De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

2018 y mis #Big5’s: mis Grandes 5 temas para este año.

Un año más ha comenzado y como es costumbre no tengo ni un solo propósito de año nuevo. No por apatía, sino todo lo contrario.
Hace 10 años que dejé de dictarme absurdas listas de propósitos vacíos que más pronto que tarde terminan siendo abandonados. En su lugar comencé a pensar con cuidado sobre cuáles son las áreas en las que más necesito enfocarme para continuar construyendo y viviendo la vida que quiero vivir.

El resultado: definir 5 grandes temas de enfoque para todo el año, a los que desde hace una década les llamo mis #Big5’s.

Y 2018 no es la excepción y mis #BIG5’s para este año son:
1. Estar presente: Estar presente en todo lo que haga, en tiempo y lugar.
Dejar de pensar en lo que fue y lo que puede ser y enfocarme en lo que es.
Dejar de pensar en lo que estaría haciendo en otro lugar o en otro momento y enfocarme en el momento y lugar en el que estoy.
Estar más presente para mi, para mi familia, para mis amigos y mi trabajo.

2. Trabajar con propósito e intención: recuperando una clara visión de mis más grandes “porqués”.
Pocas cosas son tan malas como hacer eficientemente aquello que no necesitas hacer.
Tener una clara visión de mis más grandes “porqués”, me ayuda a darle a cada día un fuerte sentido de intención, para reconocer aquellas cosas que debo estar dispuesto a hacer para obtener lo quiero, y a entender que todo es parte del mismo viaje para continuar avanzando hacia lo que quiero,

3. Bondad y empatía: Si algo he aprendido en los últimos años es que no importa qué tan exitoso eres, qué tan famoso seas o que tantos recursos tengas; la única forma de vivir bien y en paz con los demás es siendo empático y bondadoso en todo lo que hagas, con quien sea que estés o donde estés.
No se trata de ser un santo ni de querer darle gusto a todos, mucho menos de comportarte como un cariñosito todo el tiempo.
Se trata de respetar a todos y darte a respetar. Se trata de comprender que todos tenemos una lucha que tal vez los demás no conozcan. Se trata de vivir bien sin afectar los intereses de los demás. Se trata de compartir, con bondad, abundancia y prosperidad.

4. Energía rica y positiva: en las cuatro dimensiones de la energía: física, mental, emocional y espiritual:
La energía no se gana, no se obtiene ni se pierde. La energía la generamos, nosotros mismos, todo el tiempo. No solo la cantidad de energía, sino la calidad de esta y de cómo la generamos y utilizamos.
Generar energía rica y positiva con constante ejercicio, mejor nutrición y más meditación y estudio, sin duda será, una de mis áreas de mayor enfoque.

5. Eleva a los demás: Hay dos frases que leí hace mucho y que, por años, se han quedado grabadas en mi mente: “Todo el que paso por aquí trae dicha a este lugar, algunos cuando llegan y otros más cuando se van” y “Siempre busca dejar a la gente con quien estás, mejor de lo que estaban cuando la encontraste”.
De nuevo, no se trata de querer darle gusto a todos ni de ser un cariñosito para todos, pero, ¿Se imaginan como serían distintas las cosas si tan solo siempre buscáramos elevar a los demás?

 

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Saldo 2017: a favor.

A pesar de la enorme, y por lo visto ya tradicional gripa anual que me da siempre a finales de diciembre, cierro el año con el mejor estado de salud que he tenido hasta ahora. Mejor condición, menos peso y más energía; y no solo física pero intelectual, emocional y espiritual también.

Mi familia segura y unida en casa.
Mi hija sana, sonriente, alegre y segura.
Mi esposa sana, complice y cercana.
Mis padres, mis hermanos y mis amigos más queridos, por fortuna sanos y seguros también.

Mi hogar lleno de luz, de amor, de paz, abundancia y prosperidad.

Mi finanzas sanas. Tengo todo lo que necesito y más, y creo que por fin voy necesitando menos también.

Mi trabajo, de la mano de gente brillante, apasionada, honesta y bondadosa, sigue teniendo un impacto, un propósito mucho más allá de solo ganar un salario.
Mi labor en la educación también.

