De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Trabaja tu sueño.

Seguramente más de una vez habrán escuchado la frasevive tu sueño”.
Cuando te enteras de una historia de éxito, cuando te refieres a alguna persona que se ve feliz con su vida, con su familia, con su trabajo o cuando lees la biografía de alguna celebridad, es muy común decir “tienen una vida de ensueño”.
Los admiramos y hasta sentimos cierta melancolía por “vivir nuestros propios sueños”, pero jamás nos preguntamos que han tenido que hacer esas personas para llegar hasta ahí, cual ha sido el precio que han pagado por realizar sus sueños.

Pensándolo así, creo que el término correcto no es vive, pero sí trabaja tu sueño”.

La semana pasada, recibí un mail de un amigo con una liga de Internet, invitándome a ver un discurso de Steve Jobs, CEO de Apple y Pixar Animation (dudo mucho que no hayan escuchado hablar de el antes), en el, Jobs hablaba sobre 3 puntos que me hicieron pensar sobre las decisiones aparentemente difíciles y los pasos que cada quien tiene que tomar para VIVIR SU SUEÑO.

Gracias Paco, por compartir este video. Espero que para el resto de quienes lo recibieron haya marcado una diferencia tan importante como para lo hizo para mi.

Los tres puntos son muy sencillos en realidad. Sentido común diría yo. Pero como dicen por ahí “El sentido común es el menos común de los sentidos”.

  1. “No puedes conectar los puntos viendo hacia adelante, solo puedes hacerlo viendo hacia atrás. Así que tienes que confiar en que, de alguna manera, los puntos se conectarán en el futuro. Tienes que creer en algo, tus presentimientos, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Este estilo nunca me ha fallado, y ha hecho toda la diferencia en mi vida.” Steve Jobs hablando sobre la fuente en la que se inspiró para crear la tipografía para las computadoras personales, como resultado de haber abandonado la universidad.
  2. “Estoy seguro de que nada de esto habría pasado si no hubiese sido despedido de Apple. Fue una medicina muy amarga, pero creo que el paciente la necesitaba. A veces la vida te golpea la cabeza con un ladrillo. No pierdas la fe. Estoy convencido de que lo único que me hizo seguir adelante es que amaba lo que hacía. Tienes que encontrar lo que amas hacer. Y eso es tan cierto para el trabajo como para las parejas. Tu trabajo va a llenar una gran parte de tu vida, y la única manera de estar satisfecho con lo que hagas es creer que es un gran trabajo. Y la única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que haces. Si no lo has encontrado aún sigue buscándolo. No te conformes.” Steve Jobs hablando de su reencuentro con Apple, la empresa que fundara, de la que lo corrieran, y de la que tiempo después volvería a ser cabeza.
  3. “Durante los últimos 33 años, me he visto en el espejo cada mañana y me he preguntado: Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer el día de hoy? Y siempre la que respuesta ha sido NO, durante muchos días seguidos, sé que necesito cambiar algo… Tu tiempo es limitado, así que no lo mal gastes viviendo la vida de otros. Que no te atrape el Dogma, es decir vivir con los resultados de lo que otras personas piensan. No dejes que el ruido de las opiniones de otros ahoguen tu propia voz interior. Y más importante aún, ten el coraje de seguir a tu corazón e intuición. Ellos, de alguna manera saben ya en lo que realmente te quieres convertir. Todo lo demás es secundario”.Steve Jobs hablando sobre su filosofía de vida.

¿Para mí que significa todo esto? Para empezar me lleva a plantearme dos grandes preguntas:
¿Estoy haciendo hoy lo que más amo hacer?
¿Si hoy fuera mi último día de vida, quisiera hacer lo que hago hoy?

Preguntas que al responder me ayudarán mucho para tomar una difícil decisión. Y del resultado de esa decisión, no me preocuparé, tendré fe y la tomaré convencido de que en el futuro podré ver como los puntos se conectaron.

¿Necesitan más para hacerse estas preguntas también? Si tienen 15 minutos pueden ver el video del discurso aquí mismo. No sería justo si no compartiera con ustedes lo que un gran amigo ha compartido conmigo también.

Steve Jobs en Stanford

Deja que tu luz brille más.

“Deja que tu luz brille más”. Robin S. Sharma.

Hace unos minutos leí esta frase y me llevo a pensar en que poco en verdad dejamos que nuestra luz como seres humanos brille.

Con luz me refiero a nuestras fortalezas, a esas grandes habilidades que absolutamente cada uno de nosotros tenemos y que nos hacen muy buenos, especiales diría yo, para alguna labor.

Todos nacemos con nuestra dotación de habilidades, pero muy pocos de verdad se encargan de desarrollarlas y explotarlas al máximo.
Nos quedamos esposados al grillete de la creencia común de que las personas especiales solo están en las películas de ficción o en los libros de historia. Grillete que se va apretando cada vez más con la presión social y el estrés de las tareas diarias que tenemos que cumplir.

Creo profundamente que todos sabemos en el fondo cual es nuestra gran fortaleza, pero también veo con tristeza que casi nadie quiere contar con este conocimiento de verdad.
¿Será que tenemos miedo al compromiso de tener que aprovechar al máximo nuestro poder? Supongo que sí.
Después de todo como diría Stan Lee a través del tío Ben “con un gran poder viene una gran responsabilidad”. Y pueden estar seguros que cuando él escribió esta frase no se refería solamente al nuevo superpoder que acaba de adquirir el sobrino de Ben tan solo unos días antes. ¿A qué super héroe me refiero? Sigue leyendo hasta el final.

