De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

ConversaciónES #DLC – Episodio 5

Conversando con Luis Gaitán.

Luis Gaitán

Aquí el quinto episodio de ConversaciónES #DLC.
En este capítulo, comparto una extraordinaria charla con Luis Gaitán, Director Creativo Regional de Uber en América Latina, quien además en su trayectoria, cuenta con la experiencia de haber liderado los equipos creativos, no solo de algunas de las más destacadas agencias de publicidad en Francia, España y México con agencias como JWThompson, Publicis y Double You, sino también de Google en México.

Conversamos sobre su experiencia, sobre su transformación personal y profesional y sobre la importancia de saber cuáles son tus más grandes prioridades en la vida para actuar en consecuencia.

¡Definitivamente, un episodio que no puedes dejar de escuchar!

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Señalar o resolver.

monito escondidoComo enfrentas los problemas hace toda la diferencia.

Puedes lamentarte y culpar a todos y a todo por los problemas que tienes o puedes tomar acción para resolverlos, pero no puedes hacer las dos cosas a la vez.

Puedes señalar todo lo que cada una de las personas a tu alrededor han hecho mal, escondiéndote atrás de tu dedo y del falso consuelo de tu juicio a los demás o puedes asumir tú responsabilidad, entender que has hecho o dejado de hacer tu, para contribuir a crear el problema, pero sobre todo qué puedes hacer para resolverlo.

Puedes ausentarte del problema, exigiendo desde las gradas que otros resuelvan aquello que es tú responsabilidad o puedes crecer y hacerte cargo de la solución.

Puedes gritar, señalar y acusar, haciendo así más grande el problema o puedes tomar un respiro, dar un paso atrás, hacer la preguntas correctas y entender la razón del problema para trazar un plan de acción que ejecutar, paso a paso, de la mano de tu equipo.

Puedes aislarte de todos, echándole el problema encima a otros e ignorando tú responsabilidad y la oportunidad de aprender cómo resolver y evitar futuros problemas; o puedes tomar al toro por los cuernos, tomar acción, hacer tuyo ese aprendizaje y construir una relación mucho más fuerte con tu equipo y con otros más.

Puedes refugiarte y esconder tus carencias o puedes dar la cara y sacar lo mejor de ti.

Ambas alternativas toman la misma cantidad de energía.

Una, la primera, te deja seco , desgastado, enojado y sin energía.

La otra, la segunda, puede que te deje cansado, pero sin duda, al final, estarás tranquilo, en paz y energizado sabiendo que has hecho lo que tenías que hacer.

ConversaciónES #DLC – Episodio 3.

Conversando con Karla Wheelock!

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Listo el tercer episodio de ConversaciónES #DLC en el que tengo una increíble plática con la inigualable Karla Wheelock!

En este episodio Karla nos comparte su historia y aprendizajes al lograr alcanzar las 7 cumbres más altas del planeta, entre las que destacan el Cerro Aconcagua, el Monte Kilimanjaro y haber hecho el primer ascenso femenil latinoamericano por la ruta norte en el Monte Everest.

Además de compartirnos como hace hoy, De lo Cotidiano, algo extraordinario.

Karla es Autora de los libros: El tercer polo, ascención al Everest y Las 7 cumbres.  Y una de las más buscadas conferenciantes y coaches en materia de Liderazgo ético sustentable.

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ConversaciónES #DLC – Episodio 2.

Conversando con Jorge Ruíz Escamilla.

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En este segundo episodio de ConversacionEs #DLC, tengo una gran plática con un querido amigo y viejo compañero de batallas: Jorge Ruíz Escamilla primer director general de Facebook en México y Centro América, director comercial de Televisa Interactive Media, Director de ventas de YouTube en México y miembro del equipo fundador de Google en México y actual socio fundador del Instituto Superior para el Desarrollo de Internet.

Conversamos sobre su historia, sobre la toma de riesgos para continuar creciendo y desarrollando tu carrera y sobre la importancia de seguir estudiando y aprendiendo todos los días.

