De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

6 consejos que hubiera querido recibir

Si hoy pudieras regresar en el tiempo y encontrarte al tú de hace 15 o 20 años, o de los tiempos cuando iniciabas tu carrera profesional, ¿qué le recomendarías? Por supuesto no me refiero al sueño típico y guajiro de enseñarle al tu de tú pasado los trucos para ligar más o ganar la lotería… dejemos eso para Marty McFly.

Más bien hablo de qué grandes lecciones has tenido en los últimos años y que hubieras querido que alguien más te hubiera compartido.

En mi caso, los consejos que más me hubiesen gustado recibir hace años son:

  1. Ni el puesto ni el dinero.
    Elige tu trabajo no solo por el dinero que vas a ganar o el título que vas a ostentar.
    Claro que todos queremos ganar bien y tener todas nuestras necesidades económicas cubiertas y todos nuestros gustos y caprichos cumplidos, pero si escogemos un trabajo tan solo por lo que nos da, jamás probaremos lo que el sentido verdadero de realización es. Seguro nuestro ego se sentirá halagado y protegido con un importante cargo escrito en nuestra tarjeta de presentación, pero ese cargo es solo prestado, temporal y de humo.
    Date la oportunidad de, desde el inicio, comenzar a trabajar en tu carrera profesional haciendo lo que más te gusta y mejor sabes hacer. Se que en ese momento, queremos probarle al mundo lo buenos que somos en lo que hacemos y como nos destacamos ante todos, pero créeme, no te estás destacando de nada, por el contrario estás uniéndote a la misma fila en que millones y millones de personas están.
  2. Investiga, prueba y encuentra tu camino.
    Pocos se conocen a sí mismos y muchos menos saben que quieren hacer de su vida. Basta con pedirle a alguien que te digan 5 rasgos positivos de ellos mismos, para que se atoren a la segunda o tercera palabra. Y así, con esa falta de conocimiento, esperamos decidir a que nos dedicaremos el resto de nuestra vida. Salimos de la universidad, si tuvimos el privilegio de asistir a esta, y nos hacen creer que debemos comprometernos con un solo camino y que este nos guiará en la construcción de una exitosa carrera que llenará nuestra vida de gloria, fama y dinero. Y nos llaman “Job Hoppers” si después de un tiempo nos cansa el camino prometido y queremos tomar  otra opción.
    ¿Y quién nos iba a decir que uno de los publicistas y emprendedores más importantes en la historia de la publicidad fue aprendiz de cocinero y vendedor de estufas antes de comenzar verdaderamente exitosa carrera como publicista?
    Por eso date el tiempo de investigar, de probar y de encontrar tu pasión, tu llamado, tu vocación. Nada jamás volverá a parecer solo un trabajo cuando sigues tu pasión.
  3. Encuentra un propósito y haz las cosas por las razones correctas.
    El ego, el miedo, la codicia y la ambición son grandes motivadores y pésimos consejeros. Al inicio (y no tan al comienzo también), tememos a la inestabilidad, anhelamos obtener un gran puesto, acumular poder y ganar mucho dinero; después cuando crecemos descubrimos que a pesar de todo el éxito que tenemos, somos infelices porque no hemos seguido nuestra pasión. Entonces algunos, los más atrevidos, deciden hacer un drástico cambio de dirección para seguir ese nuevo camino de realización, pero olvidan que solo seguir su pasión les lleva solo hasta la mitad del camino en  el que pueden perderse en un laberinto de auto satisfacción. Escoger hacer las cosas por las razones correctas implica buscar la mejor forma de alinear tu pasión con un propósito inspirador que deje una huella en la vida de otros también. Como dicen por ahí que el éxito de Steve Jobs no es porque haya decidido hacer las mejores computadoras, sino porque tiene claro que lo que quiere hacer es dejar una huella en el mundo.
  4. No esperes a estar listo para arrancar.
    Dejar de esperar, dejar de pensar, dejar de analizar y dejar de planear y empezar a actuar. Jamás será el momento ideal para independizarte, jamás todos los astros se alinearán mágicamente para pintarte un camino de flores y luces hasta un brillante pedestal donde te puedas parar. Muchas oportunidades sí se presentarán pero siempre habrá algo más que quisieras tener para sentirte por completo confiado en tomar esa tan pendiente decisión. La realidad es que el mejor momento para decidirte es hoy, ahora, cuando no estás listo porque de pasar todo el tiempo preparándote, jamás harás lo que tanto has querido hacer.
  5. Enfréntate a lo que más miedo te da.
    De cara al miedo hay solo una dirección en la que debemos correr… hacia él. El éxito y el fracaso son algunos de los conceptos a los que más miedo tenemos los seres humanos. Creemos que no somos tan buenos como para merecer ser exitosos y nos da un pánico atroz el hecho de estar casi convencidos de que seremos un fracaso total.
    La realidad es nadie quiere fracasar, pero equivocarse y fallar en algo no es más que una lección más y nuevo paso hacia aquello que queremos lograr. Y sí, todos merecemos llegar hasta dónde queremos llegar si estamos dispuestos a trabajar por eso.
  6. Paga el precio.
    Así es, todos merecemos llegar hasta dónde queremos llegar, pero tenemos que estar dispuestos a trabajar y pagar el precio que eso nos va a costar. Toda decisión tiene una consecuencia y cuando decidimos seguir nuestra pasión y alinearla con un propósito inspirador, tenemos que estar dispuestos a pagar el precio que eso representa.