Una pregunta que hago siempre a los candidatos a integrarse a nuestro equipo de trabajo es precisamente cuales son sus fortalezas. En el mejor de los casos me responden “soy muy organizado y trabajo bien bajo presión” (por cierto NADIE trabaja bien bajo presión, puede ser que aprendan a responder controladamente ante alguna difícil situación y salgan airosos, pero los resultados nunca serán tan buenos como cuando se trabaja de forma planeada y bien coordinada).
Estas no son fortalezas. Ser organizado es un rasgo básico que se espera de cualquier profesional.

Lo curioso es que sí les preguntas cuales son sus debilidades, o mejor dicho en estos tiempos en los que es indispensable ser políticamente correcto, cuales son sus áreas de oportunidad, todos te contestan con una lista de por lo menos 5 respuestas espontáneas.
Pareciera que todos tenemos a flor de piel nuestras debilidades para poder ocultar de nuestra propia vista nuestras fortalezas. No vaya a ser la de malas y estas salgan a relucir.

Y lo más irónico es que a pesar de que casi nadie puede (o quiere) ver sus fortalezas, el resto de las personas que nos rodean sí las ven y te las recitan día con día esperando inconscientemente que algún día te decidas y las aproveches.
¿Será más cómodo cobijarte en tus debilidades para sentir parte del resto de la gente?

¿Por qué no preguntarnos para qué somos realmente buenos, cuales son nuestras más grandes habilidades y como las podemos usar para ser más exitosos y contribuir a la vida de los demás?
No tenemos que hacer todo el trabajo de una sola vez, podemos hacerlo poco a poco. “Todas las grandes travesías comienzan con un primer paso y continúan con otro y luego con otro.”

Quien sabe tal vez así descubras tu verdadera vocación y algún día termines tu mismo en un libro de historia también.

¿Qué vas a hacer y por quién esta semana?

Ya lo he mencionado en el pasado y seguramente lo habrán discutido con otras personas o también leído en algún otro lugar: Ayudar a quien sea, se trate de un viejo amigo, un familiar o un perfecto desconocido, es una de las mejores maneras de agregar valor a la vida de los demás y a la de uno mismo.

Uno de los más importantes consejos que he recibido en mi vida es: “mantente siempre alerta de cómo puedes ayudar en cualquier momento”.

Puede ser que mañana temprano le abras la puerta del Starbucks a un desconocido que lleva ocupadas ambas manos con un “grande light moka frapuchino” y un “chai latte 180°” o que ayudes al nuevo compañero de la oficina a desatorar la copiadora que, como de costumbre, se quedó atascada de papel.
Quizá sea que completes el cambio de la persona que está delante de ti en la fila del supermercado para que pueda terminar de pagar. O tal vez resultes más esplendido y se te ocurra pagar la cuenta de la comida de tus amigos.

Sea lo que sea piensa constantemente: “¿cómo puedo hacer que alguien hoy esté mejor de lo que estaba cuando lo encontré? ¿Qué puedo hacer para que por lo menos por un breve momento, su día sea mejor de lo que se esperaba?”

Hay muchas formas de hacerlo:

  • Regalando unos minutos de tu tiempo a escuchar con atención. No a opinar, no a juzgar ni calificar. Solo a escuchar.
  • Participando con alguna organización de beneficencia donando alguna cantidad.
  • Ayudándole a un hermano a estudiar.
  • Llevando a un compañero de la oficina a su casa.
  • Luchando para que un miembro de tu equipo tenga mucho mejores condiciones laborales.
  • Aconsejando a un cliente.
  • A veces hasta una simple sonrisa hace el truco y le da más a quien le has sonreído que cualquier objeto material que le pudieses haber obsequiado.

Hazlo, escoge una persona hoy y haz algo por ella, mañana busca a otra y ayúdale también. Mantén viva esta práctica todos los días y no esperes nada a cambio, hazlo porque crees en ello y lo sientes parte de ti. Haz de este uno de tus más entrañables hábitos.

Te aseguro que pronto verás como tu vida es más satisfactoria y plena y que todos los días tendrás una fuerte razón más para sonreír.

Después de todo, como dice un viejo proverbio Hindú: “Siempre algo de la esencia de la rosa se queda en la mano de aquel que la da”.

Lee y aprende.

Sean sinceros. ¿Cuándo fue la última vez que levantaron un libro, un verdadero libro y no una revista de chismes o la sección de caricaturas del periódico y se sentaron a leer un poco?


Es realmente triste saber que la mayoría de la gente no vuelve a abrir un libro una vez que termina la Universidad.
Las razones, o mejor dicho los pretextos que dan son tan absurdos como “no he encontrado nada que me interese”, “entre mi familia y mi trabajo no tengo tiempo”, “los libros están muy caros” y el mejor de todos: “¿leer? Eso es de flojera, o sea no?”

Y luego nos sorprendemos porque la plática de algunas personas suena tan vacía y superficial que tendría más sentido ver una escena de la película de “Clueless” o porque hay adultos “profesionales” que no saben ni siquiera redactar correctamente una oración o peor aún no pueden por lo menos sostener una conversación que vaya más allá de lo que trato el capítulo de Desperate Housewives la noche anterior.

Lo que yo no puedo terminar de entender es como habiendo hoy tantas y tantas opciones para continuar nuestra formación, algunos dejen que la apatía invada sus vidas y dejen de esforzase por ser mejor.

