De lo cotidiano... y lo no tanto #DLC

30 minutos para aprender.

30 minutos es el tiempo promedio de recorrido en coche de distancias medias en una ciudad como el Distrito Federal. También el tiempo mínimo recomendado para hacer ejercicio saliendo a caminar todos los días.

Media hora es también el tiempo que típicamente dura un capítulo de un programa de comedia (sitcom), con todo y cortes comerciales , que se transmite en un canal de televisión; y es la octava parte del tiempo que el usuario promedio de Internet en México pasa navegando la red o la mitad del tiempo que pasa leyendo revistas o periódicos.

Y es también uno de los más desperdiciados regalos que tenemos para darnos a nosotros mismos…

En media hora muchas cosas pueden pasar y hay mucho que podemos aprender.

Uno de mis mantras de todos los días es: “Keep Learning” / “Continua Aprendiendo”, a lo que hace poco una persona me rebatió que estudiar todos los días era imposible y que simplemente no hay tiempo para hacerlo.

Está totalmente equivocada.

Todos los días tenemos la oportunidad, el tiempo y el espacio para estudiar y aprender algo nuevo.

Hacerlo no es fácil.

Primero que nada hay que romper con el viejo paradigma que dicta que para estudiar uno tiene que estar sentado en un salón de clases frente a un profesor que será el único responsable de decirle la suya como la verdad absoluta que tiene que aceptar. Y una vez que entendamos que la única persona realmente responsable de asegurar nuestro aprendizaje y crecimiento somos nosotros mismos, estaremos libres para buscar aprender todo el tiempo.

Ahora, hacerlo es fácil.

¿Lo imaginas? ¿Regalarte a ti mismo 30 minutos todos los días para aprender algo nuevo?

Quitándole 30 minutos a las repeticiones de Friends o a la Telenovela del 2 (No finjas, sabes que las ves), para leer por lo menos un capítulo de un libro. Haz cuentas, si el libro promedio que lees tiene 15 capítulos, habrás leído un libro en 15 días, es decir dos libros en un mes, o sea ¡24 libros en un año!

O dedicando 30 minutos a leer 2 a 3 posts de blogs referentes a tu carrera profesional o intereses personales. Si ya estas pasando hasta 4 horas navegando en la red todos los días, ¿qué tal quitarle media hora a ese voyeurismo y chisme en FaceBook o en twitter para aprender algo nuevo de aquellas destacadas personas que hoy nos comparten su conocimiento en la red?

O 30 minutos viendo videos, pero no musicales, sino de los que hoy miles de personas que mucho se han destacado por su buen desempeño profesional en su campo de acción, comparten en plataformas como YouTube, Vimeo, etc. En lo personal yo uso 30 minutos de mi rutina de ejercicio todos los días para ver o escuchar una o dos entrevistas a las personas a quienes más admiro en mi campo laboral o respecto a mis hobbies o simplemente por lo que han hecho en otras áreas
¿Tienes Ipod, Iphone, Ipad, Android o cualquier otro dispositivo móvil donde puedas ver videos y escuchar música? ¿Qué tal si en el gimnasio, en lugar de amargarte con los noticieros que ponen en la televisión, ves un par de videos que puedes descargar desde YouTube, Vimeo, BNet, TED o cualquier otro lugar en la red? ¿O qué tal escuchar un podcast mientras estás atorado en el tráfico de la ciudad?

30 minutos para hablar con un mentor que pueda compartirte su experiencia y aprendizajes, o media hora en la que puedas tú compartir tu conocimiento con alguien más.

Piensa en la ventaja competitiva que tan solo 30 minutos diarios dedicados a aprender algo nuevo te pueden dar en un año sobre el resto de los candidatos cuando te entrevistes para un nuevo trabajo o cuando compitas por un nuevo cliente y traigas contigo un arsenal de 24 libros, 10,950 horas de videos o podcasts o charlas con más de 360 personas diferentes de las que pudiste algo aprender.

Por eso…

Sexy Marketing versus resultados.

La novedad de un wave, un buzz y ahora un G+1, resulta sexy. Un anuncio de texto no. Sin embargo una campaña de Google Adwords bien manejada puede dar excelentes resultados.

Un canal de marca en YouTube que estalla en mil pedazos es sexy. El simple video de una licuadora no; sin embargo una serie de inusuales videos demostrando la capacidad demoledora de esta moliendo iphones, rocas y ipads, subidos a un simple canal de usuario por el director de ventas de esta empresa generó más de 60 millones de visitas e incrementó sus ventas en más de 20%.

Hacer check-ins en FourSquare en cada esquina que visitas es “trendy” y lo trendy es sexy. Pero una oferta de 2 x1 en el café de la esquina, presentada en un volante impreso que se reparte de mano en mano a la entrada de las oficinas aledañas puede llevar más clientes que en efecto compren y no solo transeúntes que cuenten que pasaron por ahí.

Tener un community manager que monitoreé las redes sociales de una empresa es símbolo de innovación y evolución. Por el contrario, una estación de telemarketing para muchos resulta obsoleta; y sin embargo en algunos casos, quienes ocupan estas resultan estar mucho mejor capacitados para atender y resolver las inquietudes de sus clientes y establecer con ellos una relación.

Contar con un fan page en FaceBook donde enviar incontables mensajes a miles de “amigos” es sexy. Pautar en MSN, Terra o Yahoo! Ya no tanto, y aún así este último tiene más usuarios de su cliente de e-mail en el mundo que FB miembros en su red.

Tener miles de seguidores en Twitter es sexy. El e-mail marketing no. Pero hacer una campaña de respuesta directa a una reducida base de datos puede tener muchos mejores porcentajes de conversión y retorno de inversión que publicar mensaje tras mensaje a una base que ni siquiera sabes si en realidad te están poniendo atención.