Nueve buenas prácticas de social networking para profesionales.

Social networking hoy es, de acuerdo a distintos estudios en la industria, una de las 5 principales actividades realizadas por los usuarios de Internet en el mundo.

Hay países incluso donde la penetración del uso de tecnologías sociales es casi del 100% entre los internautas y donde frases como “te googleé”, “nos estamos tuiteando” ó “te veo en FaceBook” son tan o más comunes como decir “te marco a tu celular”

“Your network is your net worth” (“Tu red es tu valor neto”) le gusta decir a algunos y, aunque suena un tanto más capitalista, de lo que quisiera admitir, tengo que confesar que algo tiene de verdad. Tanto así, que no solo el networking es una actividad tan antigua como la humanidad, sino que hoy, el 73% de los profesionales, usuarios de Internet en México, tiene ya por lo menos un perfil en alguna plataforma de Social Media (de acuerdo al estudio realizado por ManPower México en el 2009).

Y sin embargo, aún no son muchos los profesionales que están aprovechando o utilizando de una mejor manera esta grandiosa herramienta de comunicación y relacionamiento, para establecer, crecer o fortalecer su red profesional.

Y en realidad, hacerlo no es tan complicado. Desde mi punto de vista hay 8 simples prácticas que podemos procurar para hacer un buen social networking hoy:

1) Ubícate.
No todas las redes sociales son para todas las cosas. Aprende a ser selectivo y a definir qué mensajes, información y contenido sobre ti quieres compartir en qué tipo de plataforma. Y acostúmbrate a personalizar, en la medida de lo posible los mensajes que publicas en cada una.

2) Aprende a decir NO.
No se trata de un concurso de popularidad ni de una carrera por la mayor cantidad de seguidores, amigos o contactos. Si tienes bien definido que plataformas usas para que tipo de actividad, verás que está bien no aceptar invitaciones a conectar contigo en una u otra red y que puedes referirlos a otro lugar donde pueden contactar. En mi caso, en FaceBook, por ejemplo, solo conecto con personas con quienes ya tengo una relación personal formada, de lo contrario, invito a que conectemos a través de Linkedin y Viadeo, si se trata de un contacto profesional, o por Twitter si es un contacto nuevo.