2017 no fue un año fácil para nadie, con algunos más duros que con otros.
En mi caso no tengo más que decir como cada mañana: gracias, gracias, gracias, porque cierro un año más con saldo a favor.

Gracias, gracias, gracias.

 

Las 6 cosas que hacen quienes obtienen lo que quieren. #Repost2015

Tener éxito es muy subjetivo. Lo que para unas personas representa éxito para otras pueden ser señales de futuras crisis.
Lo que atesoran algunos, no necesariamente es igual de apreciado por otros. Hay quienes buscan fama y fortuna, otros balance y espiritualidad, algunos más certeza y solidez económica y otros cuantos una vida más familiar.

Pero no importa cual sea la medida de éxito que busquen en sus vidas, me parece que hay, al menos 6 cosas clave que acostumbran hacer todas las personas que con frecuencia obtienen lo que quieren:

  1. Levantan la mano, alzan su voz. No se quedan callados, saben lo que necesitan, tienen claro lo que quieren y entienden que el primer paso para obtenerlo es pedirlo.
  2. No temen compartir su opinión con los demás: saben que no todos pensarán igual pero también saben que tanto derecho tienen ellos como los demás de exponer su punto de vista y dejarle saber a otros, con respeto y claridad, lo que creen que debe ser.
  3. Preguntan cuando no saben. Comprenden que lo peor que pueden hacer es permanecer callados y asentar ante afirmaciones que no conocen o no terminan de entender. No solo prefieren arriesgarse a preguntar lo que no saben, pero también conocen el valor de la curiosidad en su vida, para todos los días buscar algo nuevo que aprender.
  4. Hacen preguntas difíciles que ayudan a avanzar al grupo. Saben que a veces las respuestas están puestas a la vista de todos aunque no siempre sean las más cómodas o placenteras. Entienden que es mejor arriesgar, preguntar y enfrentar al grupo a una incómoda discusión, que dejar que las cosas sigan un “reconfortante” curso equivocado que a la larga se convertirá en un problema para todos.
  5. Levantan su voz con las personas correctas en el momento oportuno. Piden peras al peral no al olmo. No pierden tiempo quejándose de lo que no les gusta de su trabajo o su vida con sus amigos. Prefieren evitar el radio pasillo y si tienen un problema que resolver, una petición que hacer o una sugerencia que ofrecer hablan directo con las personas adecuadas.
  6. Saben callar y escuchar. No importa que tan buenos son para hablar y presentar sus argumentos, comprenden el enorme valor del silencio. Identifican los momentos claves en que deben callar y escuchar con atención y empatía lo que otros tienen que decir.

DLC Servilleta lo que quieres

2016, un año más con saldo a favor.

No puede decirse lo contrario, 2016 fue un año complicado, confuso y extraño para muchos. Sin duda sucedieron cosas que muchos nos dejan con la incógnita de  por qué y deseando que no hubiese sucedido así…

Pero debo decir que en lo personal cierro el año, de nuevo, profundamente agradecido porque 2016 fue un año más que termino con saldo a favor.

Saldo a favor porque porque mi familia está unida, muy sana, alegre y con bien.

Saldo a favor porque mi salud hoy es mejor de lo que lo era hace un año.

Saldo a favor porque a pesar de no ser millonarios, no nos falta nada. Tenemos un hogar lleno de luz, paz, seguridad, abundancia y prosperidad.

Saldo a favor porque vivo en un país que, a pesar de sus defectos, vive en paz.

Saldo a favor porque tengo la oportunidad de trabajar en servicio de muchos, dentro de una empresa que en verdad impacta, para  bien, la vida de millones.
Saldo a favor porque tengo un trabajo que me mantiene todos los días, fuera de mi área de confort, aprendiendo, creciendo y preparándome más.

Saldo a favor porque colaboro con uno de los mejores y más talentosos equipos de la industria, rodeado de gente de bien, apasionada por lo que hacen y bondadosos en la forma de hacerlo.

Saldo a favor porque tengo la oportunidad de aprender de algunas de las personas más destacadas del medio en el que trabajo, gente que en verdad está poniendo su grano de arena para hacer mejor el mundo en el que vivimos.

Saldo a favor por los libros que he leído y las lecciones, dentro de estos, que he aprendido.

Saldo a favor por todas las bendiciones que la vida nos regala todos los días.