La innovación no está mal. Adoptar nuevas tecnologías y encontrar mejores formas de alcanzar a nuestra audiencia, relacionarnos con nuestro consumidor y lograr nuestros objetivos tampoco lo está.
Pero tratar de ser sexy solo por decir que estamos innovando en nuestra comunicación puede resultar ser un grave error.

Si vas a innovar y vas a adoptar nuevos medios de comunicación, que sea porque cuentas con una sólida estrategia que justifica, en base a resultados esperados, cada una de las tácticas que pondrás en acción y que no solo sea porque en la junta de planeación anual quieres verte como un “sexy innovador.”

Porque después de quitar todos los brillos y las luces de alrededor, lo realmente sexy en una campaña de marketing y comunicación es el impacto positivo que esta tuvo en el core del negocio.

6 consejos que hubiera querido recibir

Si hoy pudieras regresar en el tiempo y encontrarte al tú de hace 15 o 20 años, o de los tiempos cuando iniciabas tu carrera profesional, ¿qué le recomendarías? Por supuesto no me refiero al sueño típico y guajiro de enseñarle al tu de tú pasado los trucos para ligar más o ganar la lotería… dejemos eso para Marty McFly.

Más bien hablo de qué grandes lecciones has tenido en los últimos años y que hubieras querido que alguien más te hubiera compartido.

En mi caso, los consejos que más me hubiesen gustado recibir hace años son:

  1. Ni el puesto ni el dinero.
    Elige tu trabajo no solo por el dinero que vas a ganar o el título que vas a ostentar.
    Claro que todos queremos ganar bien y tener todas nuestras necesidades económicas cubiertas y todos nuestros gustos y caprichos cumplidos, pero si escogemos un trabajo tan solo por lo que nos da, jamás probaremos lo que el sentido verdadero de realización es. Seguro nuestro ego se sentirá halagado y protegido con un importante cargo escrito en nuestra tarjeta de presentación, pero ese cargo es solo prestado, temporal y de humo.
    Date la oportunidad de, desde el inicio, comenzar a trabajar en tu carrera profesional haciendo lo que más te gusta y mejor sabes hacer. Se que en ese momento, queremos probarle al mundo lo buenos que somos en lo que hacemos y como nos destacamos ante todos, pero créeme, no te estás destacando de nada, por el contrario estás uniéndote a la misma fila en que millones y millones de personas están.
  2. Investiga, prueba y encuentra tu camino.
    Pocos se conocen a sí mismos y muchos menos saben que quieren hacer de su vida. Basta con pedirle a alguien que te digan 5 rasgos positivos de ellos mismos, para que se atoren a la segunda o tercera palabra. Y así, con esa falta de conocimiento, esperamos decidir a que nos dedicaremos el resto de nuestra vida. Salimos de la universidad, si tuvimos el privilegio de asistir a esta, y nos hacen creer que debemos comprometernos con un solo camino y que este nos guiará en la construcción de una exitosa carrera que llenará nuestra vida de gloria, fama y dinero. Y nos llaman “Job Hoppers” si después de un tiempo nos cansa el camino prometido y queremos tomar  otra opción.
    ¿Y quién nos iba a decir que uno de los publicistas y emprendedores más importantes en la historia de la publicidad fue aprendiz de cocinero y vendedor de estufas antes de comenzar verdaderamente exitosa carrera como publicista?
    Por eso date el tiempo de investigar, de probar y de encontrar tu pasión, tu llamado, tu vocación. Nada jamás volverá a parecer solo un trabajo cuando sigues tu pasión.
  3. Encuentra un propósito y haz las cosas por las razones correctas.
    El ego, el miedo, la codicia y la ambición son grandes motivadores y pésimos consejeros. Al inicio (y no tan al comienzo también), tememos a la inestabilidad, anhelamos obtener un gran puesto, acumular poder y ganar mucho dinero; después cuando crecemos descubrimos que a pesar de todo el éxito que tenemos, somos infelices porque no hemos seguido nuestra pasión. Entonces algunos, los más atrevidos, deciden hacer un drástico cambio de dirección para seguir ese nuevo camino de realización, pero olvidan que solo seguir su pasión les lleva solo hasta la mitad del camino en  el que pueden perderse en un laberinto de auto satisfacción. Escoger hacer las cosas por las razones correctas implica buscar la mejor forma de alinear tu pasión con un propósito inspirador que deje una huella en la vida de otros también. Como dicen por ahí que el éxito de Steve Jobs no es porque haya decidido hacer las mejores computadoras, sino porque tiene claro que lo que quiere hacer es dejar una huella en el mundo.
  4. No esperes a estar listo para arrancar.
    Dejar de esperar, dejar de pensar, dejar de analizar y dejar de planear y empezar a actuar. Jamás será el momento ideal para independizarte, jamás todos los astros se alinearán mágicamente para pintarte un camino de flores y luces hasta un brillante pedestal donde te puedas parar. Muchas oportunidades sí se presentarán pero siempre habrá algo más que quisieras tener para sentirte por completo confiado en tomar esa tan pendiente decisión. La realidad es que el mejor momento para decidirte es hoy, ahora, cuando no estás listo porque de pasar todo el tiempo preparándote, jamás harás lo que tanto has querido hacer.
  5. Enfréntate a lo que más miedo te da.
    De cara al miedo hay solo una dirección en la que debemos correr… hacia él. El éxito y el fracaso son algunos de los conceptos a los que más miedo tenemos los seres humanos. Creemos que no somos tan buenos como para merecer ser exitosos y nos da un pánico atroz el hecho de estar casi convencidos de que seremos un fracaso total.
    La realidad es nadie quiere fracasar, pero equivocarse y fallar en algo no es más que una lección más y nuevo paso hacia aquello que queremos lograr. Y sí, todos merecemos llegar hasta dónde queremos llegar si estamos dispuestos a trabajar por eso.
  6. Paga el precio.
    Así es, todos merecemos llegar hasta dónde queremos llegar, pero tenemos que estar dispuestos a trabajar y pagar el precio que eso nos va a costar. Toda decisión tiene una consecuencia y cuando decidimos seguir nuestra pasión y alinearla con un propósito inspirador, tenemos que estar dispuestos a pagar el precio que eso representa.

