De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Re-ordenando la indisciplinada búsqueda de más…

La temible, eterna, terrible e indisciplinada búsqueda de más… más negocio, más clientes, más dinero, más productos, más servicios, más audiencias, más objetivos, más resultados, más premios, más críticos, más tomadores de decisión, más gente a quien dar gusto y más maneras de hacerlo. Más que hacer y más que ser para más… ¿pero para más qué?

Dicen que no está clara la fórmula del el éxito pero la del fracaso es, sin duda, querer ser todo para todos y todo a la vez; abriendo frentes a diestra y siniestra, diluyendo la capacidad de nuestros recursos en tantas áreas como se alcancen a ver, dejándonos frágiles y reducidos a la apariencia de ser lo que no se es.

Con tal de parecer ser los mejores, los más grandes, los más capaces… sin importar lo que implique, buscamos “aprovechar” (sí, así, entre comillas) la primera y cualquier otra “oportunidad” que vemos frente a nosotros; sacrificando el enfoque de hacer aquello que mejor sabemos hacer.

Nos llenamos de tareas y pendientes que nos hacen ver como personas o empresas ocupadas, con mucho que hacer, pero dejándonos poco espacio para avanzar, pues con tantos objetivos hemos saturado el camino, llenándolo de obstáculos producto de nuestra propia y, con frecuencia, trivial y artificial complejidad.

Como si la locura de ocuparnos hasta exhaustarnos, nos otorgara un especial nivel de estatus en la sociedad.

Pero no es así; como dice Brené Brown, lo único que esto hace es adormecernos y darnos una salida para escapar de lo que realmente es importante que hagamos, de lo que nos da tanto miedo hacer, de lo que nos enfrenta a la real vulnerabilidad de crear y avanzar.

Reordenando con enfoque y simplicidad.

Pero sí podemos más, sí podemos ser los mejores en lo que hacemos, sí podemos ser los más capaces también.

Recordando con claridad cuál es nuestra más básica y primera razón de ser.
Ese motivo que despertó en nosotros o nuestra empresa, por primera vez, la intención de hacer lo que hacemos.

“Start with the why”, diría Simon Sinek.
“Put first things first”, decía el Dr. Stephen Covey.
Y “Keep the main thing the main thing”, explica David Cottrell.

Para recordarnos que la clave esté en enfocarnos con simpleza absoluta en esa única y gran cosa que se ha convertido en nuestra misión. Organizando nuestros esfuerzos y ordenando nuestras acciones bajo esa real, inspiradora y crucial razón de ser que nos ayuda a dar prioridad a cada acción.

Preguntándonos, esto que estoy por hacer, este nuevo objetivo que quiero perseguir, esta responsabilidad adicional que quiero asumir ¿Construye hacia mi objetivo principal? ¿Está alineado con los intereses y prioridades de la organización? ¿Responde a la visión estratégica del negocio?

Y trabajando así con enfoque y simplicidad.

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Brújula de vida y el reencuentro contigo mismo. #Repost2015

Perderse a si mismo puede ser mucho más fácil de lo que parece…

El estrés del trabajo, la presión social, las expectativas de los demás, las obligaciones laborales, las económicas, la influencia de quienes nos rodean y las condiciones en las que vivimos son algunas de las cosas que con facilidad pueden hacer que, más rápido de lo que creemos, perdamos la visión de quiénes somos en realidad. Que perdamos de vista lo que nos gusta, lo que nos interesa, lo que nos apasiona.
Peor aún, algunos olvidan incluso sus valores, sus principios, sus prioridades. Y descuidan, a favor de otros, sus propia vida, sus propio ser.

Pasan tanto tiempo intentando saciar las expectativas de los demás y cumplir con las agendas de otros que, por cumplir los sueños de alguien más, dejan los propios olvidados, enterrados en la aprobación de un extraño a quien en realidad poco le interesa lo que otros quieran lograr.

¿Lo has notado en ti?

Esa sensación de desconocimiento de ti mismo cuando te descubres respondiendo a otros justo como detestas que te conteste tu jefe o reaccionado exactamente como juraste que no harías jamás porque odiabas como lo hacían tus padres.
¿Te has sorprendido a ti mismo sacrificando el tiempo de tu familia, el momento de procurar tu salud o comprando eso que sabes que no necesitas pero con lo que piensas que quedarás bien con los demás?