Creo yo que una vez que la gente pierde el deseo de aprender es cuando dejan de crecer y como es natural, una vez que dejas de crecer, lo que sigue es decaer.

¿No les es razón suficiente? Bien. ¿Qué tal esta? La paga que recibes en la compañía para la que trabajas está directamente relacionada con el valor que añades a la organización, mismo que se desprende de forma directa de tus conocimientos. En otras palabras, entre más sabes, más valioso eres, así que si quieres ganar más, aprende más.

Sí, ya se que muchos estarán pensando que me equivoco y que están “devaluados” por la empresa para la que trabajan y que a pesar del alto valor que aportan, estas se han comportado ingratamente con ustedes.
Pues sí. Sí existen empresas que a sabiendas o por ignorancia caen en este grave, gravísimo error, pero la buena noticia es que siempre a la vuelta estará otra en la que definitivamente sí aprecien su peso, o mejor dicho conocimiento en oro.

Así que no dejen que la decepción ni la falta de curiosidad les invadan.
Continúen con su aprendizaje y dedíquense a enriquecer su vida, pues es su vida la que en particular se va a beneficiar. Como decía R. Sharma en El Monje que vendió su Ferrari: “Cuando lees un libro de alguien a quien respetas, siempre se te contagia algo de su talento”.

En verdad una gran idea leída en algún sitio puede cambiar completamente sus vidas.
¿Por qué? Porque leer generar conocimiento, Cuanto más conocimiento tenemos mejores elecciones podemos hacer y a mejores elecciones hechas, mejores los resultados que obtendremos.

¿Qué no tienen dinero para comprar un buen libro? ¿Qué no tienen tiempo para leer?

Existen muy diferentes fuentes en las que pueden conseguir un gran material de lectura y si dedican 2 minutos de su tiempo a pensarlo verán que hasta en su propia casa deben de tener por lo menos un buen libro legado de la familia o uno abandonado que desde el colegio nos recomendaron leer.
También, además de las bibliotecas públicas, hay librerías de material de segunda mano donde pueden encontrar grandes obras que leer; y si no acostumbran visitar ese tipo de librerías o no conocen ninguna, ni siquiera tienen que ir lejos de su casa, existen muchos, muchísimos blogs en la red donde miles de personas comparten su pensar diariamente, algunos de mis blogs favoritos son:
www.Robinsharma.com
http://sanderssays.typepad.com
http://makeitgreat.typepad.com
http://www.mekate.com

Ahora, si de tener tiempo para leer se trata, aquí les dejo 3 sugerencias muy sencillas que aplicar:

  1. Disciplina. Asegúrate de dedicar por lo menos 30 minutos diarios a una buena lectura. No a leer el periódico ni una revista, sino a un buen libro. Elige un tema, escoge el libro y todos los días dedícale tiempo a tu nuevo mejor amigo. Tal vez puedas empezar hoy mismo apagando un rato en la noche tu televisión.
  2. Blogea. Tómate unos minutos a la semana y visita uno que otro blog, te sorprenderá la cantidad de conocimiento que se comparte en la red y que está ahí listo para ser absorbido por ti.
  3. Como diría American Express en los años 90, nunca salgas de casa sin ella….Nunca vayas a ningún lado sin un libro bajo el brazo. Aprovecha el tiempo y úsalo a tu favor. La próxima vez que tengas que pasar 30 minutos en una sala de espera o en la fila del banco agradecerás traer contigo un buen libro que leer en vez de tener que entretener tu mente con algo tan útil como contar los focos que hay colocados en el plafón del lugar.

No quisiera terminar esta ocasión sin agradecer a GCI Group xico por haberme invitado a dar una plática sobre planeación estratégica en su reunión de capacitación e integración este fin de semana. Fue un honor compartir con ustedes y para ser muy sincero me dio mucho gusto ver que más de la mitad levantaron el brazo cuando les pregunté cuantos de ellos acostumbraban leer de verdad. Si fueron todos honestos en su respuesta, le auguro mucho éxito a esta organización.

Sé un líder.

Todos, no importa nuestra condición o posición dentro de una organización tenemos la obligación, como seres humanos, de convertirnos en un líder.

Esta anécdota, sucedió la semana pasada cuando un directivo se reunía con su equipo de trabajo para compartir información importante con ellos y aprovechar para escucharlos también.

Idea importante: Date siempre el tiempo de escuchar con detenimiento a tus colaboradores y amigos. Se que nuestras agendas siempre están retacadas de pendientes urgentes, pero pocas cosas valen tanto la pena como invertir tiempo para conocer y comprender los puntos de vista de las personas con quien compartes tus días.

En esta reunión el ejecutivo tuvo oportunidad de escuchar todas aquellas cosas que le aquejaban o frustraban a cada miembro del equipo. Uno a uno, cada integrante del grupo fue exponiendo sus molestias: “No tengo tiempo para hacer todo mi trabajo”, “Me pasan la información tarde y mal”, “No me dan el brief correcto”, “Creativo no me entrega a tiempo”, “Los clientes no nos entienden”, “Critican mi trabajo y no lo defienden”.

Todos dejaron ver sus malestares, pero nadie, ni una sola persona habló sobre soluciones. Nadie propuso ideas sobre como mejorar su situación, y mucho menos nadie aceptó su responsabilidad ante las situaciones que exponían.

