De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

El primero en el cambio.

Una de las más frecuentes discusiones que se escuchan en toda organización es la imperante necesidad de cambiar, innovar, adaptarse, evolucionar, adoptar nuevas prácticas o cualquier otra frase pegajosa que seguido escuchamos de casi todas las cabezas de casi todas las empresas, para convencer a sus equipos de trabajo de encontrar nuevas maneras de construir, hacer y mejorar su negocio.

La innovación supone un cambio, el cambio es evolución, la evolución es desarrollo, el desarrollo es crecimiento y crecer es lo que todo negocio quiere lograr.

Pero con todo lo positivo que esto suena en las voces de quienes dirigen estas organizaciones, el problema es que con mayor frecuencia de la que quisiéramos admitir, todas sus palabras se quedan guardadas en el discurso con el que pretendían motivar e incitar a su equipo innovar, a cambiar y a siempre retar al “status quo”; pues acto seguido regresan a sus acostumbradas prácticas, esperando que su retórica sirva para delegar a alguien, quién sabe a quién, a cualquiera que así lo asuma en realidad, la responsabilidad de empujar el cambio que saben se requiere; y quien al presentarlo como opción real, se enfrenta al muro de lo cotidiano, de las viejas prácticas con las que el negocio se ha desarrollado por los últimos 20, 30 o 50 años, de la antigua fórmula que amordaza la voz del cambio a la voz del mismo líder que originalmente “buscaba” este.

La innovación permanente, el cambio y la adopción de nuevas formas de hacer las cosas, es una responsabilidad que todo aquel que encabeza una empresa debe celebrar y compartir con su equipo en todo momento, pero que no debe delegar por completo a otros.

La innovación permanente, el cambio y la adopción de nuevas formas de trabajar y construir un negocio, debe ser una de las principales prioridades de quienes lideran la organización; deben ser ellos y no solo una o dos personas o cuántas sean a quienes se lo deleguen quienes deben de empujar por este trabajo. De otro modo, innovar, cambiar, evolucionar, desarrollarse y crecer nunca será una verdadera prioridad.

3 breves pero importantísimos pensamientos sobre tu Network.

“Your net worth is your network” (Tu valor neto es tu red de contactos), dicen por ahí y con mucha razón. Pero no solo por lo que tu red contactos puede hacer por tí, sino por lo que tú has hecho por este.
En una época en la que todos queremos “enlazarnos” con todos y descubrir que tenemos en común con totales extraños y en la que queremos acortar distancias y tiempos a través de entablar “contacto” a través de las redes sociales es fácil perder de vista lo que hacer networking es en realidad, por eso quise compartir rápidamente 3 breves pero, desde mi punto de vista, muy importantes conceptos sobre la forma en la que tratamos a nuestro network.

1) ¿Qué memorias estás creando en tu red?
Cuando la gente en tu network piensa en ti ¿Cómo te recuerda? ¿Qué has hecho hasta ahora por ayudarlos a estar mejor? La gente, difícilmente, recordará el puesto que tenías cuando te conoció, podrá olvidar tal vez lo que hicieron juntos, pero nunca olvidará como la hiciste sentir. No pretendo decir que trates de darle gusto a todos en todo, pero siempre habrá algún pequeño gesto con el que puedas dejar a la gente en tu red mejor de como la encontraste!

2) ¿Cuánto procuras a tu red?
Buscar a una persona solo cuando la necesitas no hará mucho por la relación que puedas tener con esta. Nutrir una relación personal, comercial o laborar requiere de atención frecuente. ¿Cuándo fue la última vez que tomaste el teléfono solo para saludar a un viejo amigo y dejarle saber que estás ahí? ¿Cada cuanto le envías alguna información relevante para algún cliente, ex-cliente o socio, aún cuando eso no represente un negocio para ti?

