De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

Quiero volver a leer…

Quiero volver a leer como lo hacía antes, con hambre, imaginación y curiosidad.

Quiero leer una vez más con tiempo, sin prisa y poniendo toda mi atención.

Quiero leer de nuevo por pura diversión, por aprender algo nuevo y conversar con esos genios que solo quieren compartir con quienes los queramos escuchar, las lecciones que han aprendido ya.

Quiero leer de nuevo y estudiar más sobre mi profesión, aprender más sobre mis hobbies y entretenerme más con uno que otro libro de ciencia ficción.

Quiero leer una vez más novelas, historias y lecciones que me lleguen al corazón e impacten con emoción en lo más profundo de la razón.

Quiero leer de nuevo a Sharma, Albom y Moret, quiero leer por primera vez a Benedetti, porque así sin más ni más nunca lo leí; quiero redescubrir a Paz y volver a estudiar a Gladwell y Sinek.

Quiero aprender nuevas cosas de la gente, de la mente y del corazón. Quiero desaprender muchas más que predisponen mi pensar y quiero descubrir nuevos temas que  leer con dedicada atención.

Quiero volver a leer con la misma pasión con lo que lo hacía hasta hace poco, así que ahora vengo… voy a leer.

3 breves pero importantísimos pensamientos sobre tu Network.

“Your net worth is your network” (Tu valor neto es tu red de contactos), dicen por ahí y con mucha razón. Pero no solo por lo que tu red contactos puede hacer por tí, sino por lo que tú has hecho por este.
En una época en la que todos queremos “enlazarnos” con todos y descubrir que tenemos en común con totales extraños y en la que queremos acortar distancias y tiempos a través de entablar “contacto” a través de las redes sociales es fácil perder de vista lo que hacer networking es en realidad, por eso quise compartir rápidamente 3 breves pero, desde mi punto de vista, muy importantes conceptos sobre la forma en la que tratamos a nuestro network.

1) ¿Qué memorias estás creando en tu red?
Cuando la gente en tu network piensa en ti ¿Cómo te recuerda? ¿Qué has hecho hasta ahora por ayudarlos a estar mejor? La gente, difícilmente, recordará el puesto que tenías cuando te conoció, podrá olvidar tal vez lo que hicieron juntos, pero nunca olvidará como la hiciste sentir. No pretendo decir que trates de darle gusto a todos en todo, pero siempre habrá algún pequeño gesto con el que puedas dejar a la gente en tu red mejor de como la encontraste!

2) ¿Cuánto procuras a tu red?
Buscar a una persona solo cuando la necesitas no hará mucho por la relación que puedas tener con esta. Nutrir una relación personal, comercial o laborar requiere de atención frecuente. ¿Cuándo fue la última vez que tomaste el teléfono solo para saludar a un viejo amigo y dejarle saber que estás ahí? ¿Cada cuanto le envías alguna información relevante para algún cliente, ex-cliente o socio, aún cuando eso no represente un negocio para ti?

3) ¿Cuánto respetas y cuidas a tu red? 
Es fácil caer en la tentación de querer ser el héroe popular que todo lo puede y quien a todos conoce. Es fácil dejar salir esas peligrosas palabras de: “¡claro, es mi amigazo! yo te lo presento”, para luego presentarle a algún amigo cercano o no, cliente, proveedor o socio, a un total extraño que no sabemos si siquiera hará buen uso del contacto. Es fácil también ceder ante la tentación de pedir una recomendación a alguien que ni siquiera nos conoce bien.
Nuestra red es una comunidad y como tal debemos respetarla, darle el valor que tiene y cuidarla. No dejarías tu cartera abierta en plena calle para cualquiera la tomase, tampoco repartirías los números de teléfonos celulares de tus amigos en 10 vendedores desconocidos en la calle ¿correcto? Entonces ¿por qué lo haces a través de redes como linked-in?

Ni esperar a que suceda ni hacer que suceda… sino permitir que suceda.

“Cosas buenas llegan a aquellos que saben esperar” reza el dicho. Y así muchos se sientan (in)pacientemente a esperar que por obra de un milagro su situación, profesional o personal, cambie de un momento a otro, simplemente porque en algún lugar leyeron o escucharon que, si eran pacientes y “pedían” obtener algo, así y en automático recibirían eso que habían pedido. Y Así dejan el tiempo pasar esperando día tras día que la “fé” que profesan les regale lo que están esperando. Olvidando que la espiritualidad tiene dientes y que la fé se vive más en acción que en contemplación.

