De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

JOMO

Entonces, así las cosas:

Puedes intentar salir en todas las fotos.

Puedes hablar en todas las reuniones, aunque no tengas nada que decir.

Puedes presentarte en todos los eventos sociales de tu oficina, aunque no tengas que estar ahí.

Puedes buscar sentarte siempre al lado de tu jefe e intentar hablarle al oído todo el tiempo.

Puedes responder a cada correo y mensaje de texto que te llega, aunque no tengas nada real que escribir.

Puedes meterte en cada plática aún si son solo para “chismorrear” o “murmurar”.

Puedes lograr verte ocupado, ocupándote de todo, aún sin avanzar.

Puedes alimentar así tu ego y mantener en línea a tu FOMO (Fear of Missing Out / Miedo a Perderte de Algo)

O puedes nutrir tu JOMO (Joy of Missing Out / Alegría de Perderte de Algo) y enfocarte solo en aquello que importa de verdad.

Puedes calibrar tu brújula y fijar bien tus prioridades.

Puedes asegurarte de solo estar en aquellas reuniones en las que en verdad puedes contribuir.

Puedes dejar de hablar para decir lo que piensas y comenzar a preguntar más, escuchar más, aprender más.

Puedes pasar más tiempo estudiando, leyendo, ejercitándote y trabajando en mejorar.

Puedes pasar más tiempo haciendo el trabajo que más importa y avanzar en verdad.

Puedes pasar más tiempo teniendo conversaciones relevantes en verdad.

Puedes estar presente donde PRESENTE debes estar.

De lo que no somos y lo que sí.

No eres el título que ostentas.

No eres el trabajo que realizas.

No eres el número de nivel que tienes en una empresa.

No eres el automóvil que conduces.

No eres la educación académica de cursaste.

No eres la marca de ropa de que portas.

No eres la dirección donde vives.

No eres el tamaño de tu cuenta en el banco.

No eres la artificial imagen que puedes proyectar.

No eres los destinos a los que viajas.

No eres los hoteles donde te hospedas ni la clase en la que vuelas.

Sí eres los valores que más aprecias.

Sí eres los principios con los que te conduces cada día.

Sí eres la integridad con la que te comportas.

Sí eres los hábitos que has desarrollado.

Sí eres la alegría que portas al llegar a algún lugar.

Sí eres el apoyo sincero que ofreces a otros.

Sí eres la verdad y honestidad con la que te comunicas.

Sí eres las promesas qué haces y cumples.

Sí eres el respeto con el que tratas a otros.

Sí eres la humildad que demuestras.

Sí eres lo que estudias, aprendes e integras.

Sí eres la generosidad con la que compartes lo que tienes y lo que sabes.

Sí eres las personas de las que te rodeas.

Sí eres las prioridades que cuidas en tu vida.

Nadie te debe nada.

Dejemos algo claro desde el principio, más allá de respeto, nadie te debe nada.

No importa cuánto hayas trabajado en el pasado ni todo lo que dejaste de lado para hacerlo, nadie te debe nada.

No importa que hayas dedicado años de entrega a un trabajo, la pasión vertida y la energía invertida, si te pagaron por tu labor, nadie te debe nada.

No importa cuán talentoso seas ni que tan alto sea tu IQ, no importa a cuántas personas hayas apoyado en el proceso, nadie te debe nada.

No importa cuantos logros hayas obtenido ni cuantas lecciones hayas aprendido. No importa si empezaste de cero un negocio y lo llevaste a la cumbre, nadie te debe nada.

¡Claro que mereces más, mucho más, de lo que has conseguido! Por supuesto que te has ganado tu lugar con trabajo, con esfuerzo y sacrificio.

Desde luego que te has ganado la oportunidad de seguir creciendo y haciendo más de lo que quieres hacer.

Definitivamente tu experiencia, la que sea, tu conocimiento, tu talento, tu entrenamiento y preparación, tu energía, tus ganas de seguir avanzando, tu deseo de continuar creciendo, tu claridad sobre hacia dónde quieres ir y tu entrega y pasión son una plataforma casi perfecta para iniciar o continuar tu viaje y lograr aquello que quieres conseguir.  