Terminaban sus recuentos dirigiendo su mirada al director del grupo, como si el, como un viejo mago Merlín tuviera bajo sus mangas un abanico de soluciones místicas que pondrían fin a sus quejares.

Entonces, el solicitado “productor de milagros” tomó aquella enorme pila de argumentos, quejas y cargas emocionales que había recibido de sus compañeros y una a una…
…las fue devolviendo a sus procreadores y les dijo:
“Entiendo, comprendo y empatízo con cada una de las situaciones que presentan, sé como se sienten. En verdad lo sé, pero ¿Y qué están haciendo para cambiar eso? ¿Por qué nadie ha asumido su responsabilidad en todo esto y detecta qué es lo que tienen que hacer por su parte para que las cosas cambien? Díganme: Qué están haciendo hoy para ayudar a construirse una mejor situación?.”

¿Por qué será que la gente tiende a dejar el destino de su vida en manos de otro? ¿Por qué somos incapaces de aceptar que cada uno de nosotros somos responsables de nuestras acciones o falta de estas y en su lugar volteamos a ver al jefe o director del grupo para ver si este quiere convertirse en el “director” de nuestros actos para así poder decir “no fue mi culpa sino la de mi jefe”?

No me mal entiendan, no estoy diciendo para nada que la cabeza de un grupo deba desentenderse de la dirección del mismo. Para nada quiero decir esto, al contrario es por algo que está en esa posición, pero aunque parte de su responsabilidad es buscar la alineación del grupo y el bien estar del mismo, él o ella deben ser un facilitador y no el único ejecutor.

Entendámoslo de una vez por todas, no importa el lugar que ocupemos dentro del organigrama, ni el título escrito en nuestra tarjeta de presentación, o el tamaño o ubicación de nuestra oficina. TODOS SOMOS Y DEBEMOS ACTUAR COMO VERDADEROS LÍDERES.

Como dice Robin Sharma: “Tú eres el presidente ejecutivo de tus funciones”.
Me parece que fue un profesor de Stanford que dijo: “El verdadero liderazgo no es cuestión de prestigio, poder o estatus. Es cuestión de responsabilidad”.

Tal vez algunos al leer esto piensen algo así como “Si claro, dirás lo que quieras pero en la empresa donde laboro, los directores ni siquiera saben quien soy”. Y así quieran excusarse para permitirse pensar que lo que hacen no tiene consecuencias y no afecta ni favorece a quienes los rodean, pero no podrían estar más alejados de la realidad.
Comprendan ya: toda acción tiene una reacción y actúa como un gatillo liberando una serie de eventos que pueden beneficiar o afectar en mucho a muy distintas personas.
¿No me creen? Quizá Anita Rodick, fundadora de The Body Shop, lo haya explicado mucho mejor cuando dijo: “Si crees que eres demasiado insignificante para ejercer influencia, intenta irte a dormir con un mosquito en la habitación.”

Así que de la misma forma yo hoy les pregunto a ustedes: ¿Qué están haciendo hoy para hacer un mundo mejor, para construir una mejor vida para sus familias, para ustedes mismos y para su comunidad?

Como diría la Madre Teresa de Calcuta: “Si cada uno de nosotros barriera la puerta de su casa, este mundo sería un lugar limpio”.

Saca lo mejor de ti.

Cualquiera puede sonreir y ser amable en los mejores momentos de su vida.
Cuando todo marcha bien y nos sentimos cómodos y contentos es muy fácil tener una actitud positiva y tratar a todos con alegría.
Pero también cuando todo está bien es cuando menos crecimiento tenemos.

No me mal entiendan, soy el primero en creer que todos merecemos ser felices y vivir en paz y armonía, pero como diría M. Andretti: “Si todo está bajo control, es que vamos muy despacio”.

Con todo lo bueno y tranquilizante que es vivir seguros y tranquilos, definitivamente son los momentos difíciles los que ponen a prueba nuestro temple y los que nos hacen crecer y aprender.
“Son los problemas los que ponen de manifiesto nuestros talentos” decía Robin Sharma en uno de sus libros.

Lo importante entonces no es cuantos momentos buenos y malos tienes en tu vida, sino cual es la actitud que mantienes frente a cualquier circunstancia.
Todos tenemos días maravillosos en los que todo marcha a nuestro favor y por lo tanto nos sentimos seguros, fuertes, alegres y animados.
Pero también todos, sin excepción, cruzamos por situaciones y eventos difíciles, complicados y dolorosos en los que lo acostumbrado es sentirnos víctimas y deprimirnos pensando que todo el mundo está en nuestra contra.

¿y por qué digo “acostumbrado” y no normal? Porque, aunque sé que hay reacciones y emociones naturales ante ciertos eventos, también creo que muchas de nuestras reacciones ante los momento difíciles se deben a dos cosas:

  • El miedo a lo desconocido, a no saber que es lo que sigue y como se van a resolver los retos que estamos enfrentado.
  • Y a conductas aprendidas de nuestra familia, amigos y nuestra comunidad. Y es que desde pequeños vemos como nuestros padres y familiares responden ante todo y como es natural los comenzamos a imitar. También hacemos lo mismo cuando de adultos laboramos para alguna empresa en particular y, por buscar aceptación, nos mimetizamos con sus buenas y también malas costumbres, entre las que está sin duda, la forma de responder para determinadas ocasiones.