Por otro lado, otros suelen decir que “solo ellos son responsables de su propio destino”, poniendo sobre sus espaldas el enorme peso de la imposible tarea de cambiar y moldear a su manera todo lo que sucede a su alrededor, si es así justificado por la meta a la que quieren llegar. Creando con frecuencia, pero siempre de manera temporal, la ilusión de que así lo están haciendo: moviendo y moldeando las cosas en la forma que ellos quieren que sean, hasta que se enfrentan, a veces de manera sutil y otras aparatosamente, a la realidad: Por más “poder” que supongan tener sobre los objetos y personas que los rodean, sobre lo único que tienen realmente poder es sobre sus reacciones y acciones personales. Y nada más.
Entonces, creyéndose todos poderosos, luchan contra lo imposible desgastando sus recursos, salud, energía y fé en una inútil pelea sin ganador.

Por fortuna también hay quienes han entendido que no se trata de “hacer que las cosas sucedan” ni de “esperar a que sucedan” sino de “permitir que sucedan”.
Es decir, han comprendido que no importa cuánto recen y pidan “con fe” que eso que quieren lograr suceda, la única manera de que eso se haga realidad es tomando acción y, con fé, con claridad, visión, resilencia y flexibilidad trabajar para que así sea.
Y sin embargo, al mismo tiempo comprenden que todos en la vida tenemos contratiempos y retos que pueden desviar con facilidad nuestra atención y esfuerzo y poner a prueba nuestra visión y fe en nuestra capacidad de alcanzar la meta que nos hemos trazado.  Entendiendo así que son esos momentos en los que uno debe actuar con flexibilidad y resilencia. Sin desgastarse en una lucha que no será ganada, para mejor dar espacio y tiempo a entender lo que está sucediendo, resolver lo que se tenga que resolver y entonces poder regresar al camino que, una vez más, habremos de recorrer para llegar ahí a donde siempre hemos querido llegar.

Redescubriendo los retos.

Retos, todos los tenemos. De mayor o menor tamaño, de menores o mayores consecuencias y casi todos los días enfrentamos al menos uno.

La cosa con los retos es que no importa cuántos hayamos conquistado en nuestra vida y qué tan frecuente los combatamos, siempre que nos enfrentamos a uno nuevo, lo sentimos como el más grande y más arriesgado de todos; como justo el reto que por fin nos doblará y vencerá.

Y sí, mientras que de muchos retos saldremos victoriosos, habrá algunos que por cualquiera que fuese la razón no libraremos de la misma manera.
Pero no importa si has “sido vencido” lo más importante es no asumirte así, no sentirte incapaz de continuar adelante sino de saberte mejor preparado para avanzar.

Algunas lecciones me han compartido y otras he aprendido sobre los retos con el tiempo:

  1. No importa que tan bueno seas para vencer los retos, nada es más inútil que vencer los retos de alguien más. Enfócate en construir tu vida y deja de querer probarle a los demás que puedes cumplir lo que ellos esperan de ti.
  2. La buena suerte tiene mucho que ver con el reto que haz de vencer y, como dicen por ahí: “entre más trabajo, mejor suerte veo que tengo”. ¿Qué más puedo decir?
  3. No importa que tan grande, mediano o pequeño sea el reto que estás enfrentando, jamás habrá un “momento ideal” para atacarlo. Comienza hoy.
  4. No todos los retos los tienes que enfrentar solo. Nadie espera en realidad que seas Súperman.  Voltea a tu alrededor con humildad y sencillez y date de cuenta de cuánta gente a tu alrededor está dispuesta a ayudar.
  5. A pesar de todo lo que te empeñes en preguntar ofendido, por qué has sido tu el merecedor de tal castigo o imposición del destino, hay cientos de miles de personas que han pasado ya por esa misma situación. Lee, estudia, investiga y busca aprender de quienes antes que tu, han enfrentado esa situación. Tal vez encuentres hasta un buen mentor.
  6. Ser víctima es una posición más lamentable pero mucho más cómoda… culpar a otros, a tu historia o la de tu país o a cualquier otra cosa es mucho más fácil que hacer algo a respecto. Así que no importa cuánto lo quieras ignorar, enfrentar ese reto es lo correcto y lo que precisamente tienes que hacer.
  7. Solo cuando corres hacía ese reto y no de este es cuando te das la oportunidad de conocerte un poco mejor y darte cuenta de todo lo que realmente eres capaz.
  8. No todos los retos los tienes que vencer de un solo salto. “El más grande de los viajes comienza con el primero de los pasos” solía decir Gandhi. Divide tu gran reto en pequeños escalones que puedas conquistar uno a uno y cuando lo hagas, regálate un pequeña celebración por cada pequeña victoria y refuerza así tu confianza en ti mismo.
  9. Solo de una cosa puedes estar seguro una vez que, por fin, hayas conquistado ese enorme reto al que tanto temías: Es momento de enfrentar uno más.

Liderazgo: razón y emoción.