3) ¿Cuánto respetas y cuidas a tu red? 
Es fácil caer en la tentación de querer ser el héroe popular que todo lo puede y quien a todos conoce. Es fácil dejar salir esas peligrosas palabras de: “¡claro, es mi amigazo! yo te lo presento”, para luego presentarle a algún amigo cercano o no, cliente, proveedor o socio, a un total extraño que no sabemos si siquiera hará buen uso del contacto. Es fácil también ceder ante la tentación de pedir una recomendación a alguien que ni siquiera nos conoce bien.
Nuestra red es una comunidad y como tal debemos respetarla, darle el valor que tiene y cuidarla. No dejarías tu cartera abierta en plena calle para cualquiera la tomase, tampoco repartirías los números de teléfonos celulares de tus amigos en 10 vendedores desconocidos en la calle ¿correcto? Entonces ¿por qué lo haces a través de redes como linked-in?

Miércoles de MKT en DLC: Switch – Dirige al jinete.

Así que heme aquí preparando una nueva edición del taller de estrategias de innovación y adopción sostenible del cambio que por primera vez tuve oportunidad de facilitar junto con dos estupendos colegas en Google en una reunión global de ventas hace algún tiempo.

Un taller basado en los conceptos que con gran claridad y simplicidad comparten los hermanos Dan y Cheap Heath en su segundo libro: Switch.

Libro en el que estos dos profesores de psicología de Stanford, explican que para generar un cambio constante y sostenido, tenemos que entender que el cerebro humano tiene dos lados, uno emocional, que representan en forma de un elefante; y el racional, que representan como un jinete. Y por último representan al contexto en el que nos encontramos, como un camino.

Así pues, para generar este cambio sostenido, tenemos que:

1- Dirigir al jinete

2- Motivar al elefante

3- Cambiar el camino

 

 

Y en tanto continuo re-escribiendo y actualizando este taller que impartiré este sábado en el Digital Weekend que Neurona Digital junto con E-consulting y Grupo Marival organizamos en la Riviera de Nayarit, no puedo evitar recordar lo realmente poco que, en la industria de marketing y comunicación, aplicamos estas prácticas al momento de innovar y crear nuevas estrategias para las marcas que apoyamos.

Se trata de varias prácticas, así que para ser breve, me enfocaré en este post solo a las primeras: Dirigir al Jinete.

Tres son las recomendaciones de este libro para dirigir al jinete, es decir para influir en el lado racional:

1)Seguir los puntos más brillantes: es decir, enfocarse a encontrar las cosas que mejor funcionan a favor del cambio que se está buscando. Puede tratarse de mejores tácticas en una campaña o mejores prácticas y procesos implementados por determinadas personas. Lo importante es investigar, identificar estos puntos brillantes y clonar y repetir lo que mejor funciona.
El problema es que típicamente la mayoría de los profesionales del marketing no quieren darse el tiempo para encontrar estos hallazgos dentro de su organización y prefieren, más que puntos brillantes, contar con fórmulas secretas inexistentes en realidad. Desde mi punto de vista, en temas de marketing y comunicación, “Seguir a los puntos más brillantes” es precisamente “probar, aprender, repetir lo que funciona, eliminar lo que no y seguir probando”.

2) Describir los movimientos más críticos: este, en mi humilde opinión es una de las omisiones más frecuentes y graves, cometidas por quienes nos dedicamos al marketing y la comunicación.
“describir estos movimientos críticos” tiene que ver con dejar de arrojar al aire (o al brief) objetivos indefinidos, aterrizados a medias o simplemente inalcanzables. Tendemos a decir “queremos llegar a los 10mil fans en FB!” pero no somos capaces de definir exactamente qué queremos que esos 10mil fans hagan. ¿que den likes nada más? No, al describir los movimientos críticos estamos decretando con exactitud que queremos conducta y comportamiento queremos generar con cada paso que damos.