3) Recuerda, ni muy muy ni tan tan.
Primero el ni muy muy: Hay mucha gente, sobre todo quienes encabezan empresas y organizaciones que temen que la gente dedique más tiempo del que tienen, “entreteniéndose” en las redes sociales y entonces prohíben el acceso a estas desde sus oficinas. Cometen un gran error. Si la gente quiere perder el tiempo lo hará con cualquier otra cosa: tomando un café, saliendo a fumar, yendo a la tienda o con cualquier otra cosa que se les pueda ocurrir… sí en las juntas de trabajo también. Cortar el acceso a las tecnologías sociales desde tu empresa es cortar el acceso a tus clientes, proveedores, colaboradores, noticias, experiencias y conocimiento.
Ahora, el ni tan tan: hay muchos otros que creen que deben estar checando sus perfiles cada 5 minutos o se perderán de no sé qué. Hay que aprender a fijar momentos y lugares para esto, pero sobre todo hay que aprender (me lo digo en voz alta a mi mismo) a apagar el ruido en distintos momentos del día.

4) Levanta la mano.
Nunca antes había sido tan fácil acceder a personalidades que admiramos y a gente con la que quisiéramos colaborar. Hasta hace unos años lograr esto era, para muchos, casi imposible. Hoy gracias a las redes sociales los famosos “6 grados de separación” se tornan prácticamente visibles y podemos contactar a personas con las que antes no lo hubiéramos podido hacer. La red está ahí. Ahora es cosa de animarnos y levantar la mano. En lo personal, esto, y cuatro palabras “Podemos platicar un momento” es lo que me ha ayudado a conocer personalmente a personajes tan destacados como Robin Sharma, Mitch Joel, Carlitos Páez o Karla Wheelock.

5) Ya los conociste, ofrece algo de valor.
Recuerdo que hace tiempo (por lo menos en las películas) era costumbre darle la bienvenida a los nuevos vecinos llevándoles algún regalo a su nuevo hogar; hoy pocos conocemos a nuestros vecinos.
Levantar la mano para conocer a alguien es solo la primera parte y lo único que permite es la posibilidad de poder charlar brevemente con esa personal. Pero si quieres establecer una relación, debes estar preparado para siempre ofrecer o mejor aún regalar algo valioso a la otra persona. Y no  me refiero a un regalo físico, aunque si es prudente, no estaría en contra, sino a un comentario positivo, un gesto amable, de ayuda o colaboración. Por ejemplo, en unas semanas uno de estos personajes estará en mi ciudad, y tal como lo hize hace unos años, me he ofrecido a pasar por él y servirle de chaperón. No por sumisión, mucho menos por lambiscón; sino porque eso es lo que los amigos hacen cuando un amigo de fuera llega a tu país.

6) Di gracias.
Es increíble cuantas puertas puede abrir un “por favor” pero mucho más cuántas puede dejar abiertas un “muchas gracias”. Agradecer sinceramente lo que otros hacen por nosotros y demostrar nuestra apreciación, muestra que seguimos siendo tan humanos como siempre.

7) Se auténtico y congruente.
Lo he dicho cientos de veces y lo volveré a decir: No importa cuánto alguien se esfuerce por crear una imagen artificial de su persona en Internet, siempre habrá alguien que conozca su realidad. Actuar con congruencia, decir lo que somos y hacer lo que decimos, debería ser una condición absoluta para participar en la conversación.

8) No lo hagas.
Esto podría decirlo junto al punto anterior, pero merece su propio espacio. Hace un par de días leí un tweet que decía “si no quieres que otros se enteren de algo no lo digas en twitter, ni siquiera en un DM”. Yo iría un paso más allá: si no quieres que la gente se entere que hiciste algo de lo que no te sientes orgulloso, no solo no los digas… NO LO HAGAS.

9) Hazlo personal.
Las tecnologías sociales nos ayudan a conectar y acercarnos con cientos de miles de personas alrededor del mundo, pero no deberían de alejarnos también. Buscar la oportunidad de conectar en lo personal, cara a cara con tus contactos es clave para fortalecer esa relación.

¿Quién se anima a escribir la 10?

Basta de tanto bullshiteo digital

Después de años de dedicarme a empujar la adopción e integración de los medios digitales y tecnologías sociales en la mezcla total de marketing y comunicación de una marca, hay algo que me tiene cansado… frustrado en realidad.