Liderazgo, palabra de moda y un concepto trillado y desgastado por tantos y tantos discursos que pretenden dictar una pretenciosa lista de pasos que si sigues, te transformarán de ser tan solo un director a un gran líder.

El problema es que no importa cuántas veces estos directores léan o sean capaces de recitar de adelante para atrás y vice versa las mejores prácticas de un lider, después de un tiempo todos se dan cuenta de que siguen teniendo muchos empleados pero ni un seguidor y que a pesar de sus esfuerzos para “dar una puntual retroalimentación”, “comunicar el estatus de la empresa a todos los empleados” y “tener una política de puertas abiertas” no son realidad el lider de la organización.

Y  estudiosos del tema como A.K. Pradeep o Simon Sinek coincidirían en explicar que esto se debe a que dichos directores solo se han dedicado a -Racionalmente- decir lo qué hacen o el cómo lo hacen pero carecen de la explicación más importante: Por qué lo hacen. Es decir, hablarle a la emoción. Y con esto no me refiero a la parte cursi-emotiva que muchos directivos tienden a confundir y descalificar, sino al origen científicamente comprobado que tiene que ver con cómo funciona el cerebro humano.

Verán, prácticamente todas las organizaciones y sus directivos saben explicar con precisión qué es lo que hacen (a qué se dedican, por ejemplo a construir hoteles) y algunos más saben explicar también cómo lo hacen (por ejemplo, construyendo grandes franquicias en distintos destinos). Y cuando somos capaces de con perfecta claridad explicar qué y cómo lo hacemos, estamos hablándole a la parte más moderna del cerebro humano: el Neo-Cortex, el lado racional del cerebro, que tiene la capacidad analítica y manejo de lenguaje que nos hace capaces de entender el qué y el cómo. Pero comprender el qué y el como no es suficiente para generar un acción e inspirar cierto comportamiento.
Y es que la parte de nuestro cerebro responsable de nuestra conducta es el cerebro límbico (o cerebro primitivo o reptílico, como muchos le llaman) que precisamente es el lado emocional del mismo, es decir, el que no maneja la capacidad del lenguaje ni de análisis, pero sí la de generar los sentimientos como el miedo y la lealtad. En otras palabras la parte del cerebro que nos dice y ayuda a entender el por qué hacemos las cosas.

Y es justo el por qué hacen las cosas que, más frecuente que no, estos directores no logran definir y mucho menos comunicar.

Más seguido de lo que quisiéramos admitir, escuchamos o leemos en distintos foros a las cabezas de grandes y no tan grandes empresas, hablar de como su objetivo es triplicar sus ingresos anuales y ser totalmente rentables para sus accionistas. Pero los ingresos y la rentabilidad son solo un resultado del qué y el cómo; y poco tienen que ver con el propósito y la razón de existir de la organización.

Generar cientos de millones de dólares en el año en ingresos es solo el resultado de negocio que una empresa como Google puede querer obtener, pero cambiar la vida de todos organizando la información del mundo y haciéndola accesible y útil para todos nosotros, ese es un propósito que hasta ahora ninguno de sus competidores, ha logrado hacer como lo han hecho ellos.  Y esa es la diferencia que convirtió a esta genial organización en el enorme líder de mercado y cuna de talento que hasta hoy ha sido.

Duplicar o triplicar la cantidad de seguidores de una organización religiosa como Vida Abundante puede ser el resultado que quieran obtener, pero proveer un espacio en el que la gente puede encontrar y desarrollar su espiritualidad y fe, es un propósito que otras organizaciones religiosas no han sabido ejercer.

(NOTA: Sí soy ex-Googler. No soy cristiano y no pertenezco pero respeto mucho a esta organización).

No es lo que haces sino por qué lo haces.

“El neo-cortex, el lado racional del cerebro, entiende lo que haces, pero la gente no compra ni sigue lo que haces. La gente compra y sigue el por qué lo haces, porque el cerebro límbico, responsable del comportamiento que tenemos, es el lado emocional que empuja nuestras acciones. Por lo tanto el objetivo de un líder no debe ser encontrar nuevos seguidores que compren sus ideas, sino personas que compartan sus creencias”, diría Simon Sinek.

Y vaya que hoy, como nunca antes, la tecnología nos permite encontrar gente que, sin importar su geografía e historia, comparte nuestra visión, se identifica con nuestro propósito y está dispuesta a apoyar nuestra misión.