Perderse es fácil, reencontrarse lo puede ser también.

Es cuestión de principios, valores y congruencia.

Quiero decir, todos tenemos distintos elementos en nuestra vida que valoramos mucho más que otras cosas; por lo general estas son nuestra salud, nuestra familia o nuestro trabajo, aunque pueden ser muchas otras cosas más.

También tenemos principios con lo que aspiramos a regir nuestra vida. Honestidad, gentileza o amabilidad y agradecimiento son, por ejemplo, algunos de los principios con los que intento dirigir todo lo que hago día con día.

Cada quien tiene los suyos y cada quien le asigna cierta prioridad a cada cosa.

El problema viene cuando decimos que algún valor o principio es prioritario para nosotros y sin embargo, sin darnos cuenta de lo que estamos haciendo, lo relegamos a un segundo nivel, favoreciendo las prioridades de otros sobre las nuestras. Es ahí cuando cuando corremos el riesgo de perdernos.

Congruencia como brújula de vida.

Poco más de hace tres años escribí por primera vez sobre la Rueda de vida como herramienta para medir que tan alineadas están nuestras acciones con nuestras prioridades. Una herramienta que no se usa una sola vez sino tanto como sea necesario para asegurarnos de continuar en el camino que queremos recorrer para vivir la vida que queremos vivir.

Basta con trazar un círculo y dividirlo en 8 partes. Ahora, a cada octavo hay que asignarle las cosas que más valoramos en nuestra vida: vida familiar, excelente estado de salud, libertad financiera, carrera profesional, desarrollo personal, convivencia con amigos, aportación a nuestra comunidad y libertad personal, son en mi caso cosas que valoro mucho en mi vida.
Después tendrás que calificar cada octava parte, siendo 10 la máxima calificación y 1 la más baja. No necesitas pensarlo demasiado, califica con sinceridad y date cuenta de cuáles son las cosas que estás dejando atrás y que debes procurar y recuperar.

Captura de pantalla Moleskine rueda de vida 2015-02-03 a las 08.55.44Es un recurso simple de usar y que , aunque a veces la respuesta que nos da puede ser mucho más severa de lo que anticipamos, nos ayuda a formar parte de distintos grupos, colaborando por construir la visión de estos, sin perder de vista la propia.
Porque está bien formar parte de la visión de un grupo y asumir su sus objetivos como tuyos.
Pero perseguir sus metas debe también acercarte a las tuyas. Aportar al éxito de tu equipo debe también ayudarte a hacer, siempre, una mejor versión de ti.

 

Mi tema de vida en 2016, mis #Daily5’s

10 años son ya los que llevo sin definir ni un solo propósito de año nuevo.
Ni una sola falsa promesa, ni un solo compromiso.

En su lugar, por décimo año, prefiero definir cuáles son las 5 más grandes áreas de mi vida a las que quiero darles la más alta prioridad, los 5 temas o conceptos que día a día me ayudarán a mantenerme enfocado en aquellas cosas que me son las más importantes para crear, construir y vivir, la vida que quiero vivir.

No es fácil, resulta complicado primero pensar, sentir y asentar cuáles son estas grandes prioridades, y después resulta más difícil aún mantenerlas frescas en tu mente día con día y sobre todo vivirlas. Es una forma de disciplina en realidad.
Pero una vez que lo logras, todo tiene mucho más sentido. Disfrutas más aquellas cosas que amas hacer y sufres menos las que no porque sabes que estás dispuesto a hacerlas porque son parte del camino que has decidido recorrer.

