#DLC. DESARROLLO. LIDERAZGO. COMUNICACIÓN.

5 grandes miedos de todo líder y cómo vencerlos

Liderar, y no solo manejar, a un equipo o una organización no es fácil.
Aún quienes cuentan con algunas habilidades natas de liderazgo encuentran la responsabilidad de ser líder, llena de lecciones que aprender y retos que vencer; y con frecuencia los más grandes retos tienen que ver menos con competencias que se pueden ir adquiriendo y mucho más con miedos que vencer:

  1. No tener autoridad formal frente a su equipo.
    Ganarse la confianza de nuestros equipos de trabajo no es fácil pero tampoco imposible.
    Saber que nuestro equipo hará lo que instruyamos solo por el título que ostenta nuestra tarjeta de presentación es terrible.
    La autoridad formal que un rango nos da, nos podrá hacer (por tiempo muy limitado) un buen capataz o gestor de tareas, pero para convertirnos en verdaderos líderes, necesitamos ganarnos la autoridad moral que solo se obtiene de haber hecho el trabajo, el nuestro y el que le estamos pidiendo a los demás; y del trato transparente, amable, preciso, claro, contundente y bondadoso que damos a nuestros equipos.
  2. Que otros sepan hacer mejor las cosas.
    En una época como la que estamos viviendo donde la vasta mayoría de las personas temen perder su trabajo, no es poco común que muchos quieran aferrase a hacer las cosas o, por lo menos, aparecer en la foto de quienes las hicieron, para tratar de afianzar su posición.
    Pero las y los verdaderos líderes, entiende que su misión ya no es hacer ciertas labores que son responsabilidad de su equipo, sino servir y cuidar a quienes deben, en efecto, llevar a acabo esas acciones.
  3. No tener todas las respuestas.
    De la mano del punto anterior, son muchos, muchos más de los que quisiéramos contar, los ejecutivos que continuan operando bajo la caduca creencia de necesitar tener todas las respuestas para sus equipos, aún si estas están equivocadas y arriesgan al equipo a tomar una decisión incorrecta. Prefieren salvar su ego en un momento incómodo que admitir que no saben lo que no saben.
    Pero las y los auténticos líderes de hoy entienden no solo que no pueden pretender tener todas las respuestas sino que nadie les está exigiendo tenerlas. Y comprenden también que lo que sí deben tener es el valor de hacer todas las preguntas necesarias y que requieren respuesta para seguir avanzando con su equipo, aún si estas ponen a la cabeza del equipo en una posición incómoda para su propia estima.
  4. Que alguien rompa su estatus Quo.
    Pocas actitudes y miedos de la cabeza de un equipo pueden ser tan destructivas y dañinas como la incesante lucha por cuidar el status quo que dicha persona quiere mantener.
    Cuidar su manera de hacer las cosas, poner atención solo a los indicadores que le son convenientes y proteger los procesos que favorecen a su posición, aún cuando es claro que hay muchas más y mejores formas de hacer las cosas que podrían ser mucho más benéficas para el equipo en su totalidad, son indicadores claros de que alguien está protegiendo el estatus quo.
    Las y los líderes que trascienden en sus equipos y su trabajo, saben que su rol no es solo cuidar sus propios intereses, o los de las personas a quienes reportan. Saben que para servir mejor a sus equipos y a su organización, necesitan integrar agentes de cambio que ayuden a avanzar, retándoles con nuevas preguntas, sacudiéndoles con oportunidades y métodos que quizás antes no habían visto y buscando nuevas maneras de seguir avanzando.
  5. No encontrar un eco que les valide.
    Uno de los más grandes miedos de cualquier persona es no pertenecer.
    Es algo natural. Evolucionamos como seres humanos, con este miedo a no pertenecer.
    En otros tiempos, no pertenecer a una tribu u otra y quedar solo, representaba morir.
    Hoy, la falta de pertenencia a un grupo, quizás no represente una muerte segura, pero definitivamente sí es un tremendo ataque a nuestro sentido de identidad.
    Cuando la cabeza de un equipo no encuentra un eco en el equipo que valide sus ideas y las secunde, puede caer en una angustiante espiral resultado de sus propias creencias limitantes que les hace pensar que si su idea no es secundada, no es porque el equipo piense que hay otras alternativas que quisieran también explorar, sino porque los quieren sacar.
    Esa espiral los lleva a tener enfrentamientos antagónicos con las mismas personas a quienes suponen servir y sobre quienes terminan imponiendo, a través de la autoridad formal que su título les confiere, su propia voluntad.
    Las y los verdaderos líderes saben y entienden que la única validación que necesitan es la que ellas y ellos mismos se dan al saber que más que su autoridad formal, se han ganado la autoridad moral de servir a sus equipos, siendo ellas y ellos, y no al revés, el eco de quienes tienen el privilegio de dirigir.
group of business men with white masks

Pasado, Futuro y nuestras acciones hoy.