Y sin embargo muchos de los grandes directores continuan haciendo caso omiso de lo que siempre nuestro instinto nos ha dicho, y con un manual que se asemeja más a un menú pre-cocinado de acciones “de liderazgo”, pretenden comportarse como “líderes” con seguidores incondicionales que, más temprano que tarde, dejan de seguirlos o tal vez nunca lo hicieron. Porque las personas no compramos y no seguimos lo que haces sino el por qué lo haces.
Nos identificamos o no con el propósito que has definido para tu organización y para tu equipo. Y cuando encuentras a gente que comparte tu visión y tu propósito y está dispuesta a actuar y caminar en el mismo sentido que tú, no importa si son cientos de miles o solo dos personas quienes, entendiendo tu propósito y han decidido seguirte, entonces sí te has convertido en el lider de esa organización.

Oportunidad… es.

Cierto es que siempre tenemos que estar alertas y abiertos a las nuevas oportunidades que, en cualquier momento, se nos pueden presentar. Mucho más cierto es que más importante que saber aprovechar una buena oportunidad, es saber crear nuevas y mejores oportunidades para los demás.

Esto es, en lo personal, parte de cómo yo veo la vida.

Pero esta forma de ver las cosas tiene un pequeño pero potencialmente grave error de diseño que te puede llevar, sin darte cuenta, de querer generar o aprovechar nuevas oportunidades, a quedar perfectamente mal con todos.

Y es que con frecuencia, la urgencia por aprovechar y “sacarle jugo” a todo lo que se cruza en nuestro camino, el hambre de emprender, la adicción a aventurarse en nuevos proyectos, la incesante búsqueda de popularidad o el simple miedo al rechazo o el no saber decir no, nos pueden hacer caer en una espiral de francamente desaprovechadas y mal definidas “oportunidades”, que nos llevan a todo menos a sacar lo mejor estas.
Quedamos mal otros pues nos comprometemos a cosas que cabalmente no podremos cumplir. Fallamos en las entregas, descuidamos los proyectos en los que ya estábamos trabajando, provocamos roces innecesarios con otras personas y afectamos directamente nuestra salud física, mental y espiritual porque, prácticamente acabamos con nosotros.

En lo personal, creo que he caído en esta espiral más veces de las que quisiera contar.

Y precisamente buscando no caer más en errores como este es que desde hace tiempo, procuro hacerme (aunque a veces aún olvido hacerlo), cinco simples preguntas que me ayudan a definir si, la que se presenta, es o no la oportunidad que debo crear o aprovechar:

1)   ¿Soy la mejor persona (o la mejor organización) para realizar las tareas que se requieren? ¿Realmente contamos con la experiencia, herramientas y capacidad para sobre pasar las expectativas?

2)   ¿Este nuevo proyecto, responde y está alineado con mis (o de la organización) intereses, principios y valores, o solo quiero hacerlo por popularidad?

3)   ¿Podré cumplir cabalmente con este compromiso sin descuidar los que ya vengo trabajando?

4)   ¿Será divertido y disfrutaré haciendo este proyecto? ¿Me rodearé de gente talentosa, honesta y sencilla de quienes podré aprender y con quién podré compartir?

5)   ¿Este proyecto nutre e inyecta recursos al motor  económico de mi empresa, ayudándonos a continuar operando y creciendo con éxito?

Solo cinco preguntas muy fáciles y rápidas de responder, pero que al hacerlo pueden cambiar totalmente los resultados de nuestros entregables y nuestro desempeño.

Porque al algunas “oportunidades” sí se vale decirles NO.

Make it happeners.

¿Haz tenido una idea tan brillante que la masajeas y masajeas en tu cabeza por días y días perfeccionándola, solo para ver que otra persona le echó a andar?

¿Haz pasado meses coqueteando con la idea de realizar esas increíbles vacaciones de ensueño, solo para ver las fotos de alguien más que las ha tomado ya?

¿Haz planeado por años estudiar esa gran especialidad que cambiará el curso de tu vida, solo para ver que otros de graduaron ya?

La realidad es que ni la más brillante de las ideas que tenemos vale más que una simple acción. Y aún así, la mayoría de la gente sigue así, generando ideas y más ideas, algunos esperando que con solo pensarlas puedan convertirse en realidad y otros intentando ocultarlas por temor a fallar.

Hay un dicho de T.S. Eliot que hace poco mi amiga Brigitte Seumenicht me recordó y que dice: “Solo aquellos que se arriesgan a ir más lejos, tienen la posibilidad de saberlo lo lejos que pueden llegar”.

Y la triste realidad es que solo unos cuantos se atreven a hacer justo esto.

A ellos(as) me gusta llamarles “MakeItHappeners”.

Personas que no solo saben pero también entienden que la única manera de saber que tan lejos pueden llegar, la única forma de descubrir todo lo que pueden hacer en realidad, es dejar de planear y comenzar a ejecutar.

Gente dispuesta a equivocarse y aprender todos los días para saber, al día siguiente, que tienen que hacer mejor.