Nueve buenas prácticas de social networking para profesionales.

Social networking hoy es, de acuerdo a distintos estudios en la industria, una de las 5 principales actividades realizadas por los usuarios de Internet en el mundo.

Hay países incluso donde la penetración del uso de tecnologías sociales es casi del 100% entre los internautas y donde frases como “te googleé”, “nos estamos tuiteando” ó “te veo en FaceBook” son tan o más comunes como decir “te marco a tu celular”

“Your network is your net worth” (“Tu red es tu valor neto”) le gusta decir a algunos y, aunque suena un tanto más capitalista, de lo que quisiera admitir, tengo que confesar que algo tiene de verdad. Tanto así, que no solo el networking es una actividad tan antigua como la humanidad, sino que hoy, el 73% de los profesionales, usuarios de Internet en México, tiene ya por lo menos un perfil en alguna plataforma de Social Media (de acuerdo al estudio realizado por ManPower México en el 2009).

Y sin embargo, aún no son muchos los profesionales que están aprovechando o utilizando de una mejor manera esta grandiosa herramienta de comunicación y relacionamiento, para establecer, crecer o fortalecer su red profesional.

Y en realidad, hacerlo no es tan complicado. Desde mi punto de vista hay 8 simples prácticas que podemos procurar para hacer un buen social networking hoy:

1) Ubícate.
No todas las redes sociales son para todas las cosas. Aprende a ser selectivo y a definir qué mensajes, información y contenido sobre ti quieres compartir en qué tipo de plataforma. Y acostúmbrate a personalizar, en la medida de lo posible los mensajes que publicas en cada una.

2) Aprende a decir NO.
No se trata de un concurso de popularidad ni de una carrera por la mayor cantidad de seguidores, amigos o contactos. Si tienes bien definido que plataformas usas para que tipo de actividad, verás que está bien no aceptar invitaciones a conectar contigo en una u otra red y que puedes referirlos a otro lugar donde pueden contactar. En mi caso, en FaceBook, por ejemplo, solo conecto con personas con quienes ya tengo una relación personal formada, de lo contrario, invito a que conectemos a través de Linkedin y Viadeo, si se trata de un contacto profesional, o por Twitter si es un contacto nuevo.

3) Recuerda, ni muy muy ni tan tan.
Primero el ni muy muy: Hay mucha gente, sobre todo quienes encabezan empresas y organizaciones que temen que la gente dedique más tiempo del que tienen, “entreteniéndose” en las redes sociales y entonces prohíben el acceso a estas desde sus oficinas. Cometen un gran error. Si la gente quiere perder el tiempo lo hará con cualquier otra cosa: tomando un café, saliendo a fumar, yendo a la tienda o con cualquier otra cosa que se les pueda ocurrir… sí en las juntas de trabajo también. Cortar el acceso a las tecnologías sociales desde tu empresa es cortar el acceso a tus clientes, proveedores, colaboradores, noticias, experiencias y conocimiento.
Ahora, el ni tan tan: hay muchos otros que creen que deben estar checando sus perfiles cada 5 minutos o se perderán de no sé qué. Hay que aprender a fijar momentos y lugares para esto, pero sobre todo hay que aprender (me lo digo en voz alta a mi mismo) a apagar el ruido en distintos momentos del día.

4) Levanta la mano.
Nunca antes había sido tan fácil acceder a personalidades que admiramos y a gente con la que quisiéramos colaborar. Hasta hace unos años lograr esto era, para muchos, casi imposible. Hoy gracias a las redes sociales los famosos “6 grados de separación” se tornan prácticamente visibles y podemos contactar a personas con las que antes no lo hubiéramos podido hacer. La red está ahí. Ahora es cosa de animarnos y levantar la mano. En lo personal, esto, y cuatro palabras “Podemos platicar un momento” es lo que me ha ayudado a conocer personalmente a personajes tan destacados como Robin Sharma, Mitch Joel, Carlitos Páez o Karla Wheelock.

5) Ya los conociste, ofrece algo de valor.
Recuerdo que hace tiempo (por lo menos en las películas) era costumbre darle la bienvenida a los nuevos vecinos llevándoles algún regalo a su nuevo hogar; hoy pocos conocemos a nuestros vecinos.
Levantar la mano para conocer a alguien es solo la primera parte y lo único que permite es la posibilidad de poder charlar brevemente con esa personal. Pero si quieres establecer una relación, debes estar preparado para siempre ofrecer o mejor aún regalar algo valioso a la otra persona. Y no  me refiero a un regalo físico, aunque si es prudente, no estaría en contra, sino a un comentario positivo, un gesto amable, de ayuda o colaboración. Por ejemplo, en unas semanas uno de estos personajes estará en mi ciudad, y tal como lo hize hace unos años, me he ofrecido a pasar por él y servirle de chaperón. No por sumisión, mucho menos por lambiscón; sino porque eso es lo que los amigos hacen cuando un amigo de fuera llega a tu país.

6) Di gracias.
Es increíble cuantas puertas puede abrir un “por favor” pero mucho más cuántas puede dejar abiertas un “muchas gracias”. Agradecer sinceramente lo que otros hacen por nosotros y demostrar nuestra apreciación, muestra que seguimos siendo tan humanos como siempre.

