De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

ConversaciónES #DLC – Episodio 7.

Conversando con la Dra. Mercedes Jahn

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En este séptimo episodio de ConversaciónES #DLC converso con mi querida Master Coach, la Dra. Mercedes Jahn sobre su trayectoria como Coach, historias de éxito, personal branding, NeuroCiencia y cómo, a través del coaching ha ayudado a altos ejecutivos a hacer De lo Cotidiano, algo extraordinario.

Un episodio más, imposible de dejar pasar.

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ConversaciónES #DLC – Episodio 6.

Conversando con Marissa Russell Markova.

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En este sexto episodio de ConversaciónES #DLC tengo una gran plática con Marissa Russell Markova, fundadora y directora de Balance 22 y Markova Productions, sobre como ha trabajado para hacer de la epilepsia, padecimiento con el que ha tenido que aprender a vivir, la llevo a aprender a manejar la ansiedad y angustia y crear un nuevo espacio en Balance 22 para ayudar a otros a encontrar su balance personal.

Este es un episodio que ¡no se pueden perder!

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ConversaciónES #DLC – Episodio 5

Conversando con Luis Gaitán.

Luis Gaitán

Aquí el quinto episodio de ConversaciónES #DLC.
En este capítulo, comparto una extraordinaria charla con Luis Gaitán, Director Creativo Regional de Uber en América Latina, quien además en su trayectoria, cuenta con la experiencia de haber liderado los equipos creativos, no solo de algunas de las más destacadas agencias de publicidad en Francia, España y México con agencias como JWThompson, Publicis y Double You, sino también de Google en México.

Conversamos sobre su experiencia, sobre su transformación personal y profesional y sobre la importancia de saber cuáles son tus más grandes prioridades en la vida para actuar en consecuencia.

¡Definitivamente, un episodio que no puedes dejar de escuchar!

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Señalar o resolver.

monito escondidoComo enfrentas los problemas hace toda la diferencia.

Puedes lamentarte y culpar a todos y a todo por los problemas que tienes o puedes tomar acción para resolverlos, pero no puedes hacer las dos cosas a la vez.

Puedes señalar todo lo que cada una de las personas a tu alrededor han hecho mal, escondiéndote atrás de tu dedo y del falso consuelo de tu juicio a los demás o puedes asumir tú responsabilidad, entender que has hecho o dejado de hacer tu, para contribuir a crear el problema, pero sobre todo qué puedes hacer para resolverlo.

Puedes ausentarte del problema, exigiendo desde las gradas que otros resuelvan aquello que es tú responsabilidad o puedes crecer y hacerte cargo de la solución.

Puedes gritar, señalar y acusar, haciendo así más grande el problema o puedes tomar un respiro, dar un paso atrás, hacer la preguntas correctas y entender la razón del problema para trazar un plan de acción que ejecutar, paso a paso, de la mano de tu equipo.

Puedes aislarte de todos, echándole el problema encima a otros e ignorando tú responsabilidad y la oportunidad de aprender cómo resolver y evitar futuros problemas; o puedes tomar al toro por los cuernos, tomar acción, hacer tuyo ese aprendizaje y construir una relación mucho más fuerte con tu equipo y con otros más.

Puedes refugiarte y esconder tus carencias o puedes dar la cara y sacar lo mejor de ti.

Ambas alternativas toman la misma cantidad de energía.

Una, la primera, te deja seco , desgastado, enojado y sin energía.

La otra, la segunda, puede que te deje cansado, pero sin duda, al final, estarás tranquilo, en paz y energizado sabiendo que has hecho lo que tenías que hacer.

ConversaciónES #DLC – Episodio 3.

Conversando con Karla Wheelock!

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Listo el tercer episodio de ConversaciónES #DLC en el que tengo una increíble plática con la inigualable Karla Wheelock!