Personas que entienden que no tienen que ser grandes políticos, militares o herederos de fortunas para marcar un cambio desde su lugar y que dejan el discurso de lado y generan valor para los demás. Que dejan de estirar la mano esperando recibir de otros y que mejor dibujan su propio mapa, creando a su paso nuevas oportunidades para los demás.

Estas personas son quienes mueven nuestro mundo día con día.

Estas personas somos tu y yo.

Así que pregúntate ahora mismo: Esta semana ¿Qué harás que suceda?

Miércoles de MKT en DLC: Switch – Dirige al jinete.

Así que heme aquí preparando una nueva edición del taller de estrategias de innovación y adopción sostenible del cambio que por primera vez tuve oportunidad de facilitar junto con dos estupendos colegas en Google en una reunión global de ventas hace algún tiempo.

Un taller basado en los conceptos que con gran claridad y simplicidad comparten los hermanos Dan y Cheap Heath en su segundo libro: Switch.

Libro en el que estos dos profesores de psicología de Stanford, explican que para generar un cambio constante y sostenido, tenemos que entender que el cerebro humano tiene dos lados, uno emocional, que representan en forma de un elefante; y el racional, que representan como un jinete. Y por último representan al contexto en el que nos encontramos, como un camino.

Así pues, para generar este cambio sostenido, tenemos que:

1- Dirigir al jinete

2- Motivar al elefante

3- Cambiar el camino

 

 

Y en tanto continuo re-escribiendo y actualizando este taller que impartiré este sábado en el Digital Weekend que Neurona Digital junto con E-consulting y Grupo Marival organizamos en la Riviera de Nayarit, no puedo evitar recordar lo realmente poco que, en la industria de marketing y comunicación, aplicamos estas prácticas al momento de innovar y crear nuevas estrategias para las marcas que apoyamos.

Se trata de varias prácticas, así que para ser breve, me enfocaré en este post solo a las primeras: Dirigir al Jinete.

Tres son las recomendaciones de este libro para dirigir al jinete, es decir para influir en el lado racional:

1)Seguir los puntos más brillantes: es decir, enfocarse a encontrar las cosas que mejor funcionan a favor del cambio que se está buscando. Puede tratarse de mejores tácticas en una campaña o mejores prácticas y procesos implementados por determinadas personas. Lo importante es investigar, identificar estos puntos brillantes y clonar y repetir lo que mejor funciona.
El problema es que típicamente la mayoría de los profesionales del marketing no quieren darse el tiempo para encontrar estos hallazgos dentro de su organización y prefieren, más que puntos brillantes, contar con fórmulas secretas inexistentes en realidad. Desde mi punto de vista, en temas de marketing y comunicación, “Seguir a los puntos más brillantes” es precisamente “probar, aprender, repetir lo que funciona, eliminar lo que no y seguir probando”.

2) Describir los movimientos más críticos: este, en mi humilde opinión es una de las omisiones más frecuentes y graves, cometidas por quienes nos dedicamos al marketing y la comunicación.
“describir estos movimientos críticos” tiene que ver con dejar de arrojar al aire (o al brief) objetivos indefinidos, aterrizados a medias o simplemente inalcanzables. Tendemos a decir “queremos llegar a los 10mil fans en FB!” pero no somos capaces de definir exactamente qué queremos que esos 10mil fans hagan. ¿que den likes nada más? No, al describir los movimientos críticos estamos decretando con exactitud que queremos conducta y comportamiento queremos generar con cada paso que damos.

3) Apunta a un destino: y nótese que dice UN destino, no 2 ni much menos 4 o 10… ninguna marca puede ser todo para todos, y sin embargo, más frecuente que no, esto es lo que la mayoría de las marcas tratan de ser. O a poco nunca han escuchado una descripción tan superficial como “ser la marca trendy, líder, joven y divertida…” ¿a qué marca me refiero?
Apuesto a que o se quedaron en blanco o pensaron en más de tres…teléfonos, computadoras, papas fritas, refrescos, hoteles, aerolíneas… ustedes dicen.
No se si es coincidencia, o si, trabajando en el medio, esto resulta tendencioso de mi parte, pero creo que si algo podemos aprender de organizaciones como Google y FaceBook es que desde su centro, tienen muy claro cuál es su destino y por qué vale la pena llegar ahí.

Y hasta aquí esta entrada de miércoles de Mkt porque aún me falta mucho para terminar de rehacer este taller… pero ya tendré oportunidad de escribir sobre el “motivar a elefante” y “cambiar el camino”.

En tanto, si tienen oportunidad, no dejen de leer Switch.

Keep sharing, keep learning & stay happy!

Congruencia: brújula de vida.