7) Se auténtico y congruente.
Lo he dicho cientos de veces y lo volveré a decir: No importa cuánto alguien se esfuerce por crear una imagen artificial de su persona en Internet, siempre habrá alguien que conozca su realidad. Actuar con congruencia, decir lo que somos y hacer lo que decimos, debería ser una condición absoluta para participar en la conversación.

8) No lo hagas.
Esto podría decirlo junto al punto anterior, pero merece su propio espacio. Hace un par de días leí un tweet que decía “si no quieres que otros se enteren de algo no lo digas en twitter, ni siquiera en un DM”. Yo iría un paso más allá: si no quieres que la gente se entere que hiciste algo de lo que no te sientes orgulloso, no solo no los digas… NO LO HAGAS.

9) Hazlo personal.
Las tecnologías sociales nos ayudan a conectar y acercarnos con cientos de miles de personas alrededor del mundo, pero no deberían de alejarnos también. Buscar la oportunidad de conectar en lo personal, cara a cara con tus contactos es clave para fortalecer esa relación.

¿Quién se anima a escribir la 10?

Basta de tanto bullshiteo digital

Después de años de dedicarme a empujar la adopción e integración de los medios digitales y tecnologías sociales en la mezcla total de marketing y comunicación de una marca, hay algo que me tiene cansado… frustrado en realidad.

Y es la absurda necedad de algunos cuantos que se empeñan en creer que con el solo saber cómo crear un Social Ad en FaceBook o una campaña de AdWords, van a calificar como unos expertos profesionales del marketing digital.
Pretenden, o por lo menos se lo hacen creer a si mismos, que con solo tomar un curso serán ya los especialistas más calificados para trabajar con los medios digitales. La soberbia del puesto en el equipo de mercadotecnia de un gran anunciante los hace delirar pensando que 5 años como gerente de marca los avala como una autoridad que puede calificar como “para principiantes” los principios básicos de planeación estratégica de marketing y comunicación que líderes de pensamiento como Kotler o McLuhan enseñaron desde hace años; olvidando el precepto más básico y simple para quienes quieren desarrollarse en la industria del marketing digital: Para hacer marketing, publicidad y comunicación en medios digitales, antes hay que saber hacer marketing, publicidad y comunicación.

De lo contrario, no importa que tantas técnicas aprendan para usar herramientas digitales, jamás sabrán cómo hacer Marketing y Comunicación en medios digitales. Podrá ser que tengan destellos de brillantez con alguna fan page, un perfil o un blog. Pero si no hay una clara y bien definida estrategia atrás ¿Cómo podrá ser eso un esfuerzo sostenible y escalable? ¿Cómo podrán definir métricas de desempeño que les permitan evaluar si en realidad lo que están haciendo o no es un éxito, mucho más allá de la cantidad de seguidores, fans, amigos, etc. que puedan acumular? ¿Cómo podrán decir con absoluta seguridad que lograr 100mil hits a su sitio es mejor que generar solo 5mil que generan una taza de conversión del 50%?

¡Basta de tanto bullshiteo!

Si quieres en verdad ser un profesional sólido de marketing digital, no un desarrollador, ni un programador (esos son otros roles indispensables en la industria pero que no son responsables del plan de markerting y comunicación), sino un profesional del marketing digital, tienes que saber hacer marketing y comunicación.

Algunos de los errores más grandes y típicos de las marcas cuando hacen campañas en medios digitales y tecnologías sociales es que se “enamoran” de la tecnología y se dejan cegar por esta. Piensan que como una plataforma u otra está de moda, entonces tienen que, a como dé lugar estar ahí. Pero no saben ni por qué ni mucho menos para qué.

Quieren implementar esfuerzos como behavioral targeting y retargeting tan solo por lo complejo que se escuchan los términos, cuando apenas están trabajando campañas de display (sí, tradicional) y de SEM, y jamás le han dado más de dos minutos de pensamiento a su estrategia de Marketing relacional. Lo que es más, piensan aún que esto es solo una base datos “del CRM” como algunos le llaman.

Es entonces que terminamos con perfiles en Twitter con 3 tweets, 10 seguidores y un seguido; cuando tenemos blogs en el que su post más reciente es del 2008 y tenemos campañas de SEM que promueven una oferta pero jamás llevan a esta, sino al home del sitio en el que, por cierto, nada se menciona al respecto; y ni qué decir de mobile con esas campañas “auto sustentables” que le cuestan al usuario 20 pesos por mensaje enviado para recibir un simple mensaje de texto, que en lugar de generar una gran experiencia de usuario, genera en este más bien un resentimiento con la marca.

“¡Pero si hice todo lo que decía en el learning center!” dicen algunos entonces.
“¡Pero si replicamos justo lo que hizo la marca con mucho éxito en Singapur hace dos años!” dicen otros.
“¡Pero si generé una lista de 10mil palabras claves con un presupuesto de 100 pesos diarios!” dicen algunos más.
Tan solo para entonces decir la peor de las  frases en común: “Es que esto de Internet no sirve” o “En ese curso no me enseñaron lo que tenía que saber”.

Entonces, cuando llegues al punto en el que lo común sea hacerte estos planteamientos, recuerda que sí te lo dijeron con tiempo y simplemente no quisiste escuchar que primero hay que saber hacer marketing, publicidad y comunicación para después saber hacer marketing, publicidad y comunicación en medios digitales.

JDP

En la industria en la que he desarrollado mi carrera profesional, el uso de los acrónimos es tan recurrido que resulta casi imposible tener una sola conversación o reunión de trabajo en que palabras como KPI (Key Performance Indicators), CTR (Click Through Rate), KBB (Key Brand Benefit), no sean mencionadas.