3) Apunta a un destino: y nótese que dice UN destino, no 2 ni much menos 4 o 10… ninguna marca puede ser todo para todos, y sin embargo, más frecuente que no, esto es lo que la mayoría de las marcas tratan de ser. O a poco nunca han escuchado una descripción tan superficial como “ser la marca trendy, líder, joven y divertida…” ¿a qué marca me refiero?
Apuesto a que o se quedaron en blanco o pensaron en más de tres…teléfonos, computadoras, papas fritas, refrescos, hoteles, aerolíneas… ustedes dicen.
No se si es coincidencia, o si, trabajando en el medio, esto resulta tendencioso de mi parte, pero creo que si algo podemos aprender de organizaciones como Google y FaceBook es que desde su centro, tienen muy claro cuál es su destino y por qué vale la pena llegar ahí.

Y hasta aquí esta entrada de miércoles de Mkt porque aún me falta mucho para terminar de rehacer este taller… pero ya tendré oportunidad de escribir sobre el “motivar a elefante” y “cambiar el camino”.

En tanto, si tienen oportunidad, no dejen de leer Switch.

Keep sharing, keep learning & stay happy!

Riqueza vs Abundancia: El pelo en la SOPA.

Me pregunto: si yo escribiera ahora mismo un post sobre la importancia de dibujar nuestro propio mapa, retar al estatus quo, desarrollar nuestro arte y convertirnos en un “linchpin”, es decir en un elemento clave de unión entre un trabajo y otro…

¿Pensaría Seth Godin autor de Linchpin  y muchos títulos más que, de acuerdo a la visión de las propuestas de ley SOPA, ACTA, etc. estoy “pirateándome” sus conceptos? ¿O pensaría que simplemente ha sembrado un pedazo de conocimiento en mi mente y ejercido una influencia tal en mi manera de pensar sobre estos temas, que me llevan ahora a compartir dichas ideas con los demás, sin intención alguna más que la de continuar compartiendo conocimiento y expandiendo la influencia positiva que tales mensajes pueden tener?

Habiendo conocido, escuchado, leído y hasta estudiado a este señor, estoy totalmente convencido de que se trata de la segunda opción.

Ahora, exactamente ¿Qué pensarían sus editores? No lo puedo asegurar.

El problema que veo con iniciativas como SOPA, ACTA, etc. (fuera del ámbito legaloide, político y hasta técnico, para lo cual estoy perfectamente mal capacitado para comentar), es que todo parece estar promovido y provocado por personas que por ambición, avaricia, miedo, etc. trabajan desde el caduco paradigma de la carencia.

Es decir, un esquema en el que para que otros obtengan algo de una organización, esta tiene que ganar de ellos, incluso si esto significa hacerlos perder, pues de lo contrario perdería la corporación; y por lo tanto quienes no forman parte de dicha organización, buscan “ganarle” a esta adueñándose lícita o ilícitamente de su propiedad, no para compartir una visión, un pensamiento o una acción que beneficie a todos, sino para ganar con aquello que le quitaron a la corporación, vendiéndolo a otros, que piensan también que esta merece perder y entonces así… todos perdemos.

Lo más grave, desde mi punto de vista, es que esa ambición, avaricia y miedos, no son exclusivos de solo unos cuantos, y más frecuente que no, podemos encontrar a muchas personas, inclusive hasta quienes se pronuncian en contra de estas prácticas, literalmente con un pelo en la sopa.

Gente, por ejemplo, que defiende a capa y espada los derechos de autor, pero que compra de la piratería otros productos que poco o nada tienen que ver con el suyo.
U organizaciones que promueven la neutralidad y la libertad de la red, pero que por cuidar de sus intereses comerciales y para que sus ganancias no corran el riesgo de verse afectadas, han tratado de detener, o por lo menos, limitar las actividades que legal, transparente y propositivamente otros emprenden.
O legisladores que, de acuerdo al momento de sus carreras políticas, con descaro se pronuncian ayer en contra y hoy a favor según les sea más conveniente.