Y es la absurda necedad de algunos cuantos que se empeñan en creer que con el solo saber cómo crear un Social Ad en FaceBook o una campaña de AdWords, van a calificar como unos expertos profesionales del marketing digital.
Pretenden, o por lo menos se lo hacen creer a si mismos, que con solo tomar un curso serán ya los especialistas más calificados para trabajar con los medios digitales. La soberbia del puesto en el equipo de mercadotecnia de un gran anunciante los hace delirar pensando que 5 años como gerente de marca los avala como una autoridad que puede calificar como “para principiantes” los principios básicos de planeación estratégica de marketing y comunicación que líderes de pensamiento como Kotler o McLuhan enseñaron desde hace años; olvidando el precepto más básico y simple para quienes quieren desarrollarse en la industria del marketing digital: Para hacer marketing, publicidad y comunicación en medios digitales, antes hay que saber hacer marketing, publicidad y comunicación.

De lo contrario, no importa que tantas técnicas aprendan para usar herramientas digitales, jamás sabrán cómo hacer Marketing y Comunicación en medios digitales. Podrá ser que tengan destellos de brillantez con alguna fan page, un perfil o un blog. Pero si no hay una clara y bien definida estrategia atrás ¿Cómo podrá ser eso un esfuerzo sostenible y escalable? ¿Cómo podrán definir métricas de desempeño que les permitan evaluar si en realidad lo que están haciendo o no es un éxito, mucho más allá de la cantidad de seguidores, fans, amigos, etc. que puedan acumular? ¿Cómo podrán decir con absoluta seguridad que lograr 100mil hits a su sitio es mejor que generar solo 5mil que generan una taza de conversión del 50%?

¡Basta de tanto bullshiteo!

Si quieres en verdad ser un profesional sólido de marketing digital, no un desarrollador, ni un programador (esos son otros roles indispensables en la industria pero que no son responsables del plan de markerting y comunicación), sino un profesional del marketing digital, tienes que saber hacer marketing y comunicación.

Algunos de los errores más grandes y típicos de las marcas cuando hacen campañas en medios digitales y tecnologías sociales es que se “enamoran” de la tecnología y se dejan cegar por esta. Piensan que como una plataforma u otra está de moda, entonces tienen que, a como dé lugar estar ahí. Pero no saben ni por qué ni mucho menos para qué.

Quieren implementar esfuerzos como behavioral targeting y retargeting tan solo por lo complejo que se escuchan los términos, cuando apenas están trabajando campañas de display (sí, tradicional) y de SEM, y jamás le han dado más de dos minutos de pensamiento a su estrategia de Marketing relacional. Lo que es más, piensan aún que esto es solo una base datos “del CRM” como algunos le llaman.

Es entonces que terminamos con perfiles en Twitter con 3 tweets, 10 seguidores y un seguido; cuando tenemos blogs en el que su post más reciente es del 2008 y tenemos campañas de SEM que promueven una oferta pero jamás llevan a esta, sino al home del sitio en el que, por cierto, nada se menciona al respecto; y ni qué decir de mobile con esas campañas “auto sustentables” que le cuestan al usuario 20 pesos por mensaje enviado para recibir un simple mensaje de texto, que en lugar de generar una gran experiencia de usuario, genera en este más bien un resentimiento con la marca.

“¡Pero si hice todo lo que decía en el learning center!” dicen algunos entonces.
“¡Pero si replicamos justo lo que hizo la marca con mucho éxito en Singapur hace dos años!” dicen otros.
“¡Pero si generé una lista de 10mil palabras claves con un presupuesto de 100 pesos diarios!” dicen algunos más.
Tan solo para entonces decir la peor de las  frases en común: “Es que esto de Internet no sirve” o “En ese curso no me enseñaron lo que tenía que saber”.

Entonces, cuando llegues al punto en el que lo común sea hacerte estos planteamientos, recuerda que sí te lo dijeron con tiempo y simplemente no quisiste escuchar que primero hay que saber hacer marketing, publicidad y comunicación para después saber hacer marketing, publicidad y comunicación en medios digitales.