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ConversaciónES #DLC – Episodio 1.

¡Por fin aquí el primer episodio de mi nuevo podcast ConversaciónES #DLC!
Un podcast De lo cotidiano… y lo no tanto.

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En este primer episodio tengo una gran charla con Daniel Granatta, ingeniero, emprendedor e innovador y futurista, autor de al menos 20 libros sobre publicidad, programación y diseño interactivo; bloggero, profersor, consultor, confereciante internacional, sobre cómo ha sido su trayectoria y cómo después de ser el director general creativo en algunas de las más destacadas agencias de publicidad y marketing digital en América Latina, convirtió lo que pensaba que eran puertas cerradas en un gran cambio de vida en lo personal y lo profesional.

Listen to “Episodio 1: ConversaciónES #DLC con Daniel Granatta” on Spreaker.

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Nadie te debe nada.

Dejemos algo claro desde el principio, más allá de respeto, nadie te debe nada.

No importa cuánto hayas trabajado en el pasado ni todo lo que dejaste de lado para hacerlo, nadie te debe nada.

No importa que hayas dedicado años de entrega a un trabajo, la pasión vertida y la energía invertida, si te pagaron por tu labor, nadie te debe nada.

No importa cuán talentoso seas ni que tan alto sea tu IQ, no importa a cuántas personas hayas apoyado en el proceso, nadie te debe nada.

No importa cuantos logros hayas obtenido ni cuantas lecciones hayas aprendido. No importa si empezaste de cero un negocio y lo llevaste a la cumbre, nadie te debe nada.

¡Claro que mereces más, mucho más, de lo que has conseguido! Por supuesto que te has ganado tu lugar con trabajo, con esfuerzo y sacrificio.

Desde luego que te has ganado la oportunidad de seguir creciendo y haciendo más de lo que quieres hacer.

Definitivamente tu experiencia, la que sea, tu conocimiento, tu talento, tu entrenamiento y preparación, tu energía, tus ganas de seguir avanzando, tu deseo de continuar creciendo, tu claridad sobre hacia dónde quieres ir y tu entrega y pasión son una plataforma casi perfecta para iniciar o continuar tu viaje y lograr aquello que quieres conseguir.  

Seguro, como hasta ahora, encontrarás a decenas de personas que quieran ayudarte, impulsarte, orientarte y hasta hospedarte como parte de sus vidas.

Seguro, como hasta ahora, a veces conseguirás y otras crearás, grandes oportunidades que aprovechar para continuar avanzando.

Sin duda, como hasta ahora seguirás avanzando y creciendo. Y tendrás la oportunidad y la responsabilidad de apoyar y ayudar a otros; hacerlos parte de tu vida y compartir con ellos parte del camino.

Pero recuerda que de entre todas esas personas, nadie te debe nada.

Sí, te lo has ganado todo y mereces todo lo que quieres, pero nada nadie te debe nada.

Ahora que has entendido eso, ve por lo que quieres.

De sí y de no.

Decir sí es fácil, decir sí es lo popular. A todos nos encanta ser la persona positiva, el héroe incondicional que lo resuelve todo con un sí.

Decir no es complicado, decir no nos presenta huraños y negativos. A nadie le gusta ser quien dice que no.

Decir sí nos gana sonrisas, decir no nos gana miradas de desaprobación.

Pero decir sí a todo es decirnos no a nosotros mismos.

Decir sí a todo favor pedido, decir sí a todo nuevo proyecto no contemplado, decir sí a toda petición en el trabajo, en casa, a nuestros amigos; es empeñar nuestra palabra y crear la esperanza de que cumpliremos todo a lo que hemos dicho que sí, aún cuando sabemos que las probabilidades de lograr cada compromiso prometido con un fácil sí, no son tantas en realidad.

Decir sí puede ser engañoso para nosotros mismos.