¿Cuántas veces hemos usado como excusa de nuestras acciones hoy, lo que en el pasado nos sucedió?
¿Cuántas veces hemos respondido con frases como “así soy yo”, “así me enseñaron de pequeño”, “así me hicieron después de…”?
¿Cuánto tiempo más justificaremos nuestra falta de avance hacia lo que queremos por lo que anteriormente ocurrió?

Cierto, la educación que nos han dado por siglos se ha enfocado en entender y enseñarnos las lecciones del pasado, del nuestro, de los nuestros, y del mundo en general.
Cierto, entender el pasado y conocer nuestra historia es crucial para entender de dónde venimos.
Pero eso solo explica lo que ya pasó y las cosas por las que ya no podemos hacer nada más, más no explica porque no podamos hacer nuevos esfuerzos, fijar nuevas metas y crear y vivir nuevas aventuras que nos lleven a vivir, desde hoy, la vida que en realidad queremos vivir y construir; y ser, desde hoy, la persona que queremos ser.

Hace algunos años, cuando trabajaba para Google en México, tuve el privilegio de platicar con Vint Cerf, considerado uno de los Padres de Internet, sobre porque, después de todo el trabajo que había hecho y todo lo que ya había aportado al mundo ya, continuaba trabajando tanto como siempre lo había hecho.

Su lección fue tan grande y permanente como sus aportaciones al mundo: “la cosa que aprendí es que, en lugar de decir que no porque crees que puedes fallar, deberías decir que sí porque es la opción más interesante; y he elegido algunas maravillosas y arriesgadas opciones, incluyendo integrarme a Google, lo que para mi es rodearme de gente joven llena de nuevas ideas, quienes a veces dirán – Por qué no hacemos X – y yo les diré – oh… tratamos X hace 25 años y no funcionó – y luego recuerdo que hubo una razón por la que eso no funcionó hace 25 años y esa razón podría ya no ser válida hoy, así que es momento de pensar que tal vez deberíamos hacer X porque es lo correcto ahora…”

Debo confesar que es una lección que aunque por años he tenido cerca y latente en la mente y el corazón, no siempre es fácil ponerla en acción. Con frecuencia se antoja más fácil culpar a la acciones pasadas, propias o de otros, que tomar la incómoda responsabilidad de las riendas de nuestra vida. Pero, por fortuna, cada vez que intento hacer esto, recuerdo que el único responsable de construir y vivir la vida que quiero vivir, soy yo.

Verán, la manera en la que pasamos el tiempo importa y mucho.
Las acciones que realizamos hoy tienen un impacto real y directo en los resultados que tengamos o dejemos de tener mañana.
Y lo que no haya funcionado ayer, no tiene porque no funcionar hoy para construir el mañana que queremos vivir.

Lo que es más, de acuerdo al trabajo de investigación del Dr. Benjamin Hardy, PHD, “No es nuestro pasado lo que determina nuestro futuro, sino nuestro comportamiento actual, lo que determina nuestra interpretación del pasado; y nuestra visión del futuro la que determina nuestras acciones hoy”.

Si en verdad sabemos lo que queremos lograr mañana, si tenemos una visión clara de la vida que queremos vivir, podemos definir, con la misma claridad, las acciones que necesitamos realizar hoy par construir y comenzar a vivir esa vida desde ya.
Esas acciones, las que realizamos cada día, marcan la manera en la que invertimos nuestro tiempo; y la forma en la que pasamos el tiempo no solo expresa nuestras intenciones futuras sino la persona que somos hoy.
Por lo tanto, nuestras acciones, y no nuestro pasado, definen nuestra personalidad.