Crear abundancia no es lo mismo que acumular riqueza.

Es justo este el principal cambio de paradigmas que propone esta nueva era del conocimiento, donde las ideas y el pensamiento son parte de un nuevo capital humano, de trabajo y desarrollo que crece, no en la medida que uno salvaguarda sus intereses personales y comerciales, sino en la manera en la que uno permite liberar su conocimiento para compartirlo con los demás, sabiendo que al conocimiento no se le puede imponer una ®.

Y con esto no pretendo decir que entonces no se deba de resarcir y pagar por el trabajo, el tiempo, la experiencia y la dedicación de quienes enseñan y comparten con otros.  Al contrario, esa es una labor de enorme importancia para cualquier comunidad y amerita ser muy bien remunerada.

Más bien quiero decir que el enfoque de este trabajo no debe estar basado en la intención de acumular riqueza vendiendo una idea, sino en crear abundancia a través de todas las oportunidades que se generan alrededor de esta idea cuando es compartida abiertamente con todos.

Así que compartes este manera de pensar… ya sabes que hacer.. Keep Sharing, keep learning & stay happy!

Miércoles de MKT en DLC: Hacer más… adivinar menos.

¿Se han fijado últimamente cuántas personas son expertos en la tecnología más nueva e innovadora que los medios digitales ponen a nuestro alcance?
Todos los días podemos leer miles de posts, tweets, status up dates, etc. de cientos de personas hablando sobre la más reciente plataforma que, “ahora sí”, cambiará por completo la manera de hacer marketing digital.
Todas las semanas podemos asistir a algún evento en el que más de dos o tres conferenciantes muestran videos sobre como los “up coming” adelantos tecnológicos impulsarán una integración casi simbiótica de la tecnología, con la comunicación comercial y los servicios de uso cotidiano por los consumidores… tablets, surface computers, dispositivos móviles, Smart Windows, etc.

Pero ¿en verdad necesitamos a tantas personas hablándonos de lo maravilloso que el futuro será en cuestión de Marketing y Comunicación, cuando ni ellos mismos se han encargado de aplicar correctamente los recursos tecnológicos con lo que contamos desde hace años?

Es decir, ¿de qué nos sirve que alguien nos platique de lo increíble que será hacer una búsqueda desde la pared de nuestra casa, si ni siquiera sabe implementar correctamente una campaña de search marketing hoy día o cómo nos puede ser útil que nos presuman lo sensacional que será actualizar nuestro estatus en FaceBook desde la mesa de café de la sala, si no pueden desarrollar una campaña efectiva en medios sociales hoy en día?

No, definitivamente no creo que necesitemos a más “adivinos digitales” tratando de calentarnos la cabeza, llenándonos de ideas que, al menos por ahora, simplemente no son prácticas para la realidad de nuestro mercado.

Y con esto no quiero decir que no debamos establecer una visión a futuro; muy por el contrario, creo que cualquier marca tiene que tener muy claro hacía donde quiere ir y qué va a hacer para llegar hasta ahí en los siguientes 5, 10 o 20 años.

Pero precisamente para llegar hasta ahí, las marcas no necesitan más adivinos, sino líderes capaces de aterrizar esa visión en acciones reales haciendo uso de los recursos tecnológicos actuales.

Profesionales con la capacidad, el talento, la experiencia, la humildad, la madurez y el valor de asumir riesgos para retar al estatus quo de la marca y dejar de predicar lo que en un futuro se podrá hacer, para comenzar a hacer hoy lo que debieron haber hecho desde hace años.

Eso es lo que las marcas y los gurúes digitales necesitan hoy: Hacer más y adivinar menos.

Miércoles de MKT en DLC: Community Manager, el puesto que no debió ser.