Seguro, como hasta ahora, encontrarás a decenas de personas que quieran ayudarte, impulsarte, orientarte y hasta hospedarte como parte de sus vidas.

Seguro, como hasta ahora, a veces conseguirás y otras crearás, grandes oportunidades que aprovechar para continuar avanzando.

Sin duda, como hasta ahora seguirás avanzando y creciendo. Y tendrás la oportunidad y la responsabilidad de apoyar y ayudar a otros; hacerlos parte de tu vida y compartir con ellos parte del camino.

Pero recuerda que de entre todas esas personas, nadie te debe nada.

Sí, te lo has ganado todo y mereces todo lo que quieres, pero nada nadie te debe nada.

Ahora que has entendido eso, ve por lo que quieres.

De sí y de no.

Decir sí es fácil, decir sí es lo popular. A todos nos encanta ser la persona positiva, el héroe incondicional que lo resuelve todo con un sí.

Decir no es complicado, decir no nos presenta huraños y negativos. A nadie le gusta ser quien dice que no.

Decir sí nos gana sonrisas, decir no nos gana miradas de desaprobación.

Pero decir sí a todo es decirnos no a nosotros mismos.

Decir sí a todo favor pedido, decir sí a todo nuevo proyecto no contemplado, decir sí a toda petición en el trabajo, en casa, a nuestros amigos; es empeñar nuestra palabra y crear la esperanza de que cumpliremos todo a lo que hemos dicho que sí, aún cuando sabemos que las probabilidades de lograr cada compromiso prometido con un fácil sí, no son tantas en realidad.

Decir sí puede ser engañoso para nosotros mismos.

Decir sí de forma espontánea a cada petición nos hace sentir bien, nos sentimos generosos y no solo conectamos con la otra persona mientras que nuestro cerebro libera oxitocina y serotonina, pero también logramos la validación de alguien más lo que nos genera una sensación de placer en tanto nuestro cerebro libera dopamina, y así nos volvemos adictos a decir que sí.

Pero decir que sí a la agenda de todos los demás, es decir que no a lo que nosotros mismos queremos hacer, a nuestros sueños, a nuestros planes, a nuestro trabajo, a nuestro propósito de ser.

Decir que sí al camino de otros es alejarnos del nuestro y abandonar nuestros planes, aún si es tan solo por un momento.

Alejarnos de nuestros proyectos, posponer nuestras prioridades y planes para favorecer las de otros solo porque no pudimos vencer la tentación de decir sí, invita a nuestros días al estrés que crece cada día más, de la mano de la angustia que nuestro  cerebro secreta en forma de cortisol. Entonces viene el agotamiento, el desgaste, la falta de energía para hacer todo aquello que dijimos que íbamos a hacer.

Y la única opción que nos queda es decir no. No a más síes.

Sí a nosotros, a nuestro tiempo y a nuestro paso.

Y sí a decir que no.

Un mentor, un coach, un porrista y un amigo entran a…

No, no se trata del inicio de un chiste, sino de la gente que necesitamos que entre en nuestras vidas, las personas de las que deberíamos rodearnos  y de los roles que debemos asumir.

Hablar de estos cuatro roles no es descubrir el hilo negro, ni inventar la rueda.
Probablemente muchos hayan escuchado a personalidades como Tim Ferris o Chris Hogan compartir la importancia de estos roles en distintos foros.
Pero debo preguntar: ¿Qué tanto estamos poniendo atención a esta recomendación? Tener y ser para otros, un mentor, tener y ser para otros un un coach, tener y ser para otros su porrista, tener y ser para otros su amigo incondicional.

Tener un mentor se trata de encontrar a alguien que haya avanzado ya sobre el camino que pretendemos recorrer, alguien que con tiempo, trabajo, estudio y dedicación a un propósito similar al nuestro, va delante de nosotros y que con generosidad está dispuesta a compartirnos su experiencia; dejarnos ver sus retos, sus errores y sus aciertos. A prestarnos sus lecciones, como nuestras, para hacernos un poco más visible el camino que queremos andar.