En este episodio Karla nos comparte su historia y aprendizajes al lograr alcanzar las 7 cumbres más altas del planeta, entre las que destacan el Cerro Aconcagua, el Monte Kilimanjaro y haber hecho el primer ascenso femenil latinoamericano por la ruta norte en el Monte Everest.

Además de compartirnos como hace hoy, De lo Cotidiano, algo extraordinario.

Karla es Autora de los libros: El tercer polo, ascención al Everest y Las 7 cumbres.  Y una de las más buscadas conferenciantes y coaches en materia de Liderazgo ético sustentable.

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ConversaciónES #DLC – Episodio 2.

Conversando con Jorge Ruíz Escamilla.

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En este segundo episodio de ConversacionEs #DLC, tengo una gran plática con un querido amigo y viejo compañero de batallas: Jorge Ruíz Escamilla primer director general de Facebook en México y Centro América, director comercial de Televisa Interactive Media, Director de ventas de YouTube en México y miembro del equipo fundador de Google en México y actual socio fundador del Instituto Superior para el Desarrollo de Internet.

Conversamos sobre su historia, sobre la toma de riesgos para continuar creciendo y desarrollando tu carrera y sobre la importancia de seguir estudiando y aprendiendo todos los días.

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De sí y de no.

Decir sí es fácil, decir sí es lo popular. A todos nos encanta ser la persona positiva, el héroe incondicional que lo resuelve todo con un sí.

Decir no es complicado, decir no nos presenta huraños y negativos. A nadie le gusta ser quien dice que no.

Decir sí nos gana sonrisas, decir no nos gana miradas de desaprobación.

Pero decir sí a todo es decirnos no a nosotros mismos.

Decir sí a todo favor pedido, decir sí a todo nuevo proyecto no contemplado, decir sí a toda petición en el trabajo, en casa, a nuestros amigos; es empeñar nuestra palabra y crear la esperanza de que cumpliremos todo a lo que hemos dicho que sí, aún cuando sabemos que las probabilidades de lograr cada compromiso prometido con un fácil sí, no son tantas en realidad.

Decir sí puede ser engañoso para nosotros mismos.

Decir sí de forma espontánea a cada petición nos hace sentir bien, nos sentimos generosos y no solo conectamos con la otra persona mientras que nuestro cerebro libera oxitocina y serotonina, pero también logramos la validación de alguien más lo que nos genera una sensación de placer en tanto nuestro cerebro libera dopamina, y así nos volvemos adictos a decir que sí.

Pero decir que sí a la agenda de todos los demás, es decir que no a lo que nosotros mismos queremos hacer, a nuestros sueños, a nuestros planes, a nuestro trabajo, a nuestro propósito de ser.

Decir que sí al camino de otros es alejarnos del nuestro y abandonar nuestros planes, aún si es tan solo por un momento.

Alejarnos de nuestros proyectos, posponer nuestras prioridades y planes para favorecer las de otros solo porque no pudimos vencer la tentación de decir sí, invita a nuestros días al estrés que crece cada día más, de la mano de la angustia que nuestro  cerebro secreta en forma de cortisol. Entonces viene el agotamiento, el desgaste, la falta de energía para hacer todo aquello que dijimos que íbamos a hacer.

Y la única opción que nos queda es decir no. No a más síes.

Sí a nosotros, a nuestro tiempo y a nuestro paso.

Y sí a decir que no.

Un mentor, un coach, un porrista y un amigo entran a…

No, no se trata del inicio de un chiste, sino de la gente que necesitamos que entre en nuestras vidas, las personas de las que deberíamos rodearnos  y de los roles que debemos asumir.

Hablar de estos cuatro roles no es descubrir el hilo negro, ni inventar la rueda.
Probablemente muchos hayan escuchado a personalidades como Tim Ferris o Chris Hogan compartir la importancia de estos roles en distintos foros.
Pero debo preguntar: ¿Qué tanto estamos poniendo atención a esta recomendación? Tener y ser para otros, un mentor, tener y ser para otros un un coach, tener y ser para otros su porrista, tener y ser para otros su amigo incondicional.