No hay fórmula mágica…

Ni bala de plata, ni receta infalible, ni remedios milagrosos…
Si quieres crear campañas de comunicación y marketing exitosas, o si quieres tener éxito en cualquiera que sea la actividad que realices todos los días, solo hay una verdadera constante que está presente: siempre tienes que tomar riesgos.

Por supuesto hay metodologías de planeación estratégica que nos ayudan a entender dónde estamos parados y qué está sucediendo con nuestro consumidor y al respecto del mundo de nuestra marca y su categoría; procesos que nos ayudan a definir claramente los objetivos que queremos lograr; y modelos que nos ayudan a determinar nuestra estrategia y el plan de acción que vamos a ejecutar para lograr estos objetivos, en base al análisis de las diferentes variables que hemos tomado en cuenta.
Y claro que contamos con diversos aprendizajes previos y modelos predictivos y “benchmarks” para guiar nuestra toma decisión y elegir el que creemos que será el mejor camino para llegar al punto que queremos.
Pero seamos claros: No importa cuanto queramos curarnos en salud estudiando y replicado el pasado éxito de otros (o el propio), tenemos que estar dispuestos a arriesgarnos y abiertos a equivocarnos, pues esa es la única forma en la que en verdad podemos seguir avazando.
Hace unos días, mientras explicaba en mi clase de planeación estratégica, que quienes vivimos de la mercadotecnia y la publicidad tenemos que aprender a vivir y trabajar en “prueba y error” o mejor dicho “prueba y lección”, una alumna replicó que eso no hacía sentido, que ella se había inscrito a ese diplomado para aprender lo que sí funciona y nada más…
E inmediatamente me llevo a pensar en la cantidad de veces que, en alguno y otro foro, me han preguntado y pedido ver cuáles son los casos de éxito y la fórmula casi secreta que estos desarrollaron para lograrlo.
Y cada vez respondo, a veces con menos paciencia y otras con mayor gracia, que la única constante real que puedo ver entre todos estos “casos de éxito” no es la buena aplicación de su metodología de planeación, ni la buena y clara definición de sus objetivos o la buena creatividad y ejecución que lograron, pues todas estas pueden variar dependiendo de los ojos con que sean vistos. En realidad la única constante verdadera que veo yo es que en todos esos casos entendieron que lo que tenían que hacer era precisamente dejar de buscar fórmulas secretas y balas de plata y simplemente arriesgarse a hacer, a tomar acción, estar dispuestos a equivocarse y a aprender.
Piénsenlo, ¿podrían empresas como P&G, Unilever, Google, FaceBook, Ford, etc. haber llegado a donder están hoy sin haberse arriesgado, sin haber estado dispuestos a equivocarse y a aprender?
Después de todo, como dice Seth Godin en su último libro, Poke the Box: “Recompensamos a quienes dibujan los mapas, no a quienes los siguen”.

Equivocarse está bien, no hacerlo, no.

¿Cuándo fue la última vez que se equivocaron? ¿Cuáles fueron las consecuencias de su error? ¿Qué aprendieron entonces y cómo aplicaron su lección?

¿Cuándo fue la última vez que criticaron a alguien por el error que cometieron o peor aún lo juzgaron y condenaron, haciéndolo que “pague” por su equivocación?

Equivocarse está bien. Hacerlo muchas veces y con frecuencia ¡está muy bien! Quiere decir que seguimos intentando, que estamos aprendiendo y cada vez más acercándonos a aquello que queremos lograr.

Cometer exactamente el mismo error una y otra y otra vez, no está bien. Tenemos que aprender a reconocer con humildad cuando nos hemos equivocado y abrirnos a aprender la lección que ese difícil momento nos da.

Jamás cometer un error, está simplemente mal.  Presumir que nunca te has equivocado es confesar que nunca te has arriesgado a hacer algo nuevo y que ni siquiera lo has querido intentar.