Son 5 temas o cinco áreas a las que llamo mis #Daily5’s que me ayudan a mantenerme totalmente enfocado en lo que más importa. Y este año mis #Daily5’s son:

  1. #BeGrateful / #SeAgradecido: ser agradecido, siempre, cambia radicalmente la manera en que ves tu vida. Aprendes a apreciar más los buenos momentos y a tolerar más los no tanto.
  2.  #KeepLearning / #SigueAprendiendo, debe ser junto con el anterior y el que sigue, uno de los cinco principios a los que me he apegado durante los últimos 10 años. “Cuando uno deja de aprender, para de crecer y cuando uno para de crecer, comienza a morir”, nada más que decir.
  3. #KeepSharing / #SigueCompartiendo, también algo que desde hace una década ya, he continuado haciendo. Compartir lo que se y lo que voy aprendiendo es algo que seguiré haciendo este año también, continuar creando oportunidades y plataformas para continuar aprendiendo y continuar creciendo.
  4. #DoWorkThaMatters /#HazTrabajoQueImporte, trabajo que impacte positivamente en la vida de otros, que deje un legado, no importa si es a millones de personas, a unas cuantas o tan solo a una, realizar un trabajo que sirva en algo positivo para los demás.
  5. #StayHappy /#SeguirFeliz, apreciar, saborear y disfrutar, muchísimo más, cada bueno momento en mi vida. Necesitar tener menos y poder hacer mucho más cosas de las que tanto me gustan, ejercitarme más, pasar tiempo con mi familia, viajar más, leer más. Simplemente disfrutar más.

Bienvenido 2016. Estos son mis #Daily5’s.

 

Hábitos, rutinas y otras ideas para terminar con el multi tasking.

 

El multi tasking debe ser uno de los más grandes mitos de las últimas décadas.
Pocas cosas son tan falsas como la equivocada noción de poder hacer eficiente y eficazmente más de una cosa a la vez.
Y pocas palabras han perdido tanto su verdadero significado como la palabra prioridad que, en su origen en Latín, quería decir “prioritas” o “antes de”, es decir, lo que había que hacer en primerísimo lugar antes de cualquier otra cosa. Desde este punto de vista, prioridad, sólo puede haber una y no muchas a la vez.

Entender este concepto en sí mismo debería de ser suficiente para dejar atrás el engaño de que todo es igual de importante y todo debe hacerse a la vez, pero lamentablemente no lo es.
Las exigencias de la vida laboral y social, las siempre crecientes expectativas de los demás y la continua reducción de recursos, hacen que cada vez sea más difícil decidir qué se tiene que hacer primero y en lugar de esto optemos por tratar de hacer de todo al mismo tiempo.

Pero como decía la semana pasada, al hacerlo solo abrimos frentes a diestra y sinietra, diluyendo la capacidad de nuestros recursos en tantas áreas que nos dejamos frágiles y reducidos a la mínima capacidad, por supuesto insuficiente, para completar correctamente tan solo una de tantas “prioridades”.

Hace tan solo unos días me comentaba un compañero de trabajo lo asombrado que estaba de la “capacidad” que hemos desarrollado en la(s) agencia(s) para cambiar el “track” de pensamiento de una marca a otra, casi sin pensarlo. A lo que yo respondí que más que sorprenderle, debería preocuparle; pues es una señal clara de lo distraída y diluida que está ya nuestra atención al tener que resolver tantos retos para tantas personas a la vez. Eso sin mencionar el efecto tan negativo que puede tener en nosotros mismos, a nivel cognitivo, el hecho de querer cambiar de una tarea a otra a otra como si estuviéramos cambiando de canal a la televisión; lo que termina impactando precisamente nuestro proceso de toma de decisiones y la forma en la que nos conducimos día con día.

Pero entonces ¿cómo decidir qué hacer primero y qué cosas poner en segundo, tercero y cuarto lugar? ¿Cómo asignamos esa tan sonada prioridad? ¡Esa, es la pregunta del millón!