Saldo a favor por terminar un ciclo y estar preparado para comenzar uno más.

Gracias, gracias, gracias.

Gracias vida, gracias Dios, gracias 2016.

 

 

Re-ordenando la indisciplinada búsqueda de más…

La temible, eterna, terrible e indisciplinada búsqueda de más… más negocio, más clientes, más dinero, más productos, más servicios, más audiencias, más objetivos, más resultados, más premios, más críticos, más tomadores de decisión, más gente a quien dar gusto y más maneras de hacerlo. Más que hacer y más que ser para más… ¿pero para más qué?

Dicen que no está clara la fórmula del el éxito pero la del fracaso es, sin duda, querer ser todo para todos y todo a la vez; abriendo frentes a diestra y siniestra, diluyendo la capacidad de nuestros recursos en tantas áreas como se alcancen a ver, dejándonos frágiles y reducidos a la apariencia de ser lo que no se es.

Con tal de parecer ser los mejores, los más grandes, los más capaces… sin importar lo que implique, buscamos “aprovechar” (sí, así, entre comillas) la primera y cualquier otra “oportunidad” que vemos frente a nosotros; sacrificando el enfoque de hacer aquello que mejor sabemos hacer.

Nos llenamos de tareas y pendientes que nos hacen ver como personas o empresas ocupadas, con mucho que hacer, pero dejándonos poco espacio para avanzar, pues con tantos objetivos hemos saturado el camino, llenándolo de obstáculos producto de nuestra propia y, con frecuencia, trivial y artificial complejidad.

Como si la locura de ocuparnos hasta exhaustarnos, nos otorgara un especial nivel de estatus en la sociedad.

Pero no es así; como dice Brené Brown, lo único que esto hace es adormecernos y darnos una salida para escapar de lo que realmente es importante que hagamos, de lo que nos da tanto miedo hacer, de lo que nos enfrenta a la real vulnerabilidad de crear y avanzar.

Reordenando con enfoque y simplicidad.

Pero sí podemos más, sí podemos ser los mejores en lo que hacemos, sí podemos ser los más capaces también.

Recordando con claridad cuál es nuestra más básica y primera razón de ser.
Ese motivo que despertó en nosotros o nuestra empresa, por primera vez, la intención de hacer lo que hacemos.

“Start with the why”, diría Simon Sinek.
“Put first things first”, decía el Dr. Stephen Covey.
Y “Keep the main thing the main thing”, explica David Cottrell.

Para recordarnos que la clave esté en enfocarnos con simpleza absoluta en esa única y gran cosa que se ha convertido en nuestra misión. Organizando nuestros esfuerzos y ordenando nuestras acciones bajo esa real, inspiradora y crucial razón de ser que nos ayuda a dar prioridad a cada acción.

Preguntándonos, esto que estoy por hacer, este nuevo objetivo que quiero perseguir, esta responsabilidad adicional que quiero asumir ¿Construye hacia mi objetivo principal? ¿Está alineado con los intereses y prioridades de la organización? ¿Responde a la visión estratégica del negocio?

Y trabajando así con enfoque y simplicidad.

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2015, un año más con saldo a favor.

2015 ha sido, definitivamente, un año más con saldo a favor.

Un año de tomar nuevos retos, salirme de mi área de confort y encontrar un nuevo equilibrio.

Un año de rodearme de gente talentosa, brillante en lo que hace y humildes con cómo lo hacen.

Un año de conocer más de lo que puedo hacer y recordar lo que quiero hacer.

Un año de trabajar más en mi salud.

Un año de estar cerca de mi familia.

Y aunque las cosas nunca son tan fáciles como suenan y los retos con frecuencia nos hacen creer que no podremos con ellos, la verdad es que al cierre de este año, estoy con mi familia, todos unidos, llenos de profundo amor, sanos y con bien.
Tengo la fortuna de amar mi trabajo y disfrutar lo que hago.
Tengo a mi mamá y papá conmigo y, aunque están un poco lejos, tengo a mis hermanos también.
Tengo a mis amigos quienes, aunque no nos veamos todos los días, sabemos que estamos a una llamada de distancia para reunirnos.

Tengo todo lo que necesito y por fortuna no necesito mucho.