Congruencia, un valor muy buscado pero sobre todo escaso hoy día.Todos actuamos en mayor o menor medida con algo de incongruencia todos los días; a veces incluso yendo justo en contra de aquellas cosas que tanto predicamos.
Peor aún, en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera dándonos cuenta de qué tanto, en realidad, estamos siendo incongruentes con nosotros mismos.Los compromisos sociales y laborales, la incesante búsqueda de una estabilidad económica y sobre todo la imperiosa necesidad de aceptación y el miedo a no pertenecer, nublan constantemente nuestra visión y nos alejan rápida pero imperceptiblemente de aquellas cosas que más valoramos en la vida.

Entonces una dura y fría realidad nos golpea de frente: nos damos cuenta de lo mucho que nos hemos alejado de nosotros mismos, tanto que encontrarnos de vuelta parece casi imposible.

Un GPS personal.

Los exploradores experimentados, y los no tanto, siempre traen consigo un brújula que les permite mantener claro un norte hacía el cual dirigirse.
No importa cuanto avancen, constantemente revisan su brújula para asegurarse de seguir  en la trayectoria correcta y saber qué tanto deben corregir su ruta para continuar con su camino.

Lo mismo, estoy convencido, tenemos que hacer frecuentemente con nuestra vida.

Solo que, en lugar de puntos cardinales, en nuestra brújula de congruencia debemos enlistar los principales valores con que queremos regir nuestra vida, es decir aquellas cosas que en verdad son importantes para nosotros y que serán un indicador inequívoco de éxito personal: unión familiar, excelente condición física, trabajar con un fuerte sentido de propósito haciendo lo que más te gusta hacer, libertad financiera, viajar y conocer nuevas culturas, etc.

El truco está, primero en definir esos valores, que dicho sea de paso, no son exactamente principios (los principios son la manera en que guiamos nuestras acciones al cuidar nuestros valores, por ejemplo honestidad, transparencia, simplicidad, humildad, etc.), sino aquellas cosas que más valoramos en nuestra vida; y entender claramente que significan para nosotros.

Una herramienta que, con frecuencia, utilizo con mis Coachees (clientes de coaching), para hacer esto, se llama Rueda de Vida. Consiste en dividir un círculo en 8 partes en las que asignamos un valor a cada octava parte. Y estos valores los determinamos a través de definir primero su misión personal, es decir qué es lo que quieren hacer de y con su vida. Cómo es que desean ser recordados en el futuro y cómo quieren vivir su vida.
Ya asignado un valor para cada parte, podemos calificar cada uno con una escala del 1 al 10, siendo el 10 la calificación más alta y el uno la más baja.

¿El resultado?
Ahora podemos ver en qué aspecto de nuestra vida estamos siendo menos congruentes y dónde necesitamos trabajar más para retomar el camino y estilo de vida con que queremos vivir.
Por supuesto en un proceso de coaching de marca personal y pasión ocupacional hay muchísimo más cosas que hacer, y este ejercicio no es más que una pequeña parte de todo el proceso y trabajo personal con el que  un coach te puede ayudar.Pero con coach o si coach, tomarte unos minutos cada mes para hacer este ejercicio de realineación, no está, para nada, de más.

Mi tema en 2012.

“A comenzar el año a dieta para bajar de peso… pero bueno la dieta la empezaré hasta después del día de reyes porque ahí viene la rosca…”

“Ahora sí, este año dejaré de fumar… pero bueno que sea en Febrero porque hay mucho que hacer a inicios del año…”

“Este año voy a trabajar con mucha dedicación… pero bueno espero a Marzo porque en México los primeros dos meses todo está parado…”

“Ahora sí, este año tengo todo el propósito de ahorrar mucho dinero… pero bueno que sea después de la cuesta de Enero…”

Son algunas de las más típicas frases que escuchamos desde los primeros días de cada nuevo año… curándonos en salud y ofreciendo, desde el inicio, los pretextos por los cuales no alcanzaremos ninguno de los “serios, firmes y formales” propósitos que con tanto bombo y platillo habíamos anunciado que haríamos…

Por eso, este año, mi lista de propósitos nuevamente es muy corta: CERO.

Y así, nuevamente empiezo el año sin listas inútiles de propósitos que a tan solo un mes de entrado el año comiencen a frustrar a cualquiera por la incapacidad de cumplirlos.

En lugar de esto, por quinta ocasión, arranco el año con la misma práctica que desde 2008 he tenido: Definiendo mi tema anual.

Es decir el concepto rector bajo el cual trabajaré y viviré en los próximos 366 días (es año bisiesto, no un typo).

Un tema anual, para quienes son nuevos en DLC, no es otra cosa que un camino “estratégico” que nos ayuda a mantener claro un norte para llegar a alcanzar aquellos objetivos y logros que queremos conseguir, y que nos ofrece la flexibilidad, en tiempo y espacio, necesaria para asegurarnos de hacer todo aquello que tenemos que hacer, sin necesidad de romper absurdas promesas.