Y criticar y condenar a quienes se equivocan una y otra vez, mientras observan seguros y cómodamente detrás de un escritorio es mucho, muchísimo, peor.

Así que si en algún momento sentimos las ganas de criticar a alguien en nuestro trabajo, en nuestra familia o en nuestro círculo social, por el error que cometieron, tomémonos un momento para preguntarnos ¿Y últimamente en qué me he equivocado yo?

 

Personal Branding y la organización.

“¿Cuál es el impacto que tiene el Personal Branding de un individuo sobre la empresa para la que trabaja? ¿Debería la empresa limitarlo o impulsarlo?” Han sido unas de las mejores ( o más deseadas debería decir) preguntas que he escuchado sobre Personal Branding.

Para muchos, el tema de Personal Branding trata sobre una agenda en particular para promover su propia carrera profesional o comercial. Para otros, los más “corporativos”, es un tema sin importancia y pasajero a lo más.

Por fortuna, para muchos más, definir, ejercer y desarrollar nuestra marca personal es un tema de vida, así, sin más ni más.

Ejercer nuestra marca personal, como lo hemos comentado en el pasado, no se trata de auto promoverse, alimentar nuestro propio ego y salvaguardar nuestra inseguridad; sino de dejar una huella positiva en la vida de los demás, trabajando colaborando, contribuyendo, ayudando, compartiendo, enseñando o aprendiendo… y sí, dejando también en la organización para la que laboramos,  nuestra huella personal.

Ciertamente, contar con una fuerte marca personal ha impulsado el desarrollo de las carreras profesionales de incontables personas que han sabido ejecutar cuidadosamente no solo su plan de carrera sino de vida por igual; y no tendría porque ser de otra manera. Si han contribuido positivamente a la vida de otros, ¿por qué no debería irles bien a estos también?
Y de la misma forma, contar con empleados que tienen una fuerta marca personal ha sido muy positivo y productivo para aquellas organizaciones que no solo saben aprovechar esta enorme fortaleza de sus integrantes, sino que también la promueven y nutren para fortalecer su marca laboral.

Verán, todas las empresas tienen muchos más voceros de los que formalmente entrenan y autorizan para hablar en su nombre.
De hecho cada integrante de la corporación es un vocero potencial, no solo por lo que informalmente, en distintos lugares y de manera accidental pueden compartir sobre la empresa para la que trabajan, sino por la imagen que proyectan de ellos, y de la empresa ante los demás.

Es curioso ver lo mucho que las empresas invierten en desarrollar, posicionar y fortalecer su marca comercial, solo para olvidarse de hacer lo mismo con su marca laboral.
Invierten millones de dólares e incansables horas hombre en inventar y reinventar todos los días su marca como la mejor que podemos comprar; y gastan un gran tanto más en hacerse de recursos y ayuda para atraer al talento que quieren contratar; olvidándose de que en sus filas están aquellas personas que a final de cuentas puede convertirse en su mejor imán, su propio staff.

Tener integrantes que ejercen una sólida marca personal como agentes de confianza que aportan valor a una industria o a una comunidad, que comparten su conocimiento, trabajo y pasión con los demás y que buscan aprender también de estos, no puede más que hacer más atractiva y sexy a la organización para la que trabajan.

¿Quién no quisiera trabajar con  gente talentosa, que no solo es de los mejores en lo que hace, tiene una gran experiencia y pasión por su trabajo, pero que además lo hace con humildad y apertura a continuar aprendiendo? ¿Quién no quisiera rodearse de gente buena en lo profesional y en lo personal? ¿Y quién no quiere trabajar para una empresa en la que no solo contará con buenos benificios económicos y grandes prestaciones, pero en la que también podrá nutrir y desarrollar su talento para poder aportar aún más a su trabajo y a su comunidad?

Definitivamente, nuestra marca personal  sí puede influenciar directa y positivamente a la marca laboral de nuestro empleador, de la misma forma en la que la organización para la que laboramos puedes ayudarnos a nutrir y fortalecer nuestra marca personal.