Tener un mentor se trata de encontrar a alguien que haya avanzado ya sobre el camino que pretendemos recorrer, alguien que con tiempo, trabajo, estudio y dedicación a un propósito similar al nuestro, va delante de nosotros y que con generosidad está dispuesta a compartirnos su experiencia; dejarnos ver sus retos, sus errores y sus aciertos. A prestarnos sus lecciones, como nuestras, para hacernos un poco más visible el camino que queremos andar.

Tener un coach, no es tener un mentor, ni un psicólogo, ni un doctor.
Tener un coach significa tener a nuestro a lado a una persona que con su preparación y experiencia, nos ayude a entender dónde estamos, a definir a dónde queremos llegar y a esbozar un plan para lograrlo.
Un coach, nos mantiene fieles a ese plan. Un coach no consiente, no complace. Un coach no nos da las respuestas, pero sin duda nos ayudan a encontrarlas. Mejor aún, un coach nos mantiene honestos y claros y nos lleva a plantearnos aquellas cosas que no nos hemos atrevido a preguntar. Un coach nos da el empuje que necesitamos para continuar y avanzar.

Tener un coach no siempre es suficiente.  Necesitamos también saber que hay alguien más allá afuera que cree en nosotros, un porrista.

Un porrista que celebre nuestros logros incluso antes de tenerlos. Un porrista que al inicio del día, con su mirada nos dejan ver que creen en nosotros y que por la noche nos abraza y nos dice mañana será otro día para continuar.

Y un amigo. Un amigo con quien conversar y compartir nuestros secretos, nuestros sentimientos, miedos y anhelos. Un amigo que conozca nuestra historia y nuestro por qué.  Un amigo que a veces solo escuche y en otras nos ponga en nuestro lugar.

Y así como necesitamos de un mentor, un coach, un porrista y un amigo, necesitamos serlo para otros también, pues compartir es aprender y aprender es crecer.

Compartir como mentor de alguien más aquellas lecciones que tanto nos dolió aprender. Prestar la luz obtenida en nuestro camino para alumbrar un poco el de quien viene atrás y ayudarle a sortear los retos que ha de enfrentar.

Ayudar como coach a quién está intentando encontrar y ganarse su lugar. Ayudarle a trazar un plan, fijar objetivos y acompañarlo en el camino que ha de comenzar.

Celebrar, como porrista, hasta los más pequeños logros de alguien más. Y prestarle cada nuevo día nuestro ánimo y confianza interminable en que ellos lo pueden lograr.

Y ser de alguien especial un amigo leal, honesto, sin intereses. Un amigo incondicional.

 

 

Re-ordenando la indisciplinada búsqueda de más…

La temible, eterna, terrible e indisciplinada búsqueda de más… más negocio, más clientes, más dinero, más productos, más servicios, más audiencias, más objetivos, más resultados, más premios, más críticos, más tomadores de decisión, más gente a quien dar gusto y más maneras de hacerlo. Más que hacer y más que ser para más… ¿pero para más qué?

Dicen que no está clara la fórmula del el éxito pero la del fracaso es, sin duda, querer ser todo para todos y todo a la vez; abriendo frentes a diestra y siniestra, diluyendo la capacidad de nuestros recursos en tantas áreas como se alcancen a ver, dejándonos frágiles y reducidos a la apariencia de ser lo que no se es.

Con tal de parecer ser los mejores, los más grandes, los más capaces… sin importar lo que implique, buscamos “aprovechar” (sí, así, entre comillas) la primera y cualquier otra “oportunidad” que vemos frente a nosotros; sacrificando el enfoque de hacer aquello que mejor sabemos hacer.