El mismo nombre de este blog: DLC, es la abreviación de  Desarrollo, Liderazgo y Colaboración; y de lo que  hasta hace poco más de un año era, en su título orginal: De Lo Cotidiano… y lo no tanto.

Así que me es muy  natural usar un acrónimo más para titular  al tema central de esta entrada: JDP.

JDP: Jamás Dejes de Preguntar.

No deja de sorprenderme la cantidad de oportunidades grandes y pequeñas que dejamos pasar o que dejamos de crear por el absurdo miedo a hablar.

Si estamos en una conferencia o en una clase y quien está al frente abre el espacio a preguntas y respuestas, el temor a quedar en ridículo, provoca que muy pocos tomen la iniciativa de aclarar esa duda adicional.

Si queremos invitar a una persona en particular a un evento especial, nos quedamos con las ganas por el miedo a recibir un no.

Permanecemos en el mismo puesto por años y años porque jamás nos atrevimos a preguntar qué más podíamos hacer para agregar más valor, para innovar, para crear.

Nos quedamos atorados en el asiento de en medio de la fila de tres que no se reclina, en el vuelo de 12 horas porque pensamos que molestaríamos a alguien al pedir un cambio.

Pero la realidad es que, más frecuente que no, la gente está mucho más dispuesta a ayudarnos de lo que pensamos. Eso claro, si tan solo sabemos hacer la pregunta correcta de la manera adecuada.

Dicho esto, saber hacer la pregunta correcta tiene su chiste y, desde mi punto de vista, requiere de por lo menos 4 puntos clave:

1)      Es clara y específica: no deja a la libre interpretación de la otra persona lo que estamos pidiendo, sino que puntualmente plantea qué es lo que queremos o necesitamos lograr. No preguntamos: “¿Me puede dar un mejor asiento?”, preguntamos “¿Me puede dar el asiento x que está junto al y?” porque ese es el que es mejor para nosotros.

2)      Es amable y cordial: preguntar o solicitar algo, nos pone del lado de quien pide, por lo que los delirios de grandeza, las exigencias inmediatas y los reclamos prepotentes, están totalmente fuera de la discusión. La soberbia solo lleva a un destino, y no es precisamente al que quieres llegar con tu pregunta o petición. Una sonrisa auténtica y una actitud amable te pueden llevar mucho más lejos que cualquier posición que creas tener.
No olvides que con el paso del tiempo la gente no recordará lo que le pediste, mucho menos el título que tenías cuando lo hiciste, pero jamás olvidarán como los hiciste sentir.

3)      Es gradecida, objetiva y comprensiva: tenemos que entender que a veces lo que pedimos no está totalmente en manos de la persona a quién lo estamos solicitando y que esta, a pesar de tener la mejor intención de ayudarnos, podrá tener o no ciertas limitantes y reglas que seguir. Así que tenemos que ser comprensivos, pero sobre todo agradecidos por el esfuerzo que, por ayudarnos, están haciendo.

4)      Es recíproca: “En el pedir está el dar” dicen por ahí, pero esta frase no solo se refiere a ser amables al pedir algo, sino a buscar la oportunidad de hacer algo por la otra persona también. Quid Pro Quo no es solo un burdo trueque en especie o intercambio de favores, eso sería no mejor ni peor que una común transacción. Quid Pro Quo es buscar crear valor para quienes crean valor para nosotros también.

En mi caso, seguir estas sugerencias y atreverme a preguntar me han ayudado en cosas tan variadas y tan simples o complejas como:

–          Conseguir upgrades a vuelos en clase ejecutiva.

–          Conocer personalmente a algunas de las personas que más admiro como Robin Sharma o John Batelle, y en algunos casos hasta entablar buenas amistades con algunos de ellos como Mitch Joel .

–          Desempeñarme profesionalmente en áreas distintas a mi carrera.

–          Ayudar a amigos y compañeros de trabajo a lograr sus objetivos y proyectos

Y todo por simplemente atreverme a preguntar.

¿Alguna pregunta?

De oportunidades y de gente.

Oportunidades. Todos quieren una.

¿Pero realmente qué hacen por contar con esta?

Después de mucho pensar y leer sobre el tema y conversar con más de uno al respecto, he llegado a la conclusión de que podríamos dividir a la gente en tres tipos, de acuerdo a su posición o etapa y visión ante las oportunidades.

Por un lado tenemos a quienes siempre están en espera de que la vida les regale en charola de plata esa gran oportunidad que cambiará su historia para siempre. Pero se quedan esperando por años, viendo la vida pasar porque ni siquiera saben qué clase de oportunidad están buscando. Son quienes en lugar de tomar la responsabilidad de entender quiénes son, como son, qué les interesa, cuáles son sus más grandes fortalezas y más críticas áreas que requieren desarrollar, cuáles son su principios, sus valores y su pasión; dejan en manos de otros lo que en su vida pueda o no suceder. Son como quienes rezan todas las noches pidiendo ganarse la lotería, pero jamás compran un boleto.

Por otro lado están esas personas que están listas para aprovechar al máximo todas y cada una de las oportunidades que se les presenten. Se conocen bien a sí mismos y tienen muy claro a dónde quieren llegar. Saben perfectamente qué les apasiona y hace sentir realizados y a como dé lugar buscan cumplir con su pasión en la vida, por lo tanto están siempre abiertos a abordar cualquier oportunidad, por mínima que sea, para cumplir con su pasión.
Pero esto no es suficiente. Esa incesante búsqueda por solamente satisfacer su pasión y hacer lo que para ellos(as) parece mejor, los guía por una vida de carencia, egoísmo y  compromisos cuartados, promesas rotas y brechas incompletas de las que saltan cada vez que una “mejor” o más innovadora oportunidad se presenta frente a ellos.