Tener un coach, no es tener un mentor, ni un psicólogo, ni un doctor.
Tener un coach significa tener a nuestro a lado a una persona que con su preparación y experiencia, nos ayude a entender dónde estamos, a definir a dónde queremos llegar y a esbozar un plan para lograrlo.
Un coach, nos mantiene fieles a ese plan. Un coach no consiente, no complace. Un coach no nos da las respuestas, pero sin duda nos ayudan a encontrarlas. Mejor aún, un coach nos mantiene honestos y claros y nos lleva a plantearnos aquellas cosas que no nos hemos atrevido a preguntar. Un coach nos da el empuje que necesitamos para continuar y avanzar.

Tener un coach no siempre es suficiente.  Necesitamos también saber que hay alguien más allá afuera que cree en nosotros, un porrista.

Un porrista que celebre nuestros logros incluso antes de tenerlos. Un porrista que al inicio del día, con su mirada nos dejan ver que creen en nosotros y que por la noche nos abraza y nos dice mañana será otro día para continuar.

Y un amigo. Un amigo con quien conversar y compartir nuestros secretos, nuestros sentimientos, miedos y anhelos. Un amigo que conozca nuestra historia y nuestro por qué.  Un amigo que a veces solo escuche y en otras nos ponga en nuestro lugar.

Y así como necesitamos de un mentor, un coach, un porrista y un amigo, necesitamos serlo para otros también, pues compartir es aprender y aprender es crecer.

Compartir como mentor de alguien más aquellas lecciones que tanto nos dolió aprender. Prestar la luz obtenida en nuestro camino para alumbrar un poco el de quien viene atrás y ayudarle a sortear los retos que ha de enfrentar.

Ayudar como coach a quién está intentando encontrar y ganarse su lugar. Ayudarle a trazar un plan, fijar objetivos y acompañarlo en el camino que ha de comenzar.

Celebrar, como porrista, hasta los más pequeños logros de alguien más. Y prestarle cada nuevo día nuestro ánimo y confianza interminable en que ellos lo pueden lograr.

Y ser de alguien especial un amigo leal, honesto, sin intereses. Un amigo incondicional.

 

 

Mis #Big5s en 2019

¿Año nuevo, propósitos nuevos? ¿Cuánto tiempo pasaremos cada Enero, eligiendo buenos propósitos y haciéndonos promesas fallidas desde el inicio?

Desde hace años, decidí no hacer más falsas promesas de acciones bien intencionadas para el año que comienza y, en su lugar, comencé a definir las prioridades que regirán mis decisiones y acciones durante los siguientes 12 meses.

Cinco prioridades que funge como los temas rectores bajo los cuales alinear decisiones, actividades y acciones, que estén siempre alineadas con aquello que más valoró en mi vida y con mis principios.

Y así, mis #Big5s para este año son:

1- #StayHealthy: todo comienza por estar bien. Nunca he sido muy disciplinado respecto a mi nutrición pero en la medida en que en los últimos años me he cuidado más, mi salud ha mejorado significativamente. Continuar así y seguir corriendo y entrenado todos los días, seguirá siendo clave para mi.

2- #FamilyFirst: Mi familia y nuestro bienestar siempre por delante. Formando y procurando un hogar en paz, amoroso, seguro, en abundancia y prosperidad.

3- #StayGreatful: siempre profundamente agradecido por una vida Lena de bendiciones. Agradecido por la salud de mi familia y la mía, por nuestro hogar, por nuestros trabajos rodeados de grandes personas, amables, profesionales, bondadosas. Agradecido siempre por tener lo que necesito y algo más.

4- #BeKind: procurar siempre tratar a todos y a todo, con respeto, amabilidad y bondad.

5- #KeepLearning + #KeepSharing + #StayHappy: este ha sido, desde hace 12 años, mi mantra personal. En los últimos dos, debo confesar, lo he abandonado ñun poco, pero no más. Continuar aprendiendo algo nuevo todos los días es una habilidad que todos debemos desarrollar. Y la mejor forma de aprender es enseñar aquello que estamos estudiando, así que regresar a dar clases y coaching será algo que, sin duda, haré este 2019. Después de todo es parte de lo que me hace, precisamente estar feliz.