Y en tanto algún genio descubre el secreto de cómo hacerlo, yo me enfocaré en:

  • Mantener siempre primero lo primero: Recordar mi misión personal, el legado que quiero dejar y el motivo de por qué trabajo en lo que trabajo.
  • Tener presente en todo momento el propósito del negocio del que soy responsable.
  • Preguntarme siempre, si esta nueva tarea o exigencia que llega a mi construye sobre la misión de mi trabajo o si es solo una distracción más. Y recordar la enorme importancia de saber decir que NO. Después de todo, si una persona no sabe decir que no, su sí pierde todo significado.
  • Entender que tomar decisiones no es cosa fácil. Cansa, angustia y desgasta hasta el punto en que uno no quiere decidir más. Establecer una rutina alrededor de estas, que ayude a hacer espacios y momentos especiales para tomar las decisiones más difíciles. Creando hábitos que a través de automatizar ciertas conductas permitan eliminar la necesidad de decidir sobre las cosas más mundanas, para dar espacio en nuestra mente a aquellas cosas que requieren más pensamiento y análisis.
  • No olvidando que pensar es un trabajo difícil y requiere preparación. Entrenando todos los días, ejercitándome, leyendo, estudiando, escribiendo y compartiendo.
  • Y haciendo lo posible por recordar siempre estar presente en el momento, tomando solo una cosa a la vez.

Y no se del todo si esto funcionará o no, pero no se me ocurre nada más o mejor que hacer, así que iré reportando si esto resultó tan bien como creo que lo hará.

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11 señales de que tienes un gran cliente.

Es normal, aunque no siempre correcto, escuchar a decenas de profesionales, de cualquier profesión y oficio, quejarse de sus clientes. Resulta más común oír a gente criticando el trato que reciben de sus clientes que reconociendo el buen trabajo de estos, pero la realidad es que buenos clientes, no importa en qué industria, sí los hay.

Es más, podría apostar a que si ponemos un poco de atención en el trabajo que hacemos todos los días, no para, sino en equipo con nuestros clientes, podríamos encontrar en esa relación, una o varias de 11 señales que nos dejan saber que tenemos grandes clientes:

  1. Involucran a sus proveedores o socios de negocio clave, como consultores, agencias de publicidad y comunicación, asesores financieros , etc. en las decisiones estratégicas que tienen que ver con los objetivos y resultados de su negocio.
  1. Comparten abiertamente con sus partners , información importante sobre el negocio que ayuda a comprender el porqué de las decisiones que se toman.
  1. No piden trabajo sin sentido a sus agencias y proveedores sólo para cumplir el capricho de algún director en la organización. Defienden el valor del trabajo de ellos como lo que es: el suyo.
  1. Se hacen responsables de sus pendientes olvidados y del trabajo que no quieren o sienten que no tienen tiempo de hacer, sin pasarlo irresponsablemente  al ejecutivo de la cuenta que los atiende.
  1. No tratan a sus socios de negocio clave como un proveedor desconocido y desconectado al que le piden trabajo como si se tratase de un kilo de tortillas. Por el contrario, los lideran como lo que son, un integrante importantísimo de su equipo de trabajo.
  1. Evitan el re-trabajo de sus colaboradores proveyendo dirección clara desde el inicio. Son claros en la definición de las expectativas del trabajo requerido y lo son aún más al dar retroalimentación sobre el recibido.
  1. Respetan el tiempo de las personas involucradas en su cuenta. Evitan el “juntismo” y son cuidadosos al convocar sólo las reuniones que son imprescindibles para avanzar en los proyectos en curso y a la vez, sólo invitan a estás a las personas indispensables para conducir la reunión y tomar decisiones que resulten en acciones.
  1. También respetan el tiempo libre de las personas involucradas con su cuenta. Tratan de organizar el trabajo de modo que sean puntuales en sus solicitudes y retroalimentación; y reconocen que la gente en su equipo necesita tiempo de descanso y recreación para ser creativos, innovadores, eficientes y eficaces en su trabajo. Jamás usan frases como “no me importa que no duerman, mañana me lo entregan.”
  1. Reconocen la importancia del trabajo que sus socios de negocio hacen para su organización. Piden las cosas por favor, explicando porqué es importante lo que se está solicitando  y si se equivocan desde adentro, en su trabajo, tienen la confianza para, con transparencia, pedirle a sus socios ayuda para resolver el problema en el que se metieron.
  1. Aprecian el  talento y la experiencia de las personas involucradas en su negocio y escuchan las recomendaciones que estos profesionales les hacen, tanto para lograr los objetivos de negocio, como para mejorar los procesos de trabajo.
  1. Celebran el buen trabajo de sus proveedores, dándoles el crédito de los logros y éxitos obtenidos y aceptando la co-responsabilidad que tienen con ellos cuando las cosas no salen como se planearon.