Por ejemplo: si uno de tus objetivos es mejorar tu salud, en lugar de decir que tu propósito será hacer ejercicio todos los días, cuando en el fondo sabes no tienes el tiempo que eso requiere y que eres incapaz de levantarte más temprano para hacerte de ese tiempo, enfócate en adoptar distintas prácticas que en efecto te ayudarán a estar más saludable a lo largo del año: Reducir tan solo un poco el consumo de carbohidratos en lugar de ponerte a dieta, guardar el automóvil y caminar más, salir a dar una caminata de 20 minutos en la tarde, etc.
O si tu objetivo es tener un mejor trabajo, en vez de decir que buscarás un mejor puesto en otra empresa (en la que seguramente al pasar de los meses te sentirás igual de incómodo), comienza a identificar cuáles son las cosas que más te gustan hacer y que mejor sabes hacer, analiza si en tu posición o empresa actual tienes la oportunidad de hacer eso o identificar la organización ideal para ti o tal vez si lo mejor es que establezcas tu propia empresa, y define un plan para que poco a poco, día con día, comiences a hacer justo eso que quieres hacer.

Así pues, por quinto año consecutivo, he aquí mi tema para el 2012:

Continuidad, Constancia y Congruencia.

Continuidad y constancia para seguir construyendo y viviendo desde ahora mi proyecto de vida, seguir dibujando mi propio mapa y continuar trabajando haciendo lo que mejor se hacer, más disfruto haciendo y con lo que se que más valor puedo aportar a mi comunidad.

Seguir estudiando, creciendo y conociendo personas inspiradoras, dedicadas, honestas y con las mismas ganas de construir un mejor mundo donde vivir.

Continuar creando y construyendo, con enfoque y pasión, nuevas oportunidades, nuevas ideas y nuevas plataformas para mi, para mi familia, para mis amigos y para mi comunidad.

Y seguir apoyando y acompañando como Coach a tantas personas tan talentosas y brillantes como hasta ahora.

Y congruencia para recordar todos los días que cada decisión y cada acción que lleve a cabo tendrá una consecuencia con la que, de acuerdo o no, tendré que vivir y que, por lo tanto tendré que hacer un doble esfuerzo para tratar de tomar las mejores decisiones, guardando congruencia entre mis acciones, mis principios y mis valores.

Y de nuevo constancia para como, digo día a día, seguir compartiendo, seguir aprendiendo, seguir soñando, seguir tomando acción, mantenerme agradecido y curioso, ocupándome de mi mismo y seguir siendo feliz.

¿Y cuál va a ser tu tema para este 2012? Me encantaría que nos lo compartieras aquí, así que siguiendo la ya también tradición, taggearé a algunos amigos para que nos cuenten su tema para este año:

@lasmanadas, @engelfonseca, @saraeshken, @Danykill, @mmandujano, @Macrisjauregui, @OdetteRdz, @ftrevino, @gonzoogle, @lezorrillo, @RicardoAlducin, @jonathanalvarez, @rebecadallal, @raymkt, @wera_supernova, @jazminfajardo, @RomeoMarquez, @LaMazapancita, @RicardoZamora, @Amenazza, @marimar_g, @guruclef, @alfonsolg, @heberthernandez, @allan05, @ImSarai, @linaerg, @AngelicaGG, @gpbolde, @seumenicht, @PAVKA, @wolfmulder, @martinaceves, @p_mendicuti, @BONO_DG, @luserrano, @monyherrero, @ricardoblanco, @equevedo, @imarchant, @heberthernandez, @varu28

20 de mis posts favoritos del 2011.

Muchos fueron los posts que me impactaron en el año, elegirlos y clasificarlos resulta difícil, pero he aquí 20 de mis posts favoritos que he podido agrupar en 4 categorías:

En DLC:

6 consejos que hubiera querido recibir 

5 in life

Críticos y criticados

¡Felicidades! Quebraste por ahorrar

30 minutos para aprender

Sobre desempeño, desarrollo, coaching y liderazgo:

Robin Sharma: How do you define success

Seth Godin: Insulate yourself

Tim Sanders: Good weeks lead to good years

Zen Habits: 3 simple ways to making money from any passion

The energy Project: How to  accomplish more by doing less

Sobre Marketing, comunicación y negocios:

Tim Sanders: Do you really want to bet your business on FaceBook

Mitch Joel: The ever-evolving consumer evolves again

Seth Godin: Please consider weird

Jim Connolly: 15 Powerful ideas to help you grow your business in 2012

Chris Brogan: Ship vs shit

Talentosos profesionales 100% Mexicanos:

Raul Cardós: Todos somos presidentes

Marco Ayuso: 16 principios para convertir tu pasión en negocio

Enrique Quevedo: La falacia de los followers

Rosaura Ochoa: 6 principios para socializar tu marca

Manuel Mandujano: Días después, Jobs el que le perdió el miedo a la vida

Saldo 2011: a favor.