Es natural sentirnos presionados ante situaciones de alto estrés. Es normal sentir angustia, coraje, dolor, tristeza y enojo también. Pero también es normal (solo que nadie nos lo dice), querer y hacer un esfuerzo para sentirnos mejor a pesar de lo difícil del momento por el que estemos atravesando.

Algunas de las lecciones que algunas personas, en pláticas, en libros, en blogs y de otras formas han compartido conmigo para salir adelante de los periódos más complejos de nuestras vidas son:

  1. Nunca pierdas de vista que no importa lo que esté sucediendo, todo con el tiempo pasa y queda atrás. Esta en ti la decisión de llevarte contigo al futuro el enojo y la descepción o dejarlos atrás y traer solo las lecciones aprendidas por esa situación.
  2. No importa como respondan los demás, cada quien tiene su propio temperamento, personalidad y carga personal. No olvides que está en cada uno de nosotros el derecho de decidir cómo queremos responder ante cada reto; con gritos, enojos y violencia como la mayoría. O con serenidad, paciencia y optimisimo. Se tu mismo y olvida si tus papás o abuelos se enojaban por cualquier cosa, tú no tienes porque hacerlo así.
  3. Elije siempre muy bien tus palabras. Cuando estamos enojados nos encontramos realmente transtornados y perdemos fácilmente de vista como nuestro coraje puede afectar a los demás, y por supuesto con frecuencia decimos cosas de las que nos arrepentiremos dos segundo más tarde. Mide tus palabras. Como diría Robin Sharma: “Las palabras que utilizas influyen en el tipo de vida que vives. Úsalas sabiamente”.
  4. Entiende que no todo lo tienes que resolver siempre tu. Define exactamente qué es lo que quieres resolver de la situación en que te encuentras y trabaja duro para lograrlo, pero al mismo tiempo aprende a soltar las cosas. Comprende que en la vida existe una fuerza mayor a ti la cual te está ayudando ya. Así que déjala trabajar. No importa si eres religioso o qué religión profesas, llámale Dios, Universo, Energía o Vida. De todas formas esta gran fuerza trabaja siempre a tu favor.
  5. Enfrenta tus miedos. ¿Cuantos de los problemas a los que nos enfrentamos en nuestras vidas no los habremos provocado nosotros mismos a causa de nuestros miedos? “No corras de tus miedos pues tu miedos correrán hacia ti”, dice un sabio por ahí “Corre hacia ellos y sácalos a la luz, no hay sombra que no desaparezca ante un poco de luz”.
  6. Define tu posición ante la vida. Elije tu visión. Existen básicamente dos tipos de personas en este mundo, las negativas que siempre están búscandole lo malo a cada cosa.
    Y las positivas, las que han decidio ver su mundo lleno de luz y de rodearse de gente y situaciones positivas. ¿Y que creen? Cada quien en este mundo tiene lo que a gritos o en silencio pide.

Ahí las tienen, algunas de las mejores lecciones que grandes personas me han compartido.
Estoy seguro de que no son las únicas formas de enfrentar los retos difíciles de la vida y seguramente muchos de ustedes tengan nuevos puntos de vista, así que por qué no los comparten y los dejan a modo de comentario para que todos los demás los puedan leer.

Gracias.

Gracias, después de mamá, papá y leche, es una de las primeras palabras que aprendemos a decir en la vida.
¿Pero en verdad aprendemos lo que esta quiere decir?
Es decir, más allá de la “buena educación” que desde pequeños nos enseñan a mostrar nuestros padres, ¿en realidad estamos conscientes de lo que DAR GRACIAS significa?

¿Cuantas veces en un día normal diremos gracias? Cuando compramos nuestro café por la mañana, después de comer, a la persona que nos sostuvo la puerta para que no se nos azotara en la naríz, al bajarnos de un taxi, al término de una reunión de trabajo, mientras pagamos la compra que acabamos de hacer, cuando nos hacen un cumplido o simplemente nos preguntan como estamos el día de hoy. “estoy bien, gracias”, “que amable gracias”, “gracias por el café”.

Somos tan educados…que a decir verdad no puedo comenzar a explicarme por que, si sabemos decir gracias a tantas personas, no sabemos en realidad DAR GRACIAS.

Piénsenlo bien, normalmente decimos gracias sin sentirlo. Lanzamos palabras vacias al aire como parte de una automatizada rutina de cortesía superficial, y en muchas ocasiones ni siquiera a eso llegamos.

Acostumbramos decir gracias cuando nos sirven un póco de helado, pero nos negamos a DAR GRACIAS porque podemos comerlo.

Damos tantas cosas por hecho que no somos capaces cuando menos de agradecer que estamos vivos.

Gracias no es una palabra. Gracias es una actitud, es una visión y una forma de vivir.
Todos los días, sin importar si es lunes, jueves o domingo o por que situación difícil estemos atravesando, siempre tenemos más de una razón para estar agradecidos. Todos pasamos por épocas difíciles en diferentes momentos de nuestra vida.
“Aquellos que no tienen problemas es porque tampoco tienen vida.” diria Robin Sharma.

Y todos, absolutamente todos tenemos muchas razones para DAR GRACIAS.
Medítenlo con cuidado y me darán la razón; es tan solo cosa de quitarse la venda de las quejas y el “victimismo” para ver nuestra realidad como es.

Recuerden: “Vemos el mundo, no como es, sino como queremos verlo”
Así que decidámonos a ver nuestro mundo como el sitio lleno de alegría y paz que queremos tener.

Y por mucho una de las mejores maneras de cambiar nuestra visión es precísamente aprendiendo a DAR GRACIAS por todas las bendiciones que tenemos en nuestras vidas.