De todos los títulos y puestos que de la mezcla del marketing, la publicidad y la tecnología han surgido, el community manager debe ser el más improvisado, menos definido, peor ejecutado y mas preparado para el fracaso de todos.
Una mezcla de publirelacionista, mercadólogo, analista, ejecutivo de cuenta, creativo, redactor, estratega y director es como en conclusión, cientos de personas en la industria han pobremente tratado de establecer como el perfil de un “community manager”, para luego poner todo el peso de la “administración de la relación de la organización con un gran grupo de sus clientes” en manos de quien menos experiencia, empowerment y recursos tiene para hacerlo, pues contratan a recién egresados de carreras como mercadotecnia, administración de empresas, comunicación o hasta de veterinaria, para “manejar” este “continuo diálogo” entre la organización y sus consumidores; armándolos no con el entrenamiento y la inducción necesaria, mucho menos con los recursos requeridos para el escalamiento y toma de decisiones necesarias, sino con un pseudo-brief y una lista de mensajes y actividades prohibidas para el desempeño de sus funciones, mismas que jamás les terminan de definir.

Y así pasa el tiempo entre posts, retweets, seguidores y fans y absurdos reportes de cuántos “likes” consiguieron; hasta que algún cliente de la marca con un problema serio pide ayuda o exige servicio y el “community manager” simplemente no tiene a quién recurrir para escalar la situación y entregar una solución; o hasta que el “community manager”, aburrido y harto de la rutina diaria o abrumado de las exageradas expectativas de servicio que tanto la marca como los usuarios tienen de el o ella,  pierde de vista el perfil desde donde está “tuiteando” y crea el siguiente “Liverpoolazo o Cinepolisazo”.

Back to basics.

No importa cuán adelantada quieras hacer parecer tu operación, hay cosas en las que regresar a lo básico es lo mejor.

Hace unos años en las agencias de CRM y Marketing Directo, aunque era esperado que todo el equipo conociera la operación completa a la perfección, la división de responsabilidades y roles era más que clara. Un analista, aunque medía el éxito de estos, no escribía copies para las piezas de comunicación, lo mismo que un director de arte, aunque muy interesado en los resultados de las campañas, no se encargaba de su seguimiento y medición. Estrategas eran quienes en base al trabajo de los analistas desarrollaban nuevos planes de comunicación y el contact center se encargaban de la diálogo con los clientes de la marca.

Y aunque hoy  todo lo que las herramientas que la tecnología pone a nuestro alcance y lo enormemente sencillo que resulta acceder a cierta información, hacen que queramos hacerlo todo y centralizar todo en una sola posición, la realidad es que lo correcto es dividir las funciones como desde un inició se debió hacer.

¿Quieres seguir usando nombres rimbombantes para demostrar lo avanzado de tu organización? Está bien.

Contrata a un Community Analyst que de seguimiento cercano, mida y analice la actividad de tu marca en la red.

Contrata a un Content Manager que se enfoque solamente a distribuir el contenido de tu marca en todos las plataformas sociales en las que por estrategia quieran participar.

Trabaja más de cerca con los planners estratégicos y directores creativos que por años han estado a cargo de la estrategia de comunicación de la marca.

Aprovecha todas las herramientas y recursos tecnológicos que las distintas plataformas de CRM (que muy probablemente tengan ya en tu empresa) te pueden dar para proveerte de inteligencia sobre tus clientes.

Reentrena y reactiva al staff de tu contact center y fuerza de ventas para apoyarte en el diálogo y servicio diario a tu consumidor.

Y deja que el director de mercadotecnia o el gerente de marca continue encargándose de lo que siempre ha sido su responsabilidad: manejar la comunidad de consumidores de su marca.

El trabajo de quienes lideran las organizaciones es asegurarse de dotar a su equipo de los recursos necesarios para ser exitosos en su labor y eso incluye hacer una clara división de funciones y no saturar a una sola personan de lo que ni siquiera el mismo jefe es capaz de lograr, así que pongámonos a trabajar en asegurar que todos tengan éxito en nuestra operación.