Decir sí de forma espontánea a cada petición nos hace sentir bien, nos sentimos generosos y no solo conectamos con la otra persona mientras que nuestro cerebro libera oxitocina y serotonina, pero también logramos la validación de alguien más lo que nos genera una sensación de placer en tanto nuestro cerebro libera dopamina, y así nos volvemos adictos a decir que sí.

Pero decir que sí a la agenda de todos los demás, es decir que no a lo que nosotros mismos queremos hacer, a nuestros sueños, a nuestros planes, a nuestro trabajo, a nuestro propósito de ser.

Decir que sí al camino de otros es alejarnos del nuestro y abandonar nuestros planes, aún si es tan solo por un momento.

Alejarnos de nuestros proyectos, posponer nuestras prioridades y planes para favorecer las de otros solo porque no pudimos vencer la tentación de decir sí, invita a nuestros días al estrés que crece cada día más, de la mano de la angustia que nuestro  cerebro secreta en forma de cortisol. Entonces viene el agotamiento, el desgaste, la falta de energía para hacer todo aquello que dijimos que íbamos a hacer.

Y la única opción que nos queda es decir no. No a más síes.

Sí a nosotros, a nuestro tiempo y a nuestro paso.

Y sí a decir que no.

Un mentor, un coach, un porrista y un amigo entran a…

No, no se trata del inicio de un chiste, sino de la gente que necesitamos que entre en nuestras vidas, las personas de las que deberíamos rodearnos  y de los roles que debemos asumir.

Hablar de estos cuatro roles no es descubrir el hilo negro, ni inventar la rueda.
Probablemente muchos hayan escuchado a personalidades como Tim Ferris o Chris Hogan compartir la importancia de estos roles en distintos foros.
Pero debo preguntar: ¿Qué tanto estamos poniendo atención a esta recomendación? Tener y ser para otros, un mentor, tener y ser para otros un un coach, tener y ser para otros su porrista, tener y ser para otros su amigo incondicional.

Tener un mentor se trata de encontrar a alguien que haya avanzado ya sobre el camino que pretendemos recorrer, alguien que con tiempo, trabajo, estudio y dedicación a un propósito similar al nuestro, va delante de nosotros y que con generosidad está dispuesta a compartirnos su experiencia; dejarnos ver sus retos, sus errores y sus aciertos. A prestarnos sus lecciones, como nuestras, para hacernos un poco más visible el camino que queremos andar.

Tener un coach, no es tener un mentor, ni un psicólogo, ni un doctor.
Tener un coach significa tener a nuestro a lado a una persona que con su preparación y experiencia, nos ayude a entender dónde estamos, a definir a dónde queremos llegar y a esbozar un plan para lograrlo.
Un coach, nos mantiene fieles a ese plan. Un coach no consiente, no complace. Un coach no nos da las respuestas, pero sin duda nos ayudan a encontrarlas. Mejor aún, un coach nos mantiene honestos y claros y nos lleva a plantearnos aquellas cosas que no nos hemos atrevido a preguntar. Un coach nos da el empuje que necesitamos para continuar y avanzar.

Tener un coach no siempre es suficiente.  Necesitamos también saber que hay alguien más allá afuera que cree en nosotros, un porrista.

Un porrista que celebre nuestros logros incluso antes de tenerlos. Un porrista que al inicio del día, con su mirada nos dejan ver que creen en nosotros y que por la noche nos abraza y nos dice mañana será otro día para continuar.

Y un amigo. Un amigo con quien conversar y compartir nuestros secretos, nuestros sentimientos, miedos y anhelos. Un amigo que conozca nuestra historia y nuestro por qué.  Un amigo que a veces solo escuche y en otras nos ponga en nuestro lugar.

Y así como necesitamos de un mentor, un coach, un porrista y un amigo, necesitamos serlo para otros también, pues compartir es aprender y aprender es crecer.