Y finalmente están quienes, como los anteriores, también entienden con claridad quiénes son y a dónde van, conocen sus principales fortalezas y saben de qué pié cojean también. Saben cuáles son sus más grandes pasiones y lo que mayor sentimiento de realización les da. Pero mucho más allá de querer aprovechar las oportunidades que se les presentan para satisfacer su pasión; aprovechan esta última para, junto con sus fortalezas, valores  y todos sus recursos, desarrollar un sentido de propósito en la vida y así poder crear nuevas oportunidades para los demás.
Entienden que no importa si se trata de gigantescos esfuerzos para cambiar al mundo o de pequeñas contribuciones a la vida de alguien más, lo importante es aprovechar y crear una nueva oportunidad. Crear una nueva y mejor historia que contar.

Sin duda, estos últimos, son a los que más oportunidades la vida les da.

Críticos y criticados.

La crítica. Definitivamente una de las más eficientes herramientas para empujarnos a  mejorar lo que hacemos o para herir, generalmente sin intención real de hacerlo, los sentimientos de otros.

“La retroalimentación es un regalo” dicen por ahí, pero para que así lo sea estoy convencido que tanto crítico como criticado tienen que saber dar y recibir dicha crítica.

El problema es que, a pesar de que a absolutamente a todos nos toca, en distintos momentos, estar de un lado y del otro, realmente muy pocos saben cómo dar una retroalimentación efectiva, positiva y productiva y unos tantos menos sabemos también recibir y aceptar una crítica sin sentirnos agredidos del todo.

Por supuesto, para nada me asumo un experto en el tema. Más frecuente que no, he cometido serios y a veces dolorosos errores tanto ofreciendo retroalimentación como recibiendo críticas que van directo al ego que no precisamente fue hecho para tolerar comentarios ácidos de parte de otros; y sin embargo, creo que podría enlistar algunos de los mejores consejos que o bien he recibido, he leído o he visto como ejemplo de otros sobre cómo dar y recibir críticas y retroalimentación.

Si eres quien recibe la crítica:

  • Toma de esta solo que te sea útil para mejorar, el resto descártalo y nada más. Como dice Tim Sanders en uno de sus libros “Las críticas son como los frutos a los que tienes que quitarle la cáscara que los rodea para poder llegar a lo rico de estos”.
  • Recuerda que si decides hacer algo diferente que de una u otra manera te haga destacar, llamarás la atención de otros e inevitablemente estarás expuesto a ser criticado, así que engruesa tu piel, abre los ojos, agudiza tus oídos, prepara tu mente y suaviza tu corazón para saber escuchar y entender de la mejor forma lo que otros te tienen que decir.
  • Decide ser vulnerable. No por temor a ser criticado dejes de compartir. Muchísimo menos dejes de seguir tu propio camino. Dibuja tu mapa y ocúpate de lo tuyo.
  • Toma en cuenta de parte que quién viene la crítica. En muchas ocasiones la crítica viene de quienes solamente están buscando desahogar su propia frustración y no tienen nada personal en tu contra; en otras quienes te retroalimentan, aunque al hacerlo parezca lo contrario, en realidad solo quieren ver que hagas mejor las cosas, quieren verte exitoso y por ello debes estarles agradecido; y, por fortuna, en muy pocas ocasiones quienes te critican, por alguna razón que no podremos entender jamás, solo buscan un lugar donde sembrar su temor y coraje, a estos no les regales ni una milésima de tu atención.

Si eres quien critica:

  • Antes de hacerlo pregúntate a ti mismo si lo que estás por decir responde a un temor o frustración propia y en ese caso piensa mejor con quién tienes que compartir esa retroalimentación.
  • Pregúntate si es oportuno, relevante y constructivo lo que estás a punto de compartir. No esperes a que haya pasado la oportunidad de regalar de frente tu retroalimentación, para después decirlo abiertamente a todos los demás menos a quien se la debías de dar.
  • Define si eso que vas a criticar tú lo podrías hacer mejor. Si la respuesta es sí ¿Qué esperas para hacerlo? Deja de criticar y ponte a trabajar.
  • Jamás olvides que toda retroalimentación, si en verdad es de corazón y para mejorar, es mejor darla de frente, en privado y a tiempo. Hacerlo en un frío mensaje por Internet o a modo de chisme en una reunión, borra toda buena intención que originalmente hayas tenido. Hacerlo así, en un principio podría para algunos pocos sonar divertido y “envalentonado”, pero esa es solo la falsa sensación de valentía que el supuesto anonimato que crees tener provee.

NOTA: este post NO lleva dedicatoria personal a nadie. Si te sientes identificado o aludido, antes de sentirte criticado, pregúntate a ti mismo(a) por qué lo sientes así.

Creando tu juego.

Este post, más que ir con dedicatoria, lleva mi profundo agradecimiento a mi hoy amigo Chris Brogan quien hace un par de años me diera uno de los más importantes consejos que he recibido en mi carrera profesional: “Learn the game, learn the rules, learn to move around them and if it doesn’t work for you… build your own game”, “Aprende el juego, aprende las reglas y a moverte en ellas y eso no termina de funcionarte, crea tu propio juego”.

¡Gracias Chris!

Pasamos tanto tiempo adaptándonos al estatus quo de alguien más y aceptando de facto las reglas impuestas por otros que con frecuencia olvidamos el por qué lo estamos haciendo.
Por supuesto, todos debemos aprender a colaborar en uno y otro ecosistema y tenemos que saber adecuarnos a las normas y costumbres que en ese sistema se han establecido para poder llegar a la visión que en conjunto, líderes y colaboradores, han definido y decidido compartir. Eso está muy bien.
El problema es cuando la visión de esa organización deja de ser la visión de todos para convertirse en la visión de una sola persona o un pequeño grupo de gente que está buscando solo beneficiarse a sí mismo y ya no al resto del ecosistema.