Una gran idea para esto es hacer una lista de por lo menos 10 cosas por las que estén en verdad agradecidos y que repasen esta lista a cada momento posible durante el día.

Yo en lo particular cuido que día a día la primera palabra que cruce mi mente y salga de mi boca sea “GRACIAS” y de ahí parto a agradecer de corazón cada cosa que he incluido en mi lista, entre las que están:

  1. Gracias por poder compartir la vida con una persona tan maravillosa como es mi esposa.
  2. Gracias por la familia que hoy somos y por la que estamos formando.
  3. Gracias por el hogar que hemos construido, lleno de luz y paz, repleto de amor y armonía, abundancia y prosperidad.
  4. Gracias por nuestra salud.
  5. Gracias porque nuestros cuerpos están completos por dentro y por fuera.
  6. Gracias porque tenemos el uso de todas nuestras capacidades físicas, mentales y espirituales.
  7. Gracias porque contamos con todos nuestros sentidos.
  8. Gracias por nuestra familia, porque está completa y unida.
  9. Gracias por nuestro trabajo.
  10. Gracias porque trabajamos haciendo lo que nos gusta y porque tenemos la oportunidad de aprender y crecer y ayudar a otros mientras hacemos nuestro trabajo.
  11. Gracias porque tenemos una vida plena.
  12. Gracias por todas las oportunidades que día a día se nos presentan.
  13. Gracias porque tenemos amigos leales y cercanos.
  14. Gracias por todas las lecciones que hemos aprendido y por las que aprenderemos en el futuro.
  15. Gracias simplemente porque hoy contamos con un día más de vida para disfrutar.

¿Cuales son sus razones para estar agradecidos con la vida? Hagan su lista y les aseguro que verán que su vida es mucho más abundante y rica de lo que ustedes creían.
Dense cuenta de todas las maravillas que tienen en sus vidas y momento a momento bendíganlas con su agradecimiento, porque, como ya lo he mencionado en otros artículos, “dar gracias enaltece y levanta nuestro espiritu”.

Y como dicta la Ley de la atracción: “Agradecer lo que tenemos solo nos puede traer más y más razones para estar siempre agradecidos”

¡Gracias!

Existe otro tipo de compensación además de la económica.

Cada vez es más frecuente que en la acelerada época en que vivimos, todos queramos crecer más rápido, dar saltos “olímpicos” de nuestra actual posición laboral a una que aparenta ser mucho más alta y mejor remunerada.

Y en principio esto no debería ser para nada mal visto, pues a final de cuentas todos nos merecemos avanzar en nuestras carreras y tener una mejor remuneración ¿o no?
De hecho el desarrollarnos en nuestra carrera profesional es lo mínimo esperado. El problema está en que nadie quiere tomarse el tiempo realmente requerido para CONSTRUIR una carrera sólida y bien fundamentada.

Yo acabo de ser testigo de esto una vez más. Otro caso de una persona con mucho talento, hambre de éxito, hábilidad para relacionarse bien con sus compañeros, con carisma y ganas de trabajar, solo que las ganas de trabajar eran tan solo con una visión inmediata de las cosas y nada más. Y como es de esperarse esta persona tuvo enfrente la oportunidad de ganar más dinero y de tener una tarjeta de presentación con un título de “mayor rango” y sin pensarlo dos veces dejo de lado todo el esfuerzo que venía haciendo.

El problema radica en que por tener prisa por crecer, nos olvidamos de aprender. Olvidamos un principio básico: La remuneracíon económica no es la única forma de compensación que obtenemos de una empresa.

De hecho existen muchos aspectos que debemos tomar en cuenta al evaluar cómo la empresa en que laboramos va a pagarnos nuestro tiempo y nuestra dedicación:

Por un lado claro que está la paga económica y las prestaciones que la organización tenga para sus colaboradores, tales como seguro social y médico, fondos de ahorro, primas vacacionales etc.
Pero por otro están:

  • El ambiente de trabajo.
  • Laborar con gente que al igual que uno, hace suyas la visión y la misión de la compañía.
  • La oportunidad de aprender un oficio.
  • El espacio para desarrollar nuestras habilidades y talentos en un medio controlado, donde, si nos equivocamos, estamos respaldados por un equipo mucho más grande que nosotros, que nos ayudará a resolver nuestro error y a aprender de el.
  • La posibilidad de conocer gente y establecer relaciones y lazos con personas que en un futuro podrían abrirnos las puertas de nuevas y más grandes oportunidades.
  • El tiempo para poder continuar con ciertos estudios o practicar el deporte o hobby que más queremos.
  • Un balance apropiado entre la vida laboral y la personal.

Pero lamentablemente el dinero y un título nobiliario rimbombante nublan la vista de la mayoría y, sin importar el resto de los factores, y menos aún si se han dado el tiempo para aprender y desarrollar las habilidades necesarias para dar el siguiente paso, se lanzan hacia la “nueva aventura” sin ninguna precaución.
Para luego darse cuenta de que podrían haber esperado talvez un año más, en lugar de vivir bajo una alta presión por no estar del todo preparados para enfrentar los nuevos y más grandes retos que vienen acompañando al nuevo título.