Picture credit: Stefano Principato

Follow Friday en DLC’010 – Agosto 6, 2010

Follow Friday es una gran costumbre ya en Twitter pero…¿Por qué limitarnos?

A partir de ahora, cada viernes trataré de compartir los 3 mejores posts que haya leído en la semana.

Y en esta ocasión, estos son:

¿Cuáles me recomiendan a mí?

Nutriendo talento en tu organización.

No es ningún secreto: el éxito de una persona como profesional está directamente atado no solo a que tan duro trabaje y que tan dedicado sea a su labor, sino también a la pasión con que trabaja y, sobre todo, a que tan claro tenga cuales son sus más grandes fortalezas y habilidades, cuáles son sus áreas de oportunidad y que tanto se aleje de estas últimas para acercarse, desarrollar y maximizar a las primeras.
Es decir, entre más nos enfoquemos en continuar desarrollando y potencializando nuestras fortalezas y rodéandonos de personas que puedan cubrir nuestras debilidades, más probabilidades de alcanzar el éxito tendremos.

Desafortunadamente, en lugar de abrir espacios y oportunidades para que las personas desarrollen todo su potencial, parecemos vivir en una sociedad en la que obligar a la gente a trabajar incesantemente en aquello para lo que no es buena, parece ser el modus operandi.

Desde que somos pequeños, comenzamos a dar destellos tanto de nuestro talento como de nuestros intereses, gustos y pasiones; a la vez que aquello para lo que no somos tan buenos se hace evidente también.
Entonces, si tu problema es con las matemáticas, te obligan a tomar clases adicionales de “regularización” por las tardes, o si tu conflicto es con los deportes, te inscriben a cuanto entrenamientos se les puedan ocurrir a tus padres. Y claro, no es extraño, 15 o 20 años después, tener a tantos deportistas que nunca lo fueron y algunos contadores frustrados también.

Lo más increíble es que esto no termina en nuestra niñez, pues a veces, como profesionales y en nuestras empresas, sin darnos cuenta, continuamos con esta tradición.

Buscamos, atraemos y contratamos personas porque sabemos que tienen las habilidades y experiencia que necesitamos para nuestra organización. Dedicamos cientos de horas hombre al año a identificar, entrevistar, examinar y contratar a los mejores profesionales que podemos atraer a nuestra empresa. Echamos mano de asesores, coaches, head hunters,  recomendaciones personales y hasta redes sociales y motores de búsqueda para encontrar al mejor candidato, a quien contratamos a cambio de ofrecerle un gran paquete de compensación.
Y una vez que lo tenemos, le cortamos las alas y lo sentamos en pequeño cubículo junto con el resto de nuestros empleados como si fueran trofeos de colección.

A veces, por necesidad, otras por burocracia y en otras más por algo mucho peor, inseguridad, perdemos de vista las razones por las que inicialmente los invitamos a colaborar con nuestra empresa y olvidamos desarrollar y aprovechar su potencial. Nos confundimos pensando que porque nuestra empresa ya le da una buen paquete de beneficios, el empleado está conforme con su trabajo, pero en realidad solo está conforme con su paquete de compensación y no necesariamente con su labor.

Acciones, seguros, comida, autos, etc, todos son, en efecto, una gran prestación que los empleados debemos siempre agradecer y apreciar. Pero al mismo tiempo, cada empresa debe entender que la mayoría de la gente, una vez que tenemos (y si no me creen, pregúntenle a Abraham Maslow) cubiertas nuestras necesidades de seguridad, buscamos el sentido de pertencia a un lugar en donde podemos desarrollar nuestro potencial, tener un impacto en la vida de los demás, ser reconocido por esto y lograr cierta auto realización.

Y si nuestra organización no está dando el espacio para que nuestros integrantes puedan trabajar en estas áreas tan importantes de sus vidas, estos seguramente en cualquier momento buscarán un lugar que no solo les de la oportunidad de hacerlo, sino que entusiástamente tenga un gran enfoque en nutrir su potencial.