Por eso 2015 es, de nuevo un año con un gran saldo a favor.

6 cosas que acostumbran hacer las personas que consiguen lo que quieren.

Tener éxito es muy subjetivo. Lo que para unas personas representa éxito para otras pueden ser señales de futuras crisis.
Lo que atesoran algunos, no necesariamente es igual de apreciado por otros. Hay quienes buscan fama y fortuna, otros balance y espiritualidad, algunos más certeza y solidez económica y otros cuantos una vida más familiar.

Pero no importa cual sea la medida de éxito que busquen en sus vidas, me parece que hay, al menos 6 cosas clave que acostumbran hacer todas las personas que con frecuencia obtienen lo que quieren:

  1. Levantan la mano, alzan su voz. No se quedan callados, saben lo que necesitan, tienen claro lo que quieren y entienden que el primer paso para obtenerlo es pedirlo.
  2. No temen compartir su opinión con los demás: saben que no todos pensarán igual pero también saben que tanto derecho tienen ellos como los demás de exponer su punto de vista y dejarle saber a otros, con respeto y claridad, lo que creen que debe ser.
  3. Preguntan cuando no saben. Comprenden que lo peor que pueden hacer es permanecer callados y asentar ante afirmaciones que no conocen o no terminan de entender. No solo prefieren arriesgarse a preguntar lo que no saben, pero también conocen el valor de la curiosidad en su vida, para todos los días buscar algo nuevo que aprender.
  4. Hacen preguntas difíciles que ayudan a avanzar al grupo. Saben que a veces las respuestas están puestas a la vista de todos aunque no siempre sean las más cómodas o placenteras. Entienden que es mejor arriesgar, preguntar y enfrentar al grupo a una incómoda discusión, que dejar que las cosas sigan un “reconfortante” curso equivocado que a la larga se convertirá en un problema para todos.
  5. Levantan su voz con las personas correctas en el momento oportuno. Piden peras al peral no al olmo. No pierden tiempo quejándose de lo que no les gusta de su trabajo o su vida con sus amigos. Prefieren evitar el radio pasillo y si tienen un problema que resolver, una petición que hacer o una sugerencia que ofrecer hablan directo con las personas adecuadas.
  6. Saben callar y escuchar. No importa que tan buenos son para hablar y presentar sus argumentos, comprenden el enorme valor del silencio. Identifican los momentos claves en que deben callar y escuchar con atención y empatía lo que otros tienen que decir.

DLC Servilleta lo que quieres

11 señales de que tienes un gran cliente.

Es normal, aunque no siempre correcto, escuchar a decenas de profesionales, de cualquier profesión y oficio, quejarse de sus clientes. Resulta más común oír a gente criticando el trato que reciben de sus clientes que reconociendo el buen trabajo de estos, pero la realidad es que buenos clientes, no importa en qué industria, sí los hay.

Es más, podría apostar a que si ponemos un poco de atención en el trabajo que hacemos todos los días, no para, sino en equipo con nuestros clientes, podríamos encontrar en esa relación, una o varias de 11 señales que nos dejan saber que tenemos grandes clientes:

  1. Involucran a sus proveedores o socios de negocio clave, como consultores, agencias de publicidad y comunicación, asesores financieros , etc. en las decisiones estratégicas que tienen que ver con los objetivos y resultados de su negocio.
  1. Comparten abiertamente con sus partners , información importante sobre el negocio que ayuda a comprender el porqué de las decisiones que se toman.
  1. No piden trabajo sin sentido a sus agencias y proveedores sólo para cumplir el capricho de algún director en la organización. Defienden el valor del trabajo de ellos como lo que es: el suyo.
  1. Se hacen responsables de sus pendientes olvidados y del trabajo que no quieren o sienten que no tienen tiempo de hacer, sin pasarlo irresponsablemente  al ejecutivo de la cuenta que los atiende.
  1. No tratan a sus socios de negocio clave como un proveedor desconocido y desconectado al que le piden trabajo como si se tratase de un kilo de tortillas. Por el contrario, los lideran como lo que son, un integrante importantísimo de su equipo de trabajo.
  1. Evitan el re-trabajo de sus colaboradores proveyendo dirección clara desde el inicio. Son claros en la definición de las expectativas del trabajo requerido y lo son aún más al dar retroalimentación sobre el recibido.
  1. Respetan el tiempo de las personas involucradas en su cuenta. Evitan el “juntismo” y son cuidadosos al convocar sólo las reuniones que son imprescindibles para avanzar en los proyectos en curso y a la vez, sólo invitan a estás a las personas indispensables para conducir la reunión y tomar decisiones que resulten en acciones.
  1. También respetan el tiempo libre de las personas involucradas con su cuenta. Tratan de organizar el trabajo de modo que sean puntuales en sus solicitudes y retroalimentación; y reconocen que la gente en su equipo necesita tiempo de descanso y recreación para ser creativos, innovadores, eficientes y eficaces en su trabajo. Jamás usan frases como “no me importa que no duerman, mañana me lo entregan.”
  1. Reconocen la importancia del trabajo que sus socios de negocio hacen para su organización. Piden las cosas por favor, explicando porqué es importante lo que se está solicitando  y si se equivocan desde adentro, en su trabajo, tienen la confianza para, con transparencia, pedirle a sus socios ayuda para resolver el problema en el que se metieron.
  1. Aprecian el  talento y la experiencia de las personas involucradas en su negocio y escuchan las recomendaciones que estos profesionales les hacen, tanto para lograr los objetivos de negocio, como para mejorar los procesos de trabajo.
  1. Celebran el buen trabajo de sus proveedores, dándoles el crédito de los logros y éxitos obtenidos y aceptando la co-responsabilidad que tienen con ellos cuando las cosas no salen como se planearon.

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7 maneras en que es distinto el rol de líder al de un director.

Hay una crisis de liderazgo en la industria de la comunicación y la publicidad. Una crisis provocada, me parece, por la confusión entre lo que hace un director (creativo, de cuenta, de planeación, de producción, de lo que sea…) y lo que el rol de un líder deber ser.

Supongo que en otras industrias sucederá algo similar, pero en esta, la de publicidad, en la que la acostumbrada inercia del trabajo de décadas nos ha llevado a ser muy rápidos en juzgar y calificar el trabajo de los demás, esta crisis se puede notar mucho más.

Puede ser que la propia naturaleza del trabajo para el que se nos contrata como publicistas, nos haya llevado a caer en esta crisis en la que, a pesar de tratarse de un trabajo “creativo” e “innovador”, la mayoría deja de pensar y arriesgar para ejecutar lo que una o dos personas terminan por instruir de manera casi uni-direccional, imponiendo sobre los demás su visión de lo que debe ser y cómo se debe hacer.

Y no es su culpa en realidad. Por años hemos sido contratados para eso, para estudiar una situación, entender el problema y tener un punto de vista o respuesta específica para solucionar dicho problema.

Sin embargo, en algún lugar del camino perdimos de vista que hay cientos de posibles soluciones a un mismo problema y no siempre la que proponga un solo director, será la correcta. Y aún así la gente, su gente, espera recibir de éste una solución acompañada de una clara instrucción.

Y si bien, de manera general, el trabajo de un líder como el de un director es fijar un horizonte claro y  asegurarse de que el grupo se mantenga enfocado en la ejecución de ese plan de acción, el rol del líder no es el mismo que el de un director.

Hay al menos 7 formas en las que estos son muy distintos entre sí:

  1. En tanto quien dirige tiene un claro miedo a parecer que no sabe las respuestas, un líder tiene el coraje, y a veces hasta la ingenuidad, para hacer las más difíciles  e incómodas preguntas que ayudarán a dar dirección al trabajo de todo el equipo.
  2. Así como un director busca imponer lo que el cree que es la única solución,  un líder sabe que su rol no es solucionar el trabajo de todos, sino facilitar el proceso de análisis y pensamiento de su grupo para que este sea quien encuentre la mejor solución.
  3. Mientras un director hace hasta lo imposible por cuidar su posición, quien lidera de verdad, entiende que el rol del líder no es inflar su ego imponiendo su visión mientras desinfla la seguridad de su equipo, sino construir la confianza de cada integrante del grupo para pensar, para proponer y para liderar a su vez.
  4. Contrario a lo que hace quien solo dirige y busca limitar la forma de trabajo de todos a la propia; el líder crea una cultura de libertad de pensamiento y espacio para actuar, integrando a su equipo personas que con su talento y actitud, contribuyan al éxito de todo el grupo.
  5. En tanto un director se mantiene alejado de su grupo, un líder comprende lo importante que es mantenerse cercano a cada persona, conocer sus fortalezas y debilidades, comprender sus intereses, sus motivadores y sus miedos; simpatizar y empatizar con estos para, en la medida de lo posible, poder colocar a cada integrante del equipo en la posición en la que podrán ser más exitosos.
  6. Si un director busca que su equipo trabaje pare él, un líder por el contrario, busca constantemente la forma de servir mejor a su equipo, procurando un ambiente seguro de trabajo, facilitando los recursos que requiere el grupo o desbloqueando algunos retos que pudieran estorbar en el desempeño del equipo.
  7. Mientras un director trata de mantener control total de la información que llega a el, el rol del líder es proveer a su equipo contenidos y datos con los que este pueda mantenerse actualizado y bien informado. Entiende que parte de su responsabilidad es promover en el grupo el hambre de aprender más y continuar creciendo como profesionales.

No, definitivamente el rol de un líder no es el mismo que el de un director.

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La reconfortante incomodidad de la incertidumbre.

 

Nadie quiere meterse en problemas. Todos quieren mantenerse a salvo, cómodos, con nada de qué preocuparse, con todo resuelto y nada que perder.
La mayoría de las personas buscan un falso sentido de seguridad en la certeza que da no tomar decisiones sino acatar instrucciones. Prefieren seguir los pasos de otros, que arriesgarse liderar. Así no tienen que pensar sino solo ejecutar, con el mínimo de los esfuerzos, las indicaciones que les dan.
Piensan que están mejor atrás, ocultos en la falsa trinchera del anonimato del grupo que solo se atreve a opinar sobre las decisiones de quien habrá de asumir la responsabilidad y las consecuencias si algo sale mal.

Y aun así quieren éxito, pero al instante, sin esforzarse ni arriesgar. Y buscan reconocimiento inmediato y público, claro hasta el momento en que tiene dar un paso adelante y actuar.
Creen que al hacerlo serán vulnerables a la crítica de los demás y ven a la vulnerabilidad como una debilidad y a la incertidumbre como un riesgo que a toda costa hay que evitar. Prefieren entonces la falsa certeza que seguir lo que todo el grupo hace, da.

Por fortuna hay algunos pocos que encuentran su fuerza en la vulnerabilidad, junto con las ganas de crear y de liderar. Unos pocos que encuentran en la incertidumbre la reconfortante incomodidad de, por sí mismos, poder pensar, poder decidir y poder actuar.

La pregunta que queda entonces es ¿Qué tan incómodo estás preparado a estar?

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2015, mi tema de vida, mis #Daily5’s.

Este es el noveno año consecutivo en que no declaré ni un solo propósito de año nuevo.

En lugar de hacer falsas promesas rápidamente abandonadas desde las primeras semanas del año; definiré, una vez más, mi tema de vida para 2015 con el que guiaré mis acciones durante los siguientes 12 meses.

Suena raro, lo se. Pero no lo es tanto.

De lo que se trata es de definir un norte que seguir. De tener una visión y una dirección clara para todo el año que, alineada con nuestro propósito de vida, nos den suficiente claridad para avanzar hacia nuestros objetivos y a la vez nos den el espacio necesario para ser flexibles ante los retos que podamos sortear a lo largo de los próximos 365 días.

Verán, los propósitos suelen ser absolutas, absurdas, genéricas e inflexibles promesas que no permiten rango alguno de movimiento; o los cumples o no.

O bajas esos 10 kilos que te prometiste para el día del mes que dijiste que lo harías o no.
O corres esos 10 kilómetros diarios que aseguraste que correrías desde el primer día del año o no.
O dejas de fumar a partir del día exacto en que dijiste que lo harías o no.

¿Lo ven? Promesas que a la primera posibilidad de ser incumplidas permiten la excusa perfecta para no realizarlas y el pretexto idóneo para aplazar un año más lo que debimos hacer hace tantos años atrás.