Cierre 2018, saldo a favor.

Termina un año más. Un año lleno de bendiciones y lecciones, altibajos, logros y aprendizajes, alegrías y desencantos. Pero sobre todo con salud, paz y bienestar.

Mi familia segura y con bien, unidos y sanos. Nuestro hogar próspero, alegre y en paz. Nuestra salud buena y completa. Nuestro trabajo próspero también y en servicio de otros, permitiéndonos poner nuestra experiencia, conocimiento y esfuerzo en servicio de algo más grande que nosotros mismos.

Por esto, una vez más digo gracias, gracias, gracias, por una vida llena de tantas bendiciones. Gracias porque un año más cerramos con un gran saldo a favor.

2018 y mis #Big5’s: mis Grandes 5 temas para este año.

Un año más ha comenzado y como es costumbre no tengo ni un solo propósito de año nuevo. No por apatía, sino todo lo contrario.
Hace 10 años que dejé de dictarme absurdas listas de propósitos vacíos que más pronto que tarde terminan siendo abandonados. En su lugar comencé a pensar con cuidado sobre cuáles son las áreas en las que más necesito enfocarme para continuar construyendo y viviendo la vida que quiero vivir.

El resultado: definir 5 grandes temas de enfoque para todo el año, a los que desde hace una década les llamo mis #Big5’s.

Y 2018 no es la excepción y mis #BIG5’s para este año son:
1. Estar presente: Estar presente en todo lo que haga, en tiempo y lugar.
Dejar de pensar en lo que fue y lo que puede ser y enfocarme en lo que es.
Dejar de pensar en lo que estaría haciendo en otro lugar o en otro momento y enfocarme en el momento y lugar en el que estoy.
Estar más presente para mi, para mi familia, para mis amigos y mi trabajo.

2. Trabajar con propósito e intención: recuperando una clara visión de mis más grandes “porqués”.
Pocas cosas son tan malas como hacer eficientemente aquello que no necesitas hacer.
Tener una clara visión de mis más grandes “porqués”, me ayuda a darle a cada día un fuerte sentido de intención, para reconocer aquellas cosas que debo estar dispuesto a hacer para obtener lo quiero, y a entender que todo es parte del mismo viaje para continuar avanzando hacia lo que quiero,

3. Bondad y empatía: Si algo he aprendido en los últimos años es que no importa qué tan exitoso eres, qué tan famoso seas o que tantos recursos tengas; la única forma de vivir bien y en paz con los demás es siendo empático y bondadoso en todo lo que hagas, con quien sea que estés o donde estés.
No se trata de ser un santo ni de querer darle gusto a todos, mucho menos de comportarte como un cariñosito todo el tiempo.
Se trata de respetar a todos y darte a respetar. Se trata de comprender que todos tenemos una lucha que tal vez los demás no conozcan. Se trata de vivir bien sin afectar los intereses de los demás. Se trata de compartir, con bondad, abundancia y prosperidad.

4. Energía rica y positiva: en las cuatro dimensiones de la energía: física, mental, emocional y espiritual:
La energía no se gana, no se obtiene ni se pierde. La energía la generamos, nosotros mismos, todo el tiempo. No solo la cantidad de energía, sino la calidad de esta y de cómo la generamos y utilizamos.
Generar energía rica y positiva con constante ejercicio, mejor nutrición y más meditación y estudio, sin duda será, una de mis áreas de mayor enfoque.

5. Eleva a los demás: Hay dos frases que leí hace mucho y que, por años, se han quedado grabadas en mi mente: “Todo el que paso por aquí trae dicha a este lugar, algunos cuando llegan y otros más cuando se van” y “Siempre busca dejar a la gente con quien estás, mejor de lo que estaban cuando la encontraste”.
De nuevo, no se trata de querer darle gusto a todos ni de ser un cariñosito para todos, pero, ¿Se imaginan como serían distintas las cosas si tan solo siempre buscáramos elevar a los demás?

 

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Saldo 2017: a favor.