Desde mi punto de vista, es entonces cuando precisamente tenemos que aprender a retar al status quo y aprender a modificar las reglas del juego para retomar la visión de todos.

A veces, sin embargo, cuidar el puesto, justificar el trabajo, conservar el pequeño silo de poder, etc. pueden ser motivadores muy fuertes para que los “guardianes del status quo” defiendan a capa y espada su estado ideal, no dando lugar ni a la más mínima sugerencia de cambio.

Entonces somos enfrentados con la necesidad de tomar una importante elección: Por un lado, aceptar al status quo y hacer lo que se nos dice, por el otro encontrar los “huecos” en las reglas e impulsar un cambio positivo y propositivo; o bien crear un completamente nuevo juego que refleje y reagrupe esa visión de grupo por la que originalmente decidimos formar parte del ecosistema, cosa que no resulta para nada sencilla, pues hacerlo es casi garantía de que molestaremos a una que otra persona en el proceso.

Pero, después de todo, estoy convencido de que el Status Quo solo fue creado para ser retado, cambiado y mejorado todo el tiempo, no importar realmente a quiénes incomodemos en el proceso.

Así que cuéntenme: ¿A quién han incomodado últimamente?

(Por cierto, pueden ver una entrevista que le hice a Chris aquí)

Los sueños se sí se cumplen… pero hay que trabajar en ellos.

Tengo que confesarlo. Siempre he sido muy afortunado en lo personal y en lo profesional también.
En lo que concierne a mi carrera profesional, he contado con la oportunidad colaborar con algunas de las más importantes empresas de marketing y comunicación a nivel global y he tenido el privilegio de aprender de los mejores profesionales de la mercadotecnia en México, en América Latina y en el mundo también. Y me siento profundamente agradecido por esto.Después de todo, recuerdo que desde la preparatoria, mi sueño era desarrollarme en este medio. Y sí, mi sueño se cumplió, pero no solo por fortuna sino por un enfoque claro, asumir riesgos, trabajar duro con pasión y dedicación.

Pero la cosa con los sueños es que siempre hay uno nuevo. Siempre hay un nuevo objetivo que lograr y una nueva meta a la cual llegar.

Hace unos años (4 ó 5 para ser más exacto) mi sueño se había convertido en poder incrementar el alcance de mi trabajo como publicista,  “mercadólogo digital” y conferenciante. Entonces una de las más importantes puertas en mi carrera profesional se abrió, mi hoy amigo Gonzálo Alonso,  me invitó a formar parte del equipo de Google en México, precisamente trabajando en la “evangelización” y entrenamiento en marketing digital para las agencias de publicidad, medios y comunicación en el país.

Dos años más tarde, mi sueño mutaba a poder continuar en el camino de la formación y el entrenamiento para ayudar a desarrollar el talento de los profesionales de esta industria que tanto me ha dado y la puerta se abría de nuevo, ahora para cambiar de equipo dentro de Google e integrarme al área de entrenamiento y capacitación; probablemente el más arriesgado movimiento que haya hecho hasta ahora en mi carrera. Desde un punto de vista el más atinado cambio y desde el otro, discutiblemente, el peor error de carrera que jamás haya cometido. Por un lado tenía la oportunidad de adquirir nuevas habilidades profesionales y desarrollar nuevas competencias que, sin duda, hoy me ayudan a continuar con mi sueño. Por el otro dejaba de lado toda la influencia con que contaba en el brazo comercial de este gigante de los medios digitales; riesgo difícil de asumir y privilegio menos fácil de abandonar, pero aún así dí un paso más hacia la realización de mi sueño.

Y como es común con los sueños ya se comenzaba a formar uno nuevo: la creación de una plataforma de colaboración de algunos de los más destacados profesionales de marketing y comunicación quienes, además de ser responsables de algunas de las más importantes campañas, marcas y medios digitales en México y Latino América, comparten también la vocación y la pasión de desarrollar el talento de la industria en nuestro país.
Entonces, compartiendo el sueño con mi socio y amigo Engel Fonseca, asumiendo el enorme riesgo que implicaba; escuchando, con dos granos de sal, a mas críticos de los que quisiera contar; y dispuesto a las largas horas de trabajo adicional que esto representaba, pero creyendo firmemente en este gran sueño; de la combinación de una red social de nicho, de un programa de radio por internet y de la pasión por compartir y aprender, nació Neurona Digital, S.C.

Entra entonces al juego, la sincronizidad.

Sincronizidad,  es la experiencia de dos o más eventos que aparentemente no están relacionados entre sí; que son poco probables de suceder a la vez; y que, sin embargo, al ocurrir, son vistas como si hubiesen sucedido intencionalmente juntas, explicaba en los años 20 el psicólogo Suizo Carl Jung.

“Synchronicity is the coming together of inner and outer events in a way that cannot be explained by cause and effect and that is meaningful to the observer”.  Carl Jung.

Lanzamos entonces esta nueva plataforma, que con el paso de unos meses pasó de la virtualidad y de los eventos en diferentes lugares, al “Click & Mortar” como un buen amigo y colaborador de Nuerona Digital, bien nos describió.