Compartir como mentor de alguien más aquellas lecciones que tanto nos dolió aprender. Prestar la luz obtenida en nuestro camino para alumbrar un poco el de quien viene atrás y ayudarle a sortear los retos que ha de enfrentar.

Ayudar como coach a quién está intentando encontrar y ganarse su lugar. Ayudarle a trazar un plan, fijar objetivos y acompañarlo en el camino que ha de comenzar.

Celebrar, como porrista, hasta los más pequeños logros de alguien más. Y prestarle cada nuevo día nuestro ánimo y confianza interminable en que ellos lo pueden lograr.

Y ser de alguien especial un amigo leal, honesto, sin intereses. Un amigo incondicional.

 

 

11 señales de que tienes un gran cliente.

Es normal, aunque no siempre correcto, escuchar a decenas de profesionales, de cualquier profesión y oficio, quejarse de sus clientes. Resulta más común oír a gente criticando el trato que reciben de sus clientes que reconociendo el buen trabajo de estos, pero la realidad es que buenos clientes, no importa en qué industria, sí los hay.

Es más, podría apostar a que si ponemos un poco de atención en el trabajo que hacemos todos los días, no para, sino en equipo con nuestros clientes, podríamos encontrar en esa relación, una o varias de 11 señales que nos dejan saber que tenemos grandes clientes:

  1. Involucran a sus proveedores o socios de negocio clave, como consultores, agencias de publicidad y comunicación, asesores financieros , etc. en las decisiones estratégicas que tienen que ver con los objetivos y resultados de su negocio.
  1. Comparten abiertamente con sus partners , información importante sobre el negocio que ayuda a comprender el porqué de las decisiones que se toman.
  1. No piden trabajo sin sentido a sus agencias y proveedores sólo para cumplir el capricho de algún director en la organización. Defienden el valor del trabajo de ellos como lo que es: el suyo.
  1. Se hacen responsables de sus pendientes olvidados y del trabajo que no quieren o sienten que no tienen tiempo de hacer, sin pasarlo irresponsablemente  al ejecutivo de la cuenta que los atiende.
  1. No tratan a sus socios de negocio clave como un proveedor desconocido y desconectado al que le piden trabajo como si se tratase de un kilo de tortillas. Por el contrario, los lideran como lo que son, un integrante importantísimo de su equipo de trabajo.
  1. Evitan el re-trabajo de sus colaboradores proveyendo dirección clara desde el inicio. Son claros en la definición de las expectativas del trabajo requerido y lo son aún más al dar retroalimentación sobre el recibido.
  1. Respetan el tiempo de las personas involucradas en su cuenta. Evitan el “juntismo” y son cuidadosos al convocar sólo las reuniones que son imprescindibles para avanzar en los proyectos en curso y a la vez, sólo invitan a estás a las personas indispensables para conducir la reunión y tomar decisiones que resulten en acciones.
  1. También respetan el tiempo libre de las personas involucradas con su cuenta. Tratan de organizar el trabajo de modo que sean puntuales en sus solicitudes y retroalimentación; y reconocen que la gente en su equipo necesita tiempo de descanso y recreación para ser creativos, innovadores, eficientes y eficaces en su trabajo. Jamás usan frases como “no me importa que no duerman, mañana me lo entregan.”
  1. Reconocen la importancia del trabajo que sus socios de negocio hacen para su organización. Piden las cosas por favor, explicando porqué es importante lo que se está solicitando  y si se equivocan desde adentro, en su trabajo, tienen la confianza para, con transparencia, pedirle a sus socios ayuda para resolver el problema en el que se metieron.
  1. Aprecian el  talento y la experiencia de las personas involucradas en su negocio y escuchan las recomendaciones que estos profesionales les hacen, tanto para lograr los objetivos de negocio, como para mejorar los procesos de trabajo.
  1. Celebran el buen trabajo de sus proveedores, dándoles el crédito de los logros y éxitos obtenidos y aceptando la co-responsabilidad que tienen con ellos cuando las cosas no salen como se planearon.