A pesar de la enorme, y por lo visto ya tradicional gripa anual que me da siempre a finales de diciembre, cierro el año con el mejor estado de salud que he tenido hasta ahora. Mejor condición, menos peso y más energía; y no solo física pero intelectual, emocional y espiritual también.

Mi familia segura y unida en casa.
Mi hija sana, sonriente, alegre y segura.
Mi esposa sana, complice y cercana.
Mis padres, mis hermanos y mis amigos más queridos, por fortuna sanos y seguros también.

Mi hogar lleno de luz, de amor, de paz, abundancia y prosperidad.

Mi finanzas sanas. Tengo todo lo que necesito y más, y creo que por fin voy necesitando menos también.

Mi trabajo, de la mano de gente brillante, apasionada, honesta y bondadosa, sigue teniendo un impacto, un propósito mucho más allá de solo ganar un salario.
Mi labor en la educación también.

2017 no fue un año fácil para nadie, con algunos más duros que con otros.
En mi caso no tengo más que decir como cada mañana: gracias, gracias, gracias, porque cierro un año más con saldo a favor.

Gracias, gracias, gracias.

 

Las 6 cosas que hacen quienes obtienen lo que quieren. #Repost2015

Tener éxito es muy subjetivo. Lo que para unas personas representa éxito para otras pueden ser señales de futuras crisis.
Lo que atesoran algunos, no necesariamente es igual de apreciado por otros. Hay quienes buscan fama y fortuna, otros balance y espiritualidad, algunos más certeza y solidez económica y otros cuantos una vida más familiar.

Pero no importa cual sea la medida de éxito que busquen en sus vidas, me parece que hay, al menos 6 cosas clave que acostumbran hacer todas las personas que con frecuencia obtienen lo que quieren:

  1. Levantan la mano, alzan su voz. No se quedan callados, saben lo que necesitan, tienen claro lo que quieren y entienden que el primer paso para obtenerlo es pedirlo.
  2. No temen compartir su opinión con los demás: saben que no todos pensarán igual pero también saben que tanto derecho tienen ellos como los demás de exponer su punto de vista y dejarle saber a otros, con respeto y claridad, lo que creen que debe ser.
  3. Preguntan cuando no saben. Comprenden que lo peor que pueden hacer es permanecer callados y asentar ante afirmaciones que no conocen o no terminan de entender. No solo prefieren arriesgarse a preguntar lo que no saben, pero también conocen el valor de la curiosidad en su vida, para todos los días buscar algo nuevo que aprender.
  4. Hacen preguntas difíciles que ayudan a avanzar al grupo. Saben que a veces las respuestas están puestas a la vista de todos aunque no siempre sean las más cómodas o placenteras. Entienden que es mejor arriesgar, preguntar y enfrentar al grupo a una incómoda discusión, que dejar que las cosas sigan un “reconfortante” curso equivocado que a la larga se convertirá en un problema para todos.
  5. Levantan su voz con las personas correctas en el momento oportuno. Piden peras al peral no al olmo. No pierden tiempo quejándose de lo que no les gusta de su trabajo o su vida con sus amigos. Prefieren evitar el radio pasillo y si tienen un problema que resolver, una petición que hacer o una sugerencia que ofrecer hablan directo con las personas adecuadas.
  6. Saben callar y escuchar. No importa que tan buenos son para hablar y presentar sus argumentos, comprenden el enorme valor del silencio. Identifican los momentos claves en que deben callar y escuchar con atención y empatía lo que otros tienen que decir.

DLC Servilleta lo que quieres

2016, un año más con saldo a favor.

No puede decirse lo contrario, 2016 fue un año complicado, confuso y extraño para muchos. Sin duda sucedieron cosas que muchos nos dejan con la incógnita de  por qué y deseando que no hubiese sucedido así…

Pero debo decir que en lo personal cierro el año, de nuevo, profundamente agradecido porque 2016 fue un año más que termino con saldo a favor.

Saldo a favor porque porque mi familia está unida, muy sana, alegre y con bien.

Saldo a favor porque mi salud hoy es mejor de lo que lo era hace un año.

Saldo a favor porque a pesar de no ser millonarios, no nos falta nada. Tenemos un hogar lleno de luz, paz, seguridad, abundancia y prosperidad.