Y entonces nosotros como empresa nos tenemos que preguntar ¿De qué lado queremos estar?

Picture credit: 姒儿喵喵

La verdad atrás de tu marca personal.

Mucho se habla del tema de personal Branding. Muchos autores, pensadores y líderes de opinión actuales han dedicado incansables horas a escribir y compartir conocimiento sobre este tema, el cual ha se ha vuelto tan popular, que es difícil encontrar a un joven adulto profesional que comienza su carrera,  que no le esté dando importancia a ejercer su marca personal.

Yo mismo he escrito posts y presentado conferencias en diversas ocasiones sobre los pasos que hay que tomar para, primero para definir cuál es tu marca personal y después para comenzar a ejercerla; así como cuales son los beneficios de hacerlo.

Pero después de tantos años (sí, en el mundo en línea 4 o 5 años son muchos) de pensar, investigar y compartir sobre este tema en particular puedo  asegurar con toda confianza que el concepto que hasta ahora hemos manejado del personal branding ha sido, por mucho, limitado y hasta miope.

Tu marca personal no se trata de cuántos perfiles en redes sociales administras todos los días y cuanto contenido, y de que calidad, compartes a diario. Tampoco se trata solo de cuantos seguidores en Twitter o contactos en Linkedin tienes. Ciertamente no es solo contar las veces que tus alertas de Google se disparan con el uso de tu nombre.
Mucho menos se trata de manipular o restringir la información que los reclutadores y profesionales de recursos humanos pueden encontrar sobre ti, en la red. Y por supuesto tampoco se trata de aparentar ser otra persona en línea a la que eres en realidad. “Se tu mismo, todos los demás ya tienen dueño”, dice el dicho.

Personal Branding no es un concepto que hable de crear tu marca personal. Si hiciéramos eso, como personas, no seríamos más importantes que una bolsa amarilla de papas fritas con una cara sonriente que te dice que no podrás comer solo una.

Nuestra marca personal no se crea como un concepto creativo que después es distribuido a través de distintos medios.

Cierto es que el fácil acceso que, hoy,  los medios digitales nos dan para alcanzar a millones de personas para compartir con ellos nuestro contenido, es lo que ha disparado con tanto impulso a la técnica del personal branding. Y digo técnica porque si tan solo nos limitamos a usar los medios digitales para compartir un concepto artificial de nuestra marca personal, no estamos haciendo mejor trabajo que el de cualquier publicista exitoso que maneja a cualquier marca, famosa y popular.

Nuestra marca personal pues, no se crea, se gana, se define día con día con los actos reales que hacemos a diario. Nuestra marca personal se dibuja con las acciones que llevamos a cabo en nuestra vida, con nuestros éxitos y fracasos, con nuestra experiencia y, sobre todo, con el impacto que nuestras acciones tienen sobre la vida de los demás.

Nuestra marca personal, no es un logotipo ni un slogan, mucho menos un selling line.
Nuestra marca personal es eso, una marca. Una marca que dejamos en la gente con la que interactuamos todos los días.

Nuestra marca personal no se define por qué tan exitosos somos, sino más bien con cuan significativos somos para los demás.

Cómo decía el filósofo, político y militar Pericles ( Y no el de los locos Adams!) : “Lo que dejas atrás no es lo que queda grabado en monumentos de piedra, sino lo que queda entretejido en la vida de los demás.”

Eso es tú marca personal.

Picture credit: Cindy47452 / Flickr

LATINTERACTIVO 2009

A veces la vida nos da la oportunidad de colaborar con grandes personalidades y ser parte de un gran proyecto, y debo confesar que soy muy afortunado, pues una vez más, he podido ser parte de un proyecto así:



El reporte de tendencias publicitarias en Internet, en el que participan algunos de los más reconocidos profesionales del medio en América Latina, quienes nos cuentan sobre las últimas novedades y tendencias de la Publicidad y el Marketing Online en la región.

Definitivamente, si te dedicas a Marketing, publicidad o ventas, este reporte es un “MUST READ”.