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La reconfortante incomodidad de la incertidumbre.

 

Nadie quiere meterse en problemas. Todos quieren mantenerse a salvo, cómodos, con nada de qué preocuparse, con todo resuelto y nada que perder.
La mayoría de las personas buscan un falso sentido de seguridad en la certeza que da no tomar decisiones sino acatar instrucciones. Prefieren seguir los pasos de otros, que arriesgarse liderar. Así no tienen que pensar sino solo ejecutar, con el mínimo de los esfuerzos, las indicaciones que les dan.
Piensan que están mejor atrás, ocultos en la falsa trinchera del anonimato del grupo que solo se atreve a opinar sobre las decisiones de quien habrá de asumir la responsabilidad y las consecuencias si algo sale mal.

Y aun así quieren éxito, pero al instante, sin esforzarse ni arriesgar. Y buscan reconocimiento inmediato y público, claro hasta el momento en que tiene dar un paso adelante y actuar.
Creen que al hacerlo serán vulnerables a la crítica de los demás y ven a la vulnerabilidad como una debilidad y a la incertidumbre como un riesgo que a toda costa hay que evitar. Prefieren entonces la falsa certeza que seguir lo que todo el grupo hace, da.

Por fortuna hay algunos pocos que encuentran su fuerza en la vulnerabilidad, junto con las ganas de crear y de liderar. Unos pocos que encuentran en la incertidumbre la reconfortante incomodidad de, por sí mismos, poder pensar, poder decidir y poder actuar.

La pregunta que queda entonces es ¿Qué tan incómodo estás preparado a estar?

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2015, mi tema de vida, mis #Daily5’s.

Este es el noveno año consecutivo en que no declaré ni un solo propósito de año nuevo.

En lugar de hacer falsas promesas rápidamente abandonadas desde las primeras semanas del año; definiré, una vez más, mi tema de vida para 2015 con el que guiaré mis acciones durante los siguientes 12 meses.

Suena raro, lo se. Pero no lo es tanto.

De lo que se trata es de definir un norte que seguir. De tener una visión y una dirección clara para todo el año que, alineada con nuestro propósito de vida, nos den suficiente claridad para avanzar hacia nuestros objetivos y a la vez nos den el espacio necesario para ser flexibles ante los retos que podamos sortear a lo largo de los próximos 365 días.

Verán, los propósitos suelen ser absolutas, absurdas, genéricas e inflexibles promesas que no permiten rango alguno de movimiento; o los cumples o no.

O bajas esos 10 kilos que te prometiste para el día del mes que dijiste que lo harías o no.
O corres esos 10 kilómetros diarios que aseguraste que correrías desde el primer día del año o no.
O dejas de fumar a partir del día exacto en que dijiste que lo harías o no.

¿Lo ven? Promesas que a la primera posibilidad de ser incumplidas permiten la excusa perfecta para no realizarlas y el pretexto idóneo para aplazar un año más lo que debimos hacer hace tantos años atrás.

En cambio, con una visión que puede ser resumida en tan solo 5 frases que representen nuestras más grandes prioridades o aspiraciones para el año que estamos comenzando, podemos marcar un camino que recorrer a  lo largo del cual, podemos implementar distintas acciones para vivir, desde hoy, alineados con dicha visión.

Cinco prioridades, no cinco objetivos.

Mis #Daily5’s, hashtag con el que comencé a nombrar y etiquetar estos cinco conceptos desde hace varios años ya, son las cinco cosas más importantes para ti en el nuevo año.