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¿Cuándo fue la última ocasión en que hiciste algo por primera vez?

 

¿Cuándo fue la última vez que comenzaste una nueva aventura? ¿Hace cuánto tiempo que no intentas algo nuevo en tu vida? Un nuevo deporte, una nueva ruta, un hobbie que no habías probado, un trabajo que nunca antes habías explorado o una clase de ese idioma que no hablas.
¿O qué tal una competencia que siempre habías ignorado? Tejer, programar código, cultivar tu propia comida o cualquier otra cosa que en algún momento u otro has pensado que te gustaría aprender.

Con frecuencia pensamos en todas aquellas cosas que quisiéramos intentar, los lugares que nos gustaría conocer y las nuevas competencias que nos interesaría aprender… hasta que tenemos enfrente la impertinente oportunidad de actuar en consecuencia con lo que predicamos y tenemos que elegir entre, en efecto, hacer lo que tanto decíamos que queríamos hacer o poner decenas de nuevas excusas para evitar el momento de entrar en acción.

Todos decimos que queremos hacer algo nuevo, diferente, un cambio, pero muy pocos en realidad tienen las agallas de hacerlo porque solo esos cuantos están dispuestos a pasar por el incómodo momento de no saber.
Y en realidad ¿Cuánta gente se siente verdaderamente cómoda mostrando su ignorancia? ¿Cuántos están dispuestos a dejar ver su incapacidad para hacer algo nuevo, algo que aún tienen que aprender, comprender, asimilar, integrar y practicar día con día para llevar a un punto mínimo de suficiencia?

Cuando intentamos algo por primera vez estamos iniciando un nuevo proceso de aprendizaje y el no saber, el no dominar una actividad desde el primer momento que lo intentamos provoca en muchos una enorme frustración aderezada con la sensación de sentirse estúpido, inadecuado, torpe o incapaz de adoptar una nueva habilidad.

Muchos, la mayoría, se regalan la salida fácil comparándose con los más grandes maestros en la actividad a la que aspiraban, argumentando que ellos son especiales y tuvieron una situación particularmente privilegiada que les permitió llegar a donde están. Y puede ser que sí, que algunos de estos personajes, casi legendarios, hayan vivido circunstancias especiales que les ofrecieron una plataforma desde la cual pudieron desarrollarse, pero ninguno de ellos en realidad hubiera hecho nada, sino hubiesen tomado la decisión de hacer algo por primera vez.

La realidad es que no tenemos que ser el siguiente Richard Branson o el próximo Elon Musk. Ya hay un Larry Page y nadie será el nuevo Sergei Bryn.

Pero eso no significa que no podamos encontrar en algo nuevo para nosotros a nuestro nuevo yo.
O que no podamos descubrir en nosotros una capacidad asombrosa de hacer todo eso que jamás pensamos que podríamos hacer, tan solo porque nos decidimos a aceptar ,como natural, la sensación de la torpeza de comenzar a aprender de nuevo para hacer nuestra la emoción de intentar algo por primera vez.

Y entonces habría que preguntarse: Esta semana ¿Qué cosas nuevas harás por primera vez?

Imponer, convencer, persuadir, influir.

Captura de pantalla 2015-01-11 a las 14.22.52Imponen quienes no tienen autoridad moral pero sí una formal. Quienes tienen el poder y las palancas de control de su lado, con las que compensando distintas carencias de conocimiento, experiencia, empatía, etc. obligan a otros a seguir sus instrucciones y a cumplir con sus exigencias aún si están equivocadas o no; impone quien no busca el beneficio de todos sino de unos cuantos. Impone quien sólo conoce una manera de hacer las cosas y tiene pánico a experimentar y aprender.


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Convence quien tiene control de la información para manipularla, amasarla y dar forma a argumentos que hagan ver los del otro como incompletos, equivocados, poco válidos o incluso absurdos, logrando que los propios sean validados como los correctos o la mejor verdad a aceptar.
Convencen quienes no necesariamente buscan un “ganar-ganar” o tienen un interés muy en particular.