Y si aquello en lo que invertimos nuestro tiempo y energía crece y nuestras acciones no solo crean resultados sino que definen nuestra personalidad, podríamos preguntarnos: “¿Soy hoy la persona que quiero ser? ¿La manera en la que paso mi tiempo, las acciones en las que invierto mi tiempo y energía, reflejan y crean la vida que quiero vivir y construyen a la persona que quiero ser?

De ahí la enorme importancia de nuestras acciones hoy.

Cambiando nuestra narrativa y mindset con Pam Thomas

Hace 15 años cuando comenzaba yo a investigar y explorar el mundo del coaching conocí el trabajo de mi extraordinaria invitada el día de hoy.
Una increíble coach que por dos décadas ha ayudado y acompañado a miles de personas a transformar su visión y modo de pensar de un no puedo a un claro que puedo hacerlo.

Actualmente miembro de la facultad, asesora y mentor coach del Executive and Professional coaching certification program de la Universidad de Texas y fundadora de What’s within you.

Acompáñenme a aprender de la extraordinaria Pam Thomas.

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Conversando con Eloy López, el señor de los seguros.

¿Qué hacemos cuando necesitamos un consejo sobre el desarrollo de nuestra carrera profesional? algunos acudimos a algún mentor, a un coach a un jefe actual o pasado.

¿Qué hacemos cuando necesitamos un consejo sobre cómo mejorar nuestra salud? Acudimos al médico, a un nutriólogo, algún coach en entrenamiento.

¿Qué hacemos cuándo necesitamos solucionar algún problema del pasado? Buscamos un psicólogo o un psicoterapeuta.

Con enorme frecuencia, cuando tenemos algún problema o reto que vencer buscamos al especialista que nos puede ayudar a salir a adelante.

Pero ¿qué hacemos cuando de se trata de planear nuestro futuro, pensar en nuestra edad adulta avanzada, pensar en la fragilidad de nuestras vidas y la de nuestra familia?
Más frecuente que no, equivocadamente, preferimos mirar hacia otro lugar. Es entonces, cuando necesitamos aprender cómo pensar y manejar esta conversación con nosotros mismos, que la ayuda de profesionales como mi invitado hoy resulta crítica.

Con más de 26 años de experiencia asesorando a personas sobre cómo afianzar y asegurar su futuro, acompáñenme a aprender el fundador y director general de Previsión Financiera, un increíble networker que ha sabido hacer del Social Selling una gran herramienta para servir y ayudar a miles de personas, el extraordinario Eloy López.

Eloy, bienvenido a Entre MentorES #DLC

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Conversando con Alejandro Ramos

Mucho se habla hoy de creadores de contenido. El fácil acceso que la tecnología y las plataformas digitales nos dan hoy, permite que prácticamente cualquier persona con la inquietud de hacer, pueda tomar hasta el simple micrófono de su teléfono celular y comience a grabar y compartir su pensar. Pero la realidad de las cosas es que creadores de contenido e influenciadores de opinión pública, han existido siempre. Y con franqueza quienes hoy trabajamos por hacernos un espacio bien ganado en el espectro tan grande de contenidos a los que tenemos acceso hoy, mucho podemos aprender de grandes productores y creadores como mi invitado hoy.
Si trabajas en la industria de la publicidad y la comunicación en México y en América Latina, seguramente habrás escuchado el nombre de Alejandro Ramos y habrás visto algunos de los miles de episodios de Estatus TV que por décadas ya nos ha regalado un vistazo a las mentes y líderes más destacados de la industria en la región. Lo que quizás no sepas es que Alejando y su equipo en Ikarus han producido por más de 40 años un sin fin de series de televisión, comerciales y hasta largo metrajes.
Acompáñenme a aprender el extraordinario Alejandro Ramos, Alex bienvenido a Entre Mentores DLC
Yo soy Efraín Mendicuti y he creado este espacio para conversar con algunos de los más destacados líderes de pensamiento, negocios, salud, educación y cultura sobre su trayectoria, experiencia y mejores prácticas y compartir con todos nosotros su pensamiento, estrategias y recomendaciones para hacer en nuestras vidas de lo cotidiano algo extraordinario.
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Los de febrero

Con frecuencia en los distintos webinars, clases y cursos en los que tengo el enorme privilegio de poder participar como facilitador, recomiendo distintos libros que sirven para profundizar en los temas que en una u otra sesión estamos discutiendo.
Hace unos meses alguien me preguntó: “¿Y no tienes una lista de bibliografía que nos puedas compartir?
Así que desde ese entonces comencé a compartir así la lista de los libros que en el último mes leí.