En mi caso, mis #Daily5’s son:

  1. #HighEnergy – Mantener un alto nivel de energía que me permita hacer todo lo que tengo y quiero hacer día a día.
    En su libro “Why the way we are working is not working”, Tony Schawrtz explica, primero como nuestra energía es el único recurso “renovable” que podemos sostener y regenerar nosotros mismos, si somos capaces de trabajar en los cuatro tipos de energía con que contamos:

    1. Energía física, es decir la cantidad de energía con que contamos y en la que trabajamos más a través del ejercicio, la nutrición, el descanso y la recreación.
    2. Energía emocional, o sea la calidad de la energía con que contamos y en la que trabajamos más desde el punto de vista emocional.
    3. Energía intelectual o la manera en la que enfocamos y usamos la energía con que contamos. Tiene que ver más con cómo usamos nuestra energía, como evitamos el llamado “multi-tasking” y como priorizamos y tomamos acción bien enfocada en lo que tenemos que hacer.
    4. Finalmente, la energía espiritual. Que no tiene que con aspectos religiosos ni esotéricos, sino más bien con que tan alineadas están nuestras acciones, esas en las que invertimos nuestras energía intelectual, emocional y física, con nuestros principios, valores y prioridades en la vida.
  2. #KeepLearning: continuar aprendiendo. Hace unos años leí una frase que me quedó muy marcada: “cuando uno deja de aprender termina de crecer; y cuando uno termina de crecer comienza a morir”.
    Desde ese entonces no he parado de buscar aprender cada día algo más.
    Claro, hay días en que hacerlo resulta más difícil que otros, pero incluso en esos días llenos de pendientes, busco, ya como rutina, casi ritual, darme un espacio temprano por las mañanas para leer y estudiar.
    Otra cosa que hago es aprovechar la tecnología y los que muchos tachan como “tiempos muertos”, para escuchar un podcast, por ejemplo, mientras manejo rumbo al trabajo.
    Este año, además quiero incrementar la cantidad de cursos y seminarios que pueda tomar.
    Y claro, viajar más.
  3. #KeepSharing: continuar compartiendo. Dicen por ahí que uno no termina de aprender hasta que es capaz de compartir con otros lo que ha estudiado.
    Esto, junto con una visión y convicción de que la abundancia y prosperidad se generan compartiendo, es lo que desde hace más de 8 años,  me ha impulsado a compartir lo poco que se a través de cursos, diplomados, talleres y conferencias.
    Este año no será la excepción, por el contrario, intentaré, en la medida que mi trabajo me lo permita, no solo continuar coordinando e impartiendo clases en el Diplomado de Marketing Digital Integral de Collective Minds y la Universidad Anáhuac y en el Master on Internet Business del ISDI, pero también participar más como conferenciante en otros eventos, congresos y seminarios.
    Y por supuesto retomar mis posteos semanales, aquí en DLC, también. Quién sabe, quizás producir un nuevo podcast, sea también una posibilidad.
  4. #WorkThaMatters: Decía Peter Drucker que no hay cosa más inútil que hacer eficientemente aquello que justo no debía hacerse. Y a veces, el trabajo se puede sentir así. El remedio, creo, no está necesariamente en hacer otro trabajo, sino en darle sentido al nuestro. Entender cuál es nuestro propósito, cuál el de la organización para la que trabajamos y cómo los alineamos. Tiene mucho que ver con la energía intelectual y espiritual.
    Tal vez el truco esté en entender bien lo que David Cottrell expone en sus libros de coaching y liderazgo: Profundamente entender y siempre recordar cuál es la prioridad clave en nuestro trabajo. Hacerlo tan solo pueda ayudar a mantenerse bien enfocado, tomar acción y hacer un trabajo que realmente impacte la vida de los demás.
  5. #StayHappy: Mantenerme contento. Definitivamente la más difícil de las prioridades que tengo este año. Si bien desde hace tiempo practico el ser agradecido todos los días y tener siempre presente lo muy afortunado que soy, mantenerme contento y aprender a disfrutar es un cambio decisivo de actitud que aún no he logrado hacer.
    Darme permiso de soltar y gozar el momento, disfrutar mucho más cada instante con mi familia, pasar más tiempo con mis amigos, divertirme un poco más en mi trabajo y gozar de momentos conmigo mismo, es algo que ocupará un muy alto lugar en mi lista de prioridades a lograr.

Cinco prioridades que dan tema a mi nuevo año. Cinco guías que seguir, resumidas en sencillos hashtags que puedo usar día a día para recordar y registrar como he de vivir los siguientes 360 días con mis #Daily5’s.

Y ahora es su turno: ¿Cuáles serán sus #Daily5’s?

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