En cambio, con una visión que puede ser resumida en tan solo 5 frases que representen nuestras más grandes prioridades o aspiraciones para el año que estamos comenzando, podemos marcar un camino que recorrer a  lo largo del cual, podemos implementar distintas acciones para vivir, desde hoy, alineados con dicha visión.

Cinco prioridades, no cinco objetivos.

Mis #Daily5’s, hashtag con el que comencé a nombrar y etiquetar estos cinco conceptos desde hace varios años ya, son las cinco cosas más importantes para ti en el nuevo año.

En mi caso, mis #Daily5’s son:

  1. #HighEnergy – Mantener un alto nivel de energía que me permita hacer todo lo que tengo y quiero hacer día a día.
    En su libro “Why the way we are working is not working”, Tony Schawrtz explica, primero como nuestra energía es el único recurso “renovable” que podemos sostener y regenerar nosotros mismos, si somos capaces de trabajar en los cuatro tipos de energía con que contamos:

    1. Energía física, es decir la cantidad de energía con que contamos y en la que trabajamos más a través del ejercicio, la nutrición, el descanso y la recreación.
    2. Energía emocional, o sea la calidad de la energía con que contamos y en la que trabajamos más desde el punto de vista emocional.
    3. Energía intelectual o la manera en la que enfocamos y usamos la energía con que contamos. Tiene que ver más con cómo usamos nuestra energía, como evitamos el llamado “multi-tasking” y como priorizamos y tomamos acción bien enfocada en lo que tenemos que hacer.
    4. Finalmente, la energía espiritual. Que no tiene que con aspectos religiosos ni esotéricos, sino más bien con que tan alineadas están nuestras acciones, esas en las que invertimos nuestras energía intelectual, emocional y física, con nuestros principios, valores y prioridades en la vida.
  2. #KeepLearning: continuar aprendiendo. Hace unos años leí una frase que me quedó muy marcada: “cuando uno deja de aprender termina de crecer; y cuando uno termina de crecer comienza a morir”.
    Desde ese entonces no he parado de buscar aprender cada día algo más.
    Claro, hay días en que hacerlo resulta más difícil que otros, pero incluso en esos días llenos de pendientes, busco, ya como rutina, casi ritual, darme un espacio temprano por las mañanas para leer y estudiar.
    Otra cosa que hago es aprovechar la tecnología y los que muchos tachan como “tiempos muertos”, para escuchar un podcast, por ejemplo, mientras manejo rumbo al trabajo.
    Este año, además quiero incrementar la cantidad de cursos y seminarios que pueda tomar.
    Y claro, viajar más.
  3. #KeepSharing: continuar compartiendo. Dicen por ahí que uno no termina de aprender hasta que es capaz de compartir con otros lo que ha estudiado.
    Esto, junto con una visión y convicción de que la abundancia y prosperidad se generan compartiendo, es lo que desde hace más de 8 años,  me ha impulsado a compartir lo poco que se a través de cursos, diplomados, talleres y conferencias.
    Este año no será la excepción, por el contrario, intentaré, en la medida que mi trabajo me lo permita, no solo continuar coordinando e impartiendo clases en el Diplomado de Marketing Digital Integral de Collective Minds y la Universidad Anáhuac y en el Master on Internet Business del ISDI, pero también participar más como conferenciante en otros eventos, congresos y seminarios.
    Y por supuesto retomar mis posteos semanales, aquí en DLC, también. Quién sabe, quizás producir un nuevo podcast, sea también una posibilidad.
  4. #WorkThaMatters: Decía Peter Drucker que no hay cosa más inútil que hacer eficientemente aquello que justo no debía hacerse. Y a veces, el trabajo se puede sentir así. El remedio, creo, no está necesariamente en hacer otro trabajo, sino en darle sentido al nuestro. Entender cuál es nuestro propósito, cuál el de la organización para la que trabajamos y cómo los alineamos. Tiene mucho que ver con la energía intelectual y espiritual.
    Tal vez el truco esté en entender bien lo que David Cottrell expone en sus libros de coaching y liderazgo: Profundamente entender y siempre recordar cuál es la prioridad clave en nuestro trabajo. Hacerlo tan solo pueda ayudar a mantenerse bien enfocado, tomar acción y hacer un trabajo que realmente impacte la vida de los demás.
  5. #StayHappy: Mantenerme contento. Definitivamente la más difícil de las prioridades que tengo este año. Si bien desde hace tiempo practico el ser agradecido todos los días y tener siempre presente lo muy afortunado que soy, mantenerme contento y aprender a disfrutar es un cambio decisivo de actitud que aún no he logrado hacer.
    Darme permiso de soltar y gozar el momento, disfrutar mucho más cada instante con mi familia, pasar más tiempo con mis amigos, divertirme un poco más en mi trabajo y gozar de momentos conmigo mismo, es algo que ocupará un muy alto lugar en mi lista de prioridades a lograr.