Lo más significativo de una tradición es hacerla totalmente tuya ¿y qué mejor cosa entonces que crear tu propia tradición?

Desde 2006 aprovecho el último post del año en DLC para compartir un recuento de todo aquello por lo que estoy profundamente agradecido; recordar retos superados, dificultades que en su momento parecían imposibles de vencer, éxitos logrados y aventuras vividas, todo para confirmar que cada año que pasa es mejor que el anterior y asegurarme de que también este termina con saldo a favor.

Así que sentado en un balcón de mi casa y con una taza de buen café (Rikolto Café – product placement, sorry -), aquí comparto mi recuento de por qué 2011 termina de nuevo con un gran saldo a favor:

No solo este año di uno de los pasos más arriesgados y grandes en mi carrera profesional y en mi vida personal, sino que pude ayudar a otros a hacerlo también.

Dejar una carrera estable y prolífica en una de las más importantes organizaciones del mundo, para comenzar tu propio start up sin contar con inversionistas, suena a locura absoluta y sin embargo eso es justo el paso que di en 2011.
Después de un par de años de operar virtualmente las iniciativas de Neurona Digital, junto con mi socio y amigo Engel Fonseca, decidí tomar “el camino menos andado” para dedicarme 100% a dirigir y crecer la operación de ND.
Y hoy, a la vuelta de casi un año, puedo decir con orgullo que no solo contamos con una operación sólida sino que, a través de esta, hemos ayudado a más de 500 personas a entrenarse e incrementar sus conocimientos en Marketing y comunicación en medios digitales y tecnologías sociales, y a mejorar sus competencias en materia de comunicación interpersonal.

Además, lanzamos con éxito NDRadio.fm y tanto a través de esta nueva plataforma de radio en línea y de NDEducación, hemos podido también crear oportunidades y espacios de comunicación, networking y cooperación para más de 40 colaboradores cercanos de Neurona Digital.

Pero dar el paso con ND no fue todo este año, también pude consolidar mi actividad como coach profesional, apoyando y acompañando a muy talentosas y brillantes personas en sus propios procesos de exploración, descubrimiento, creación, evolución o reinvención personal y profesional.

Uno pensaría en entonces que el tiempo en mi vida es escaso con todo lo que hay que hacer, pero lo mejor que he podido hacer este año ha sido precisamente crear, con mucho esfuerzo y mucha más disciplina, espacios para mi familia y para mi.
Hacerlo no fue nada fácil, me tomó una buena parte de 8 meses buscar la mejor forma de obtener el tiempo para hacerlo, hasta que entendí que uno jamás podrá encontrar el tiempo suficiente y que en lugar de buscar, uno debe crear ese tiempo y ese espacio, y para hacerlo es necesario tomar decisiones y acciones no tan cómodas: levantarse más temprano de lo usual, reducir la cantidad de posts publicados en este blog, reacomodar citas, bloquear agendas o perder popularidad con algunos al aprender a decir que no a aquellos “pseudo-compromisos” que no son en verdad relevantes para tu propósito de vida.

¿Y el resultado de un proceso tan incómodo?

Poder dedicar una hora y media de ejercicio por lo menos 4 o 5 días de la semana.
Iniciar todos los días en calma con mi familia, no corriendo para salir al trabajo, estresado y deprimido por perderte todo lo que sucede con tus hijos, sino alegre y contento porque puedes compartir ese y muchísimos más momentos importantes con ellos. Y darme el tiempo para continuar estudiando, leyendo, aprendiendo algo nuevo cada día.

Por otro lado, los viajes siempre han sido parte importante de mi vida, me gusta viajar, conocer gente nueva, compartir con ellos y aprender de sus costumbres, sus intereses, su cultura, valores y principios, desarrollar nuevas amistades y crear nuevas oportunidades de colaboración. Y aunque este año no viajé tanto como solía hacerlo, pude visitar en promedio 1 una ciudad distinta cada mes.

Y si bien este año no ingresé tanto dinero a la cuenta de banco como en el pasado o no pude “darnos los mismos lujos” que en otros años, para ser más cuidadoso con el flujo de efectivo, lo cierto es que en casa no nos falta nada, contamos con todo lo que necesitamos y disfrutamos al máximo todo lo que tenemos: Salud, amor, familia, unión, paz, libertad, energía, éxito, abundancia, propósito y prosperidad.

Y por eso este año, con más agradecimiento que nunca, digo gracias vida porque terminamos un año más con un gran saldo a favor.