Nos llenamos de tareas y pendientes que nos hacen ver como personas o empresas ocupadas, con mucho que hacer, pero dejándonos poco espacio para avanzar, pues con tantos objetivos hemos saturado el camino, llenándolo de obstáculos producto de nuestra propia y, con frecuencia, trivial y artificial complejidad.

Como si la locura de ocuparnos hasta exhaustarnos, nos otorgara un especial nivel de estatus en la sociedad.

Pero no es así; como dice Brené Brown, lo único que esto hace es adormecernos y darnos una salida para escapar de lo que realmente es importante que hagamos, de lo que nos da tanto miedo hacer, de lo que nos enfrenta a la real vulnerabilidad de crear y avanzar.

Reordenando con enfoque y simplicidad.

Pero sí podemos más, sí podemos ser los mejores en lo que hacemos, sí podemos ser los más capaces también.

Recordando con claridad cuál es nuestra más básica y primera razón de ser.
Ese motivo que despertó en nosotros o nuestra empresa, por primera vez, la intención de hacer lo que hacemos.

“Start with the why”, diría Simon Sinek.
“Put first things first”, decía el Dr. Stephen Covey.
Y “Keep the main thing the main thing”, explica David Cottrell.

Para recordarnos que la clave esté en enfocarnos con simpleza absoluta en esa única y gran cosa que se ha convertido en nuestra misión. Organizando nuestros esfuerzos y ordenando nuestras acciones bajo esa real, inspiradora y crucial razón de ser que nos ayuda a dar prioridad a cada acción.

Preguntándonos, esto que estoy por hacer, este nuevo objetivo que quiero perseguir, esta responsabilidad adicional que quiero asumir ¿Construye hacia mi objetivo principal? ¿Está alineado con los intereses y prioridades de la organización? ¿Responde a la visión estratégica del negocio?

Y trabajando así con enfoque y simplicidad.

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Mi tema de vida en 2016, mis #Daily5’s

10 años son ya los que llevo sin definir ni un solo propósito de año nuevo.
Ni una sola falsa promesa, ni un solo compromiso.

En su lugar, por décimo año, prefiero definir cuáles son las 5 más grandes áreas de mi vida a las que quiero darles la más alta prioridad, los 5 temas o conceptos que día a día me ayudarán a mantenerme enfocado en aquellas cosas que me son las más importantes para crear, construir y vivir, la vida que quiero vivir.

No es fácil, resulta complicado primero pensar, sentir y asentar cuáles son estas grandes prioridades, y después resulta más difícil aún mantenerlas frescas en tu mente día con día y sobre todo vivirlas. Es una forma de disciplina en realidad.
Pero una vez que lo logras, todo tiene mucho más sentido. Disfrutas más aquellas cosas que amas hacer y sufres menos las que no porque sabes que estás dispuesto a hacerlas porque son parte del camino que has decidido recorrer.

Son 5 temas o cinco áreas a las que llamo mis #Daily5’s que me ayudan a mantenerme totalmente enfocado en lo que más importa. Y este año mis #Daily5’s son:

  1. #BeGrateful / #SeAgradecido: ser agradecido, siempre, cambia radicalmente la manera en que ves tu vida. Aprendes a apreciar más los buenos momentos y a tolerar más los no tanto.
  2.  #KeepLearning / #SigueAprendiendo, debe ser junto con el anterior y el que sigue, uno de los cinco principios a los que me he apegado durante los últimos 10 años. “Cuando uno deja de aprender, para de crecer y cuando uno para de crecer, comienza a morir”, nada más que decir.
  3. #KeepSharing / #SigueCompartiendo, también algo que desde hace una década ya, he continuado haciendo. Compartir lo que se y lo que voy aprendiendo es algo que seguiré haciendo este año también, continuar creando oportunidades y plataformas para continuar aprendiendo y continuar creciendo.
  4. #DoWorkThaMatters /#HazTrabajoQueImporte, trabajo que impacte positivamente en la vida de otros, que deje un legado, no importa si es a millones de personas, a unas cuantas o tan solo a una, realizar un trabajo que sirva en algo positivo para los demás.
  5. #StayHappy /#SeguirFeliz, apreciar, saborear y disfrutar, muchísimo más, cada bueno momento en mi vida. Necesitar tener menos y poder hacer mucho más cosas de las que tanto me gustan, ejercitarme más, pasar tiempo con mi familia, viajar más, leer más. Simplemente disfrutar más.