Una buena idea para asegurarse de que uno está listo para continuar su desarrollo profesional es hacerse tres preguntas básicas:

  1. ¿Domino al 100% todas las funciones y responsabilidades que se desprenden de mi cargo actual?
  2. ¿Existen habilidades y funciones necesarias para el nuevo cargo que ya hoy he comenzado a desarrollar?
  3. ¿Estoy listo emocionalmente para lidiar con las presiones que vienen de forma natural con esas nuevas responsabilidades?

Si al plantearte estas preguntas tienes más respuestas positivas que negativas, entonces felicidades, siéntete listo para dar ese gran paso; si no lo son détente a pensar y pregúntate “¿qué sería lo malo de esperar y prepararme mejor durante un año más?”

El dinero facturado no lo es todo en la empresa.

En un mundo donde la economía es el factor predominante para determinar quien tiene el poder, no es extraño ver que las empresas pongan este aspecto como su principal y, más frecuente que no, único objetivo de exisitir.

Pero ¿es este el enfoque correcto? ¿Es en verdad contar con una visión cabal, pensar que solo estamos trabajando para reportar mayores y mejores entradas de dinero a la empresa? ¿Es correcto solo medir la productividad de la gente con la regla de cuanto dinero me cuesta que trabajes aquí y cuanto dinero generas para la compañía?

No resulta extraño ver que la gente entonces hoy se encuentra con una sensación tan grande de vacio y de falta de significado por lo que hacen.

¿Y cómo no va a suceder esto si en tu empresa solo te preguntan como están los números y cuanto más estás facturando o por facturar? ¿Qué pasa entonces con todos los demás aspectos que tienen que ver con el trabajo de cada uno de nosotros?

No nos dejemos engañar. Si bien toda empresa para mantenerse en la vanguardia y ser competitiva y rentable para sus accionistas, tiene que producir dinero, este último no lo es todo en la organización.

¿De que te sirve un negocio que está trayendo altas sumas de dinero a tus arcas si la gente que lo ha hecho está por saltar de tu barco porque de tanto espacio ocupado por el dinero no queda un solo lugar para pensar en ellos?

Señores, esto no es retórica ni un texto sacado de un libro de teorías sobre la administración de empresas: En verdad, el activo más importante de su compañía es su gente. Sin ellos, sin su talento, experiencia y conocimiento sería imposible generar dinero para sostener la organización, así que por lo que más quieran, o mejor dicho por su propia institución, dénles espacio, muéstrenles su enorme apreciación por todo lo que hacen por ustedes, reconózcancelo y prémienlo, dénles una compensación justa y adecuada, ármenlos con las herramientas que necesitan para hacer mejor su trabajo, crean en ellos y déjenlos trabajar.

No se obsesionen por traer y traer nuevos negocios a la empresa todo el tiempo sin que antes se aseguren de que los actuales están siendo bien atendidos; y la única forma de hacer es eso es dejar de ver hacia afuera por un momento y voltear la mirada hacia lo que está sucendiendo dentro de la organización, y más vale que lo hagan constantemente porque sino podría ser demasiado tarde y por estar buscando traer una nueva cuenta podrían estar perdiendo otras más, y entonces se quedarán pensando “Si tan solo les hubiera puesto algo de atención”.

¿Qué haces hoy por ser más feliz?

Con frecuencia nos quejamos sobre nuestra vida, sobre el exceso de trabajo que tenemos o la falta de reconocimiento por el mismo. Protestamos porque no nos gusta lo que hacemos o porque nunca tenemos tiempo para hacer aquello que sí amamos hacer y luego nos lamentamos porque no obtenemos que lo que deseamos. Nos quejamos pues no nos gusta el lugar donde vivimos o la manera en que lo hacemos.
Pero ¿Qué hacemos por cambiar todo eso? ¿En qué estamos trabajando hoy para acercarnos mucho más a aquello que queremos para nuestras vidas?

Un pensamiento importante que compartir con ustedes hoy: “Identifica muy bien que es lo que quieres en tu vida para ser feliz, ve y tómalo”

No me refiero a que sin importar el sentir de los demás obtengas algo mientras los pisoteas para lograrlo. Me refiero a que trabajes por lo que quieres. Me refiero a que tengas claro que es lo quieres en tu vida, lo visualices, lo pienses, lo sientas y lo vivas con intensidad.
Y me refiero a que actúes con integridad y que tus acciones sean totalmente congruentes con tus prioridades en la vida.

Solo así, creo yo, uno puede obtener la felicidad de verdad.

Después de todo ¿De qué sirve matarse horas en el trabajo haciendo una labor que nos hace desdichados y no nos permite estar con nuestra familia o dedicar tiempo a ese hobby que tanto amamos hacer? ¿Qué sentido tiene ser un empresario exitoso que ha acumulado una riqueza interminable si lo que te mueve en el interior es convivir con niños pequeños y ni siquiera tienes oportunidad de estar cerca de los tuyos?

Como dice Peter Drucker: “Nada es tan inútil como hacer eficientemente aquello que no tiene razón de hacerse”.

Por eso hoy mismo, define bien cuales son tus prioridades en la vida, identifica que cosas y que actividades te llenan más de felicidad y te hacen sentir pleno.
Y no solo las pienses, escríbelas concienzudamente y haz un análisis profundo de que tanto tiempo les estás dedicando en realidad.

Si para ti, tu familia es lo más importante, entonces asegúrate de dedicarles tiempo de verdad, haz un plan de acción (y nota que la palabra clave aquí es acción, pues de nada sirve que solo lo escribas sin lo accionas) y detalla paso a paso lo que harás para asegurarte de demostrar que en realidad ellos son tu prioridad. Talvez sea crear una actividad familiar específica para los fines de semana o asegurarte de estar en casa antes de determinada hora para poder compartir diferentes momentos con ellos.

