiones de sueldos en noviembre, dadas las nuevas políticas del grupo, dijeron que esto tendría lugar en el mes de Mayo y la gente está ansiosa esperando el momento. Así que si ya saben que esto no va a ser así mas vale que desde ya den un aviso formal” Le insistía yo con preocupación.

Su repuesta: “Avísales tu, por eso tienes la posición que tienes…”

Podrán imaginarse mi sentir, y si se han visto en una situación similar, también estarán sintiendo mi frustración crecer.

Dado que no soy ni más sabio, ni más fuerte, ni mas iluminado que nadie de ustedes; sino talvez más confundido que un Mickey Mouse aprendiz de hechicero luchando contra escobas y trapeadores bailarines que intentan atraparlo en un río de agua y jabón; mi ánimo como es de suponerse, se fue al suelo en ese momento.

Por mi mente cruzaban mil y un pensamientos, por mí ser aún más emociones:
“¿Dónde estamos parados? ¿Vale la pena esforzarse tanto por una empresa que ni siquiera es mía y que por lo visto jamás me reconocerá mi dedicación? Pensé que aquí serían diferentes. A partir de hoy mi horario y nada más…”

¿Cuántas veces no han pensado ustedes lo mismo? Se que muchas pues varios lo han compartido conmigo en más de una ocasión.
¿Y saben? De primera impresión parecer ser un sentir correcto, pero nada podría estar más equivocado.

En realidad tenemos que entender que si bien, efectivamente, trabajamos a cambio de un sueldo, un sustento con el que hacemos frente a los gastos en que incurrimos para cubrir nuestras necesidades; también lo debemos de hacer para colaborar con nuestra comunidad.

¿O qué no es por esto que nos afiliamos a una empresa en primer lugar?

Verán, mi teoría parte de algo muy básico y nada extraño: Una empresa o compañía no es más que un grupo de personas que se juntan para trabajar en pro de un objetivo común. ¿Correcto?

Y si ese objetivo común lo desnudamos a su forma más elemental, veremos que, más allá de de vender y generar dinero, pero mucho, muchísimo más allá; la razón de ser de ese grupo de personas es ayudar a cubrir una necesidad real de la sociedad en que vivimos.

Así que visto de esta manera, cuando trabajamos para una “empresa” no solo deberíamos enfocarnos en qué recompensas obtendremos a cambio de nuestra labor. Y no estoy diciendo que esto no sea de suma importancia pues queda muy claro que necesitamos proveer a nuestras familias de pan, techo y que vestir. Pero lo que también deberíamos hacer es poner cuidadosa atención en preguntar CÓMO PODEMOS SERVIR.
Cómo nuestro trabajo diario ayudará e impactará la vida de los demás.

A veces algunas compañías tiene clara esta visión y la comparten eficientemente con sus miembros, como el ejemplo que usa Robin Sharma en su libro -Las 8 claves del liderazgo…- sobre como el presidente de Southwest Airlines, una famosa aerolínea de bajo costo del sur de los Estados Unidos, demostró a su equipo de colaboradores que al establecer sus bajas tarifas aéreas permitirían “volar regularmente a gente que jamás había podido permitirse ese lujo” y comprobó a su gente que su trabajo iba realmente a ayudar a que otros cumplieran sus sueños y vivieran mejor.

Pero aunque en la mayoría de las ocasiones el beneficio de contar con una visión tan clara no está ahí, esto tampoco debería ser un problema, pues está en cada unos de nosotros la capacidad de entender como a través de nuestro trabajo podemos servir. Como bien decía Gandhi: “Tú debes ser el cambio”.

Por ejemplo, yo como publicista manejo la cuenta de una conocida marca llamada Gerber. Si veo mi trabajo desde el típico punto de vista frívolo, característico de mi capitalista ocupación, me quedaría en que mi obligación es ayudar a que la marca se venda.
Pero si no limito mi visión y me pregunto realmente como es que eso aporta a la sociedad en que vivo, me puedo dar cuenta de que al hacer mi trabajo, estoy ayudando a acercar una opción más de alimento a los padres de familia que buscan complementar la nutrición de sus bebés. ¿Y qué labor más noble que la de dar de comer a un bebé?

Viéndolo así ¿no creen que vale la pena seguir trabajando?

Pero por si esto fuera poca razón para ustedes. Por si acaso este ejemplo lo sienten muy lejano, entonces pensemos en como nuestro trabajo ayuda a hacer más fácil la labor de nuestros compañeros, no del ente llamado “empresa” sino del grupo de gente que la forma. De esas personas con quienes convivimos día a día, con quienes por suerte o por elección, compartimos logros, penas y más logros.
Es también por ellos que no debemos flaquear y por quienes también nos debemos esforzar. Simplemente se los debemos.
Como sabiamente decía Albert Einstein: “Muchas veces me doy cuenta de que una gran parte de mi vida exterior e interior se basa en el trabajo de mis semejantes y entiendo cuanto debo esforzarme para devolver tanto como he recibido.”

Así que después de haber meditado tanto al respecto, he llegado a entender que ante una situación como la que comencé relatando, tenemos dos opciones:

Cerrarnos y envolvernos de una miopía egoísta y caer en el enfado sin querer trabajar más ó preguntarnos ¿Cómo puedo servir?

Yo hoy elijo buscar cómo voy a servir. ¿Ustedes?

Amar lo que haces se nota.

El fin de semana pasado mi esposa y yo tuvimos una muy buena idea, aunque cuando la pensamos no tenía yo idea del impacto que tendría en mi día.

Fuimos a ver la puesta en escena de Victor Victoria con Daniela Romo y Mauricio Herrera.
La obra sensacional, la música realmente grandiosa y el elenco con una fenomenal actuación, pero debo decir con franqueza que no fue ninguno de estos elementos lo que me hizo disfrutar tanto el momento.

Lo que realmente me hizo gozar la obra, fue ver los gestos de alegría y satisfacción de cada uno de los actores. Como se notaba como estaban disfrutando tanto su actuación, y cuando uno hace lo que ama, pero sobre todo ama lo que hace, se nota.

Se nota y se contagia, y tu alegría se reparte por todos lados. Tu cuerpo, tu ser, vibra tan alto que tu felicidad embriaga a los demás, tanto que solo pueden ponerse de pié y aplaudir. Aplaudir y agradecer haberse contagiado de ti. Y todo porque amar lo que haces, se nota.