Saldo a favor porque vivo en un país que, a pesar de sus defectos, vive en paz.

Saldo a favor porque tengo la oportunidad de trabajar en servicio de muchos, dentro de una empresa que en verdad impacta, para  bien, la vida de millones.
Saldo a favor porque tengo un trabajo que me mantiene todos los días, fuera de mi área de confort, aprendiendo, creciendo y preparándome más.

Saldo a favor porque colaboro con uno de los mejores y más talentosos equipos de la industria, rodeado de gente de bien, apasionada por lo que hacen y bondadosos en la forma de hacerlo.

Saldo a favor porque tengo la oportunidad de aprender de algunas de las personas más destacadas del medio en el que trabajo, gente que en verdad está poniendo su grano de arena para hacer mejor el mundo en el que vivimos.

Saldo a favor por los libros que he leído y las lecciones, dentro de estos, que he aprendido.

Saldo a favor por todas las bendiciones que la vida nos regala todos los días.

Saldo a favor por terminar un ciclo y estar preparado para comenzar uno más.

Gracias, gracias, gracias.

Gracias vida, gracias Dios, gracias 2016.

 

 

Re-ordenando la indisciplinada búsqueda de más…

La temible, eterna, terrible e indisciplinada búsqueda de más… más negocio, más clientes, más dinero, más productos, más servicios, más audiencias, más objetivos, más resultados, más premios, más críticos, más tomadores de decisión, más gente a quien dar gusto y más maneras de hacerlo. Más que hacer y más que ser para más… ¿pero para más qué?

Dicen que no está clara la fórmula del el éxito pero la del fracaso es, sin duda, querer ser todo para todos y todo a la vez; abriendo frentes a diestra y siniestra, diluyendo la capacidad de nuestros recursos en tantas áreas como se alcancen a ver, dejándonos frágiles y reducidos a la apariencia de ser lo que no se es.

Con tal de parecer ser los mejores, los más grandes, los más capaces… sin importar lo que implique, buscamos “aprovechar” (sí, así, entre comillas) la primera y cualquier otra “oportunidad” que vemos frente a nosotros; sacrificando el enfoque de hacer aquello que mejor sabemos hacer.

Nos llenamos de tareas y pendientes que nos hacen ver como personas o empresas ocupadas, con mucho que hacer, pero dejándonos poco espacio para avanzar, pues con tantos objetivos hemos saturado el camino, llenándolo de obstáculos producto de nuestra propia y, con frecuencia, trivial y artificial complejidad.

Como si la locura de ocuparnos hasta exhaustarnos, nos otorgara un especial nivel de estatus en la sociedad.

Pero no es así; como dice Brené Brown, lo único que esto hace es adormecernos y darnos una salida para escapar de lo que realmente es importante que hagamos, de lo que nos da tanto miedo hacer, de lo que nos enfrenta a la real vulnerabilidad de crear y avanzar.

Reordenando con enfoque y simplicidad.

Pero sí podemos más, sí podemos ser los mejores en lo que hacemos, sí podemos ser los más capaces también.

Recordando con claridad cuál es nuestra más básica y primera razón de ser.
Ese motivo que despertó en nosotros o nuestra empresa, por primera vez, la intención de hacer lo que hacemos.

“Start with the why”, diría Simon Sinek.
“Put first things first”, decía el Dr. Stephen Covey.
Y “Keep the main thing the main thing”, explica David Cottrell.

Para recordarnos que la clave esté en enfocarnos con simpleza absoluta en esa única y gran cosa que se ha convertido en nuestra misión. Organizando nuestros esfuerzos y ordenando nuestras acciones bajo esa real, inspiradora y crucial razón de ser que nos ayuda a dar prioridad a cada acción.

Preguntándonos, esto que estoy por hacer, este nuevo objetivo que quiero perseguir, esta responsabilidad adicional que quiero asumir ¿Construye hacia mi objetivo principal? ¿Está alineado con los intereses y prioridades de la organización? ¿Responde a la visión estratégica del negocio?

Y trabajando así con enfoque y simplicidad.

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