Cinco prioridades que dan tema a mi nuevo año. Cinco guías que seguir, resumidas en sencillos hashtags que puedo usar día a día para recordar y registrar como he de vivir los siguientes 360 días con mis #Daily5’s.

Y ahora es su turno: ¿Cuáles serán sus #Daily5’s?

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Si quieres llegar lejos…

“Si quieres llegar rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”.

Pero ¿Qué tan lejos podemos llegar con una mala compañía?

Estamos arrancando el año y con este nuevos proyectos o nuevas etapas en nuestros trabajos; y no es raro que en esta época del año muchas empresas comiencen a formar, reestructurar o fortalecer sus equipos de trabajo.

Curriculums recomendados, perfiles referidos y cartas de presentación van y vienen.

Mientras unos mantienen la esperanza de por fin encontrar el empleo que solucionará su vida, otros buscan con prisa cubrir la plaza vacante antes de que sea ocupada para algo más. El hambre se junta con las ganas de comer y la angustia del desempleo se combina con la presión de cubrir una posición.

En un principio todo parece funcionar. Los “peros” son enmudecidos ante la prisa de un oportuno nuevo ingreso; y la falta de aptitud, o pero aún de actitud, se cambian por la conveniencia de un sueldo más accesible y el falso consuelo de un “ya aprenderá”… Hasta que todo comienza a fallar.

La pronta contratación se convierte en una mala contratación y la persona que integraste a tu equipo, de un momento a otro deja de ser promesa para convertirse en amenaza.
No siempre porque la persona contratada sea un mal elemento sino porque tal vez se le colocó en el lugar equivocado.

Según John C. Maxwell el 80% de las probabilidades de éxito en el desarrollo de un empleado está en su contratación, así que en un proceso tan importante como este, no deberíamos tomar una decisión sin antes plantearnos, al menos 5 preguntas básicas para integrar a alguien a nuestro equipo (preguntas, por cierto que también uno como candidato puede hacerse para aceptar una posición):

1) ¿Sabe(s) hacer el trabajo que se requiere? ¿Tiene(s) el conocimiento, la experiencia y las horas de vuelo realmente necesarias para considerarse(te) un profesional, especialista o experto, con la madurez e inteligencia emocional básica requerida para el trabajo? ¿Es(eres) la mejor persona para hacerse cargo de esa labor o sabes que hay alguien más con quien aún no has(han) conversado?

2) ¿Comparte(s) los mismos valores y principios de la organización? ¿Son estos igual de importantes para el/ella(ti)? ¿Será(s) capaz de mantener los más altos estándares de ética profesional al desempeñarse(te) en el trabajo?

3) ¿Está(s) buscando la plaza por llenar (obtener) rápido una posición y salir del problema o realmente está(s) apasionado por el trabajo que va(s) a realizar? ¿Realmente esta(s) interesado(a) en crecer desempeñando ese rol o al primer obstáculo o primer externo que le(te) ofrezca mil pesos más pensará(s) en irse?

4) ¿Se trata de (eres tu) una persona capaz de liderar a todo el equipo de trabajo, incluso a la cabeza de este?

5) ¿Abonará(s) positivamente a la dinámica del equipo, fortaleciendo los lazos entre sus integrantes, o podría(s) ser un agente de conflicto? ¿Sumará(s) al equipo de trabajo y complementará(s) las capacidades de este para elevar la calidad y cantidad del trabajo entregado? ¿Mejorará(s) el equipo y dejará(s) a quienes forman parte de este mejor de como estaban antes de trabajar con el/ella (contigo)?

Plantearse preguntas como estas puede resultar a veces difícil e incómodo, pero más seguro que no, no hacerlas a tiempo, sería mucho peor.