Bienvenido 2016. Estos son mis #Daily5’s.

 

Hábitos, rutinas y otras ideas para terminar con el multi tasking.

 

El multi tasking debe ser uno de los más grandes mitos de las últimas décadas.
Pocas cosas son tan falsas como la equivocada noción de poder hacer eficiente y eficazmente más de una cosa a la vez.
Y pocas palabras han perdido tanto su verdadero significado como la palabra prioridad que, en su origen en Latín, quería decir “prioritas” o “antes de”, es decir, lo que había que hacer en primerísimo lugar antes de cualquier otra cosa. Desde este punto de vista, prioridad, sólo puede haber una y no muchas a la vez.

Entender este concepto en sí mismo debería de ser suficiente para dejar atrás el engaño de que todo es igual de importante y todo debe hacerse a la vez, pero lamentablemente no lo es.
Las exigencias de la vida laboral y social, las siempre crecientes expectativas de los demás y la continua reducción de recursos, hacen que cada vez sea más difícil decidir qué se tiene que hacer primero y en lugar de esto optemos por tratar de hacer de todo al mismo tiempo.

Pero como decía la semana pasada, al hacerlo solo abrimos frentes a diestra y sinietra, diluyendo la capacidad de nuestros recursos en tantas áreas que nos dejamos frágiles y reducidos a la mínima capacidad, por supuesto insuficiente, para completar correctamente tan solo una de tantas “prioridades”.

Hace tan solo unos días me comentaba un compañero de trabajo lo asombrado que estaba de la “capacidad” que hemos desarrollado en la(s) agencia(s) para cambiar el “track” de pensamiento de una marca a otra, casi sin pensarlo. A lo que yo respondí que más que sorprenderle, debería preocuparle; pues es una señal clara de lo distraída y diluida que está ya nuestra atención al tener que resolver tantos retos para tantas personas a la vez. Eso sin mencionar el efecto tan negativo que puede tener en nosotros mismos, a nivel cognitivo, el hecho de querer cambiar de una tarea a otra a otra como si estuviéramos cambiando de canal a la televisión; lo que termina impactando precisamente nuestro proceso de toma de decisiones y la forma en la que nos conducimos día con día.

Pero entonces ¿cómo decidir qué hacer primero y qué cosas poner en segundo, tercero y cuarto lugar? ¿Cómo asignamos esa tan sonada prioridad? ¡Esa, es la pregunta del millón!

Y en tanto algún genio descubre el secreto de cómo hacerlo, yo me enfocaré en:

  • Mantener siempre primero lo primero: Recordar mi misión personal, el legado que quiero dejar y el motivo de por qué trabajo en lo que trabajo.
  • Tener presente en todo momento el propósito del negocio del que soy responsable.
  • Preguntarme siempre, si esta nueva tarea o exigencia que llega a mi construye sobre la misión de mi trabajo o si es solo una distracción más. Y recordar la enorme importancia de saber decir que NO. Después de todo, si una persona no sabe decir que no, su sí pierde todo significado.
  • Entender que tomar decisiones no es cosa fácil. Cansa, angustia y desgasta hasta el punto en que uno no quiere decidir más. Establecer una rutina alrededor de estas, que ayude a hacer espacios y momentos especiales para tomar las decisiones más difíciles. Creando hábitos que a través de automatizar ciertas conductas permitan eliminar la necesidad de decidir sobre las cosas más mundanas, para dar espacio en nuestra mente a aquellas cosas que requieren más pensamiento y análisis.
  • No olvidando que pensar es un trabajo difícil y requiere preparación. Entrenando todos los días, ejercitándome, leyendo, estudiando, escribiendo y compartiendo.
  • Y haciendo lo posible por recordar siempre estar presente en el momento, tomando solo una cosa a la vez.