Y así toca el turno a los de febrero, esta vez:

Un gran libro para entender que quienes somos no es tan solo el resultado de nuestro pasado sino de nuestro futuro. Nuestros objetivos para mañana definen nuestras intenciones y estas nuestras acciones. Nuestras acciones con el tiempo definen, entre muchas cosas, nuestra identidad y nuestra personalidad.
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Siempre es importante recordar los básicos del marketing.
Yo comencé mi carrera en marketing y comunicación haciendo marketing directo. Y siempre he estado convencido de que todo lo que hacemos hoy (y desde siempre) en Marketing Digital, no es otra cosa que la evolución natural del Marketing Directo.
Checa este texto de hace más de 20 años que, en lo personal, he leído, al menos una vez cada dos años, y compruébalo.
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Otro gran libro de Benjamin Hardy que nos ayuda a recordar que nuestro futuro es producto de nuestras acciones hoy.
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Un gran clásico que vale la pena leer, por lo menos una vez al año para recordar la importancia de nuestras palabras, de tomar nada personal, no asumir cosas y siempre hacer lo mejor que podemos.
Se dice fácil, pero comprender estos cuatro conceptos merece mucho tiempo de trabajo personal.
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Haz tu parte

En tiempos como estos, haz tu parte.
En cualquier momento, haz tu parte.
Hoy y siempre, haz tu parte.

Tu parte es mucho más sencilla de lo que parece. Pero, por sencilla que parezca, la tienes que hacer.

Cuida tu salud. Mantente sano.
Mantén sano tu cuerpo, sí. Pero mantén sanas tus emociones y tu mente también.
Si estás sano no solo podrás hacer bien tu parte, pero podrás ayudar a otros a hacer la suya, a la vez.

Aprecia y agradece cada cosa que tienes en tu vida y las que no tienes también.
Aprecia todo lo que tienes pero, al mismo tiempo, hazlo con total desapego.
Y aprecia todo lo que puedes hacer y todo lo que puedes dejar de hacer.

Cuida a tu familia, mantente siempre presente, con amor, empatía, respeto.
Está siempre presente para ayudar y apoyar, pero no pretendas resolver sus retos y sus problemas. Cada quién tiene que hacer su parte.

Aprende a ser de servicio a lo demás.
Reconoce tu más grandes fortalezas e identifica tu más grandes intereses.
Entiende cómo puedes poner estas en servicio de alguien más.
Reconoce a quiénes puedes servir mejor con lo que mejor sabes hacer y más disfrutas hacer.
Traza un plan, ponlo en práctica. Hazte presente para esas personas y haz tu parte.

Se íntegro, se positivo.
Define bien cuáles son las cosas que más valores en tu vida.
Entiende bien cuáles son los valores y principios con los que quieres guiar to conducta cada día.
Reconoce bien cómo quieres vivir tu vida. Actúa siempre con estos en mente y corazón.
Integra los hábitos y prácticas que día a día al realizarlos te dejarán ver que estás en efecto viviendo la vida que quieres vivir y vívelos cada día.

Encuentra tu ritmo. Define tus pasos. Y haz tu parte.

Tu parte es mucho más sencilla de lo que parece. Pero, por sencilla que parezca, la tienes que hacer.



Relaciones ≠ transacciones

En un mundo en el que todo se quiere medir, el peor error que podemos cometer en los negocios es querer medir cada relación como una simple transacción.


Hace poco, en el episodio 106 de Entre MentorES #DLC, mi querido amigo Manuel García Lascurain, actual director de retail y ventas de The Walt Disney Co. (México), empresa donde trabajamos juntos hace muchos años, compartía un par de conceptos realmente importantes para cualquier persona que pretenda desarrollar relaciones de negocio, y para el caso personales, a largo plazo:

  1. Las relaciones de negocios no son relaciones entre empresas sino relaciones entre personas que representan a los intereses de las empresas. Es decir, las relaciones establecidas entre una empresa y otra, son humanas.
  2. Cuando existe una paridad de condiciones, una persona normalmente elige hacer negocios con quien ya conoce y aprecia, antes que con un desconocido.

Dicho de otra manera, en palabras Robin Sharma: “People like to do business with the people they like”.

