¿Qué tan agradecido eres?
Y no me refiero nada más a si aprecias o no todo lo bueno que tienes en la vida.
Por supuesto esto es clave, he descubierto y comprobado en los últimos años, para ser más feliz.
El simple hecho de contar todos los días todas las razones por las que debes estar agradecido, te hace, con el tiempo, darte cuenta de lo realmente afortunado que eres y eso en sí, simplemente te hace sentir mucho mejor.
Agradecer cada día al despertar que tenemos un día más para hacer lo mejor que podamos para nuestra vida y la de los demás, agradecer que gozamos de buena salud, agradecer que nuestra familia está sana y segura, agradecer que estamos rodeados de amigos y seres queridos, agradecer que tenemos que levantarnos temprano para ir a trabajar, agradecer que tenemos un hogar, agradecer que estamos vivos, sencillamente nos hace estar mejor.
¿Pero saben que otra forma de agradecimiento nos ayuda a sentirnos mejor también? Cuando le damos las gracias a alguien por lo que hizo por nosotros, cuando le dejamos saber lo mucho que apreciamos su presencia en nuestra vida y el impacto tan grande que en realidad tiene en esta por todo lo que hace, su ayuda, sus lecciones, su apoyo y comprensión.
Decir gracias no es indicación de una buena educación es, más bien, símbolo de un gran corazón.
Dar las gracias es gratis y sin embargo cuando esa palabra sale desde el corazón, vale mucho más que cualquier reconocimiento material.
Dar las gracias con sinceridad es más un hábito personal que una costumbre social, pues se trata de apreciar de verdad lo que hacen los demás. Y como todo hábito, a ser agradecido se aprende, se practica y se adopta como una manera de vivir.
Así que no queda más que preguntarnos cuántas veces damos las gracias de verdad y cuanto más lo habremos de hacer a partir de hoy.
De modo que a todos ustedes por compartir en DLC, gracias, grazie, thank you, merci, danke, obrigado, arigato, spacibo, salamat.