Si lo que quieres es tiempo para ti, entonces haz un espacio en tu agenda para dedicarlo a ti. Talvez en este momento estén pensando: “aja, con tanto trabajo ¿a qué hora? ¡Si no tengo tiempo ni para ir al baño!.”
Yo en lo personal lo que en este respecto he hecho es hacer mías dos lecciones que aprendí de ese mentor que tanto me ha enseñado, Robin Sharma:
Primero que nada, para contar con ese tiempo tan especial que busco para dedicarlo solo a mi, me he apartado una hora y media diaria a la que, siguiendo el ejemplo de Robin, he llamado
mi hora sagrada. Este tiempo lo aprovecho para hacer solo cosas para mí como hacer ejercicio, leer un buen libro, escribir en mi diario o meditar sobre mi vida hoy y visualizar como quiero vivirla el día de mañana.
Y segundo, me he unido al club de las 5am, y es que si algo tengo claro es que no hay modo de cambiar las rutinas de la demás gente, ellos seguirán agendando juntas de trabajo a las 5:30 o 6:00 de la tarde, y definitivamente yo continuaré queriendo pasar mucho tiempo con mi familia al final de la tarde y la noche o bien querré seguir reuniéndome con mis amigos de vez en cuando al final de un estresante día de trabajo. Así que como sé que una vez que salga de mi casa por la mañana, no pararé, he decido hacer mi hora sagrada a las 5:30 de la mañana, de modo que para las 7 am estoy listo para comenzar con mis responsabilidades externas y preparado para enfrentar el día con la mejor disposición.

Y ya que estoy hablándoles de mis actividades matutinas, una práctica que también tengo y que me lleva a un siguiente punto es: SIEMPRE, TODOS LOS DIAS al despertar, me aseguro de que el primer pensamiento que pase por mi mente y que la primera palabra que salga de mi boca sea GRACIAS.

Y ese es precisamente mi siguiente recomendación. Si hay algo que quieras realmente en la vida, no basta con trabajar duro para obtenerla. Para lograrla tienes que visualizarte claramente obteniendo dicha meta. Recuerda: “lo que creas en tu mente, después lo materializas en tu exterior.”
¿Y qué mejor manera de visualizar que has logrado algo que agradeciéndolo de corazón? No te esperes a que llegues hasta tu meta para dar gracias, agradece desde ya la oportunidad que tienes para llegar a ella y disfruta del camino.

Podría seguir escribiendo por horas y horas sobre este tema, pero creo que lo haré de forma dosificada, así que en tanto, las preguntas que quedarían por hacerse a uno mismo esta semana son:

  1. ¿Se que es lo que quiero de mi vida? ¿Tengo bien definidas mis prioridades y objetivos con respecto a lo que quiero de mi vida?
  2. ¿Qué estoy haciendo hoy y qué comenzaré a hacer inmediatamente para acercarme cada día más a esa visión de vida?

Talvez sea leer más, estudiar alguna especialización o un idioma, ejercitarse más o cambiar de régimen alimenticio o quizás acercarse a aquella persona a la que debemos una disculpa o hacer un cambio drástico de carrera o bien buscar ser excelente en todo lo que emprenda a partir de este momento.
Sea lo que sea, lo importante es dar el primer paso y ese … ese lo puedes dar justo ahora.

Líderes que conocen.

Me siento un momento a recordar todas las personas con las que he tenido oportunidad de trabajar y convivir: jefes, clientes, compañeros, proveedores y colaboradores; de diversas empresas y muy diferentes categorías, desde gigantes consorcios internacionales hasta micro empresas de 1 o 2 personas nada más. Desde presidentes y directores generales hasta asistentes y personal de intendencia.
Y no puedo evitar que a mi memoria llegue uno de los principales lemas de Robin Sharma: “Lidera sin título”, y lo recuerdo con claridad porque he sido testigo de eso.
No importa la persona, su función o el lugar que ocupa en el organigrama de la empresa, o incluso si no forman parte de una, los verdaderos líderes no son los que están a cargo de dirigir una empresa, sino aquellos que día a día se encargan de hacer todo lo que hacen cada vez mejor, inspirando y ayudando a quienes están a su alrededor a hacer lo mismo.

Estos líderes tienen diferentes virtudes muy especiales las cuales unos practican más que otros: estudio, búsqueda de excelencia, proactividad y responsabilidad. Pero hay una que sin duda en todos he visto aplicar: Antes de insistir en que los conozcan, se enfocan en conocer a los demás.

A ellos no les interesa darse a conocer y generar fama. Saben muy bien que no tienen nada que probar. A ellos lo que los mueve a ser grandes líderes es conocer a la gente que les rodea.
Es fácil identificarlos, son aquellos que se dedican a escuchar y comprender lo que los demás están diciendo. Son los que antes de promover sus ideas, se toman el tiempo de entender realmente las ideas de los demás. Se dedican a identificar las pequeñas y las grandes coincidencias y a construir puentes entre la personas.

Ellos entienden que escuchar no es oír pensando en que responder. Es más no buscan responderte, buscan digerir completamente lo que estás diciendo y pensando. Y solo hasta que están seguros de que así es y de que tú estás convencido de que te comprenden cabalmente, ellos te dejarán saber su punto de vista y lo complementarán.