Y después de tantos años dedicándome, particularmente a la construcción de relaciones de negocios a largo plazo en la industria de la publicidad, ya sea desde organizaciones como, Walt Disney Parks & Resorts, Google y Twitter con agencias de publicidad o desde grandes agencias como Leo Burnett, Grey Group y BBDO Proximity con grandes anunciantes. He podido comprobar que las relaciones de trabajo más exitosas, las más sólidas, las más cercanas, las más productivas, no se pueden medir tan solo a través de una transacción y de una simple facturación.

La relaciones de negocios, como las personales, no son una simple serie de datos medibles y ajustables que puedan seguirse a través de duros indicadores de desempeño vertidos en un dashboard para indicarnos qué tan exitosos somos con nuestras cuotas trimestrales.
Las relaciones personales no son transacciones que podemos escalar optimizándoles con reducciones de recursos y ajustes en precios.

Las relaciones de negocios jamás deben tener como propósito único, ni principal, cuánto podemos obtener del otro. Ese es el primer y último error que se puede cometer al querer establecer y desarrollar una relación comercial.

Las relaciones de negocios deben tener como fin construir en conjunto y crecer de la mano.
Ambas partes sabiendo lo que cada una trae a la mesa de trabajo para crear una mucho mejor condición para todos, hoy y en el futuro. Entendiendo que en ocaciones una parte tendrá que apoyar más a la otra y vice versa. Reconociendo que cuando esto suceda, no se trata de hacer más por el otro porque el otro quiere abusar sino porque se tiene la co-responsabilidad de seguir avanzando juntos y previendo que si mañana las circunstancias cambian, la otra parte hará lo mismo también.

Las relaciones de negocio, las verdadera relaciones de negocio, están enfocadas en crecer juntos, en crear nuevas oportunidades para todos. En dar y servir antes de pedir y jamás en demandar o exigir.

La única exigencia real que debe existir en una relación de negocios cae sobre la que tenemos que tener de nosotros mismos para conocer y entender las necesidades, inquietudes, ambiciones, miedos, objetivos y capacidades de aquellos con quienes queremos establecer una relación de trabajo para saber si contamos nosotros con lo que se requiere y entendamos si esa es, en verdad, una relación comercial y de negocios que queremos tener.

Porque es muy cierto.
A la gente le gusta hacer negocios con las personas con quien les gusta tratar, pero también es muy cierto que tenemos aprender a hacer el trabajo que más amamos hacer, en servicio de quienes más respetan y hasta llegan a amar el trabajo, pero por ellos podemos hacer.

Si encontramos esta combinación, seguramente habremos encontrado una gran relación de negocios con la que por años, juntos, queramos crecer.

Limitando alternativas

¿La has sentido? ¿Esa angustiante sensación de no avanzar? ¿Ese sentimiento de estar atrapado en un torbellino que te tiene girando y girando, siempre en movimiento, siempre en acción, pero siempre en la misma posición?

Todos pasamos por ahí, una y otra y otra vez.

Cada vez que queremos algo más, algo nuevo, algo distinto, con frecuencia pasamos por ahí.
Quizás incluso cada noche al irnos a dormir pensando en aquella realidad que tanto añoramos.
Tal vez cada mañana al despertar y darnos cuenta que seguimos en el mismo lugar que la noche anterior pensamos que dejamos atrás.

Y es que nuestra realidad, en la mayoría de los casos, por enorme fortuna no cambia de un momento otro sino tan solo un paso a la vez.

Primero entendiendo donde estamos y decidiendo a dónde queremos ir.
Después comprendiendo con qué contamos para hacerlo, seguido de evaluar que más necesitaremos para llegar.
Y después… después a avanzar, de nuevo, un paso a la vez.
Un día un esfuerzo, una acción clave que nos haga avanzar; y al otro también.

Habrán días, muchos, en los que no nos veamos avanzar. Otros veremos una enorme distancia entre donde estamos y de dónde vinimos.
Medir esa distancia recorrida está bien. Ubicarnos está bien. Perdernos viendo el mapa, midiendo todo lo que falta, no está tan bien. Pero usarlo para afinar nuestra brújula, orientarnos y reajustar nuestra dirección sí que lo está.