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Persuadir es un sinónimo de convencer. Pero persuade mejor quien además de contar con la información intelectual que se requiere para convencer, además se ha tomado el tiempo de profundizar en su relación con otros, conociéndolos mejor y comprendiendo sus frustraciones y anhelos, para presentar sus argumentos de modo que sea casi el otro, el persuadido, quien se sienta convencido por sí mismo de lo que va a decidir.
Con frecuencia quien persuade sí está, o al menos cree fervientemente estar, auténticamente interesado en el bien estar de los demás.


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Influye quien es visto como un líder que tiene autoridad moral para hablar de un tema en particular. No solo con su equipo de trabajo directo. Va mucho más allá este. Además de tomar el tiempo para fortalecer y profundizar sus relaciones directas de trabajo o personales para conocer mejor lo que estas personas rechazan o anhelan, también se involucran en otros asuntos y proyectos, con frecuencia, sin esperar mucho a cambio. Influyen quienes deciden ser vulnerables y dan un paso adelante para compartir, para ayudar, para aprender.

La pregunta que queda es: ¿Queremos imponer, convencer, persuadir o influir?

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2015, mi tema de vida, mis #Daily5’s.

Este es el noveno año consecutivo en que no declaré ni un solo propósito de año nuevo.

En lugar de hacer falsas promesas rápidamente abandonadas desde las primeras semanas del año; definiré, una vez más, mi tema de vida para 2015 con el que guiaré mis acciones durante los siguientes 12 meses.

Suena raro, lo se. Pero no lo es tanto.

De lo que se trata es de definir un norte que seguir. De tener una visión y una dirección clara para todo el año que, alineada con nuestro propósito de vida, nos den suficiente claridad para avanzar hacia nuestros objetivos y a la vez nos den el espacio necesario para ser flexibles ante los retos que podamos sortear a lo largo de los próximos 365 días.

Verán, los propósitos suelen ser absolutas, absurdas, genéricas e inflexibles promesas que no permiten rango alguno de movimiento; o los cumples o no.

O bajas esos 10 kilos que te prometiste para el día del mes que dijiste que lo harías o no.
O corres esos 10 kilómetros diarios que aseguraste que correrías desde el primer día del año o no.
O dejas de fumar a partir del día exacto en que dijiste que lo harías o no.

¿Lo ven? Promesas que a la primera posibilidad de ser incumplidas permiten la excusa perfecta para no realizarlas y el pretexto idóneo para aplazar un año más lo que debimos hacer hace tantos años atrás.

En cambio, con una visión que puede ser resumida en tan solo 5 frases que representen nuestras más grandes prioridades o aspiraciones para el año que estamos comenzando, podemos marcar un camino que recorrer a  lo largo del cual, podemos implementar distintas acciones para vivir, desde hoy, alineados con dicha visión.

Cinco prioridades, no cinco objetivos.

Mis #Daily5’s, hashtag con el que comencé a nombrar y etiquetar estos cinco conceptos desde hace varios años ya, son las cinco cosas más importantes para ti en el nuevo año.

En mi caso, mis #Daily5’s son:

  1. #HighEnergy – Mantener un alto nivel de energía que me permita hacer todo lo que tengo y quiero hacer día a día.
    En su libro “Why the way we are working is not working”, Tony Schawrtz explica, primero como nuestra energía es el único recurso “renovable” que podemos sostener y regenerar nosotros mismos, si somos capaces de trabajar en los cuatro tipos de energía con que contamos:

    1. Energía física, es decir la cantidad de energía con que contamos y en la que trabajamos más a través del ejercicio, la nutrición, el descanso y la recreación.
    2. Energía emocional, o sea la calidad de la energía con que contamos y en la que trabajamos más desde el punto de vista emocional.
    3. Energía intelectual o la manera en la que enfocamos y usamos la energía con que contamos. Tiene que ver más con cómo usamos nuestra energía, como evitamos el llamado “multi-tasking” y como priorizamos y tomamos acción bien enfocada en lo que tenemos que hacer.
    4. Finalmente, la energía espiritual. Que no tiene que con aspectos religiosos ni esotéricos, sino más bien con que tan alineadas están nuestras acciones, esas en las que invertimos nuestras energía intelectual, emocional y física, con nuestros principios, valores y prioridades en la vida.
  2. #KeepLearning: continuar aprendiendo. Hace unos años leí una frase que me quedó muy marcada: “cuando uno deja de aprender termina de crecer; y cuando uno termina de crecer comienza a morir”.
    Desde ese entonces no he parado de buscar aprender cada día algo más.
    Claro, hay días en que hacerlo resulta más difícil que otros, pero incluso en esos días llenos de pendientes, busco, ya como rutina, casi ritual, darme un espacio temprano por las mañanas para leer y estudiar.
    Otra cosa que hago es aprovechar la tecnología y los que muchos tachan como “tiempos muertos”, para escuchar un podcast, por ejemplo, mientras manejo rumbo al trabajo.
    Este año, además quiero incrementar la cantidad de cursos y seminarios que pueda tomar.
    Y claro, viajar más.
  3. #KeepSharing: continuar compartiendo. Dicen por ahí que uno no termina de aprender hasta que es capaz de compartir con otros lo que ha estudiado.
    Esto, junto con una visión y convicción de que la abundancia y prosperidad se generan compartiendo, es lo que desde hace más de 8 años,  me ha impulsado a compartir lo poco que se a través de cursos, diplomados, talleres y conferencias.
    Este año no será la excepción, por el contrario, intentaré, en la medida que mi trabajo me lo permita, no solo continuar coordinando e impartiendo clases en el Diplomado de Marketing Digital Integral de Collective Minds y la Universidad Anáhuac y en el Master on Internet Business del ISDI, pero también participar más como conferenciante en otros eventos, congresos y seminarios.
    Y por supuesto retomar mis posteos semanales, aquí en DLC, también. Quién sabe, quizás producir un nuevo podcast, sea también una posibilidad.
  4. #WorkThaMatters: Decía Peter Drucker que no hay cosa más inútil que hacer eficientemente aquello que justo no debía hacerse. Y a veces, el trabajo se puede sentir así. El remedio, creo, no está necesariamente en hacer otro trabajo, sino en darle sentido al nuestro. Entender cuál es nuestro propósito, cuál el de la organización para la que trabajamos y cómo los alineamos. Tiene mucho que ver con la energía intelectual y espiritual.
    Tal vez el truco esté en entender bien lo que David Cottrell expone en sus libros de coaching y liderazgo: Profundamente entender y siempre recordar cuál es la prioridad clave en nuestro trabajo. Hacerlo tan solo pueda ayudar a mantenerse bien enfocado, tomar acción y hacer un trabajo que realmente impacte la vida de los demás.
  5. #StayHappy: Mantenerme contento. Definitivamente la más difícil de las prioridades que tengo este año. Si bien desde hace tiempo practico el ser agradecido todos los días y tener siempre presente lo muy afortunado que soy, mantenerme contento y aprender a disfrutar es un cambio decisivo de actitud que aún no he logrado hacer.
    Darme permiso de soltar y gozar el momento, disfrutar mucho más cada instante con mi familia, pasar más tiempo con mis amigos, divertirme un poco más en mi trabajo y gozar de momentos conmigo mismo, es algo que ocupará un muy alto lugar en mi lista de prioridades a lograr.

Cinco prioridades que dan tema a mi nuevo año. Cinco guías que seguir, resumidas en sencillos hashtags que puedo usar día a día para recordar y registrar como he de vivir los siguientes 360 días con mis #Daily5’s.

Y ahora es su turno: ¿Cuáles serán sus #Daily5’s?

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