Y no se del todo si esto funcionará o no, pero no se me ocurre nada más o mejor que hacer, así que iré reportando si esto resultó tan bien como creo que lo hará.

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11 señales de que tienes un gran cliente.

Es normal, aunque no siempre correcto, escuchar a decenas de profesionales, de cualquier profesión y oficio, quejarse de sus clientes. Resulta más común oír a gente criticando el trato que reciben de sus clientes que reconociendo el buen trabajo de estos, pero la realidad es que buenos clientes, no importa en qué industria, sí los hay.

Es más, podría apostar a que si ponemos un poco de atención en el trabajo que hacemos todos los días, no para, sino en equipo con nuestros clientes, podríamos encontrar en esa relación, una o varias de 11 señales que nos dejan saber que tenemos grandes clientes:

  1. Involucran a sus proveedores o socios de negocio clave, como consultores, agencias de publicidad y comunicación, asesores financieros , etc. en las decisiones estratégicas que tienen que ver con los objetivos y resultados de su negocio.
  1. Comparten abiertamente con sus partners , información importante sobre el negocio que ayuda a comprender el porqué de las decisiones que se toman.
  1. No piden trabajo sin sentido a sus agencias y proveedores sólo para cumplir el capricho de algún director en la organización. Defienden el valor del trabajo de ellos como lo que es: el suyo.
  1. Se hacen responsables de sus pendientes olvidados y del trabajo que no quieren o sienten que no tienen tiempo de hacer, sin pasarlo irresponsablemente  al ejecutivo de la cuenta que los atiende.
  1. No tratan a sus socios de negocio clave como un proveedor desconocido y desconectado al que le piden trabajo como si se tratase de un kilo de tortillas. Por el contrario, los lideran como lo que son, un integrante importantísimo de su equipo de trabajo.
  1. Evitan el re-trabajo de sus colaboradores proveyendo dirección clara desde el inicio. Son claros en la definición de las expectativas del trabajo requerido y lo son aún más al dar retroalimentación sobre el recibido.
  1. Respetan el tiempo de las personas involucradas en su cuenta. Evitan el “juntismo” y son cuidadosos al convocar sólo las reuniones que son imprescindibles para avanzar en los proyectos en curso y a la vez, sólo invitan a estás a las personas indispensables para conducir la reunión y tomar decisiones que resulten en acciones.
  1. También respetan el tiempo libre de las personas involucradas con su cuenta. Tratan de organizar el trabajo de modo que sean puntuales en sus solicitudes y retroalimentación; y reconocen que la gente en su equipo necesita tiempo de descanso y recreación para ser creativos, innovadores, eficientes y eficaces en su trabajo. Jamás usan frases como “no me importa que no duerman, mañana me lo entregan.”
  1. Reconocen la importancia del trabajo que sus socios de negocio hacen para su organización. Piden las cosas por favor, explicando porqué es importante lo que se está solicitando  y si se equivocan desde adentro, en su trabajo, tienen la confianza para, con transparencia, pedirle a sus socios ayuda para resolver el problema en el que se metieron.
  1. Aprecian el  talento y la experiencia de las personas involucradas en su negocio y escuchan las recomendaciones que estos profesionales les hacen, tanto para lograr los objetivos de negocio, como para mejorar los procesos de trabajo.
  1. Celebran el buen trabajo de sus proveedores, dándoles el crédito de los logros y éxitos obtenidos y aceptando la co-responsabilidad que tienen con ellos cuando las cosas no salen como se planearon.

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