La manera en como usemos el mapa, hará toda la diferencia. El uso que le demos a nuestra brújula también. Necesitamos invertir el tiempo en los pasos correctos, realizar cada acción que hagamos con una clara intención.
Debemos aprender a limitar nuestras opciones, con enfoque y atención en eso que queremos lograr.
Pasar demasiado tiempo mirando los distintos caminos y destinos que el mapa ofrece puede aparentar ser atractivo pero solo nos distraerá y atrasará.
Claro, “todos los caminos llegan a Roma”, pero también dicen que “si no sabes a dónde quieres llegar, cualquier camino te llevará ahí”. Y pocas cosas son tan tristes como invertir todo tu tiempo y energía para llegar a donde jamás quisiste llegar en realidad o peor aún descubrirte, a pesar de todo el tiempo invertido, en el mismo lugar.

Detente, usa tu brújula y haz el esfuerzo. Limita tus alternativas. Decide a qué aventuras, galardones y distracciones dirás que no. Define bien a dónde quieres llegar y se intencional. Enfócate y dedica cada acción y cada paso a avanzar en tu dirección, no en la de los demás.

Los resultados que mañana tendrás serán un resultado directo de cada acción que realices hoy.

Conversando con Fernanda Rocha y Jon Black

Como todos los años, las plataformas sociales, entre los meses de noviembre a febrero están saturadas de publicaciones algunas más serias que otras de personas algunas más profesionales o experimentadas que otras, tratando de predecir el futuro compartiendo lo que creen que será tendencia en los siguientes 12 meses. Pero como dicen por ahí, la mejor manera de predecir el futuro es creándolo y esto es precisamente en lo que mis invitados hoy han estado trabajando en los últimos 5 años. Aunque tienen muchos más de experiencia, cada quien en su especialidad.

Una pareja singular que han sabido hacer equipo en lo profesional y en lo personal.

Primero apasionada de la creatividad, pero aplicada a mejorar la forma en a que resolvemos problemas y el desempeño de las compañías, Fernanda Rocha.
Y después otro gran apasionado de la creatividad, el desarrollo de talento y el diseño de futuros, un viejo amigo de ya algunos años, mi querido Jonathan Alvarez, mejor conocido como Jon Black.
Ambos co-fundadores de BlackBot.

Yo soy Efraín Mendicuti y he creado este espacio para conversar con algunos de los más destacados líderes de pensamiento, negocios, educación y cultura en el mundo, sobre su trayectoria, lecciones y mejores prácticas y compartir con todos nosotros su pensamiento, estrategias y recomendaciones para hacer en nuestras vidas De Lo Cotidiano, algo Extraordinario.

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Mucho se habla todos los días de la famosa o infame e inevitable transformación de los negocios en esta “era digital”.

No hay día que pase sin que escuchemos o leamos a alguien comentar sobre la importancia de no quedarse atrás, de ser parte de esta gran transformación, de llevar nuestros negocios al siguiente paso. “De transformarse o morir”.

La vasta mayoría de las conversaciones se centran, sin embargo, en la tecnología que necesitamos adquirir, las plataformas digitales que necesitamos adoptar y el nuevo tipo de talento que necesitamos integrar con conocimientos más técnicos y habilidades que les permitan acelerar la digitalización de nuestros negocios.

Pero muy poco se habla de la transformación que previa a todo esto, como líderes tenemos que hacer.

Y es que poco importa si tenemos todos los recursos económicos para adquirir todos los elementos técnicos, tecnológicos y humanos que necesitamos para dicha conversión; si nosotros como líderes no adoptamos una nueva manera de pensar y de actuar, al final, después de de todo ese esfuerzo e inversión terminaremos por dejarlo todo igual sin importar cuántos avances tecnológicos logremos, con cuántas herramientas de planeación y construcción de modelos predictivos contemos, o a cuántas personas “mejor preparadas” con todo tipo de masters y PHDs contratemos. Si los líderes no se transforman, todo seguirá igual.

Y resulta trágico ver que, hasta en las organizaciones que más progresistas e innovadoras consideramos, quedan enormes rastros y restos de un liderazgo enfocado en el bien único de unos cuantos, a la imposición de la forma sobre el fondo y del control de todo y de todos. Y por estas viejas prácticas de administración, es que todo sigue y tristemente seguirá igual… a menos que..