Aún recuerdo esa importante sesión que tuve con mi coach respecto a mis pasos a seguir, mi plan de acción y mis fechas límites para hacer que todo sucediera; y recuerdo también los consejos que amigos, algunos importantes figuras del medio, que en esos momentos dejaban la vida corporativa para convertirse en emprendedores, me compartieron.
No todo fue miel sobre hojuelas debo decir. Mi rol, ahora regional en Google, requería muchos más viajes de lo que es comprensiblemente disfrutable para una persona tan hogareña y familiar como yo,  además de que en más de una ocasión comentaron la necesidad de mudar mi rol a un sitio más cercano al hub de la región, es decir a Sao Paulo, Brasil.
Al no aceptar este movimiento mi rol perdía peso a pasos agigantados y la brecha entre el impacto que tenía mi trabajo como Neurona Digital en la industria y el que cada vez menos tenía mi trabajo dentro de Google, era cada a día mayor. Y la necesidad de una sana separación era para todos más que evidente.

He aquí la sincronizidad…

Fast forward a un año y medio después y ese día llegó. Justo un mes y medio antes de la fecha límite que en lo personal me había fijado. Uno propone y la vida dispone, dicen por ahí.
Y con todo el agradecimiento y enorme apreciación por todo lo aprendido y logrado en Google, llegó el momento de dejar esa empresa que, corriendo el riesgo de sonar más cursi de lo que me gustaría, siempre llevaré en el corazón; para dedicarme ahora a continuar construyendo este sueño hecho ya realidad.

Y es que como dije al principio, los sueños sí se cumplen, pero hay que trabajar con pasión, claridad y dedicación para hacerlos realidad; y estar dispuestos a asumir los riesgos que realizarlos puede implicar, porque definitivamente el mayor riesgo sería no arriesgarse a hacer nuestros sueños realidad.No por nada en mis Daily 8’s siempre incluyo: Keep dreaming & Take action / Sigue soñando y actúa. Porque nadie más que tú puede dedicarse a hacer tús propios sueños una realidad.

¿Y ustedes en qué están soñando hoy?

No hay fórmula mágica…

Ni bala de plata, ni receta infalible, ni remedios milagrosos…
Si quieres crear campañas de comunicación y marketing exitosas, o si quieres tener éxito en cualquiera que sea la actividad que realices todos los días, solo hay una verdadera constante que está presente: siempre tienes que tomar riesgos.

Por supuesto hay metodologías de planeación estratégica que nos ayudan a entender dónde estamos parados y qué está sucediendo con nuestro consumidor y al respecto del mundo de nuestra marca y su categoría; procesos que nos ayudan a definir claramente los objetivos que queremos lograr; y modelos que nos ayudan a determinar nuestra estrategia y el plan de acción que vamos a ejecutar para lograr estos objetivos, en base al análisis de las diferentes variables que hemos tomado en cuenta.
Y claro que contamos con diversos aprendizajes previos y modelos predictivos y “benchmarks” para guiar nuestra toma decisión y elegir el que creemos que será el mejor camino para llegar al punto que queremos.
Pero seamos claros: No importa cuanto queramos curarnos en salud estudiando y replicado el pasado éxito de otros (o el propio), tenemos que estar dispuestos a arriesgarnos y abiertos a equivocarnos, pues esa es la única forma en la que en verdad podemos seguir avazando.
Hace unos días, mientras explicaba en mi clase de planeación estratégica, que quienes vivimos de la mercadotecnia y la publicidad tenemos que aprender a vivir y trabajar en “prueba y error” o mejor dicho “prueba y lección”, una alumna replicó que eso no hacía sentido, que ella se había inscrito a ese diplomado para aprender lo que sí funciona y nada más…
E inmediatamente me llevo a pensar en la cantidad de veces que, en alguno y otro foro, me han preguntado y pedido ver cuáles son los casos de éxito y la fórmula casi secreta que estos desarrollaron para lograrlo.
Y cada vez respondo, a veces con menos paciencia y otras con mayor gracia, que la única constante real que puedo ver entre todos estos “casos de éxito” no es la buena aplicación de su metodología de planeación, ni la buena y clara definición de sus objetivos o la buena creatividad y ejecución que lograron, pues todas estas pueden variar dependiendo de los ojos con que sean vistos. En realidad la única constante verdadera que veo yo es que en todos esos casos entendieron que lo que tenían que hacer era precisamente dejar de buscar fórmulas secretas y balas de plata y simplemente arriesgarse a hacer, a tomar acción, estar dispuestos a equivocarse y a aprender.
Piénsenlo, ¿podrían empresas como P&G, Unilever, Google, FaceBook, Ford, etc. haber llegado a donder están hoy sin haberse arriesgado, sin haber estado dispuestos a equivocarse y a aprender?
Después de todo, como dice Seth Godin en su último libro, Poke the Box: “Recompensamos a quienes dibujan los mapas, no a quienes los siguen”.

A pesar de tus críticos.

A pesar de tus críticos y sus semillas de duda, sigue adelante con tu plan. 

A pesar de los críticos y sus cinismo, sigue adelante con tus sueños.

A pesar de los críticos y su “mejor forma” de hacer las cosas, sigue adelante ejecutando tu plan de acción.

A pesar de los críticos y su opinión respecto a tus asociados, sigue adelante fortaleciendo tu relación con tus colaboradores.

A pesar de los críticos y su desconfianza, sigue adelante creyendo en ti.

A pesar de los críticos y sus juicios, manténte fiel a tus valores y principios.

A pesar de los críticos y sus “sugerencias”, sigue adelante con tú visión.

A pesar de los críticos y su agenda, sigue adelante con tu vocación.

Hacerse de críticos es muy sencillo. Basta hacer algo distinto, nuevo, diferente, en otro momento o con alguien más para que, casi al instante, tengamos un séquito de críticos observando e impacientemente esperando tener el más mínimo pretexto para poder obsequiarnos su crítica.

Pero a pesar de ellos, sigue adelante en tú camino pues al final, quien tendrá que vivir con las consecuencias de tus decisiones, con tus errores, logros y lecciones eres tú y nos tus críticos.