Empezando el año con saldo a favor. Primera parte.

Que buen año resultó ser, depués de todo, el 2006.
Cuantos sucesos, cuantas experiencias vividas. Cuanta alegría y cuanta tristeza, tanta esperanza y tanto desaliento. Cuantos contrastes y cuanto aprendizaje.

Tantas cosas sucedieron, tantos retos vencidos, tanta risa y tanto llanto. Tantos momentos en los que sentimos ahogarnos y tantos otros en los que nos sentimos super dotados.

Tantos instantes tan contrastantes y al mismo tiempo con una gran constante:
Difícil o sencillo, triste o alegre, todos estos momentos pasarían, cada uno de ellos tendrían, a su debido tiempo, su solución. A veces favorables y otras no tanto, pero eso sí todas superadas. Todos quedarían atrás para dejarnos tan solo sus lecciones.

Y así, en la tercera semana de este nuevo año, hago un recuento de aquellas vivencias que marcaron el 2006, sus resultados y sus lecciones:

Primero, la cafetería.

Que grandiosa experiencia y que difícil.
La inversión, los gastos imprevistos, el tiempo requerido, el esfuerzo y el desgaste físico, mental y emocional, no perder la confianza en la gente y no regalarla de más, aprender a administrarse, a ser humilde y aceptar que te has equivocado y perdir ayuda.
Saber que sí se puede dar marcha atrás y no considerarlo un fracaso.

Que gran descubrimiento, darte cuenta que puedes dejar de calificiar la situación como buena o mala y que la puedes llamar simplemente: EXPERIENCIA.
Poder absorver de esta las lecciones que tenía la vida preparada para ti:

  • Que lo más importante es no perder la fe, que nada está perdido y que sí se puede salir adelante.
  • Que debes de manternerte fuerte y creer firmamente en ti y en los tuyos.
  • En que la confianza en tu pareja es clave y que pase lo que pase, lo que cuenta es permanecer unidos y juntos hacer frente a cualquier reto.
  • Que sí puedes desprenderte de lo material y que lo más seguro es que al desprenderte de ello caigas en la realización de que no se trataba mas que de una carga adicional e innecesaria.
  • A cuidar tu presupuesto y vivir con lo que necesitas y no con lo que por capricho quieres tener.
  • Pero sobre todo aprender a atreverte, a tomar la decisión y asumir los riesgos. Entender que, como dicen por ahí: “nunca sabrás que hay del otro lado del oceano, si no te separas de la orilla”.

Cuantas lecciones…No terminaba esta situación cuando ya vivía otro reto en mi vida laboral…
…continuará…

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