… a menos que, como líderes, nos atrevamos a ser y hacer las cosas diferentes:
  1. Nos atrevamos a dejar atrás la caduca visión de imponer jerarquías en las que nadie puede moverse ni tomar acción sin el visto bueno del “director” y en las que todos viven bajo la tiranía de hacer las cosas porque es lo que “los jefes quieren ver”.
    Y, en su lugar, adoptemos un enfoque de trabajo en el que todos los integrantes de la organización no solo sepan cuál es el propósito compartido de toda la empresa, sino lo que cada integrante debe de hacer para contribuir a cumplir ese propósito y los empoderemos con la confianza de que harán lo correcto y no solo lo que con “el jefe” es popular.
  2. Nos atrevamos a dejar atrás la inservible práctica de guardar y ocultar información de los demás y pretender utilizarla para manipular las acciones de otros. La información no es poder sino la compartes de manera eficiente con los demás.
    Y en su lugar comencemos a hacer de la comunicación clara, transparente y puntual una de nuestras más arraigadas prácticas como profesionales (y en lo personal).
  3. No atrevamos a dejar de hacer “planes de excel” con modelos económicos realizados por personas que por más expertas, preparadas, geniales y bien intencionadas que sean, no tienen una exposición directa al mundo real. En su lugar confiemos en el equipo que pueden hacer trabajando de la mano y escuchando a quienes tienen la experiencia y conocimiento de primera mano porque por años han estado al frente, construyendo los negocios y dando la cara y hasta la vida por estos.
  4. Nos atrevamos a dejar atrás la insistente necesidad de “hacer todo, de acuerdo al plan en el excel” y de pretender que todo los factores los podemos controlar con dicho plan. Dejemos de pretender que la forma es más importante que el fondo, y que si algo no sale de acuerdo al plan entonces fue el equipo quien falló y este estuvo mal.
    En su lugar, además de planear, comencemos a ejecutar. Planear es bueno, pero ejecutar, experimentar, probar, aprender y aplicar esa lección a un nuevo plan a ejecutar, es mucho mejor.
  5. Nos atrevamos a dejar de de acusar y echar culpas a los demás y en su lugar aprendamos a asumir nuestra responsabilidad. No sabemos, preguntemos. No podemos, intentemos. No tenemos, busquemos. Pero no asumamos que nadie más que nosotros lo hace todo bien.
  6. Nos atrevamos a dejar de celebrar solo los resultados a corto plazo, ignorando que estos son el resultado del trabajo de años atrás. En su lugar aprendamos a ver lo que ha sido, lo que es y lo que será, de una manera integral. Es la única manera en las que de verdad nos podemos desarrollar.

Conversando con Joseph Jaffe

Hay personas que hablan de la importancia de adaptarse al cambio.
Hay quienes toman la iniciativa y lideran a sus equipos frente a estos cambios.
Pero también hay quienes están generando esos cambios, visualizándolos, entendiéndolos e incluso promoviéndolos antes de que estos sucedan. Este es el caso de mi gran invitando en este episodio.

Cuando algunos seguían empujando por la publicidad tradicional él ya hablaba de la vida después de los spots de 30 segundos, cuando algunos comenzaron a intentar entender las plataformas sociales él ya hablaba de la importancia de unirte a la conversación. Cuando otros comenzaban a hablar de servicio a cliente como un servicio más allá de la post venta, él ya nos había dicho que teníamos que “voltear el funnel” y cuando algunos comenzaban a comentar sobre los nuevos retos de las organizaciones, el ya nos compartía cómo salvarlas.
Conocido por su agudo punto de vista e irreverente forma de explicar las cosas, mi invitado hoy ha dedicado toda su vida profesional a ayudar a cientos de organizaciones a entender cómo enfrentar mejor los retos que la transformación digital nos presenta.
Acompáñenme a aprender del autor de múltiples libros entre los que destacan Flip the funnel y Built to suck, the innevitable demise of the corporation and how to save it, el co-fundador de HMS beagle, fundador de Jaffe LLC y host de Corona TV, el extraordinario Joseph Jaffe.

Yo soy Efraín Mendicuti y he creado este espacio para conversar con algunos de los más destacados líderes de pensamiento, negocios, educación y cultura en el mundo, sobre su trayectoria, lecciones y mejores prácticas y compartir con todos nosotros su pensamiento, estrategias y recomendaciones para hacer en nuestras vidas de lo cotidiano algo extraordinario.
Esto es EntreMentorES #DLC.”

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